Agustín García Calvo era traductor, poeta, ensayista, dramaturgo, profesor... Nos deja (a los 86 años) un hombre sabio, radicalmente independiente, ajeno a las modas y a las convenciones.
Recuerdo aquel rompedor artículo suyo publicado el pasado año en El País ("Ortografía", 22/01/2011) con motivo de los dudosos arreglos ortográficos de la RAE. Reproduzco un fragmento del mismo: "La ortografía del español no es mala por esos melindres de si se autoriza o no a escribir el acento de 'este' o 'solo' ni porque a la 'y' se le llame 'y griega' o 'ye': esta ortografía es mala y detestable porque, por ejemplo, desde que el español oficial perdió el fonema 'H' (que algunos dialectos mantienen hasta casi hoy en uso, cuando dicen "hambre", "hondo" o "ahogar"), los doctos del XVII o ya académicos del XVIII quedaban con las manos libres para jugar con la letra 'h' y mandar que lo que en castellano se venía escribiendo 'omre' o 'aver' se escribiera 'hombre' y 'haber', en vista de que en latín (como doctos que eran, sabían su poquito de latín) se había escrito 'homine' y 'habere".
Agustín García Calvo, en 2004. La imagen es de García Cordero (El País).
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