Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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domingo, 23 de octubre de 2022

VOLVER A BERRIO

En la música, uno más uno no es igual a dos, por eso solo algunos compositores se complementan. Entre Mikel Erentxun y Rafael Berrio —fallecido en 2020— sí había mucha química. Al tándem donostiarra le debemos siete chispeantes canciones (‘Tu nombre en los labios’, ‘Rara vez’, ‘Versus rocanrol’, ‘A veces te quiero siempre’, ‘Veneno’, ‘Intacto’ y ‘Sé libre, sé mía’) que fueron grabadas por el exintegrante de Duncan Dhu durante el periodo 1998-2021. En casi todas esas colaboraciones, Erentxun le entregó a Berrio las maquetas con las respectivas melodías, para que este incorporara los versos. El autor de ‘Niño futuro’ (2019) reflexionó de este modo sobre su rol en el trabajo conjunto: “Un letrista tiene que ceñirse a la melodía, y cuanto más se ciña mejor. Y claro, ceñirse a la melodía puede ser complicado, sobre todo si está planteada en términos anglosajones: ahí es muy difícil meter con calzador el español, hay que tener mucho oficio”.

Afirmaba Gaudí que para hacer las cosas bien, son necesarios, por este orden, el amor y la técnica. Pues bien, la dupla vasca se nutría no solo de la amistad, sino también de la admiración mutua. Erentxun siempre ha encomiado la capacidad poética de Berrio, y este consideraba que su socio era un “grandísimo melodista”. Ese sentimiento tan noble, unido a un nivel de exigencia alto, produjo joyas como ‘Intacto’, donde los versos se ajustan magníficamente a la evocadora melodía: “Sigue intacto cuanto amé de ti:/ el ave fénix que te anida,/ el derroche sin medida/ de tu risa, tu perfil,/ el salto mortal de tus manos,/ tus formas de cumbres y llanos,/ cada gesto,/ cada quiebro,/ todo cuanto amé de ti”.

Acaba de salir al mercado, con el sello de Warner, el sugerente álbum ‘La vida que amo’, donde Mikel Erentxun, Diego Vasallo, Quique González, Tulsa o José Ignacio Lapido rinden tributo al maestro Berrio. El disco repasa la obra solista del rockero y su participación en las bandas Deriva y Amor a Traición. ‘La vida que amo’ no contiene ninguna de las fascinantes composiciones del tándem Berrio/Erentxun, pero muchos de los temas versionados (‘Simulacro’, ‘Cómo iba yo a saber’, ‘La misma mujer distinta’, ‘No pienso bajar más al centro’…) certifican la magnitud del malogrado autor, que hoy tendría 58 años.

Cuando no trabajaba a sueldo para otros artistas, Berrio primero escribía las letras; y luego, las melodías: de ese modo, no se sentía constreñido. Ya en el proceso de musicalización, alteraba muchas veces el orden de las palabras, atendiendo a los acentos, hasta dar con la secuencia apropiada. Inconformista, el cantautor donostiarra empleaba métricas complejas para el rock, como los largos versos endecasílabos: así se explica ese fraseo escarpado, tan expresivo, que por momentos recordaba a Bob Dylan, a Rodrigo García (Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán), a Lou Reed, a Georges Brassens e, incluso, a los punks.


Las canciones de Rafael Berrio jamás resultarían creíbles en la voz de un artista complaciente, y no solo por sus hechuras abigarradas, sino también por su actitud de francotirador existencialista. Ávido lector de Baroja, Pessoa, Cioran o Gil de Biedma, el músico vasco denunciaba la alienación y la carencia de valores. Incluso en varios de sus temas amorosos se percibe la decadencia de nuestro tiempo: “Yo, que he sido una crisálida indiferente hasta ayer…/ Yo, que en el fondo he amado siempre la rutina de los días en serie…/ Dime tú, amor mío, cómo iba yo a saber”.

Berrio inauguró su carrera solista, en 2010, con el lanzamiento de ‘1971’, un trabajo de orfebrería fina. Si bien en esta fecunda etapa atrajo a un público fiel, el maestro nunca conoció el éxito masivo; tampoco lo buscó, pero no le faltaba razón en su lamento: “Ser autor de culto solo da para arroz integral y vino corriente”. Sus colegas y la crítica lo veneraban; verbigracia, Sabino Méndez, en El País (19/01/2013), destacó la atmósfera, el misterio y la comunicación tan franca de sus canciones. Incluso el cineasta Jonás Trueba le escribió un papel a medida en su largometraje ‘La reconquista’ (2016). Ellos saben que Berrio era “el hijo ingobernable de la luz del sol”, como cantaba en uno de sus temas.


(Publicado en El Progreso de Lugo, 22/10/2002).

domingo, 14 de junio de 2020

MI FLACA

En la última clase de Expresión Oral y Corporal, con motivo de la muerte de Pau Donés, les explicaba a mis jovencísimos estudiantes que ‘La flaca’ —como ‘El lado oscuro’— es un blues-rock que puede bailarse a ritmo de chachachá.

Inevitablemente, durante esa clase virtual, regresé al verano del 97. Me vi conversando con un amiguito durante las fiestas patronales de nuestro Santiso natal: escena nocturna en plano medio. “¿Has escuchado la canción del anuncio del disco ‘Carácter latino’?”. “Sí, es buenísima. ¿Quién la canta?”. “No sé, pero creo que se titula ‘La flaca’… Me recuerda a Juan Perro”.


Lo cierto es que —subyugado— tardé pocos días en comprarme el mencionado recopilatorio colectivo, detrás del cual estaba la marca de cigarrillos Ducados; y, en los estertores del verano, adquirí también el entonces único disco del grupo liderado por Pau Donés, Jarabe de Palo, al que daba título precisamente el tema ‘La flaca’. Con sólo 9 años, yo ya era un enfermo de la música, y este arte me condujo a la poesía. Del primer éxito de Jarabe de Palo, diría que me impresionó la ajustada mezcla de sabores: lo coloquial y lo sofisticado, la punzante añoranza y la tórrida sensualidad…

En ‘La flaca’, Pau Donés cantó —metafóricamente— a un “coral negro de La Habana”, con “dos soles” en la cara “que, sin palabras, hablan”. Más de veinte años después, yo sigo buscando a la Flaca. Pero no hablo de una chica en particular, sino de la belleza en todas sus formas: pasión, misterio, aventura, verdad, conocimiento…

Si no me hubiera adentrado en la poesía y en la música a una edad tan temprana, sería alguien distinto, porque, inevitablemente, las artes modelan nuestro carácter. Tal vez ni siquiera hubiera emigrado a Bolivia… Pero las letras, las melodías, las armonías y los ritmos me impulsaron a escoger siempre el camino menos transitado.


[Artículo publicado en El Progreso de Lugo, 12/06/2020]

viernes, 27 de diciembre de 2019

PATXI ANDIÓN, EL GUERRERO SOFISTICADO

Patxi Andión.


SALVO en contados casos, el morbo y el intento de uniformización de su larga y varia trayectoria musical son los juncos con que se han tejido las notas necrológicas sobre Patxi Andión. La prensa ha gastado mucha más tinta en recordar su efímero y accidentado matrimonio con Amparo Muñoz (Miss Universo 1974) que en poner de relieve sus cualidades como profesor universitario, investigador o intérprete cinematográfico y televisivo.
En una entrevista concedida a la revista musical Efe Eme (28/01/2009), el artista vasco-madrileño establecía una discutible pero sugerente diferenciación entre el ‘actor’ y el ‘intérprete’, afirmando que el primero "debe tener el deseo, el ánimo, el gusto de transformarse continuamente en otro". Patxi Andión se sentía "intérprete", al considerar que ante las cámaras no dejaba de ser "él mismo", incluso aunque sus papeles estuviesen alejados de sus actividades habituales. ¿Cómo se explica esta paradoja? Cuando Andión se acercaba profesionalmente al séptimo arte, rescataba a aquel muchacho que veía películas con verdadera devoción, aquel pequeño Patxi que —como él mismo contaría— asistía a las salas de cine madrileñas igual que otros acudían a la iglesia. En el intérprete confluían esa cinefilia con una curiosidad voraz por todo lo que le rodeaba, la misma que —convertido ya en cantante de éxito— le llevó a licenciarse en Periodismo y a doctorarse en Sociología. En los rodajes, el guipuzcoano era una especie de espectador activo. Ese gran respeto, ese no querer ensuciar una casa que consideraba ajena, le obligaba a estudiar profundamente las acciones de sus personajes y, sobre todo, le impedía caer en la grandilocuencia. Da igual que abordase un papel de detective (Asesinato en el Comité Central) o de empleado de una gasolinera (La otra alcoba); aunque adoptase comportamientos ajenos, desprendía —auténtico— tanta sobriedad como en la vida real. Si la voz y la mirada son signos distintivos de una persona, podemos decir que, profesionalmente, Andión no practicaba el engolamiento ni exageraba el gesto. En cierto modo, no dejaba de ser ‘él mismo’ en aquellas producciones cinematográficas y audiovisuales.
Aunque para mí actuación e ‘interpretación’ sean sinónimos, siempre defenderé el modelo estilístico de Andión (la contención) como el único verdaderamente efectivo para el cine y la televisión. Tengamos en cuenta que, en estos ámbitos, el abundante uso de los primeros planos magnifica cualquier matiz, por mínimo que sea; la desmesura difícilmente pasa la prueba del algodón. Era el vasco un actor al que no se le notaba que actuase; su naturalidad hacía honor a aquel memorable aforismo del cineasta Bresson: "Producción de la emoción, obtenida por un resistirse a ella". De la contribución de Andión a las pantallas, quisiera destacar su protagónico papel de periodista en ‘Página de sucesos’ (1985). Pueden ver esta interesante serie, que dirigió el cineasta Giménez Rico, a través de la web de RTVE.
Unos apuntes finales, a vuelapluma, sobre el famoso Andión cantautor. Resulta injusto que la mayor parte de mass media repare únicamente en su etapa inicial, la de las canciones protesta, que arranca con Retratos (1969). Son años productivos en los que nuestro protagonista —convencido antifranquista— canta fuerte y muy ronco, "como un guerrero", a decir de un crítico portugués. Pero en los albores de los 80, Andión lleva cabo —sin renunciar a su esencia— un giro expresivo que, guste más o menos, no merece ser pasado por alto. Es la época de Amor primero (1983), probablemente su disco más exitoso, donde colabora Mocedades. El cantautor abre su paleta temática a la intimidad sin dejar de cultivar la denuncia social, siempre escorado a la izquierda. Además, comienza a versionar en castellano éxitos de Lucio Dalla —María, Transbordo en Sol, Oh, qué será…— y, bajo el influjo de este maestro italiano, refina su voz de barítono. El guipuzcoano sigue sonando desgarrado, pero adquiere una sorprendente riqueza de matices. Incluso se atreve con tonos bastante agudos, y acaso es ahí donde su arenoso timbre resulta más atractivo: por ejemplo, en el estribillo de María parece un cantante de soul: "Y soñé la libertad / y salir de aquí algún día, día, día". En esa secuencia suelta esquirlas de pasión… 
Me siento orgulloso de haber compartido espacio en una antología literaria, ‘Amores infieles’ (2014), con el Dr. Andión. Intelectual y obrero, tierno y áspero, soñador y rebelde, yo lo definiría como "el guerrero sofisticado".

miércoles, 25 de diciembre de 2019

GARNET MIMMS

«Su suplicante intensidad, derivada del evangelio, convirtió a Garnet Mimms en uno de los primeros cantantes de soul verdaderos, y su legado sigue siendo subestimado» (Steve Huey).

sábado, 8 de julio de 2017

Mestre merlo


Chega xullo, e o merlo —coa tarefa cumprida da crianza— pide descanso. Dende o final do inverno, ningún acontecemento conseguiu deter, nos crepúsculos, o caudal da súa gorxa. Un moitas veces tivo a impresión de que nos momentos acesos, cando a súa parella se atopaba no período de máxima fertilidade, as inflexións do merlo acariciaban outros planetas. Incontables poetas viron no paxaro esa conquista da trascendencia. «Y ensancha con su canto / la hora parada de la estación viva / y nos hace la vida suficiente», escribiu Juan Ramón. E a Cernuda debémoslle esta outra gabanza: «Desde el aire trae a la tierra alguna semilla divina, un poco de luz mojada de rocío, con las cuales parece nutrir su existencia, no de pájaro sino de flor, y a las cuales debe estas notas claras, líquidas, traspasando su garganta».



Ningún merlo canta igual: cada paxariño tece as ricas melodías que interpreta, das cales ofrece variacións con gran sentido harmónico; e, ademais, deixa moito espazo á improvisación. Sen colidir con ese selo persoal, a ave, frautista proteica, representa ás veces sons do seu territorio. Na primavera do ano pasado, cando estaba ultimando a miña tese doutoral, ó facer algún descanso, poñía na cadea as intensas baladas ‘soul’ que interpretou Gene Chandler e que firmou o seu amigo Curtis Mayfield: ‘Just Be True’, ‘What Now?’, ‘Rainbow '65’... Eu abría unha das fiestras que dan ó noso xardín, e alí estaba o merlo que temos por veciño… Mentres admiraba o seu brillante peteiro amarelo —a xogo co anel ocular—, o canoro animal comía, sen espantarse, as migas que meus pais e eu lles deixáramos a el, ós paporrubios, ós pardais… Pois ben, unha tardiña quedei abraiado cando o merlo incorporou ó seu repertorio, con total naturalidade, algunhas das notas do retrouso de ‘What Now?’. Síntome honrado, xaora, de ter influído un chisco a unha criatura exemplar que me regalou a máis pura e suxestiva das diccións.


Aínda non puxeches un dique na túa gorxa, mestre merlo, e xa me tarda que volvas exercer de mensaxeiro da primavera. Quen me reconciliará agora coa realidade?

[Artigo meu publicado onte na edición impresa de El Progreso de Lugo, e hoxe nas webs do Grupo El Progreso]

miércoles, 8 de marzo de 2017

Feminismo é igualdade

Feliz Día Internacional da Muller! 

Feminismo é igualdade. Esta fórmula —que nunca varía, porque o feminismo defende a equivalencia entre os dous sexos— deberiamos aplicala todos os días, non só hoxe; viviriamos, así, nunha sociedade máis sana, máis xusta e, en definitiva, máis avanzada. 

Suxerencia: poderiamos comezar substituíndo, como oíntes, o lixo machista do reguetón (súmmum da banalidade) polas cancións contestatarias e elegantes de Mari Trini, Cecilia ou —por poñer un exemplo galego ben actual, da miña xeración— Alba María. 




Rebeldía e delicadeza: que binomio tan fermoso! Incluíno hai pouco nun poema que formará parte do libro que xa teño practicamente rematado. 

martes, 17 de enero de 2017

Bob Dylan/Nanci Griffith

Esta tarde soou en Radio 3 unha perla semioculta de Dylan, "Boots of Spanish Leather" ("Botas de coiro español"), na delicada versión country —que non coñecía— de Nanci Griffith. 

viernes, 7 de octubre de 2016

Loquillo en Lugo

Esta noche Loquillo actúa en Lugo (21.00 horas, Praza Horta do Seminario) en el marco de las fiestas patronales. Reproduzco aquí el perfil que tracé del rockero para el suplemento del San Froilán publicado anteayer en El Progreso:

EL DANDI QUE VIAJA EN CADILLAC
Loquillo viene de triunfar en Las Ventas. Ofreció un show de tres horas que se enmarcó en la gira ‘Salud y rock & roll’ y cuyas entradas ya se habían agotado tres meses antes. 
El llenazo absoluto en el emblemático escenario madrileño —donde caben 15.000 almas— era quizás la única prueba de fuego que le faltaba por cumplir, al menos en España, a Loquillo. Pueden contarse con los dedos de una mano los rockeros hispanos —Bunbury, Leiva, Andrés Calamaro...— que tienen hoy semejante poder de convocatoria. Con esas credenciales, Loquillo aterriza hoy en nuestra ciudad, donde actuará a partir de las 21.30 horas. El barcelonés destilará su último disco —‘Viento del Este’, cuya primera canción da título a la gira— y sacará a pasear algunos de sus himnos, como ‘Feo, fuerte y formal’ (homenaje a John Wayne) o ‘Cuando fuimos los mejores’. 
También habrá espacio para el repertorio de la época dorada de los Trogloditas, la emblemática banda que lo acompañó desde los primeros 80 y de la que se separó hace casi una década. ‘Cadillac solitario’, ‘Carne para Linda’, ‘La mataré’, ‘Todo el mundo ama a Isabel’, ‘Piratas’, ‘Rock ‘n’ roll star’, ‘Rock suave’... Pocos vocalistas de rock estatal pueden presumir de haber estrenado canciones de tamaña magnitud, todas compuestas por Sabino Méndez —otrora guitarrista de los Trogloditas, con quien Loquillo ha vuelto a colaborar en los últimos discos, tras bastantes años de distanciamiento—. 
Aquellas obras ochenteras emanan una belleza extraña y vigorosa. De haberse dedicado a la música y no al celuloide, podría haberlas firmado Sam Peckinpah. Descarnadas pero sutiles, chulescas y tiernas, sensuales y directas, épicas y líricas, hoy logran provocar escalofríos entre veinteañeros y cincuentones. Si los adolescentes lucenses más sensibles se liberan de prejuicios y no tienen reparos en compartir espacio con señores que peinan canas («Tupés galácticos», canta Loquillo), probablemente encuentren hoy las hormas de sus zapatos, especialmente si suenan piezas frescas como ‘María’ o ‘El ritmo del garage’, que cuestionan el puritanismo de ciertos padres.
Aunque el primer repertorio ‘troglodita’ sea difícil de igualar, a Loquillo hay que reconocerle una notable evolución, nada habitual en sus coetáneos. Guste más o menos, dé o no en la diana —su limitada voz se adapta mejor al tono afilado que al melódico—, el barcelonés ha dado saltos de vértigo en su carrera. Y no sólo porque desde 1991, con el disco ‘Hombres’, pasase a firmar —dignamente— la mayor parte de las letras que vinieron luego.
Por ejemplo, él, que se había doctorado en la universidad stoniana, grabó en 1994 su primer disco de poemas —‘La vida por delante’—, lo cual irritó a algunos de sus seguidores más alicortos. En efecto, entonces aún existía la creencia generalizada de que la dureza residía únicamente en un sonido eléctrico, no en cantar, pongamos, estos versos de Jaime Gil de Biedma musicados por el profesor Gabriel Sopeña: «Pero ha pasado el tiempo / y la verdad desagradable asoma: / envejecer, morir, / es el único argumento de la obra». 
Loquillo, además, dio el paso de abandonar a los Trogloditas justo después de haber teloneado con ellos a los Rolling Stones y a los Woo. En un momento tan dulce, el catalán de nuevo apostó por el riesgo, retomando la carrera en solitario que precisamente había inaugurado con ‘La vida por delante’, unas veces apelando al cuero y otras luciendo etiqueta de ‘crooner’, pero siempre desde la madurez que se le presupone a alguien de su edad —hoy tiene 55 años—. «Si no me hubiera ido de los ‘troglos’, ahora estaría tocando en festivales de revival de los años 80. Y lo que estoy haciendo ahora es llenar Las Ventas. Aprendí el negocio, la industria», reconoció recientemente el ‘Loco’.
Ese afán de experimentación le llevó el pasado año a interpretar algunos de sus éxitos junto a una banda de rockabilly, The Nu Niles. El trabajo, ‘Código rocker’, concentra casi todos sus perfiles —el muchacho de barrio que escucha rockabilly, sí, pero también ‘doo wop’ o surf, el deudor de Cash, el amante de la lírica, el cinéfilo...—, hilvanados por la actitud de la ‘rock and roll star’ que es. En el CD está la clave de por qué Loquillo atrae a un público tan diverso en edades.
Su última producción, ‘Viento del Este’, donde firman Sabino Méndez o Leiva, conjuga como nunca el combate y la distensión evocadora. Ese difícil maridaje prueba que, voluntaria o involuntariamente, el ‘Loco’ homenajea siempre a John Wayne.


martes, 3 de mayo de 2016

As cancións dos meus soños

Os meus soños conteñen a miúdo secuencias musicais. Esta entrada recompila algunhas das cancións coas que soñei nos últimos tempos (obviamente, non as lembro todas). Cando as escoito, vexo con maior nitidez o contexto das escenas nas que apareceron; dese xeito, atopo material para futuras poesías e prosas. Xa o dicía Cunqueiro: "Na aspereza da vida cotiá soñar é necesario, e perder o tesouro dos ensoños é perder o meirande dos tesouros do mundo". 

Composición de Sam Cooke.


Composición de Del Shannon.

Composición de Curtis Mayfield.

Composición de Solomon Burke, Burt Berns e Jerry Wexler.

Composición de Del Shannon.

Composición de Van Morrison.

Composición de Curtis Mayfield.

Composición de Pablo Milanés.

Composición de Michael Curtis e Richard Curtis.

Composición de Rodrigo García.

Composición de José María Granados.

Composición de Van Morrison.

Composición de Curtis Mayfield.

Composición de Stevie Nicks.

Composición de Andy McCluskey e Paul Humphreys.


Composición de Cooper, Spencer e Zolas.


Composición de Rodrigo García.

O poeta estadounidense e.e. cummings escribiu: "Dos soños as miñas cancións". Eu podería dicir: "Das cancións, os meus soños".

Para escoitar en Spotify todos os temas desta entrada, pica aquí.

sábado, 23 de abril de 2016

Evocando a Manolo Tena

El jueves de la semana pasada, en El Progreso de Lugo, publiqué una columna sobre el malogrado cantautor Manolo Tena. Aquí puede leerse el texto traducido al castellano: 

UN ROCKERO SENSORIAL

La portada de Sangre española (1992),
el segundo álbum de Tena en solitario.
 
Como poeta, les debo mucho a los cantautores que escuché en la infancia. Fueron mi primera escuela en el arte de inyectarles ritmo a las palabras. Con aquellos referentes, comencé a escribir pequeñas canciones a los 10 años. Tenía unas nociones de piano, pero casi siempre utilizaba la voz para componer las melodías. Ya en la adolescencia, las letras de Sabina me condujeron a la lírica de César Vallejo y Neruda; tras esas revelaciones, fueron surgiendo mis primeros balbuceos poemáticos. En el último ámbito me sentí más a gusto. 

Recientemente murió Manolo Tena, uno de los cantautores rockeros de mi niñez. Cuando conocí la noticia, se me vino a la memoria el momento en el que un primo me dejó —allá por el 99— el casete de Sangre española, el mayor éxito del extremeño. Tena era un letrista de métrica ajustadísima y un intérprete especial. Su rasgada voz revelaba —igual que sus oxímoron— a un hombre en desajuste con la realidad.

En el documental Manolo Tena: Un extraño en el paraíso, el protagonista desveló que la bellísima pieza “Quiero beber y en el olvidar” (letra suya con melodía de Pancho Varona) contiene un eco vallejiano. El poeta peruano decía: “Quiero escribir, pero me sale espuma”, y Tena cantaba: “Quiero ser mar; sólo consigo espuma. / Quiero avanzar; sólo consigo espuma”. Este ejemplo demuestra la relación carnal que el rockero tenía con las palabras. Desde luego, era asombrosa la potencia de su expresión sensorial. 


Entre febrero y marzo, disfruté siguiendo las interpretaciones de Tena en “A mi manera”, programa de La Sexta. Cuando acabó la temporada, decidí que esta misma primavera le propondría al músico una entrevista periodística. Quizás hubiéramos dedicado parte de la conversación al binomio poema-canción... 

El fundador de Cucharada y Alarma!!! se fue cuando precisamente yo —como muchos otros— estaba redescubriendo su música. ¡Es tan extraño todo…! Sin conocerlo en persona, te sientes en sintonía con un maestro que ya está haciendo las maletas. Y lo que queda en ti es un vacío que nunca fue llenado, como cuando te rechazó por WhatsApp aquella chica a la que esperabas besar en una cita próxima.

jueves, 14 de abril de 2016

Manolo Tena, un rockeiro sensorial

Como poeta, débolles moito ós cantautores que escoitei na infancia. Foron a miña primeira escola na arte de inxectarlles ritmo ás verbas. Con aqueles referentes, comecei a escribir cancionciñas ós 10 anos. Tiña unhas nocións de piano, pro case sempre utilizaba a voz pra compoñer as melodías. Xa na adolescencia, as letras de Sabina conducíronme á lírica de César Vallejo e Neruda; tras esas revelacións, foron xurdindo os meus primeiros balbucidos poemáticos. No último ámbito sentinme máis a gusto.

Manolo Tena, na praza de touros de Las Ventas (Madrid), o 7 de setembro de 1993. 


Recentemente morreu Manolo Tena, un dos cantautores rockeiros da miña nenez. Cando coñecín a nova, véuseme á memoria o intre no que un curmán me deixou —alá polo 99— a casete de Sangre española, o maior éxito do estremeño. Tena era un letrista de métrica axustadísima e un intérprete especial. A súa resgada voz revelaba —igual cós seus oxímoros— a un home en desaxuste coa realidade.



No documental Manolo Tena: Un extraño en el paraíso, o protagonista desvelou que a belísima peza “Quiero beber y no olvidar” (letra súa con melodía de Pancho Varona) contén un eco vallejiano. O poeta peruano dicía: “Quiero escribir, pero me sale espuma”, e Tena cantaba: “Quiero ser mar; sólo consigo espuma. / Quiero avanzar; sólo consigo espuma”. Este exemplo demostra a relación carnal que o rockeiro tiña coas palabras. Dende logo, era asombrosa a potencia da súa expresión sensorial.



Entre febreiro e marzo, gocei seguindo as interpretacións de Tena en “A mi manera”, programa de La Sexta. Cando acabou a tempada, decidín que esta mesma primavera lle propoñería ó músico unha entrevista periodística. Quizabes houbéramos dedicado parte da conversa ó binomio poema-canción... 


O fundador de Cucharada e Alarma!!! foise agora que precisamente eu —como moitos outros— estaba redescubrindo a súa música. É tan estraño todo…! Sen coñecelo en persoa, sínteste en sintonía cun mestre que xa está facendo as maletas. E o que queda en ti é un baleiro que nunca foi enchido, como cando te rexeitou por WhatsApp aquela rapaza á que esperabas bicar nunha cita próxima. 

[Artigo meu publicado hoxe no xornal lucense El Progreso (edición da Mariña)]

viernes, 22 de enero de 2016

No 85 aniversario do nacemento de Sam Cooke


Aí segue a voz da sensorialidade, aí segue, debuxando formas vexetais, sobrepoñéndose a algúns arranxos planos, cheirando a escapadas, conquistando lúas trigueiras... 

Sempre serás aquel mozo galante, déixame ir contigo algunha noite, quero habitar a túa voz sinuosa, quero ser o flash-back dun soño vivido, meu admirado, meu admiradísimo Sam Cooke. 

O malogrado Sam Cooke, un dos inventores da música soul.

Sam Cooke, místico y carnal

Hoy mi admirado Sam Cooke (uno de los nombres fundamentales de la música popular) hubiera cumplido 85 años. La voz nítida y cálida, el compositor de enorme sentido melódico, el defensor de los derechos civiles ("A change is gonna come"), el romántico empedernido, el mago que, en paralelo con Ray Charles, fundió la mística del góspel y la carnalidad del R&B hasta dar con el soul (el sonido que definió los 60). 

La música de Cooke sigue muy viva; no es difícil rastrear su influencia en Van Morrison, Rod Stewart, los Stones, John Fogerty, Eric Burdon, Bruce Springsteen, Michael Bublé o Leon Bridges. Dijo el crítico Diego A. Manrique sobre nuestro protagonista: "Escucharle es como paladear chocolate caliente derramado sobre un helado: un torrente de dopamina". ¡Eterno ‪‎Sam Cooke‬!







lunes, 11 de enero de 2016

Na morte de David Bowie

Boa viaxe, ‪Bowie‬. A túa música e a túa forma de ser constitúen un azoute para as convencións. 


Sempre, sempre rebelde. 

martes, 1 de diciembre de 2015

Unha moza

El dicía que só aspiraba a ter moza. Só unha moza, pro dentro dela (como naquela canción de Garnet Mimms, como no poema de Pound) cabería o universo enteiro. 

jueves, 24 de septiembre de 2015

Gene Chandler / Curtis Mayfield

Man's temptation (A tentación dun home) é unha das excelsas composicións de Curtis Mayfield, lenda do soul; como suxire o título, a canción fala dun individuo que ve ameazada a súa vida en parella por mor da aparición doutra muller que consegue seducilo. A peza popularizouna nos primeiros 60, coas súas inflexións (melódicas e percutidas) herdadas do doo-wop, Gene Chandler. As sensoriais harmonías vocais da gravación son obra de The Impressions, seminal banda de soul (fundamental pra entender este xénero) capitaneada daquela por Mayfield. O falsete final de Chandler —marca da casa— invita a soñar... 

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Schumann e a infancia

Nestas tardes, mentres traballo na miña tese doutoral, escoito algunhas das obras do mestre Schumann. Teño especial debilidade por Escenas de nenos (1838), prodixio de delicadeza. As pezas deste traballo reláxanme e devólvenme aromas, acentos, sensacións... (Tiña razón o poeta Rilke: "A verdadeira patria do home é a infancia".) 

martes, 11 de agosto de 2015

Don Covay e Mick Jagger

Velaquí ós Stones versionando "Mercy, mercy!", un dos máis fermosos temas de Don Covay, mestre do soul clásico e principal influencia vocal de Mick Jagger: 


Dixo o cantante dos Stones sobre as características inflexións vocais de Covay: "Obtés un contraste auténtico entre o falsete e a voz masculina e dura. É bo para un cantante dispoñer doutra voz". Precisamente na gravación de "Mercy, mercy!" (1965) Jagger fixo, inspirándose en Covay, os seus primeiros falsetes. 

Esta é a versión orixinal de "Mercy, mercy!" (1964), onde colabora un novísimo Jimmy Hendrix (eses punteos sinuosos!): 

sábado, 8 de agosto de 2015

Piel y memoria

En esta bellísima composición del gran Curtis Mayfield (líder de la época dorada de los Impressions), el juglar se enamora locamente de la Reina: 


Es soul en estado puro... Llevo grabadas en la memoria (y en la piel) las armonías vocales de los Impressions, tan soñadoras.