Alegría: Se publica, por fin, la Obra completa de Blas de Otero, uno de nuestros grandes poetas contemporáneos. No tardaré en hacerme con el volumen, que edita Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Ahora revolotea por mi mente aquel entrañable poema del maestro vasco:
Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo
Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo.
-Correo: acebobello@gmail.com
-Instagram: @hectoracebo
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miércoles, 29 de mayo de 2013
martes, 25 de septiembre de 2012
25-S
Cuando los policías se regodean en la
violencia, me acuerdo de aquellos justos versos de Blas de Otero:
"Podrán herirme, pero no dañarme. / Podrán matarme, pero no morirme. /
Mientras viva la inmensa mayoría."
Esta imagen, que ilustra el 25-S, se ha publicado en la web de El País.
sábado, 22 de septiembre de 2012
"Láminas": Un poema de Blas de Otero
LÁMINAS
Me estás haciendo llorar con tu recuerdo.
Me sube hasta los ojos,
duda, vacila, y cae
Me estás haciendo llorar con tu recuerdo.
Me sube hasta los ojos,
duda, vacila, y cae
como una infanta de la almena al foso.
Porque recuerdo que tenías diecisiete años,
y todos de oro.
Y los pechitos te temblaban
como las hojas del chopo.
Y las sandalias que te ponías en la primavera,
pececitos rojos.
Y la cinta de
tu combinación, en corro.
Me estás hiriendo con unas alas tan frágiles.
¿Quién ha roto la brisa,
esta seda del aire, en el recuerdo,
quién la deshila?
Porque pregunto, y nadie me responde,
por una cosa que fue mía,
y estoy arrancando días y noches
de mi vida,
para que no me hagan llorar más
unas láminas amarillas
en las que tú, una mañana de primavera,
apareciste, con las sandalias de niña.
Blas de Otero, Ancia, 1958
Porque recuerdo que tenías diecisiete años,
y todos de oro.
Y los pechitos te temblaban
como las hojas del chopo.
Y las sandalias que te ponías en la primavera,
pececitos rojos.
Y la cinta de
tu combinación, en corro.
Me estás hiriendo con unas alas tan frágiles.
¿Quién ha roto la brisa,
esta seda del aire, en el recuerdo,
quién la deshila?
Porque pregunto, y nadie me responde,
por una cosa que fue mía,
y estoy arrancando días y noches
de mi vida,
para que no me hagan llorar más
unas láminas amarillas
en las que tú, una mañana de primavera,
apareciste, con las sandalias de niña.
Blas de Otero, Ancia, 1958
Fotograma de Pauline en la playa (Eric Rohmer, 1983).
jueves, 21 de junio de 2012
Una ceremonia poética
El próximo martes, a las 18 horas, se celebrará, en la Facultad de Ciencias de la Información (UCM), la ceremonia de graduación del Máster oficial “Investigación en Periodismo: Discurso y Comunicación”. Ese día tendré el privilegio de ofrecer, en calidad de poeta-alumno, un pequeño recital. Precisamente hoy he estado seleccionando —con mimo— algunos de mis poemas más representativos: “La residencia”, “A una hermosa quinceañera”, “Un amor de fantasía”... ¡Albricias!: Será la primera vez que lea en público textos posteriores al proceso creativo de Camas de hierba (2008-2010), mi ópera prima. Lo mejor de todo es que estaré rodeado de seres admirados y apreciados: profesores y alumnos. Será una jornada especial. Ojalá mis novísimas criaturas —mis muchachas— vuelen, ojalá la ternura y la sensualidad se den la mano... Ojalá, en fin, pueda rendir homenaje a mis maestros. ¡Cuántas sensaciones les debo a Pound, a Yeats, a Pessoa, a Neruda, a Blas de Otero...! “Piñas / en azúcar, almibaradas niñas / ñoñas, / yemitas tiernas, / botón de primavera, botoncito / jugando a ser ojal entre las piernas”, escribió el poeta vasco en Ancia.
miércoles, 28 de diciembre de 2011
Detrás de una palabra maravillosa
TARDE ES, AMOR
Volví la frente: estabas. Estuviste
esperándome siempre.
Detrás de una palabra
maravillosa, siempre.
Abres y cierras, suave, el cielo.
Como esperándote, amanece.
Cedes la luz, mueves la brisa
de los atardeceres.
Volví la vida; vi que estabas
tejiendo, destejiendo siempre.
Silenciosa, tejiendo
(tarde es, Amor, ya tarde y peligroso)
y destejiendo nieve...
Blas de Otero, Ancia, 1958
miércoles, 6 de julio de 2011
Amancio Prada reivindica a Álvaro Cunqueiro y a Blas de Otero
En este documento audiovisual, el cantautor Amancio Prada habla sobre dos de mis grandes pasiones literarias: Álvaro Cunqueiro (no me canso de reivindicarlo: creo que no está lo suficientemente valorado) y Blas de Otero. Prada –que ha musicado muchos poemas– sabe que la lírica es el germen de la literatura, es el canto, es la palabra exacta, es el asombro, es la emoción, es la fulguración del instante, es el milagro...
Recientemente, en un programa cultural de La 2, Amancio Prada también aprovechó la ocasión para reivindicar la literatura del mago Cunqueiro: "No me canso de leerlo (y de releerlo), tanto cuando escribe en gallego como en castellano. Es una verdadera delicia, y en ambos idiomas afina mucho las palabras." Don Álvaro –añadiré yo– es un escritor total que nunca decae, que posee un universo propio, que se regodea en el lenguaje, que metamorfosea todo cuanto toca...
jueves, 23 de junio de 2011
Dos espléndidos sonetos de Blas de Otero

Isabel, la protagonista del primer soneto, fue la institutriz del niño Blas de Otero. Parece ser que Blas, hechizado por los encantos de la bella Isabel, tartamudeaba (le, le...). A uno siempre le ha fascinado este verso: "(...) tu jardín tiembla en la mesa". ¡Brillos nostálgicos! ¡Mirlos!
MADEMOISELLE ISABEL
Mademoiselle Isabel, rubia y francesa,
con un mirlo debajo de la piel,
no sé si aquél o ésa, oh mademoiselle
Isabel, canta en él o si él en ésa.
Princesa de mi infancia; tú, princesa
promesa, con dos senos de clavel;
yo, le livre, le crayon, le... le..., oh Isabel,
Isabel..., tu jardín tiembla en la mesa.
De noche, te alisabas los cabellos,
yo me dormía, meditando en ellos
y en tu cuerpo de rosa: mariposa
rosa y blanca, velada con un velo.
Volada para siempre de mi rosa
–mademoiselle Isabel– y de mi cielo.
(Blas de Otero, Ancia, 1958)
***
1923
Llueve en Bilbao y llueve, llueve, llueve
livianamente, emborronando el aire,
las oscuras fachadas y las débiles
lomas de Archanda, mansamente llueve
sobre mi infancia colegial e inerme
(jugando con los chicos de la calle
reconcentrada y tímidamente).
Por Pagasarri trepan los pinares.
Llueve en la noche triste de noviembre,
el viento roza y moja los cristales,
y, entresoñando, escucho... Llueve, llueve
en mi villa de olvido memorable
–mademoiselle Isabel–, pálida frente
de niño absorto entre los soportales...
(Blas de Otero, Que trata de España, 1964)
sábado, 28 de mayo de 2011
Acerca de la lamentable actuación policial contra el 15-M en Barcelona

"Podrán herirme, pero no dañarme. / Podrán matarme, pero no morirme. / Mientras viva la inmensa mayoría." (Blas de Otero).
Reivindicando el derecho de reunión y de libertad de expresión.
Desde Madrid, para Barcelona.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Esta tierra con luz es cielo mío

Los cuatro primeros versos de este desgarrador soneto de Blas de Otero introducirán mi primer poemario, Camas de hierba (Ediciones Vitruvio), que publicaré a comienzos de 2011:
Cuerpo tuyo
BLAS DE OTERO
Esa tierra con luz es cielo mío.
Alba de Dios, estremecidamente
subirá por mi sangre. Y un relente
de llama, me dará tu escalofrío.
Puente de dos columnas, y yo río.
Tú, río derrumbado, y yo su puente
abrazando, cercando su corriente
de luz, de amor, de sangre en desvarío.
Ahora, brisa en la brisa. Seda suave.
Ahora, puerta plegada, frágil llave.
Muro de luz. Leve, sellado, ileso.
Luego, fronda de Dios y sima mía.
Ahora. Luego. Por tanto. Sí, por eso
deseada y sin sombra todavía.
¿Qué os sugiere este poema (o, mejor dicho, este muro de luz)? A mí me duele, me inquieta y me excita tanto como esta pieza del aeropuerto de Brian Eno:
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