Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo.
-Correo: acebobello@gmail.com
-Instagram: @hectoracebo
-Twitter: @HectorAcebo
Mostrando entradas con la etiqueta Lengua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lengua. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de mayo de 2014

Feliz Día das Letras Galegas

Feliz Día das Letras Galegas! Longa vida a esta lingua melodiosa, a miña lingua vernácula, a lingua na que falo con algúns dos meus seres máis queridos, a lingua que sempre trato de reivindicar cando estou lonxe da terra (e aproveito pra dicir que, nas miñas recentes viaxes á Arxentina e ó Uruguai, encontreime con lectores, mestres e colegas moi interesados nela). O galego é rumor de ribeira. 


viernes, 1 de febrero de 2013

Palabras castellanas

Algunas palabras castellanas que me fascinan: "pizpireta", "zozobra", "magín", "miranda", "marina", "coruscante", "esplendente", "senos", "alba", "isla", "susurro", "rielar", "trigueño", "taciturno", "soneto", "delicia", "ventisquero", "perfume", "sibilina", "sinuoso", "álabe", "murmullo", "muchacha", "venero", "caricia", "mies", "liento", "níveo", "crujido", "cosquillas", "yacija", "quejigal", "zuna", "bauprés", "aroma"...
Valsaín, en Segovia.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Dámaso Alonso y el 'voseo'


"Este caso del 'voseo' —o tratamiento de 'vos' en vez de 'tú'— ha originado discusiones entre gramáticos; ha habido algunos, hasta argentinos, que han opinado que tal uso de 'vos' debía desterrarse y sustituirse por el tuteo normal. Yo he defendido repetidas veces el uso argentino de 'vos'; es, allí, el modo de hablar de la familia, de la amistad, del amor; está cargado de afectividad, y es, por eso, sagrado; no hay que tocarlo; convendría sólo que los filólogos argentinos y de los otros países donde se usa, respetuosamente lo vigilaran."
Dámaso Alonso, durante el discurso pronunciado con ocasión de la entrega del Premio Cervantes (1978)

jueves, 1 de noviembre de 2012

En la muerte de García Calvo

Agustín García Calvo era traductor, poeta, ensayista, dramaturgo, profesor... Nos deja (a los 86 años) un hombre sabio, radicalmente independiente, ajeno a las modas y a las convenciones. 

Recuerdo aquel rompedor artículo suyo publicado el pasado año en El País  ("Ortografía", 22/01/2011) con motivo de los dudosos arreglos ortográficos de la RAE. Reproduzco un fragmento del mismo: "La ortografía del español no es mala por esos melindres de si se autoriza o no a escribir el acento de 'este' o 'solo' ni porque a la 'y' se le llame 'y griega' o 'ye': esta ortografía es mala y detestable porque, por ejemplo, desde que el español oficial perdió el fonema 'H' (que algunos dialectos mantienen hasta casi hoy en uso, cuando dicen "hambre", "hondo" o "ahogar"), los doctos del XVII o ya académicos del XVIII quedaban con las manos libres para jugar con la letra 'h' y mandar que lo que en castellano se venía escribiendo 'omre' o 'aver' se escribiera 'hombre' y 'haber', en vista de que en latín (como doctos que eran, sabían su poquito de latín) se había escrito 'homine' y 'habere".

Agustín García Calvo, en 2004. La imagen es de García Cordero (El País). 

miércoles, 31 de octubre de 2012

Fermosas palabras galegas

Esmelgar,
namorar,
pombal,
esquío,
quizaves,
meniño,
rapariga,
meirande,
morriña,
fraga,
mariña,
brétema,
baleiro,
amencer,
tardiña,
eiquí,
acolá,
caluga,
cantiga,
agarimo,
abeiro,
beizo...

Mondoñedo, na Terra de Miranda.

lunes, 2 de mayo de 2011

Vocabulario bélico en tiempos de paz

Leo, por enésima vez, en el nick del Messenger de algún colega, de algún antiguo compañero de la Facultad de Ciencias de la Información, una frase de este calibre: “¿Cansado? No, lo siguiente [el subrayado es mío, H. A.]”. ¿Qué tiempo es éste en que a un comunicador le da vergüenza o pereza escribir con rigor? ¿Por qué no utiliza el adjetivo exhausto (o extenuado) para definir un absoluto agotamiento? A estas alturas no sé de qué me sorprendo: cuando, en una ponderación, empleo potentes calificativos (tales como morrocotudo, colosal u homérico), algunos colegas se sienten extrañados, me miran con rechazo, fruncen el ceño…

Tuve hace no mucho un paradójico debate con una fémina de mi generación… (Permítanme que quiebre el discurso para hacerles una pregunta: ¿Han advertido en el enfoque de esta última oración algún matiz anormal? Reflexionen.) Aquella compañera me reprochó la utilización –en un trabajo universitario– del sustantivo fémina, argumentando que éste desprendía machismo. Me quedé atónito. Y recurrí al diccionario de la RAE (vigésima segunda edición) para mostrarle la única acepción de tal término:

1. mujer (persona del sexo femenino).

Mi compañera no admitió su error. E, inmediatamente, busqué un sinónimo de mujer que siempre consideré machista: hembra, cuyas dos primeras acepciones son las siguientes:

1. Animal del sexo femenino.
2. mujer (persona del sexo femenino).

En esta palabra hay, evidentemente, un matiz sexista, una animalización… A mi entender, fémina es, junto a dama, el sinónimo más próximo o adecuado para referirse al sexo opuesto, sin distinción de edad (si no, hablaríamos de niña, de señora, de señorita…). De la misma forma que varón y caballero son acaso las palabras más equiparables a hombre. Todos estos intentos, en fin, sólo sirvieron para reafirmar mis argumentos: la chica seguía en sus trece.

¿Qué tiempo es éste –pensaba yo al leer cierto nick del Messenger– en que a un comunicador le da vergüenza o pereza escribir con rigor? ¿No deberíamos dar ejemplo a las nuevas generaciones, quienes, acaso por influjo de la televisión, recurren más que nunca al insulto (hijoputa, maricón, gilipollas…) para demostrar odio o… ¡cariño!? En ese último sentido, recuerdo que los protagonistas republicanos de La lengua de las mariposas (la emotiva película de J. L. Cuerda inspirada en el relato de Manuel Rivas) denominaban, entre lágrimas, asesino o cabrón a un maestro –de esa misma ideología– condenado. La única diferencia es que aquéllos tenían vedado –tras el derrocamiento del régimen legal y democrático– el acceso a las palabras: a la poesía, al pensamiento, a la vida…



La Noche Americana,
1/5/2011