Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo.
-Correo: acebobello@gmail.com
-Instagram: @hectoracebo
-Twitter: @HectorAcebo
Mostrando entradas con la etiqueta Lenguaje. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lenguaje. Mostrar todas las entradas

miércoles, 25 de junio de 2014

Voluptuosidad

Con el fin de celebrar su fascinante belleza, le dije a una chica que era voluptuosa, y, con los ojos desorbitados, me contestó: "¡¿Me estás llamando gorda?!". Evidentemente, ella, debido al parecido sonoro, confundía voluptuosa con voluminosa. Me temo que ésta es una confusión lingüística muy extendida... Pues bien, la voluptuosidad sólo tiene, según la RAE, esta acepción: "Complacencia en los deleites sensuales". Voluptuosidad: hermosa palabra que yo descubrí leyendo al poeta Kavafis: 
VOLUPTUOSIDAD 
La delicia y el perfume de mi vida  
es la memoria de esas horas  
en que encontré y retuve el placer  
tal  como lo deseaba.  
Delicias y perfumes de mi vida,  
para mí, que odié  
los goces y los amores rutinarios. 

Un fotograma de Soñadores, hermoso largometraje de Bertolucci. Un himno a la juventud...

viernes, 5 de julio de 2013

Muchacho

Me encanta una sonora palabra que ha caído en cierto desuso: muchacho. Una señora acaba de referirse a mí de ese modo: me ha alegrado la mañana.


Esta hermosa fotografía de Rafael Sanz Lobato está expuesta en el Museo Reina Sofía. 

martes, 2 de julio de 2013

Bellos coloquialismos

"Pizpireta", "magín", "miel sobre hojuelas"... Muchos de mis coloquialismos preferidos sólo se los escucho a gentes de otras generaciones. 


Paco de Robaín, mi señor abuelo, en nuestro país de montes.

viernes, 15 de junio de 2012

Coruscante

coruscante. 1. adj. poét. Que brilla. "Luceros coruscantes".
Siempre caigo rendido ante la sonoridad de este calificativo. Huelga decir que me encanta emplearlo.

martes, 29 de mayo de 2012

Taciturno

Taciturno es uno de mis calificativos preferidos. La primera vez que escuché esta palabra, con 14 años, me quedé prendado de ella por su sonoridad. Luego, al buscarla en el diccionario, descubrí que definía perfectamente mi espíritu. Un muchacho soñador y taciturno.