
Como sostenía León Trotsky, una revolución sólo adquiere su verdadero sentido cuando contribuye a la emancipación de la mujer y a la protección de la madre. Hoy muchas féminas participan en las movilizaciones democráticas de los países árabes, pero, ¿llegarán a estar presentes en la nueva configuración del poder?
“Sólo se puede modificar la situación de la mujer desde sus raíces si se alteran todas las condiciones sociales, familiares y domésticas. La profundidad de la cuestión se pone de manifiesto en el hecho de que la mujer es en esencia un punto vivo donde se cruzan las fibras decisivas del trabajo económico y cultural”, escribió, bien madrugador, el propio Trotsky.