Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo.
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lunes, 25 de febrero de 2013

La chica de las ojeras

Tú tienes ojeras
porque te pesan
los ojos.


Madrid, enero de 2013.





Chantal Goya, en un fotograma de Masculino femenino (Jean-Luc Godard, 1966).

(Este poema mío se publicó en Alétheia-MuiP Revista Digital, 24/02/2013)

viernes, 23 de noviembre de 2012

Sobre mi poema "La residencia"

El pasado 13 de noviembre se publicó en Alétheia-MuiP Revista digital mi poema "La residencia". Para leer este texto, que probablemente formará parte de mi próximo poemario (aún en preparación), pincha aquí

Alétheia es la revista del "Máster en Investigación en Periodismo: Discurso y Comunicación", que yo cursé en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense. 

Muchachas bañándose con ciudad al fondo (1913), de August Macke. 

viernes, 8 de junio de 2012

“El amigo de las chicas” y otros poemas



Esa tierra con luz es cielo mío.
Blas de Otero

EL AMIGO DE LAS CHICAS

De pequeño pensé en hacerme poeta
—o, en su defecto, gay— para elogiar
la ternura y los meandros de las chicas.
Para descalzarlas, para darles un beso
en la mejilla y para decirles (una a una,
entre susurros):
Que descanses. Llámame
por la noche, si te destapas: no vayas a coger frío…

Pero ellas (no sé por qué) en seguida
me vieron como a un amigo…
Y más tarde,
cuando crecimos, comprobé (para mi daño)
que a la mayoría, más que ver lo que les gustaba,
les gustaba lo que veían, fuese lo que fuese.
Como el poeta ahí no tenía cabida,
acabé escribiendo poemas en el otro sentido:
Para decirles lo que les diría
y nunca pude —ni podré— decirles.

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UN AMOR DE FANTASÍA

A mi madre

Tantas veces recé para convertirme
en una niña, que ahora luzco
—como ella— lunares, sortijas
y un fular azul celeste

encima de la camisa.

A veces, nos acostábamos juntos,
y lo que más me gustaba era pedirle
(cuando la madrugada arreciaba)
un vaso de leche con cacao.

Bien calentito.

No éramos novios: Yo tenía
—de puntillas— 10 años;
y ella tal vez 30, recostada.
Aida se llamaba

aquel amor de fantasía.

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UNA DANZA DESCONOCIDA

Se ha encendido la alcoba:
entra sin hacer ruido.
Afuera deja sus escotes
y responsabilidades. Alba,
la estudiante de Traducción en Vigo,
mujer de sexo difícil,
la que se refugia en la ducha
(¿o en sí misma?) para no caer
en nuestra ignominia,
al salir, en vez de secarse los pies,
comienza
a bailar —descalza— una danza
hasta entonces inédita
que no alcanzo a silbar,
por mucho que la interiorice,
nunca.

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DESAFÍO

Se quejan los críticos cítricos
porque abuso del grado superlativo.
Ellos dicen que aquel cuerpo era pequeño,
pues no saben que en la cama crecía.
No, ninguno de ellos sería capaz de llevar
—como mi abuelo— los mismos calzoncillos
de lunes a domingo.
Siempre dicen
que he de buscar, cuando termine la carrera,
una mujer que me cuide y me comprenda:
¡qué atrevimiento! Pero tan sólo
yo sé que en aquel trasero nace el Eo…
Que pasa por A Pontenova, que se detiene
en Santiso y que desemboca
en el Mar de Sus Senos, formando
la ría de Ribadeo.
Se quejan los críticos cítricos
porque abuso del grado superlativo.
Pretenden que regrese a la Edad Media:
¿sería justo decir que aquellos muslos
solamente eran claros?
Cuando las lombrices
devoren sus nalgas,
acaso entienda ese empeño.
Mientras tanto…

¡ay, mientras…

TANTO!



Los cuatro textos, extraídos de "Camas de hierba" (mi ópera prima), aparecieron en "Alétheia MuiP Revista digital". Facultad de Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid. 31 de mayo de 2012.

jueves, 12 de abril de 2012

Ágiles, esbeltas, intactas. Cuatro poemas de Héctor Acebo


COSMÉTICA DE ESTRENO

Huid de la ciudad. Echaros al monte.
O dedicad una noche entera
a explorar la orilla de un arroyo.
¡Pero huid, no perdáis más el tiempo:
hay sospechas de que ese tono
rosa chicle de vuestros labios
lo conseguisteis mascando chicle!

(Madrid y Santiso, 2010-2011)

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A UNA HERMOSA QUINCEAÑERA

Acércate, silenciosa.
¿Por qué cierras
cada noche la puerta
de tu cuarto?
Nada haría
más grave que recostar
mi cabeza sobre tus muslos:
y decirte quedamente:
—Ésta es la ocupación
más alta que puede
alcanzar un hombre.

(Santiso, septiembre de 2011)

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IMPERFECCIONES


No te maquilles demasiado.
No exijas eliminar
la imperfección. Admite
una cierta imperfección
y una imperfección cierta.

(Madrid, octubre de 2011)

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BLANCO EN LO BLANCO

Quererte es igual
que musicar un poema.

(Madrid, diciembre de 2010)

El primer cuadro reproducido es “Tres desnudos en el bosque” (Otto Mueller, 1911); el segundo, obra de Ernst Ludwig Kirchner, se titula “Marcella” (1909-1910).

(Alétheia-MuiP Revista digital. Facultad de Ciencias de la Información. Universidad Complutense de Madrid. 12/04/2012.)

martes, 20 de marzo de 2012

El amor como subversión sin límites

—Leo en tu segunda obra, Tigres de ternura (1981), este dístico maravilloso: “e danme gañas de berrar ao verte tan espida / que te quero independente como se foses Galicia” (“y me dan ganas de gritar al verte tan desnuda / que te quiero independiente como si fueses Galicia”). Y en Cebra (1988) me topo con esta reveladora sentencia: “nada que non sexas subversión ou muller” (“nada que no seas subversión o mujer”). Siempre has considerado el erotismo como un fenómeno sensual y, al mismo tiempo, subversivo.
—Lo más subversivo es la vida, pues contraviene a cada momento toda regulación política, religiosa, estética o moral. Para mí el erotismo es el impulso más auténtico de la vida, como pensaban los surrealistas, y, por tanto, no reconoce ningún poder. De hecho, lo mejor del surrealismo y del amour fou de Breton se basa, justamente, en el amor como subversión sin límites, producto del instinto y del deseo carnal, que son resortes verdaderamente vitales del mundo. Y, como escribí en el poema “Como un leopardo”, “Quen non está coa vida está coa morte” [“Quien no está con la vida está con la muerte”].


(De mi conversación con el poeta Claudio Rodríguez Fer. El artículo se publicó el pasado 17 de marzo en “Alétheia-MuiP Revista digital”. El fotograma está extraído de “La femme d'à côté” —“La mujer de al lado”, 1981—, de François Truffaut.)