Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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sábado, 12 de abril de 2014

Leyendo mi poesía en Buenos Aires

El viernes de la semana pasada, al leer mi poesía en Buenos Aires, acaricié un sueño. La lectura tuvo lugar en Corrientes (mi avenida preferida de la capital argentina), dentro del ciclo poético semanal "Maldita Ginebra", que coordina admirablemente Héctor Urruspuru. Esa noche tuve el privilegio de ser presentado ante los asistentes por el maestro Carlos J. Aldazábal, cuyos poemas son sobrios y, a la vez, están llenos de mágico colorido.
 
Junto a dos poetas argentinos: Carlos J. Aldazábal (a la izquierda) y Héctor Urruspuru.
Junto a dos poetas argentinos: Carlos J. Aldazábal (a la izquierda) y Héctor Urruspuru.
 
Hace más de un siglo, la Argentina comenzó a acoger (magnificamente) a familiares míos; durante la lectura poética, tuve presentes a esas valientes personas (bisabuelos, tíos, primos) que, al contrario que yo, viajaron a este país forzadas, huyendo de la miseria. "Son dos viejos caminos blancos, curvos. / Por ellos va mi corazón a pie." (César Vallejo).

miércoles, 8 de mayo de 2013

Abufándate!

O meu avó, Paco de Robaín, díxome, cando vin pra Madrid, unha das frases máis poéticas e tenras que escoitei: 

—Abufándate, pra que che chegue un aire cribadín... 

Pensei no mestre César Vallejo cando o avó de meu (un home con escasos estudos) inventou a palabra abufandar. A Vallejo —creador de máxicos neoloxismos— teríalle encantado ese verbo tan tenro, tan expresivo... 

O meu avó, no seu casarío, Robaín.

jueves, 24 de enero de 2013

Un poema de César Vallejo

XI

He encontrado a una niña
en la calle, y me ha abrazado.
Equis, disertada, quien la halló y la halle,
no la va a recordar.


Esta niña es mi prima. Hoy, al tocarle
el talle, mis manos han entrado en su edad
como en par de mal rebocados sepulcros.
Y por la misma desolación marchóse,
            delta al sol tenebloso,
            trina entre los dos.

            «Me he casado»,
me dice. Cuando lo que hicimos de niños
en casa de la tía difunta.
            Se ha casado.
            Se ha casado.

Tardes años latitudinales,
qué verdaderas ganas nos ha dado
de jugar a los toros, a las yuntas,
pero todo de engaños, de candor, como fue.

César Vallejo, Trilce, 1922






Un fotograma de Del rosa al amarillo, filme de Manuel Summers. 

viernes, 9 de noviembre de 2012

"Los pasos lejanos": Entrañable poema de César Vallejo

LOS PASOS LEJANOS

Mi padre duerme. Su semblante augusto
figura un apacible corazón;
está ahora tan dulce...;

si hay algo en él de amargo, seré yo.

Hay soledad en el hogar; se reza;
y no hay noticias de los hijos hoy.
Mi padre se despierta, ausculta
la huida a Egipto, el restañante adiós.
Está ahora tan cerca;
si hay algo en él de lejos, seré yo.

Y mi madre pasea allá en los huertos,
saboreando un sabor ya sin sabor.
Está ahora tan suave,
tan ala, tan salida, tan amor.

Hay soledad en el hogar sin bulla,
sin noticias, sin verde, sin niñez.
Y si hay algo quebrado en esta tarde,
y que baja y que cruje,
son dos viejos caminos blancos, curvos.
Por ellos va mi corazón a pie.

César Vallejo, Los heraldos negros, 1918


viernes, 7 de octubre de 2011

'Medialuz': Un poema de César Vallejo

MEDIALUZ

He soñado una fuga. Y he soñado
tus encajes dispersos en la alcoba.
A lo largo de un muelle, alguna madre;
y sus quince años dando el seno a una hora.

He soñado una fuga. Un "para siempre"
suspirado en la escala de una proa;
he soñado una madre;
unas frescas matitas de verdura,
y el ajuar constelado de una aurora.

A lo largo de un muelle...
Y a lo largo de un cuello que se ahoga!

César Vallejo, Los heraldos negros