Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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viernes, 7 de mayo de 2010

¿Un nuevo orden mundial?

Acaso estemos asistiendo, en esta sociedad global, al desmantelamiento de la unipolaridad personificada por EEUU, país que campa a sus anchas desde el suicidio de la URSS en 1989-1991. Esta desaparición propició que EEUU desviase su atención hacia Latinoamérica: la destrucción del marxismo-leninismo (la principal preocupación estadounidense durante la Guerra Fría) se consideró, a partir de ese momento, una batalla ganada. Porque, si bien es cierto que algunos países (como Cuba) siguieron –y siguen– anclados en esos ideales comunistas, el efecto dominó ha sido, desde entonces, inexistente: no ha surgido ninguna gran potencia –en la línea de la URSS– que deteriorase el realismo político yanqui, su indiscutible liderazgo…

No obstante, pese a ese vacío, decíamos antes que quizás estemos asistiendo al desmantelamiento de la unipolaridad estadounidense. Y es cierto: el nuevo club de naciones, BRIC, formado por Brasil, Rusia, India y China, que acapara el 40% de la población mundial, rebasando el 15% del PIB global, cuestiona –en cierta manera, como veremos– el orden mundial. Pero, ¿qué anima a estos países a coordinarse, a unir sus esfuerzos? Según Miguel Ángel Bastenier, los cuatro del BRIC “piensan que les ha llegado la hora de aprovechar la globalización, el consumo, la gestión de una nueva riqueza y de una exaltada soberanía en el mundo”. Asimismo, este club de países se opone firmemente a la intervención norteamericana en el mundo islámico.

Pero vayamos por partes. Toca ahora hablar de Rusia. Medvédev, el actual presidente de tal país, inició en noviembre de 2008 una gira por la región Latinoamérica que lo condujo a Perú, Brasil, Venezuela y Cuba. En una histórica visita a Lima, Medvédev recordó un hecho significativo: en los 80, el comercio entre Perú y la extinta URSS estaba en torno a los 300 millones de dólares anuales, mientras que en 2008 las exportaciones peruanas a Rusia no superaban los 15 millones. Este dato curioso –perfectamente extrapolable a otros países latinoamericanos– da cuenta de que, como sostiene Salim Lamrani, “el hemisferio está viviendo una revolución política con la llegada al poder de numerosos líderes progresistas, particularmente en Venezuela, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Argentina y Paraguay, sin olvidar la presencia histórica de Cuba, donde los procesos sociales se siguen desarrollando bajo la amenaza de la injerencia de Washington”.

En efecto, la cooperación de Rusia con Sudamérica es a la vez política (con el fin de fundar un mundo multipolar), económica (transporte, turismo, energía…) y militar (ahí están los acuerdos firmados con Nicaragua o Venezuela). En este último punto, Medvédev llegó a admitir que Venezuela era el principal socio estratégico para Rusia en Suramérica (no hay que olvidar que ambos países realizaron en 2008, de manera conjunta, operaciones navales en el Caribe: un hecho inusual en la historia venezolana), lo cual debió de agradar especialmente a Hugo Chávez, firme opositor de EEUU, país que en los tiempos de Bush intentó reiteradamente desestabilizar a Venezuela.

Por su parte, Rusia, en su afán de ampliar las relaciones con los países latinoamericanos, pretende –según el citado Lamrani– recuperar “su influencia en una región que abandonó hacia 1991, al final de la Guerra Fría, y contrarrestar el intervencionismo de Washington en el Este de Europa y en el Cáucaso, marcado especialmente por la instalación del escudo antimisil erigido contra Rusia en Polonia y República Checa, el desencadenamiento de la guerra de Georgia durante el verano 2008 y el proyecto de ampliación de la OTAN a Ucrania”.

Hablemos ahora del otro país que abarca (excepto China y Rusia, el resto de países del BRIC representan al Sur) todos los paralelos: China, que en noviembre de 2008 anunció su integración –como país donante– en el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). ¿Qué objetivos aproximan al país presidido por Hu Jintao a la región suramericana? Sin duda, económicos (búsqueda de materias primas, impulso del desarrollo bilateral…), pero también políticos (que se traducen en la búsqueda del aumento de su influencia en el mundo global). No en vano, la inclusión de China en el BRIC significa, según Bastenier, “volver a ser el imperio del centro”.

Pekín sintetiza, en el Libro Blanco sobre la política de China, su estrategia política en Suramérica. Tal estrategia, basada en el fomento de una equilibrada relación, se plasma, por ejemplo, en la firma de Tratados de Libre Comercio o en el estímulo de las inversiones.

Pese a que Rusia y China no sienten –por el momento– la necesidad de luchar por la hegemonía mundial, a EEUU (que, como dijimos, desde 1991 campa a sus anchas por la geografía mundial) le preocupa la creciente relación de estos países con Suramérica. Y no es extraño: recordemos que los países del BRIC acaparan el 40% de la población mundial, rebasando el 15% del PIB global. Por tanto, aunque la hegemonía no cambie (los BRIC ni siquiera son una confederación, carecen de vínculos institucionales y engloban culturas demasiado heterogéneas –China no es una democracia–: el cristianismo, el budismo, el islamismo…), quizás sí lo haga la realidad geopolítica. Los hasta ahora temibles Estados Unidos pueden dejar de perder protagonismo económico… y, lo que es fundamental, el respeto de sus vecinos.

Fuentes de la información:
BASTENIER, M. Á, “El Eje Sur-Sur”, El País, 21/04/2010.
BASTENIER, M. Á.: “El muro que cayó en América Latina”, El País, 18/11/2009.
CORDERO, Jaime, “Rusia añade con éxito a Perú en su estrategia para Latinoamérica”, El País, 25/11/2008.
LAMRANI, Salim: “Nueva alianza entre Rusia y Suramérica”, Le Monde Diplomatique (edición española), nº 6, junio de 2009.
RÍOS, Xulio: “China y América Latina”, Le Monde Diplomatique (edición española), nº 6, junio de 2009.

Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 7/5/2010)

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Banda aparte


Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 24/12/08)
Es de sobras conocida por los amantes del cine aquella frase de Jean-Luc Godard: “Todo lo que necesitas para hacer una película es una pistola y una chica.” Está claro que el genio francés todavía no había oído hablar de José María Aznar; si no, hubiese apostillado algo así como: “…Y si, además, tienes la suerte de contar con un ex Jefe del Ejecutivo español curtido en el teatro, estarás en condiciones de fraguar una obra maestra.” ¿Excentricidades del artista? Nada de eso. Yo imagino a ese hombre bajito, con el bigote chamuscado, la mirada ceñuda, el acento tejano…, haciendo de las suyas en Banda aparte (Bande à part, 1964). Si cuando Aznar era presidente jugaba a ser presidente (un registro muy difícil de conseguir, sobre todo si tenemos en cuenta que él no movía ningún músculo de la cara), ahora –que vive de las rentas– bordaría el papel de un chaval aficionado a la literatura criminal que baila el “Madison” y perpetra un robo en la casa de una bellísima e ingenua Anna Karina, ¿no creen?

El problema estriba, efectivamente, en la dificultad que supone, para algunos políticos conservadores, separar la realidad de la ficción. A Godard, por muy buen director de sus actores que sea, se le hubiera ido de las manos Aznar. Y, lo que viene a ser lo mismo, a nuestro ex presidente se le hubiera ido de las manos la pistola cuando apuntaba a la tía de Anna. Pónganse serios, recuerden los precedentes: Desde el 16/03/03 Aznar entendió que la foto de las Azores se había convertido en su pasaporte para debutar en Hollywood, y, con semejante ofuscación, un año más tarde (11-M) todo el guión del docudrama se le fue de las manos… Menos mal que nosotros llevábamos la cámara en mano para captar, desde inusuales ángulos, los diálogos improvisados del actor secundario Acebes: Sólo había un culpable (ETA), y el que sostuviera lo contrario era un “miserable”, bla bla bla…


Preguntado por un colega si admitía al menos que un filme debía contar con comienzo, nudo y desenlace, Godard respondió: “Sí, pero no necesariamente en ese orden”. Y tal vez por eso Aznar, a pesar de los resultados del juicio del 11-M –el juez desmontó la teoría de la conspiración, y declaró culpable a la célula islamista: ¡la memoria histórica (quién lo diría) no sólo sirve para desenterrar cadáveres y dividir a España!–, sigue convencido de que los verdaderos autores del mayor atentado de la Historia de España “no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas” (El País, 07/11/07). De la misma manera, nuestro ex presidente más cinéfilo dice que a Bush lo juzgará la Historia (de eso no me cabe la menor duda), porque “ha hecho de la defensa y la extensión de la libertad en todos los campos el centro de su actividad política” (El País, 15/11/08). Cómo no, yo (que estoy a favor de cosas tan mundanas como el salario mínimo o la ley del matrimonio homosexual) pertenezco al club selecto de los “progres apolillados y de pacotilla que andan por la vida pública haciendo política rancia y anticuada” (Aznar en ABC, 23/11/08).

Una auténtica (y esto es lo preocupante) Banda aparte, sí señor. Reír por no llorar…

martes, 23 de octubre de 2007

Simbolismo

En "Náufragos", un reportaje literario publicado este verano en El País, el director de cine Fernando León de Aranoa cuenta que no se puede permitir, según la laye del mar, que los inmigrantes africanos rescatados caminen "en harapos". Es decir, la sociedad occidental, en un intento de guardar las apariencias, viste a los ojos obscuros de blanco para proclamar a los cuatro vientos que es una sociedad democrática. Pero esta mascarada -en justa expresión de Pere Gimferrer- se rompe cuando el crucero Europa desembarca en su imperio homónimo, cumpliéndose de forma inevitable la idea del Nobel irlandés W. B. Yeats: "la rosa simbólica se convierte en flor".

Cabe señalar, no obstante, que esa extraña flor, acaso del mal, se riega con sulfato de conserva. Y es que, después de haber sido camuflados con trajes de Armani durante su estancia en el mar (símbolo, para los románticos, de libertad), la realidad (o mejor dicho, el realismo) vence a la ingenuidad. Y es ahí donde se impone aquello que León de Aranoa define como la "ley de la tierra".

"La ley del mar está muy bien, pero interfiere con las leyes del mercado". Esta frase, esculpida, por algún comercial del barco simbólico, resume a la perfección aquella que conocemos como apariencia: esto es, la filosofía (por llamarla de algún modo) que, desgraciadamente, triunfa a día de hoy.

De nada sirve hablarle a Khaled (el inmigrante protagonista de Aranoa) de tasas, leyes o impuestos: ¡él no ha viajado a otro país que no sea aquel que se conoce, según los lumbreras de este continente, como Guerra Civil!

En el s. XIX, Galdós expuso en su obra capital una idea que permanecerá de aquí a la eternidad: si regaláis migas de pan a Benina, no es más que por Misericordia. Al albor del s. XXI, León de Aranoa nos recuerda lo poco que hemos avanzado en términos jurídicos.

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  • Texto: H. A. B.
  • Imagen: BERNARDO PÉREZ (El País).

viernes, 28 de septiembre de 2007

Increíble

Después de haber leído uno de los escritos ("Ni tanto ni tan poco") publicados por el articulista de La Nueva España Javier Neira, en su blog, me quedo asombrado...

Señor Neira: ¿le resulta "menguada" la imagen de haber participado, en contra de la opinión del pueblo (nada más y nada menos que un 90%) , en una masacre de millones de muertos?


La postura era lo de menos, lo importante es que subrayaba una confianza,
una camaradería (...)

O sea, que las muertes son lo de menos... Supongo que el señor Neira se referirá a la masacre en la que se intervino sin el visto bueno de la ONU...

Y encima mentiras. Todos estos años diciendo que habían intervenido gracias a la resolución de Naciones Unidas. Y hace unos días, cuando a Rajoy no le quedó más remedio que admitir, tras conocer las actas de Aznar, la verdadera realidad, que venía advirtiendo el PSOE tiempo atrás, muchos "neos" decían: "tiene que ser una equivocación de Rajoy, supongo que se referirá a que hacía falta 'una segunda' resolución..."

Increíble. Si se justifican matanzas, ¿qué será lo próximo? Menos mal que nos queda la memoria, el método más eficaz a la hora de impedir que se vuelvan a repetir semejantes errores.

La Historia los juzgará.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Imperialismo

Cada lenguaje es autosuficiente, cerrado sobre sí mismo e intraductible. "Algunos pensamientos no pueden traducirse en cualquier lenguaje", escribió la poetisa rusa Marina Tsvietáieva. Es decir, no hay significados independientes del idioma en que se expresan. La pretensión occidental de alcanzar una verdad universal era eso, una pretensión occidental y etnocéntrica. Un tipo más de imperialismo también, como dice Feyeraband.

(JOSÉ ANTONIO MARINA, La selva del lenguaje)

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Imagen: SCHIELE, Portrait of Paris von Gutersloh