Al igual que las protagonistas de mi poema "La residencia", esta muchacha tiene planetas en los ojos. Los dos fotogramas pertenecen a La ciudad sin ley (1969), un western de Don Siegel.
El crítico Tino Pertierra me ha hecho recordar el espléndido final de la película The killers o Código del hampa (así se tituló en español), de Don Siegel. Este Siegel era tan sobrio y tan conciso como las balas de sus protagonistas. El autor de La invasión de los ladrones de cuerpos y Harry, el sucio fue el eslabón perfecto entre el cine clásico y el cine moderno, entre la cuidada puesta en escena y los diálogos llanos, urbanos, punzantes...