Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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jueves, 8 de marzo de 2012

Para celebrar la belleza femenina

ORACIÓN POR LA BELLEZA DE UNA MUCHACHA
Por Dámaso Alonso


Tú le diste esa ardiente simetría
de los labios, con brasa de tu hondura,
y en dos enormes cauces de negrura,
simas de infinitud, luz de tu día;

esos bultos de nieve, que bullía
al soliviar del lino la tersura,
y, prodigios de exacta arquitectura,
dos columnas que cantan tu armonía.

Ay, tú, Señor, le diste esa ladera
que en un álabe dulce se derrama,
miel secreta en el humo entredorado.

¿A qué tu poderosa mano espera?
Mortal belleza eternidad reclama.
¡Dale la eternidad que le has negado!

Ésta es la poesía que yo prefiero, la que busca dilatar (o, mejor dicho, consagrar) el instante, la que equipara el sentimiento más extremo con el misticismo. Por lo demás, creo que este soneto de Dámaso Alonso es apropiado para celebrar la belleza femenina en una fecha tan señalada. ¡Feliz Día de la Mujer!


El cuadro aquí reproducido, de Ernst Ludwig Kirchner, lleva por título "Fränzi ante una silla tallada".

lunes, 5 de diciembre de 2011

Un espléndido soneto de Jorge Guillén

EL HONDO SUEÑO

Este soñar a solas… ¡Si tu vida
De pronto amaneciese ante mi espera!
¿Por dónde voy cayendo? Primavera,
Mientras, en torno mío dilapida

Su olor y se me escapa en la caída.
¡Tan solitariamente se acelera
—Y está la noche ahí, variando fuera—
La gravedad de un ansia desvalida!

Pero tanto sofoco en el vacío
Cesará. Gozaré de apariciones
Que atajarán el vergonzante empeño

De henchir tu ausencia con mi desvarío.
¡Realidad, realidad, no me abandones
Para soñar mejor el hondo sueño!

Jorge Guillén, Cántico

jueves, 23 de junio de 2011

Dos espléndidos sonetos de Blas de Otero


Isabel, la protagonista del primer soneto, fue la institutriz del niño Blas de Otero. Parece ser que Blas, hechizado por los encantos de la bella Isabel, tartamudeaba (le, le...). A uno siempre le ha fascinado este verso: "(...) tu jardín tiembla en la mesa". ¡Brillos nostálgicos! ¡Mirlos!

MADEMOISELLE ISABEL

Mademoiselle Isabel, rubia y francesa,
con un mirlo debajo de la piel,
no sé si aquél o ésa, oh mademoiselle
Isabel, canta en él o si él en ésa.

Princesa de mi infancia; tú, princesa
promesa, con dos senos de clavel;
yo, le livre, le crayon, le... le..., oh Isabel,
Isabel..., tu jardín tiembla en la mesa.

De noche, te alisabas los cabellos,
yo me dormía, meditando en ellos
y en tu cuerpo de rosa: mariposa

rosa y blanca, velada con un velo.
Volada para siempre de mi rosa
–mademoiselle Isabel– y de mi cielo.

(Blas de Otero, Ancia, 1958)

***

1923

Llueve en Bilbao y llueve, llueve, llueve
livianamente, emborronando el aire,
las oscuras fachadas y las débiles
lomas de Archanda, mansamente llueve

sobre mi infancia colegial e inerme
(jugando con los chicos de la calle
reconcentrada y tímidamente).
Por Pagasarri trepan los pinares.

Llueve en la noche triste de noviembre,
el viento roza y moja los cristales,
y, entresoñando, escucho... Llueve, llueve

en mi villa de olvido memorable
–mademoiselle Isabel–, pálida frente
de niño absorto entre los soportales...

(Blas de Otero, Que trata de España, 1964)