En este fotograma de Alphaville (Jean-Luc Godard, 1965), el personaje interpretado por Anna Karina lee Capitale de la douleur (Capital del dolor, 1926), un poemario de Paul Éluard que le recomienda su amante. Gracias a la lectura, la amada se distancia de una sociedad tremendamente brutal —el filme está ambientado en una ciudad regida por un robot— y protagoniza un ritual de purificación, un altísimo ejercicio que la cualifica, llegando a trascender sus propias limitaciones. Su amante —que encarna, por cierto, Eddie Constantine— le dice con las bellas palabras de Éluard:
Tes yeux sont revenus d’un pays arbitraire
où nul n’a jamais su ce que c’est qu’un regard.
O sea:
Tus ojos han vuelto de un país arbitrario
en el que nadie supo lo que es una mirada.
Dicho lo cual, les deseo un feliz Día del Libro.
