Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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miércoles, 19 de noviembre de 2014

No hay paz para los muertos

Durante mi reciente estancia en Buenos Aires, tuve oportunidad de leer La Plata Spoon River (Libros de la talita dorada), novísima antología coordinada por el vate y defensor público platense Julián Axat. Este poemario, que tiene como faro otra obra colectiva (Spoon River Anthology, 1915), homenajea a las víctimas de la trágica inundación acontecida en la ciudad de La Plata el 2 de abril del pasado año. Setenta y seis creadores sudamericanos han llevado a cabo el merecido tributo. 

En la mayoría de los epitafios que componen la obra, los poetas —como indica Axat en su atinado epílogo— se disfrazan, a la manera romántica, de médiums. 

yo nunca imaginé que un día nadaría en la conciencia  
de un poeta que escribe en busca de mi propia voz (...), 
confiesa el difunto Carlos Alberto Golatilech a través del vate Santiago Featherston.

Escuchamos en La Plata Spoon River un clamor contra aquellos que no previeron los riesgos de la inundación; es muy representativo el arranque del poema de Conrado Yasenza, quien da voz a Felicita Morel:

Nadie pronunció mi nombre, Felicita
sólo una nómina imprecisa,
el número diez en el primer listado
aquel que es fundamento de nuestros habituales cálculos
esos que no previeron la torva lluvia del mes cuatro
del año trece
la que se tragó la burocracia estatal
mientras el sol brillaba en Brasil.

Más dolorosas son aún las quejas de aquellas víctimas que, andando las semanas, ni siquiera tenían categoría de cifra; esas quejas ponen de relieve la existencia de “un procedimiento estatal espurio de ocultamiento-adulteración de las defunciones ocasionadas por la inundación”, en palabras de Axat. Fijémonos en estos eficaces versos de Gustavo Caso Rosendi que homenajean a Alberto José Colombo:

Desde entonces permanezco en esta orilla
donde cualquier rostro es igual a otro.
Y ahora no tengo nada.
Hasta la oportunidad de ser víctima
me han mezquinado.
Formo parte de una cifra
que hace agua por todos lados.

El disfraz de médium puede ser tan válido como otro, y todo tributo a las víctimas de una tragedia es, desde luego, justo. Pero la bonhomía no siempre produce altos resultados en la poesía, un género que, debido a su carácter fragmentario (determinado por el ritmo), lleva implícito la necesidad de desbrozar el lenguaje. Digo esto porque no pocos de los poemas antologados por Axat pecan de previsibilidad y de falta de contención expresiva; esos defectos se condensan en el texto de Bruno Di Benedetto, que trae el mensaje de Ana María Espósito Arpaio; he aquí dos estrofas del mismo:

Traté de llegar a mi casa
y no fue sencillo
(a los ochenta y uno el tiempo
es un hachazo en el tobillo)

La calle se había vuelto río,
y caí
como quien le reza al vacío.
Tragué agua, barro, veneno
y frío, miedo, y frío.

Es igualmente ilustrador el melindroso camino que recorre Abril Blázquez Cousirat para dar voz a Haydee Alejandra Manise:

            Su mirada de sol
            era un faro en el horizonte.
            La brisa la acariciaba,
            con el canto de los pájaros se deleitaba.

Pero en La Plata Spoon River también hay, aunque no abunden, hermosos hallazgos verbales. Me detendré en un verso de Joaquín Piechoki y en un poema de Carlos J. Aldazábal. El verso de Piechoki (por quien habla Rita Esther Cebey) es el siguiente:

¿no están las aulas de mi voz en tu recuerdo?

Ésta es una frase en la que la dicción está regida por la naturaleza misma del tema. Y es que la coruscante metáfora —la voz concebida como una escuela— lleva implícito un cariz de eternidad, asociado con la evocación de la infancia. Efectivamente, con el paso del tiempo, espoleados por la nostalgia o por el arte, tendemos a dinamitar los límites de ciertos rincones entrañables; ya lo decía Valle-Inclán: “Las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos”. Pues bien, yo creo que la metáfora de la voz demandaba, para conquistar definitivamente la eternidad, ese sutil énfasis (la presencia de un interlocutor) que Piechoki le dio; así, en mis oídos y en mi magín, el eco de la difunta maestra no es un espacio, es el espacio: la infancia por donde se filtra la poesía.
En el poema de Aldazábal, al contrario que en casi todos los restantes epitafios de La Plata Spoon River, no es el muerto quien habla. El yo poético de Aldazábal esboza la biografía de Filomena Mannarino, ve su esperanzador sueño y, finalmente, a la manera del épico Miguel Hernández, incardina el microcosmos de la difunta con la tragedia colectiva:

Yo busco por las ollas y responde la pena.
No hay domingo ni pastas ni paz para los muertos.

La aliteración —pastas y paz— potencia ese lamento, universalizándolo.

Estamos frente a un libro imprescindible para entender los diversos caminos de la nueva poesía política argentina.
[Artículo mío publicado recientemente en Espacio Juan L. Ortiz, revista literaria digital del Centro Cultural de la Cooperación, de Buenos Aires.]

sábado, 15 de noviembre de 2014

Publicada una selección de mi poesía en la revista del Centro Cultural de la Cooperación, de Buenos Aires

Recientemente se ha publicado, en Espacio Juan L. Ortiz (revista literaria digital del notorio Centro Cultural de la Cooperación, de Buenos Aires), una selección de mi obra poética que puedes leer aquí. Me ilusiona especialmente esta publicación, pues admiro mucho los proyectos (exigentes y progresistas) del citado centro. Además, es la primera vez que mi lírica escrita ve la luz en Buenos Aires, hermosísima ciudad con la que mantengo fuertes vínculos afectivos y donde recité, en abril, algunos de los poemas incluidos en esta selección. Todos los días evoco mi estancia en la capital argentina. Inolvidable... 

Servidor, en la Avenida Corrientes (donde se encuentra el Centro Cultural de la Cooperación), en Buenos Aires.

martes, 28 de octubre de 2014

Con el poeta Carlos J. Aldazábal

Hoy, desde la distancia, estaré arropando al querido poeta argentino Carlos J. Aldazábal, de quien aprendí mucho durante mi reciente estancia en Buenos Aires. Aldazábal presentará, a las 19:30 (hora argentina), su nuevo poemario, Las visitas de siempre. El acto tendrá lugar en el Centro Cultural de la Cooperación (Avda. Corrientes, 1543, Buenos Aires). 


En la foto, tomada la madrugada del 4 de abril, estoy junto a Aldazábal en la citada Avenida Corrientes. Fue la feliz noche en que el maestro me presentó como vate en la capital argentina, dentro del ciclo poético semanal "Maldita Ginebra"; siempre le estaré agradecido.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Onte entrevistáronme en 'El Progreso'

Onte, en El Progreso de Lugo (edición da Mariña), publicouse esta entrevista que me fixo o compañeiro Rubén de Rosende: 

«LUCENSE É O XENTILICIO MÁIS FERMOSO QUE EXISTE»



Acebo, na Avenida Santa Fe, en Bos Aires. 

Héctor Acebo é natural de San Tirso de Abres —Santiso é o nome que prefire utilizar debido a que di que é o topónimo auténtico—, sen embargo o seu corazón atópase dividido entre Asturias, Sudamérica e Galicia, da que se sinte un fillo máis da súa cultura. Este xornalista e, sobre todo, poeta, vén de vivir a súa primeira aventura máis alá do charco, seducido por uns cantos de serea personalizados na figura de dous mestres coma Jorge Arbeleche e Carlos J. Aldazábal e nas lembranzas dos seus antepasados, que se viron na obriga de marchar da súa terra buscando fortuna en Ultramar.


—En que momento decidiu presentar a sua poesia en Arxentina e Uruguai?
—Nos últimos tempos sentín a necesidade de entablar contacto con poetas sudamericanos, porque eu sempre fun admirador da mellor poesía latinoamericana. Sempre lin a mestres coma Borges ou Neruda, e sentía que os contemporáneos do outro lado do charco me podían aportar unha visión complementaria da poesía que puiden recibir aquí.

—Como contactou con eles?
—Comecei a entablar conversas por correo electrónico con dous poetas como son Jorge Arbeleche, Premio Nacional de Uruguai, e Carlos J. Aldazábal, un dos escritores máis importantes de Arxentina. Admiro a ambos, e estaba aprendendo moito deles; entón xurdiu a posibilidade de ir a ler alí a miña poesía, e estiveron moi dacordo en presentarme, o primeiro en Montevideo e o segundo en Bos Aires, onde participei nun ciclo de poesía. Estou encantado coa viaxe, porque ampliei a miña perspectiva poética escoitando as súas opinións. Penso que no libro no que estou traballando está medrando a miña poesía.

—En que consiste ese traballo?
—É unha obra na que levo traballando xa tres anos e medio, e que ten o título provisional de ‘Escuela de muchachas’. Igual que no meu libro anterior, ‘Camas de hierba’, está moi presente o erotismo, o amor, e no aspecto formal, os epigramas, poemas satíricos, críticos, escritos de forma breve. Nesta obra tamén exploro esa beta, pero dun xeito máis condensado, na liña de poetas como Marcial ou Catulo. No anterior traballo había moito despeito, sen embargo aquí prima un pouco máis a tenrura, unha sensualidade máis suave, pero sempre en ton crítico. Sempre teño presente eses dous estilos, o ton da oda coa crítica hacia unha realidade social coa que nunca comulguei.

—Volvendo a sua viaxe a Sudamerica, a marxe da experiencia profesional, como o viviu no aspecto vital e persoal?
—Fíxome especial ilusión pisar a terra que leva acollendo desde hai un século aos meus familiares. Teño presente que as circunstancias son diferentes, eles fixeron viaxes forzadas, pero encontrarme alí con algúns familiares axudoume a atoparme conmigo mesmo.

—Nunha das entradas do seu blog deixa a seguinte frase: "Non hai xentilicio mais femoso: lucense".
—É que sonoramente é algo precioso! Soa moi ben, e ademáis do seu significado e todo o que evoca, tamén evoca a luz, que é unha materia principal na poesía. Hai quen di que o nome de Lugo pode vir de Lugh, deus da luz. Poéticamente é moi sonoro, moito máis ca lugués, por exemplo. 

sábado, 17 de mayo de 2014

Feliz Día das Letras Galegas

Feliz Día das Letras Galegas! Longa vida a esta lingua melodiosa, a miña lingua vernácula, a lingua na que falo con algúns dos meus seres máis queridos, a lingua que sempre trato de reivindicar cando estou lonxe da terra (e aproveito pra dicir que, nas miñas recentes viaxes á Arxentina e ó Uruguai, encontreime con lectores, mestres e colegas moi interesados nela). O galego é rumor de ribeira. 


domingo, 27 de abril de 2014

¡Hasta pronto, Buenos Aires!

Hace ya unos días que regresé, un tanto entristecido, de Buenos Aires; me consuela saber que el próximo año volveré (también por motivos literarios) a esa hermosa ciudad en la que me sentí tan a gusto... Fue una experiencia riquísima conocer la Argentina y el Uruguay: países con toneladas de cultura y de calidez. La interacción con maestros de la lírica sudamericana ha ampliado mi perspectiva artística, sin duda. No menos importante fue, en mi aventura transatlántica, el aspecto afectivo: como dije recientemente en una entrevista publicada en eldiario asturiano La Nueva España, al reencontrarme con mis familiares de la provincia de Buenos Aires, me encontré conmigo mismo; ellos me transmitieron armonía, sosiego, esperanza…  


Esta imagen fue tomada desde el balcón del departamento en el que me alojé, durante más de tres semanas, en Buenos Aires.  

jueves, 24 de abril de 2014

'La Nueva España' se hace eco de mi experiencia literaria en Sudamérica

Ayer, en el diario asturiano La Nueva España, me hicieron esta entrevista con motivo de mi experiencia literaria en Buenos Aires y Montevideo: 


Para leer con más nitidez el texto, pincha sobre la imagen.

sábado, 12 de abril de 2014

Leyendo mi poesía en Buenos Aires

El viernes de la semana pasada, al leer mi poesía en Buenos Aires, acaricié un sueño. La lectura tuvo lugar en Corrientes (mi avenida preferida de la capital argentina), dentro del ciclo poético semanal "Maldita Ginebra", que coordina admirablemente Héctor Urruspuru. Esa noche tuve el privilegio de ser presentado ante los asistentes por el maestro Carlos J. Aldazábal, cuyos poemas son sobrios y, a la vez, están llenos de mágico colorido.
 
Junto a dos poetas argentinos: Carlos J. Aldazábal (a la izquierda) y Héctor Urruspuru.
Junto a dos poetas argentinos: Carlos J. Aldazábal (a la izquierda) y Héctor Urruspuru.
 
Hace más de un siglo, la Argentina comenzó a acoger (magnificamente) a familiares míos; durante la lectura poética, tuve presentes a esas valientes personas (bisabuelos, tíos, primos) que, al contrario que yo, viajaron a este país forzadas, huyendo de la miseria. "Son dos viejos caminos blancos, curvos. / Por ellos va mi corazón a pie." (César Vallejo).

miércoles, 26 de marzo de 2014

Próxima estación: Buenos Aires

Dentro de unas horas volaré hacia Buenos Aires, donde estaré tres semanas. Este viaje, que me recarga el ánimo, lo aprovecharé para descubrir dos países (Argentina y Uruguay), para reencontrarme con mis familiares argentinos, para conocer a literatos latinoamericanos y para promocionar mi poemario, Camas de hierba. (En Montevideo, tengo cerradas una presentación y una visita a un prestigioso taller literario, y falta por concretar otra presentación en Buenos Aires. Iré informando sobre estos eventos.) Será la primera vez que cruce el charco, y me hace especial ilusión pisar la tierra que lleva acogiendo, desde hace un siglo, a familiares míos. ¡Hasta pronto! 

Puerto Madero, en Buenos Aires. La imagen está extraída de Wikipedia. El autor de la misma es Martin St-Amant.