Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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domingo, 2 de diciembre de 2012

En el cumpleaños de mi madre

Para mi querida madre, que hoy está de cumpleaños: 

“Madre mía, no llores: víveme siempre en sueño.
Vive, víveme siempre ausente de tus años, del sucio mundo hostil, de mi egoísmo de hombre, de [mis palabras duras.
Duerme ligeramente en ese
 bosque prodigioso de tu inocencia,
en ese bosque que crearon al par tu inocencia y mi llanto.
Oye, oye allí siempre cómo te silba las tonadas nuevas tu hijo, tu hermanito, para arrullarte el [sueño.”
(Del poema de Dámaso Alonso “La madre”)
Servidor con sus padres. Santiso, julio de 1993. 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Dámaso Alonso y el 'voseo'


"Este caso del 'voseo' —o tratamiento de 'vos' en vez de 'tú'— ha originado discusiones entre gramáticos; ha habido algunos, hasta argentinos, que han opinado que tal uso de 'vos' debía desterrarse y sustituirse por el tuteo normal. Yo he defendido repetidas veces el uso argentino de 'vos'; es, allí, el modo de hablar de la familia, de la amistad, del amor; está cargado de afectividad, y es, por eso, sagrado; no hay que tocarlo; convendría sólo que los filólogos argentinos y de los otros países donde se usa, respetuosamente lo vigilaran."
Dámaso Alonso, durante el discurso pronunciado con ocasión de la entrega del Premio Cervantes (1978)

jueves, 12 de julio de 2012

Rubén Darío, Dámaso Alonso y los 18 años

"¡Carne, celeste carne de la mujer! Arcilla
—dijo Hugo—, ambrosía más bien ¡oh maravilla!
La vida se soporta,
tan doliente y tan corta,
solamente por eso:
¡roce, mordisco o beso
en ese pan divino
para el cual nuestra sangre es nuestro vino!"
(Rubén Darío)
SOLER SERRANO: ¿Cómo suenan a los 18 años esos versos de Rubén Darío?
DÁMASO ALONSO: (Risas) ¡Hombre! Interesan mucho poéticamente e interesan mucho, además, por los deseos verdaderamente intensísimos que todo hombre tiene en esas edades.


(En el programa "A fondo", de TVE)

lunes, 9 de julio de 2012

"Ciencia de amor": Un bellísimo soneto de Dámaso Alonso

CIENCIA DE AMOR

No sé. Sólo me llega, en el venero
de tus ojos, la lóbrega noticia
de Dios; sólo en tus labios, la caricia
de un mundo en mies, de un celestial granero.

¿Eres limpio cristal, o ventisquero
destructor? No, no sé... De esta delicia,
yo sólo sé su cósmica avaricia,
el sideral latir con que te quiero.

Yo no sé si eres muerte o eres vida,
si toco rosa en ti, si toco estrella,
si llamo a Dios o a ti cuando te llamo.

Junco en el agua o sorda piedra herida,
sólo sé que la tarde es ancha y bella,
sólo sé que soy hombre y que te amo.

(Dámaso Alonso, Oscura noticia, 1944)


 

miércoles, 21 de marzo de 2012

En el Día Mundial de la Poesía (II)

En esta sociedad superficial y uniforme, la poesía es una tabla de salvación, porque enaltece el sentimiento. Porque nos ayuda a trascender cualquier límite espacio-temporal. Porque nos lleva a exclamar, como don Dámaso Alonso: «Madre mía, no llores: víveme siempre en sueño. / Vive, víveme siempre ausente de tus años, del sucio mundo hostil, de mi egoísmo de hombre, de mis palabras duras. / Duerme ligeramente en ese bosque prodigioso de tu inocencia, / en ese bosque que crearon al par tu inocencia y mi llanto. / Oye, oye allí siempre cómo te silba las tonadas nuevas, tu hijo, tu hermanito, para arrullarte el sueño.» Ah, la poesía: doncella tierna, honda, insumisa...


(Fotograma extraído de "Les Roseaux sauvages" —"Los juncos salvajes", 1994—, de André Téchiné.)

jueves, 8 de marzo de 2012

Para celebrar la belleza femenina

ORACIÓN POR LA BELLEZA DE UNA MUCHACHA
Por Dámaso Alonso


Tú le diste esa ardiente simetría
de los labios, con brasa de tu hondura,
y en dos enormes cauces de negrura,
simas de infinitud, luz de tu día;

esos bultos de nieve, que bullía
al soliviar del lino la tersura,
y, prodigios de exacta arquitectura,
dos columnas que cantan tu armonía.

Ay, tú, Señor, le diste esa ladera
que en un álabe dulce se derrama,
miel secreta en el humo entredorado.

¿A qué tu poderosa mano espera?
Mortal belleza eternidad reclama.
¡Dale la eternidad que le has negado!

Ésta es la poesía que yo prefiero, la que busca dilatar (o, mejor dicho, consagrar) el instante, la que equipara el sentimiento más extremo con el misticismo. Por lo demás, creo que este soneto de Dámaso Alonso es apropiado para celebrar la belleza femenina en una fecha tan señalada. ¡Feliz Día de la Mujer!


El cuadro aquí reproducido, de Ernst Ludwig Kirchner, lleva por título "Fränzi ante una silla tallada".