PUBLICAR POESÍA EN TIEMPO DE CRISIS
La librería Fuentetaja de Madrid fue testigo, el pasado 20 de mayo, de la presentación de la ópera prima del joven poeta Héctor Acebo (11 de septiembre de 1987, San Tirso de Abres, Asturias), Camas de hierba, escrito entre 2008 y 2010. Apadrinado por el poeta albaceteño Antonio Martínez Sarrión, quien también estuvo presente en el acto, Acebo se desenvolvió en elogios a su mentor y hacia todos aquellos que le acompañaron en lo que él mismo definió como “bautizo poético”. Pero no sólo quedó ahí. Y es que el joven asturiano, en un derroche de su sensibilidad, inició su discurso con un saludo a la lejanía. La que no permitió a sus padres asistir al evento.
Antes de recitar algunos de los versos que componen su obra, el autor de Camas de hierba, licenciado en Periodismo, pasó a desgranar la columna vertebral de su obra. Una columna formada, en gran parte, en la figura del propio Sarrión y en “la idealización de la infancia, el surrealismo o la cultura cinematográfica”, rasgos de la “primera poesía” del poeta albaceteño y que, como confesó el propio Acebo, “conformaban, en buena medida, mi cosmos”.
Los rasgos fundamentales de su lírica y de su ideología –también hubo tiempo para las referencias al movimiento 15-M– fueron la antesala del momento cumbre de la presentación, cuando el joven mostró, con la sensibilidad y la pasión que le caracterizan, parte de su obra recitando algunos versos. Versos que son los primeros, pero que no serán los últimos, y que inician la carrera de un prometedor poeta.
(Su poemario, Camas de hierba, se puede adquirir en la propia librería Fuentetaja o el Corte Inglés en Madrid; las librerías Cervantes y Ojanguren de Oviedo o a través de la página web www.internetlibros.com).
Esedosuno ha podido hablar con Héctor tras la publicación de su libro.
¿Quién es Héctor Acebo?
Héctor Acebo es un joven literato que ha tenido la suerte de escribir su ópera prima bajo la tutela del reputado vate Antonio Martínez Sarrión. Este Acebo aspira a dar “un sentido más puro a las palabras de la tribu” –parafraseando a Mallarmé– y a proponer una obstinada resistencia al discurso único. Esta última premisa adquiere su sentido más pleno hoy, cuando los famosos neoconservadores nos quieren sumisos, dóciles y desmemoriados.
El viernes presentaste tu primer libro, Camas de hierba. ¿Cómo lo definirías?
Diría que Camas de hierba es una huida del terrorismo cotidiano –no una huida de la vida–, una tentativa de salvación, un viaje hacia lo misterioso, lo sutil, lo vibrante y lo ignorado. En su libro, uno utiliza el erotismo para adentrarse en belleza y en el conocimiento. Y es que el cuerpo, para el joven poeta, siempre será un terreno desconocido y excitante. Si la poesía, según el maestro Pessoa, “es asombro”, resulta prácticamente inevitable cantar el gozo de una piel como pradera libre.
En tu poemario, lleno de erotismo visto desde el punto de vista de idealización de la amada, hay desencanto y desengaños. ¿Eres de los que piensas que, ‘a mayor palo’, mejor composición artística?
No necesariamente se cumple esa regla. Todo depende de la intensidad del poeta, que puede convertir una simple mirada en el más fulgoroso de los instantes… o un diálogo íntimo en una colección de vulgaridades. Para bien y para mal. La clave está, claro es, en la exactitud del decir, en el garbo, en el ritmo, en la elipsis, en el contraste, en la tensión, en la sugestión… Además, en mi poemario, algunos de mis personajes son ficticios. Parafraseando a Pere Gimferrer, “la persona que desempeña el papel de musa existe en la vida individual de cada uno, pero una vez empieza el poema esta persona adquiere otra existencia. El poema sólo triunfará como tal poema si la persona individual se convierte en una realidad absoluta en las palabras, si no tan sólo sería un poema anecdótico, y no tendría más valor que el privado”. En cualquier caso, me encantan los contrastes. Si sumamos los desencantos personales a la búsqueda de la tensión literaria, es prácticamente inevitable que en mi poemario las chicas más bellas y excitantes lastimen a ciertos chicos sensibles, como ya dije en la presentación de mi libro. (Risas). Las fuentes, en fin, vienen de la realidad, de la literatura, de la música y del cine.
¿Cuándo y cómo comenzaste a escribir?
Ya dije en otro lugar que uno empezó a desconfiar del lenguaje estándar (estupendamente reflejado en los manuales de instrucciones y en el discurso de algunos docentes) a partir de los cuatro años: el colegio fue el principal culpable de que comenzase a desarrollar paralelamente mi faceta poética, primero componiendo canciones satíricas y luego –ya en la adolescencia– poemas líricos. Quería soñar, huir de un artefacto aséptico y fútil, ofrecer una respuesta alternativa, explorar (sin saber muy bien cómo hacerlo) expresivos caminos que me permitieran contemplar las piedras y pensar, al tiempo, en las estrellas… En la adolescencia, evidentemente, el despertar del deseo fue determinante para que uno perseverase en la lectura de muchos clásicos de la lírica. Y es que uno quería contemplar con propiedad a la muchacha amada. ¿Cómo no me iba a apoyar, pues, en la mirada de Neruda? La idealización, más que un riesgo, era un objetivo.
Héctor, ¿te consideras más periodista que escritor, más poeta que prosista o es imposible separar estas facetas?
Pese a que soy un escritor que se mueve en diferentes géneros (incluido el periodismo), fundamentalmente me considero poeta. La lírica es no sólo el germen de cualquiera de mis creaciones, sino de toda la literatura. Pues este género conquista una de las más elevadas hazañas que caben dentro de un libro: detener los instantes especialmente fulgorosos. En la medida de lo posible, intento llevar las salvíficas cualidades de la poesía a la crítica cinematográfica, al relato o a la semblanza.
En una situación de crisis general, el mundo de las letras no lo es menos, parece. ¿Qué opinión te merece el estado actual de los medios de comunicación?
Estamos ante una situación realmente crítica. Por un parte, muchos medios, al seguir las consignas de las altas esferas, se van distanciando cada vez más de la gente del común: sí, algunos comunicadores viven encerrados en su torre de marfil. Por otra parte, es significativo el hecho de que, en este contexto crítico (y me refiero tanto a la economía como a la moral), la TDT haya amparado a tantos programas ultraderechistas que fomentan la crispación. Me enerva ver cómo esos tertulianos radicales gritan y se insultan constantemente. ¡Es el “todo vale”, es la falta de educación y de respeto! ¡Veneno puro! ¿Hace falta recordar que el periodismo riguroso debe apostar por el análisis y por la interpretación, no por la vocinglería? Por último, también hay que valorar que al periodismo estatal, además de la crisis publicitaria, le afecta el conflicto derivado de la relación con Internet: los beneficios aportados por los lectores digitales suelen ir a parar a Telefónica, a Google y a los distribuidores, no a los propios emisores de la información. Esta situación tiene que normalizarse: si los contenidos no se empiezan a cobrar –como ya está haciendo El Mundo con “Orbit”–, tengo para mí que los medios vivirán una fortísima crisis.
Para terminar, recomiéndanos un libro de poemas (además del tuyo, por supuesto) y como cinéfilo y melómano, dos obras que supongan para ti auténticos clásicos.
El poemario que os recomiendo es Ancia, de Blas de Otero, máxime teniendo en cuenta que mi libro se abre con unos versos extraídos de la obra maestra del autor vasco: “Esa tierra con luz es cielo mío. / Alba de Dios, estremecidamente / subirá por mi sangre. Y un relente / de llama, me dará tu escalofrío”. Leer, a media voz, un poema de De Otero sólo es comparable a contemplar a la mujer amada saliendo del sueño. ¿Una joya cinematográfica? Fresas salvajes (del maestro sueco Ingmar Bergman), un incomparable viaje a los abismos del hombre. Musicalmente, escogería Portrait Of A Legend, un jugoso recopilatorio del malogrado soulman Sam Cooke, acaso la mejor voz de todos los tiempos. Tan delicado como arañante…
Texto: Álvaro Díaz y Diego Gómez.
Foto: Diana Moreno.
Esedosuno, 10/06/2010.
Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo
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-Correo: acebobello@gmail.com
-Instagram: @hectoracebo
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viernes, 10 de junio de 2011
Mi ópera prima, 'Camas de hierba', en los medios de comunicación (V)
Los amigos de la web Esedosuno me han entrevistado a propósito de la presentación oficial de mi primer libro, que tuvo lugar –como muchos de vosotros sabéis– el pasado 20 de mayo en la librería madrileña Fuentetaja. Podéis leer la entrevista, publicada hoy, pinchando aquí. De todas formas, uno, siguiendo la tradición, también reflejará a continuación el texto íntegro, que lleva por título "Publicar poesía en tiempo de crisis":
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viernes, 27 de mayo de 2011
Mi ópera prima, 'Camas de hierba', en los medios de comunicación (IV)
En La Huella Digital de hoy, se ha publicado un artículo que versa sobre el acto de presentación de mi ópera prima, Camas de hierba. El texto, que lleva por título "Héctor Acebo presentó, de la mano de Martínez Sarrión, su primer poemario", lo reproduzco a continuación:
“Antes de que se fraguara, en la Puerta del Sol, el Movimiento 15-M –¡esa floración de níscalos!–, mi desabrimiento de ánimo era mayúsculo. Y pensaba: ¡Hay que tener mucho temple para lanzar a la calle, a cuerpo gentil (sin maestros, sin grupos, sin cafés, sin conciliábulos…), un primer libro de versos!”.
Son las palabras del reputado escritor Antonio Martínez Sarrión (Albacete, 1939), que se encargó de presentar oficialmente el pasado 20 de mayo, en la madrileña librería Fuentetaja, Camas de hierba (Ediciones Vitruvio), la ópera prima del poeta y periodista Héctor Acebo (San Tirso de Abres, Asturias, 1987), jefe de Opinión de LA HUELLA DIGITAL. El acto, que duró unos 50 minutos, comenzó alrededor de las 20 horas y fue conducido por el poeta Pablo Méndez, editor de Vitruvio.
Camas de hierba es un poemario escrito, entre 2008 y 2010, bajo la tutela de Martínez Sarrión. El propio poeta, traductor, crítico y memorialista albaceteño, que cuenta en su haber con más de una decena de poemarios, hizo hincapié en la madurez literaria de Acebo: “A pesar de su corta edad, este asturiano es un lector voracísimo, y en Camas de hierba se nota –de una manera oblicua o directa– la cita de sus poetas, músicos y cineastas favoritos. Héctor –que aprendió muy rápido– siempre tuvo claro lo que no debía hacer, alejándose de determinados latiguillos e imitaciones, por muy a la moda que éstas estuvieran”.
“La ópera prima de Héctor Acebo –prosiguió Martínez Sarrión– está escrita con un aire desenvuelto y, las más de las veces, provocador. Atraviesan su obra la carnalidad y el erotismo (presente de una manera muy clara y muy franca)”. Tal y como recordó Sarrión, “los poetas jóvenes tienen tendencia a ahondar en lo confuso, en lo trágico y en lo terrible; sin embargo, en su primer libro, Héctor demuestra que posee un gran sentido del humor”.
Analizando las influencias de Héctor Acebo, Martínez Sarrión hizo un sintético pero enjundioso repaso a nuestra lírica del siglo pasado: “La generación del 50 puso a disposición de la poesía española una especie de decir acompasado, meditativo, cotidiano y llano. Los mejores poetas de aquella generación hicieron transitable –muy gratamente– el idioma y, además, supieron rematar, de acuerdo con el ritmo propio de la frase y sin salirse de la llaneza, sus creaciones. Esto también lo tiene a su favor Acebo, quien construye hermosamente sus poemas y los remata con una alta precisión emotiva e intelectual. Héctor me recuerda a Pepe Luis Vázquez (un legendario maestro del toreo) rematando, con la media verónica, sus grandes faenas. Volviendo al terreno de la lírica, el parentesco con los mejores poetas de la generación del 50 acredita, en fin, a mi querido Héctor y le da un marchamo que tardará mucho en agotar: estoy convencido de que su segundo y su tercer libro (que llegarán a su debido momento) serán todavía mejores que éste”.
El veterano poeta albaceteño concluyó su brillante intervención con unas reveladoras palabras: “Héctor es mi colega y mi amigo, pero no mi discípulo, porque este chico se las sabe todas. La condición de maestro, que al asturiano –tan cariñoso y expresivo– le gusta mucho repetir para referirse a un servidor, se la retiro: he notado –repito– que ya somos colegas”.
El joven poeta y su público
Por su parte, Héctor Acebo –licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense– comenzó su discurso enviando, desde la distancia, un saludo afectuoso a sus padres y agradeciendo la asistencia del público al acto. Acebo valoró el hecho de que en la librería Fuentetaja se encontrasen tres de sus profesores de la carrera (Antonio Dueñas, Félix Rebollo y Ángel L. Rubio, director de LA HUELLA DIGITAL) y no pocos compañeros de profesión: “A muchos de estos seres queridos los conocí cuando llegué a Madrid, en 2005. Me congratula que estén arropándome en mi bautizo poético. Estoy convencido de que el respeto y la educación han sido nuestros verdaderos goznes durante todos estos años, lo cual también es motivo de orgullo”.
También dedicó Héctor Acebo unas palabras cariñosas a Antonio Martínez Sarrión: “Conocerlo en persona, en 2007, fue, para mí, una especie de bautismo. La idealización de la infancia, el surrealismo, la vasta cultura cinematográfica… Todos esos rasgos de la primera poesía de Sarrión conformaban, en buena medida, mi cosmos. ¿Cómo no iba a llamarle, pues, maestro? A Antonio siempre le estaré agradecido, porque, gracias a sus consejos, a sus críticas y a su paciencia, he conseguido que mi ópera prima se acerque lo máximo posible a la concepción que uno tiene de la poesía”.
“De Martínez Sarrión –prosiguió Acebo– aprendí, entre otras muchas cosas, que en la poesía los silencios deben escucharse antes que las palabras. Me explico. La lírica conquista una de las más elevadas hazañas que cabe dentro de un libro: detener los instantes especialmente fulgorosos. Esa conquista se consigue, fundamentalmente, por medio del ritmo, de la precisión lingüística y de la emoción. El poeta, en su búsqueda de la belleza y del conocimiento, debe dejar siempre unas hilachas sueltas. Como en el erotismo, se trata de sugerir, no de mostrar. Es el lector quien debe completar los vacíos”. Héctor Acebo logró hacer suyas estas tesis gracias a Martínez Sarrión, quien le recomendó, allá por 2008, algunos ensayos fundamentales de Octavio Paz, como Los hijos del limo o La llama doble, en donde el Premio Nobel mexicano afirma que la poesía es la erotización del lenguaje.
Trayendo a colación la mención de Sarrión al actual Movimiento 15-M, Héctor Acebo recordó la bajura de la mayor parte de políticos españoles actuales, “quienes en sus discursos citan más a los deportistas que a los literatos”. En este punto, el vehemente vate albaceteño exclamó: “¡Porque esos políticos no leen ninguna poesía!”. Acebo continuó su discurso afirmando que él, como poeta, “aspira a dar un sentido más puro a las palabras de la tribu, parafraseando a Mallarmé, y a proponer una obstinada resistencia al discurso único”. Según el autor asturiano, “esta última premisa adquiere su sentido más pleno hoy, cuando las altas esferas (los famosos neoconservadores) nos quieren sumisos, dóciles y desmemoriados”.
Tras este posicionamiento ideológico y literario, Héctor Acebo leyó ocho poemas muy aplaudidos, uno de los cuales está dedicado a su madre, a quien definió como “una portadora de sentimientos”. Reproducimos aquí el poema completo, que lleva por título “Un amor de fantasía” y que fue publicado hace unos meses en LA HUELLA DIGITAL:
Tantas veces recé para convertirme
en una niña, que ahora luzco
–como ella– lunares, sortijas
y un fular azul celeste
encima de la camisa.
A veces, nos acostábamos juntos,
y lo que más me gustaba era pedirle
(cuando la madrugada arreciaba)
un vaso de leche con cacao.
Bien calentito.
No éramos novios: Yo tenía
–de puntillas– 10 años;
y ella tal vez 30, recostada.
Aida se llamaba
aquel amor de fantasía.
El profesor Félix Rebollo –doctor en Filología Hispánica y en Ciencias de la Información– escribió recientemente un artículo que versa sobre la presentación oficial de Camas de hierba: “(…) Héctor estuvo sublime con las palabras adecuadas, rítmicas, sonoras en las que la poesía que leyó hizo que la libertad se derramara sobre los asistentes, hizo que sobre nuestras cabezas se aposentara el espíritu vivificante, nutriente. (…) Héctor juega con las palabras y con el silencio para detener el tiempo. Una vez leído el libro, quizá no me equivoque, el dístico preferido es: Que descanses. Llámame / por la noche, si te destapas: no vayas a coger frío. Todo un mundo en el que el simbolismo se hace carne, pasión, entrega, necesidad.”
El poemario de Héctor Acebo ya está a la venta en algunas de las principales librerías y grandes superficies de Madrid, como Fuentetaja (C/ San Bernardo, 35), La Casa del Libro o El Corte Inglés. También ha llegado este libro a Asturias, concretamente a las librerías oventeses más prestigiosas: Cervantes (C/ Doctor Casal, 9) y Ojanguren (Plaza de Riego, 3). Del mismo modo, el pedido de Camas de hierba puede hacerse a través de la Red, en Internetlibros.com (C/ Casas y Amigó, 1 – Bellaterra, Barcelona).
Antonio Martínez Sarrión y Héctor Acebo, durante la presentación oficial del libro del asturiano.
Héctor Acebo lee uno de sus poemas, con Martínez Sarrión al lado.
Héctor Acebo firma un ejemplar de su ópera prima al doctor Félix Rebollo. Esta fotografía, al igual que las dos anteriores, es de Diana Moreno.
La Huella Digital, 27/05/2011
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sábado, 21 de mayo de 2011
Floración de níscalos

El poeta Martínez Sarrión, en la presentación de mi libro, se refirió al Movimiento 15-M de este modo tan precioso: "Floración de níscalos".
Anoche uno se concentró en la madrileña Puerta del Sol. Se respiraba la libertad.
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Un día después de la presentación oficial de mi primer poemario

Muchísimas gracias al maestro Antonio Martínez Sarrión y a todos los amigos y compañeros que estuvisteis presentes ayer en mi bautizo poético, celebrado en la prestigiosa madrileña librería Fuentetaja. Jamás olvidaré una velada tan luminosa. Sois cómplices de mis pasiones y de mis melancolías. De mis Camas de hierba. De mis cantos.
En la fotografía, realizada ayer por Diana Moreno, aparezco al lado de Martínez Sarrión, quien, como sabéis, presentó mi libro.
martes, 17 de mayo de 2011
Más información sobre mi primer poemario, "Camas de hierba"
Mi primer poemario, Camas de hierba, va llegando a las librerías y grandes superficies. Ahora también podéis encontrarlo en El Corte Inglés y en Ojanguren (Plaza de Riego, 3), que es, junto a Cervantes (C/ Doctor Casal, 9), la librería más prestigiosa de Asturias.
También llegará mi ópera prima a las principales Casas del Libro de Madrid (Gran Vía, Alcalá, Fuencarral...). Huelga decir que el próximo viernes, en la presentación oficial del poemario, podréis comprar su ejemplar en Fuentetaja (C/ San Bernardo, 35), una de las principales librerías independientes de la capital española.
***
Mi editorial, Vitruvio, dedica, en su bitácora de hoy, una entrada a la presentación oficial de mi poemario. En dicha entrada, el poeta Pablo Méndez (mi editor) reproduce el poema que da título a mi libro:
También llegará mi ópera prima a las principales Casas del Libro de Madrid (Gran Vía, Alcalá, Fuencarral...). Huelga decir que el próximo viernes, en la presentación oficial del poemario, podréis comprar su ejemplar en Fuentetaja (C/ San Bernardo, 35), una de las principales librerías independientes de la capital española.
***
Mi editorial, Vitruvio, dedica, en su bitácora de hoy, una entrada a la presentación oficial de mi poemario. En dicha entrada, el poeta Pablo Méndez (mi editor) reproduce el poema que da título a mi libro:
CAMAS DE HIERBA
Mi abuelo
lleva el pueblo escrito en la cara.
Y mi amada lleva el pueblo
escrito en sus muslos
(que, no me canso de repetirlo,
son como dos camas de finísimas hierbas).
Los une, por tanto, un irremediable
sentimiento:
no el que yo (nostálgico)
en ellos profeso,
sí ese algo
que impide a mi amada
concentrarse:
y follarme
en la casa de mi abuelo.
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