Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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sábado, 14 de abril de 2012

jueves, 19 de enero de 2012

Fraga, ayer y hoy

1. "La mejor parte del país fue la que se alzó el 18 de julio contra un gobierno ilegal y corrompido".
2. "La responsabilidad de la guerra fue de los políticos de la II República. ¡Toda!".

He aquí dos frases de Fraga Iribarne. La primera la pronunció hace poco más de 50 años; la segunda, en 2007.

¿Es necesario recordar que el citado gobierno fue elegido, en 1936, por el pueblo? ¿Perciben, tras la lectura de estas frases, algún signo de evolución en la ideología del exministro franquista? Como bien sostiene Antonio Elorza (El País, 18/01/2011), Fraga "nunca se arrepintió de aquello de lo que hubiera debido arrepentirse". Así, el político murió (no lo olvidemos) sin haber condenado de forma expresa una dictadura fascista.

martes, 4 de octubre de 2011

Contra el olvido

Leo, en el diario lucense El Progreso, una extraordinaria noticia:

O INCIO ACOGERÁ UN HOMENAJE AL MÉDICO REPUBLICANO MANUEL DÍAZ GONZÁLEZ

30/09/2011 - L.P. / El Progreso (Sarria)


O Incio acogerá en el mes de noviembre un homenaje a Manuel Díaz González, médico y exalcalde republicano de O Incio con motivo de la conmemoración del 75 aniversario de su muerte. El hombre murió a manos de falangistas en la carretera de Laiosa a A Cruz do Incio el 11 de septiembre de 1936.

El homenaje se desarrollará durante los días 26 y 27, cuando se abrirá una exposición en el consistorio de O Incio con fotografías y documentos sobre Manuel Díaz.

Los actos comenzarán el 26 con un simposio sobre la vida y muerte del médico, la Segunda República y la represión de los intelectuales republicanos en Galicia. En la conferencia participarán los escritores Xosé Ramón Fandiño y Xosé Alvillares, el académico Lourenzo Fernández Prieto, el poeta y estudioso de la represión Claudio Rodríguez Fer y el médico David Simón Lorda.

Posteriormente el médico e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México José Luis Díaz Gómez, sobrino de Manuel Díaz, impartirá una conferencia sobre el médico. El investigador publicó dos libros sobre el exalcalde, ‘Sementeira e memoria. Represalia e desagravio dun médico lucense republicano’ y ‘Siembra y memoria: muerte y evocación del médico de O Incio’.

Escultura

En la mañana del día 27 habrá una recepción a la familia de Díaz González por el Ayuntamiento encabezado por su alcaldesa, Laura Celeiro, y se inaugurará un busto de Manuel Díaz que se colocará en el centro de A Cruz do Incio. La escultura está realizada por el ahijado del protagonista del homenaje, José Gabriel Vázquez Díaz. Durante la inauguración intervendrán la alcaldesa y sobrinos del médico que llegaron a conocerle, como José Gabriel Vázquez Díaz y Ricardo Díaz López. Rodríguez Fer leerá algún poema y un grupo de gaitas interpretará el himno gallego.

Los asistentes se trasladarán por la tarde al lugar donde fue asesinado el homenajeado para la inauguración de un monolito con una inscripción en su recuerdo.

Manuel Díaz, natural de la parroquia de Sirgueiros, era conocido como ‘O pequeniño do Incio’ por su escasa estatura causada por una meningitis. El exalcalde, quien también fue diputado provincial, se ganó el sobrenombre de ‘O médico dos pobres’ por no cobrar a los necesitados.

Su familia resultó represaliada y el médico de O Incio fue arrestado por una cuadrilla de falangistas, ‘paseado’, atado a la cola de un caballo, tiroteado y enterrado en una improvisada fosa próxima al cementerio municipal.


Siempre contra la ignorancia y contra el olvido.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Adiós a Manolín el de Llorío, el último maquis de la cuenca minera asturiana


Se ha ido el último maquis de la cuenca minera asturiana, Manolín el de Llorío, quien pedía «solidaridad, respeto y honradez» y criticaba «que hoy la sociedad no se mueve más que por egoísmos y ambiciones personales».

Para leer el obituario que el historiador Jairo Fernández escribió, en La Nueva España, acerca de Manolín (símbolo del antifascismo), pinchad aquí.

jueves, 14 de abril de 2011

14 de abril: Ochenta años de la Segunda República


"La libertad no hace felices a los hombres, sencillamente los hace hombres."
(Manuel Azaña)

***

‎"Frente a los intentos de seguir denigrando un periodo que alumbró una de las mayores esperanzas colectivas vividas por el pueblo español, se impone un esfuerzo adicional para que las generaciones jóvenes sepan lo que verdaderamente pasó. La Segunda República fue un serio intento de modernizar y democratizar España. Recibida con alborozo por la población en un ambiente de orden y fiesta, revolucionó la enseñanza y combatió eficazmente el analfabetismo, dando un inédito protagonismo a maestros y docentes; llevó el saber a los rincones más escondidos de la España rural a través de las Misiones Pedagógicas; favoreció el que la vida cultural del país alcanzara niveles de vanguardia; hizo una ambiciosa política de obras públicas; intentó una reforma agraria que terminara con el hambre y las flagrantes injusticias de las zonas latifundistas; llevó a cabo una necesaria reforma militar, e implantó el laicismo, tal vez de manera demasiado radical dadas las circunstancias."
(Félix Santos, El País, 14/4/2008)

miércoles, 2 de febrero de 2011

Un documental sobre los maquis leoneses

Como sabemos, una vez terminada la guerra, Franco implantó el terror como estrategia de Estado. En un primer momento, muchos republicanos se echaron al monte no para matar o robar, sino para salvar sus vidas. Fue en León donde nació la primera organización guerrillera de España.

Para ver un interesante documental sobre los maquis de la montaña leonesa (muy cerca de la provincia lucense), emitido recientemente por TVE, podéis pinchar aquí.

Recordemos. Para que la tragedia no vuelva jamás a repetirse.

miércoles, 14 de abril de 2010

14 de abril: Aniversario de la Segunda República Española


Frente a los intentos de seguir denigrando un periodo que alumbró una de las mayores esperanzas colectivas vividas por el pueblo español, se impone un esfuerzo adicional para que las generaciones jóvenes sepan lo que verdaderamente pasó. La Segunda República fue un serio intento de modernizar y democratizar España. Recibida con alborozo por la población en un ambiente de orden y fiesta, revolucionó la enseñanza y combatió eficazmente el analfabetismo, dando un inédito protagonismo a maestros y docentes; llevó el saber a los rincones más escondidos de la España rural a través de las Misiones Pedagógicas; favoreció el que la vida cultural del país alcanzara niveles de vanguardia; hizo una ambiciosa política de obras públicas; intentó una reforma agraria que terminara con el hambre y las flagrantes injusticias de las zonas latifundistas; llevó a cabo una necesaria reforma militar, e implantó el laicismo, tal vez de manera demasiado radical dadas las circunstancias.
(FÉLIX SANTOS, El País, 14/4/2008).

miércoles, 10 de febrero de 2010

Vocabulario bélico en tiempos de paz

Leo, por enésima vez, en el nick del Messenger de algún compañero de la Facultad de Ciencias de la Información una frase de este calibre: “¿Cansado? No, lo siguiente [el subrayado es mío, H. A.]”. ¿Qué tiempo es éste en que a un comunicador le da vergüenza o pereza escribir con rigor? ¿Por qué no utiliza el adjetivo exhausto (o extenuado) para definir un absoluto agotamiento? A estas alturas no sé de qué me sorprendo: cuando, en una ponderación, empleo potentes calificativos (tales como morrocotudo, colosal u homérico), algunos colegas se sienten extrañados, me miran con rechazo, fruncen el ceño…

Tuve hace no mucho un paradójico debate con una fémina de mi generación… (Permítanme que quiebre el discurso para hacerles una pregunta: ¿Han advertido en el enfoque de esta última oración algún matiz anormal? Reflexionen.) Aquella compañera me reprochó la utilización –en un trabajo universitario– del sustantivo fémina, argumentando que éste desprendía machismo. Me quedé atónito. Y recurrí al diccionario de la RAE (vigésima segunda edición) para mostrarle la única acepción de tal término:

1. mujer (persona del sexo femenino).

Mi compañera no admitió su error. E, inmediatamente, busqué un sinónimo de mujer que siempre consideré machista: hembra, cuyas dos primeras acepciones son las siguientes:

1. Animal del sexo femenino.
2. mujer (persona del sexo femenino).

En esta palabra hay, evidentemente, un matiz sexista, una animalización… A mi entender, fémina es, junto a dama, el sinónimo más próximo o adecuado para referirse al sexo opuesto, sin distinción de edad (si no, hablaríamos de niña, de señora, de señorita…). De la misma forma que varón y caballero son acaso las palabras más equiparables a hombre. Todos estos intentos, en fin, sólo sirvieron para reafirmar mis argumentos: la chica seguía en sus trece.

¿Qué tiempo es éste –pensaba yo al leer cierto nick del Messenger– en que a un comunicador le da vergüenza o pereza escribir con rigor? ¿No deberíamos dar ejemplo a las nuevas generaciones, quienes, acaso por influjo de la televisión, recurren más que nunca al insulto (hijoputa, maricón, gilipollas…) para demostrar odio o… ¡cariño!? En ese último sentido, recuerdo que los protagonistas republicanos de La lengua de las mariposas (la emotiva película de J. L. Cuerda inspirada en el relato de Manuel Rivas) denominaban, entre lágrimas, asesino o cabrón a un maestro –de esa misma ideología– condenado. La única diferencia es que aquéllos tenían vedado –tras el derrocamiento del régimen legal y democrático– el acceso a las palabras: a la poesía, al pensamiento, a la vida…



Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 10/02/2010)

miércoles, 1 de abril de 2009

70 años después... (I)

"Muero tranquilo y orgulloso..."

Hijos y nietos de 'rojos' fusilados responden a las cartas que escribieron antes de morir

Por NATALIA JUNQUERA (El País, 28/03/2009)


En sus últimos instantes, pendientes sólo ya de escuchar a los asesinos cargar sus fusiles, decenas de hombres se agarraron a la vida, a los que les sobrevivirían, con un papel y un lápiz. "Queridos hijos, estoy viviendo las últimas horas de mi vida y pienso en la vuestra", escribió Germán Paredes; "Abel, hijo mío, cuando escribo estos renglones delante de tu foto...", se despedía Ricardo Zabalza. Con serenidad desarmante manifestaron sus últimos deseos -"No le des a mi nena un padre que sea malo"- e incluso se acordaron de lo de menos -"Te mando el monedero con seis pesetas"-. Sus esposas no pudieron ir a recoger sus cuerpos, escribir su nombre en una lápida o en muchos casos, y durante mucho tiempo, recordarles en voz alta. Pero guardaron como un tesoro aquellas cartas, que llegado el momento, leyeron a los hijos y después a los nietos. Aquellos últimos mensajes defendieron el hueco dejado por sus dueños y alimentaron durante años su recuerdo. Hasta hoy.
Los mensajes se leerán en la tapia donde fueron ejecutados
Hoy se cumplen 70 años de la entrada de las tropas de Franco en Madrid
Si no comulgaban antes, no les dejaban escribir su despedida
Antes de matarla, le dijeron que habían fusilado a sus hijos. Era mentira
En el 70 aniversario de la entrada de las tropas franquistas en Madrid, los destinatarios de aquellas cartas y los que las heredaron llevarán su respuesta a la tapia del cementerio donde sus padres y abuelos fueron ejecutados, La Almudena.
"Recuerdo como si fuera ahora mismo la última vez que te vi en la cárcel, sentado sobre tus rodillas, jugando con la cadena de tu llavero, que al final me diste", escribe hoy Pepe Carrizo, de 78 años, a su padre. Entonces tenía ocho y aquel día no sabía que estaba en una prisión. Pensaba que había ido a ver a su padre, el alcalde socialista de El Escorial Vicente Carrizo, a un castillo, porque ese era el lugar donde estaban datadas todas las cartas que le había enviado desde que dejó de verlo en casa.
"Queridos hijos Pepe, Felisín y Vicentín. Estoy en un castillo muy precioso. Por la noche pasean las princesitas por el patio. Cuando duermo se aparece mamá Pilar vestida de hada con el pelo suelto y muy guapa. Me cuenta todo lo que hacéis. Cuando sois buenos y aplicados me pongo muy contento. Cuando la hacéis rabiar, lloro mucho", escribía Carrizo, ya condenado a muerte. Pepe tenía 8 años, Felisín, 7 y Vicentín era un bebé de meses.
"Las he leído mil veces. Para mí son algo sagrado", explica Pepe. "Los niños no saben lo que es la cárcel, ni la muerte. Yo me fui enterando de lo que había pasado poco a poco, escuchando conversaciones en voz baja. Entrábamos en un sitio y alguien decía 'pobres niños'... Venían a casa, a hacer registros y se lo llevaban todo. Un falangista quiso darme un día aceite de ricino. Yo pensaba que aquella gente quería que nos muriésemos. Poco a poco fui comprendiendo", recuerda Pepe. "Mis padres se iban a ir a México, lo tenían todo preparado, pero en el último momento, mi madre le dijo: '¿Pero por qué nos vamos a ir si tú no has hecho nada?' Y él le dijo: 'Pues tienes razón'. Y nos quedamos". Vicente Carrizo fue fusilado el 17 de noviembre de 1939.
Isabel Huelgas no escribió carta de despedida porque el día antes de ejecutarla le aseguraron que no tenía a quién enviárselas. "Dos mujeres de la prisión cometieron la crueldad de decirle que sus dos hijos, también presos, habían sido fusilados. Isabel murió aquel día, aunque al día siguiente la ejecutaran", relata Teófila Herreruela, de 89 años, su nuera. Se casó con Antonio, uno de los hijos de Isabel Huelgas, seis años después de que aquellas dos mujeres le mintieran diciéndole que había muerto. Joaquín, su otro hijo, tampoco había sido fusilado. Murió en libertad aunque por una enfermedad contraída en prisión. 70 años después, Teófila ha ayudado a sus hijos, los nietos de Isabel, a escribirle una carta a aquella mujer que no conocieron aclarándole lo sucedido.
En capilla, esperando a ser ejecutados, los condenados todavía tenían que someterse a una última condición: para poder escribir a su familia debían comulgar antes. Sin comunión, no había carta. Probablemente porque se negó, Tomás Montero no pudo escribir la suya, aunque se las apañó para esconder una pequeña nota, un papel doblado en cuatro, en las rendijas de los muros de la cárcel, confiando en que otros presos que conocían el escondrijo la recuperaran y, cosida en el forro de la ropa que se llevaban para lavar las visitas, llegara finalmente a su destino. Y llegó. A Tomás Montero apenas le dio tiempo de escribir: "Adiós para siempre, que tengáis suerte todos, adiós".
Su mujer nunca reunió las fuerzas para contarle a su nieto la historia. "Cuando murió ella, encontré la carta y dos fotos de él en su armario. Y empecé a investigar", explica Tomás Montero. "Me llamo así por él, como muchos nietos de fusilados". Le ha escrito dos cartas a su abuelo. La primera arranca: "Dios murió antes de que yo naciera...".
"Este año, y sabiendo la esperanza de vida de quienes padecen la escasez de todo menos de ideales, cumplirías 100 años (...) hace más de cuatro años que rescatamos vuestros nombres de un listado casi perdido y los enganchamos al viento (así se llamaba la calle donde vivías en el pueblo) para lanzarlos al mundo entero y escribir vuestra noble historia arrebatada... Hoy puedo decirte que buscándote, me conozco más...".
También cumpliría 100 años el abuelo de Eva Bes, Felipe Sánchez. Tomás y Eva, coordinadores de Memoria y Libertad, son los promotores de este homenaje. Juntos han ayudado a muchos nietos a saber más de los autores de aquellas cartas-tesoro que habían heredado. Como Ana Elisa, que después de leer las últimas palabras de Germán Paredes -"Muero tranquilo y orgulloso de morir por lo que muero"- y desde Perú, comenzó a buscarle. O como Norma, que le escribe a su abuelo, Federico Pérez Díaz: "Eras un rostro joven en una foto antigua y el recuerdo impreciso de algunas cosas que mi padre contaba...".
Dicen que no les ha resultado extraño escribirles. No son cartas tristes. Maribel utiliza la suya para hablarle a su abuelo, Esteban Castelló, de su madre, Concepción: "No la llegaste a conocer, pero yo puedo hablarte de ella. Es una mujer noble y justa". Josué Lillo, para tratar de reconfortar a su padre, Pedro: "Siempre recordaré que unos días antes de asesinarte, cogiéndome en brazos, me dijiste: 'Hijo, lleva con orgullo mis apellidos porque yo no he hecho daño ni mal a nadie"; y Abel para confesarle a su padre, Ricardo Zabalza, que no se hizo maestro como le había aconsejado, sino ingeniero.
La despedida de los ejecutados y la contestación de sus familias 70 años después
- "Queridos hijos: estoy en un castillo precioso...". En prisión, condenado a muerte, Vicente Carrizo escribió a sus hijos, de ocho, siete y menos de un año, cartas como ésta: "Estoy en un castillo precioso (...) Cuando duermo se aparece mamá Pilar vestida de hada con el pelo suelto y me cuenta todo lo que hacéis...". 70 años después, Pepe (en la imagen con su padre, en un carrito) le responde: "He procurado que todos mis actos te hubieran hecho haber estado orgulloso de mí. Tú fuiste el último alcalde de la República [del Real Sitio de El Escorial, Madrid]. Yo concejal de la recién instaurada democracia".
- Sus hijos seguían vivos. Isabel Huelgas terminó sus días en la misma prisión donde había trabajado como funcionaria durante la República, Ventas. Fue ejecutada el 31 de julio de 1939 a los 62 años. La víspera, le dijeron que sus dos hijos habían sido fusilados. Su nuera y sus nietos le han escrito una carta aclarándole la mentira.
- "Dios murió antes de que yo naciera". Tomás Montero no pudo escribir una última carta, pero se las apañó para esconder en las rendijas de los muros de la prisión una pequeña nota en la que aprisionó su último pensamiento: "Adiós para siempre, que tengáis suerte todos, adiós". Su nieto, que se llama como él, le responde ahora: "Dios murió antes de que yo naciera...".
- "Me quedan dos horas escasas. ¡Adiós, hijos míos!". Estas líneas pertenecen a la última carta que Germán Paredes escribió antes de ser fusilado en Madrid, el 3 de julio de 1941. En ella le pedía a sus hijos: "Estudiar mucho y me honraréis con vuestra vida como yo os honré con mi muerte (...) muero tranquilo y orgulloso de morir por lo que muero". Sus nietos y sobrinos la leyeron muchos años después en Perú, país donde la familia se refugió de Franco y quisieron averiguar todo cuanto pudieran del autor de aquella carta serena y valiente. Hoy participan en un homenaje a Germán Paredes, respondiendo a su última carta: "Tu hija, mi tía Tilita, no habla mucho de aquellos días...", escribe su sobrina Ana Elisa. "Tu nieto, mi hermano, lleva tu nombre", le contesta su nieta Cecilia. "Hace unos meses me leyeron esa carta tan hermosa y tierna de despedida que nos dejaste horas antes de morir (...) Las vueltas que da la vida... ahora el nieto de un republicano es presidente del Gobierno...".

viernes, 17 de octubre de 2008

Un editorial de El País de hoy sobre la recuperación de la memoria histórica

Franco en el banquillo
La previsible corta vida del procedimiento de Garzón no empaña su gran valor simbólico
El País, 17/10/2008

Setenta años después del fin de la Guerra Civil española, y transcurridos 32 años del restablecimiento de la democracia, un juez español ha abierto una causa contra los crímenes del dictador Francisco Franco y sus secuaces por ordenar y ejecutar la eliminación sistemática de sus enemigos políticos entre 1936 y 1952. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón dictó ayer un auto en el que se declara competente para juzgar los hechos denunciados por varias asociaciones de familiares de víctimas del franquismo. Apoya su decisión en que constituyen delitos contra la humanidad, y elabora, partiendo de esta calificación, una doctrina en la que reclama para la Audiencia Nacional la competencia sobre aquellos hechos.
La decisión de Garzón supone, como él mismo recoge en su auto, "una forma de rehabilitación institucional ante el silencio desplegado hasta la fecha". Aquí radica el valor fundamental de la iniciativa para las víctimas del franquismo y sus familiares, más allá del recorrido que en los tribunales tenga el procedimiento iniciado por Garzón, amenazado por el recurso de la fiscalía. Frente a los que arguyen la falta de encaje de esta iniciativa en el marco jurídico español y de quienes, como el PP, acusan a Garzón de montar un espectáculo a costa de reabrir viejas heridas, sólo cabe recordar un principio de cualquier democracia: ningún Estado puede borrar sus propios crímenes.
El mérito de Garzón, de consecuencias previsiblemente más simbólicas que jurídicas, es el de afirmar que habría sentado en el banquillo a Franco y sus lugartenientes si hubieran estado vivos. El auto ordena, además, la exhumación de las fosas comunes señaladas por los denunciantes, reiterando y preservando el papel que corresponde al Estado en el levantamiento y la identificación de los cadáveres. Es difícil disentir desde el compromiso democrático de unas iniciativas que para muchos descendientes de tantos asesinados suponen, por fin, un acto de reparación.
Realizar, 70 años después, un juicio virtual a Franco es imprescindible para el futuro de un país que no ha sido capaz de enfrentarse a las miserias de su pasado, lo que sí han hecho otros que también han sufrido experiencias traumáticas. El linchamiento público de que ya está siendo objeto Garzón da idea del déficit democrático que sufre España, derivado en gran medida de no haber afrontado sus fantasmas cuando le hubiera correspondido.

martes, 15 de abril de 2008

El "patriotismo del recuerdo" (a propósito del 77 aniversario de la Segunda República)

Interesantísimo el artículo de opinión que publicó Félix Santos ayer en El País. Comparto cada una de las comas. Aquí os lo dejo:


El 14 de abril y el patriotismo del recuerdo
FÉLIX SANTOS – El País, 14/04/2008

Setenta y siete años después de la proclamación de la Segunda República en la tarde soleada del 14 de abril de 1931, aquel régimen sigue siendo objeto de controversias. Es sorprendente, para empezar, que se sigan produciendo burdas desfiguraciones de lo que pasó en aquellos años, a pesar de que la historiografía solvente ha puesto las cosas en su sitio, desmintiendo las falsificaciones prodigadas durante cuarenta años por la dictadura franquista. Citemos algunas de las tergiversaciones más gruesas: que la quema de conventos de mayo de 1931 se realizó con el beneplácito del Gobierno republicano; que la "Revolución de Asturias", de octubre de 1934, fue un alzamiento contra el resultado de las elecciones de otoño de 1933; que los comicios que dieron el triunfo al Frente Popular, en febrero de 1936, fueron trucados, o que el asesinato de Calvo-Sotelo decidió a los militares a dar el golpe de Estado.
Esas falsificaciones las han reavivado estos últimos años algunos autores de nulo prestigio pero cuyos libros han tenido éxito de ventas. Y perviven en ciertos grupúsculos, como se puso de manifiesto a comienzos del pasado enero cuando un coronel del Ejército, comandante militar de La Coruña y Lugo, cargos de los que fue fulminantemente destituido, firmó un escrito en el que, entre descalificaciones de la entonces recién aprobada Ley de Memoria Histórica, sostenía que "la Segunda República no fue otra cosa que un golpe de Estado civil". Tamaña barbaridad, y otras semejantes, han rebrotado al calor de las resistencias suscitadas por las iniciativas de la sociedad civil para rescatar de fosas comunes a familiares y amigos asesinados en la Guerra Civil y por la iniciativa del Gobierno de Rodríguez Zapatero que culminó con la aprobación por el Parlamento de la Ley de Memoria Histórica.
A pesar de las décadas transcurridas desde la Segunda República y la Guerra Civil, la reacción destemplada y visceral de significados sectores de la actual derecha social, política y eclesiástica contra la Ley de Memoria Histórica, pone de manifiesto que la verdad de lo ocurrido en aquellos años cruciales de la historia de nuestro país no es todavía aceptada ni digerida por un sector de la sociedad española. Éste sigue aferrado a las versiones de la propaganda franquista.
Frente a los intentos de seguir denigrando un periodo que alumbró una de las mayores esperanzas colectivas vividas por el pueblo español, se impone un esfuerzo adicional para que las generaciones jóvenes sepan lo que verdaderamente pasó. La Segunda República fue un serio intento de modernizar y democratizar España. Recibida con alborozo por la población en un ambiente de orden y fiesta, revolucionó la enseñanza y combatió eficazmente el analfabetismo, dando un inédito protagonismo a maestros y docentes; llevó el saber a los rincones más escondidos de la España rural a través de las Misiones Pedagógicas; favoreció el que la vida cultural del país alcanzara niveles de vanguardia; hizo una ambiciosa política de obras públicas; intentó una reforma agraria que terminara con el hambre y las flagrantes injusticias de las zonas latifundistas; llevó a cabo una necesaria reforma militar, e implantó el laicismo, tal vez de manera demasiado radical dadas las circunstancias.
Con el recuerdo de la República, combatida desde sus inicios por los sectores reaccionarios del país y liquidada por una feroz guerra civil alentada por Hitler y Mussolini, no se trata de abrir viejas heridas, sino, al contrario, de cerrarlas, pero no en falso, y de asumir el pasado para seguir construyendo un futuro bien cimentado y acorde con el espíritu de nuestra Constitución
En 1999, durante una polémica suscitada en Alemania por una exposición sobre Los crímenes de la Wermacht, el entonces ministro de Exteriores Joschka Fischer afirmó: "Todas las democracias tienen una base, un hecho fundador, un Boden. En Francia es 1789. En Estados Unidos, la Declaración de Independencia. En España es la guerra civil. Y en Alemania es Auschwitz. Es el recuerdo de Auschwitz, el nunca más Auschwitz, el fundamento de la actual república alemana". Y proseguía Fischer: "Es bueno hablar de patriotismo constitucional, pero hay que saber en qué se basa la Constitución. Si Auschwitz no es el cimiento, la raíz, el radical de la Constitución, no hay Constitución que valga ni patriotismo constitucional posible. Sólo se puede ser patriota de la Constitución alemana si ese patriotismo es también, indisolublemente, un patriotismo del recuerdo de Auschwitz".
Creo que los españoles debemos aplicarnos también esas consideraciones de Joschka Fischer. El nunca más a las dos Españas enfrentadas, el nunca más a una guerra civil, fundamenta nuestra Constitución. Es lo que determinó el célebre consenso. De ahí que fomentar el patriotismo del recuerdo sea tan necesario. Y que sea oportuno hacerlo en esta fecha, el 14 de abril, que conmemora la implantación de la Segunda República.
La memoria histórica no es un entretenimiento o una ocurrencia, como lo calificó, con desdén, el líder conservador Mariano Rajoy en el primer debate televisivo con Rodríguez Zapatero días antes de las elecciones del 9 de marzo. Es una necesidad ineludible conocer y recordar sin falsificaciones un pasado que, guste o no guste, sigue proyectando sus luces y sus sombras sobre el presente y sobre el porvenir.
Félix Santos, periodista, es autor del libro Marcado por la República. Guerra y exilio de Francisco Carvajal.

lunes, 14 de abril de 2008

Años triunfales (a propósito del 77 aniversario de la II República)



La Historia ha juzgado a todos aquellos que usaron la violencia para derribar la democracia. La Guerra Civil fue el prefacio de la II Guerra Mundial... Y el fin de los fascismos, salvo en el país de la "charanga y la pandereta, de espíritu burlón y de alma quieta", que decía Machado. Cuando murió el dictador, todos nos sacrificamos para conseguir la democracia, sin tener en cuenta el concepto "monarquía" o "república". Y es que hay que valorar, como dice Carrillo, la realidad concreta de cada momento: nadie estaba por la labor de entrar en otra guerra de la misma sangre. Soy de los que creen que cuando muera el Rey se necesita apostar por un referéndum. Y que juzgue el pueblo. Pero nunca jamás impongamos por la fuerza los ideales de media España. El mejor político no es aquel que tiene éxito entre los suyos, sino el que piensa en el bien común.
Estamos en el camino. ¡Salud y Libertad, hermanos!

P.D.: Recordemos los sabios versos de Jaime Gil de Biedma, un poeta de la Generación del 50 que tenía familiares en ambos bandos:


Media España ocupaba España entera
con la vulgaridad, con el desprecio
total de que es capaz, frente al vencido,
un intratable pueblo de cabreros.

Barcelona y Madrid eran algo humillado.
Como una casa sucia, donde la gente es vieja,
la ciudad parecía más oscura
y los Metros olían a miseria.

Con la luz de atardecer, sobresaltada y triste,
se salía a las calles de un invierno
poblado de infelices gabardinas
a la deriva bajo el viento.

Y pasaban figuras mal vestidas
de mujeres, cruzando como sombras,
solitarias mujeres adiestradas
-viudas, hijas o esposas-

en los modos peores de ganar la vida
y suplir a sus hombres. Por la noche,
las más hermosas sonreían
a los más insolentes de los vencedores.

(JAIME GIL DE BIEDMA, "Años triunfales")