Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo.
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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Internet, la creencia pararreligiosa


Muchos de mis amigos y conocidos saben que uno tiene la sana costumbre de enviar –vía e-mail– textos literarios (artículos, relatos, poemas…) propios o ajenos. Huelga decir que valoro la posibilidad de la actualización informativa, del intercambio instantáneo de sentimientos o sensaciones, del debate a cientos de kilómetros de distancia, que ofrece la Red: no en vano, he colaborado y colaboro en varios medios digitales, y soy uno de los editores de La Huella Digital. Sin embargo, uno utiliza –no sólo profesionalmente– este instrumento como un complemento del papel impreso, no como un sustituto. No es mi intención enviar mandobles o saetas ponzoñosas a quienes considero fuera de mi ortodoxia ética y estética, pero me asusta ese discurso atroz de la tecnología por la tecnología, esa actitud destructiva hacia el medio impreso (al que debemos tantos aprendizajes y tantas horas de entretenimiento). En efecto, desconfío, como Giovanni di Lorenzo (director del semanario alemán Die Zeit, una publicación impresa más rentable que la mayor parte de portales digitales), de esas “creencias pararreligiosas en Internet”. Unas creencias que se han convertido ya en una ideología con muchos seguidores.

Ciertos periodistas y, sobre todo, ciertos licenciados en Periodismo (este oficio rara vez se aprende en la Facultad: no es lo mismo memorizar cuatro definiciones ridículas que interpretar los hechos), ciertos licenciados, decía, presentan a la Red como la única esperanza, como la única salida. Pongo como ejemplo este tweet (así se denomina cada uno de los comentarios publicados en la red social Twitter) de un estudiante de 5º de Periodismo: “Se admiten sugerencias sobre blogs interesantes (me vale cualquier tema), para dar un poco de comer a mi Google Reader, que lo tengo abandonado”. Uno piensa, en buena lógica, que para esta persona, y para tantas otras, lo importante es única y exclusivamente el fin en sí mismo (no el medio para conseguir un fin): o sea, navegar por la Red (descargar compulsivamente cientos de podcasts que probablemente sólo sirvan para “dar de comer” al disco externo, repasar los vídeos más vistos de Youtube, actualizar la red social –con cualquier comentario intrascendente– en medio de una tertulia amistosa…). Lo de menos es el contenido: “Si me quitan este programa –dirán algunos–, ya encontraré otro que se le parezca, y, si el nuevo hallazgo no me gusta, haré lo posible para adaptarme al mismo cambiando mis hábitos, mis filias, mis fobias…”.

Esta ideología extrema puede degenerar –como apunta Di Lorenzo– en violencia, en fantasías totalitarias y guerras contra la verdad. Como los tertulianos de la telebasura, como los fascistas, como los estalinistas, muchos acérrimos de la Red no perdonan disidencia a su credo: repasen algunos insultos –muchos de ellos anónimos– que contaminan las bitácoras o los periódicos digitales. Uno entiende, por tanto, que la libertad de expresión se confunde hoy con la posibilidad de ser soez y despótico. ¡Qué dolorosa contradicción: la lectura siempre ha sido infalible a la hora de constatar que el mundo puede verse de diversas miradas! Sin profundizar en asuntos filosóficos y psicológicos, sólo diré –a modo de epítome– que no hemos cambiado mucho, pese a los incontables inventos tecnológicos, desde que Marx acuñara (refiriéndose a las relaciones de trabajo capitalistas) el terrible término alienación, esto es, el estado mental caracterizado por una merma del sentimiento de la propia identidad. El hombre, oprimido por un sistema dictatorial o por la publicidad consumista, deja de tener opiniones propias y actúa (tilde más, tilde menos) como un robot: al dictado de los poderosos.

También le preocupa a uno hoy la total confusión de los términos información y conocimiento. Conviene recordar que Internet, al igual que los libros, nos da la posibilidad de acceder a la información, no al conocimiento. Este conocimiento sólo adquiere su verdadero sentido cuando el lector, en el papel o en la pantalla, transforma, cuestiona, asimila, interpreta y, en definitiva, procesa los contenidos. Quiero decir: sin un aprendizaje, sin un esfuerzo previo, Internet sólo es un instrumento –muy válido, desde luego–, no un milagro pararreligioso (uno, sin ser católico, no ve más transparencia de oblea que una prosa de Azorín o Cunqueiro). La misma tesis –tan vetusta– puedo extrapolarla al señorito que adorna las estanterías con libros que no leerá jamás, a fin de propagar su elitismo. También es aplicable esa tesis al estudiante de Humanidades que en la Universidad cumple un mero trámite, y no bebe, paralelamente, la plural belleza que nos han legado los escritores, cineastas, músicos y artistas. Ya digo que no importa tanto el soporte como la intención o el esfuerzo…

A propósito de esa plural belleza, uno, cuando escribe, siempre intenta ponerse en el lugar –pues la literatura es una continuación, una revitalización– de sus maestros desaparecidos. ¿Qué pensarían ellos al respecto? ¿Con qué palabra precisa expresarían el desafecto ante esta creencia pararreligiosa de la que habla el periodista Di Lorenzo? Don Antonio Machado dejó escrito un poemita que hoy adquiere mucha vigencia, entre otras cosas porque su época también se caracterizó –salvando, claro, las distancias– por el fanatismo de las ideologías: “¡Qué difícil es / cuando todo baja / no bajar también!”. Un alumno aventajado de Machado, José Agustín Goytisolo, construyó hace tiempo “La mejor escuela”, a fin de criticar el automatismo, la indiferencia y la ignorancia de algunos estudiantes y docentes: “No aprendas sólo cosas / piensa en ellas / y construye a tu antojo situaciones e imágenes / que rompan la barrera que aseguran existe / entre la realidad y la utopía: / (…) / Después sal a la calle y observa: / es la mejor escuela de tu vida.”

Desgraciadamente, es difícil que algunas de las personas de mi generación (nací en el 87) asistan a esa escuela que funde la lectura con la vida: la tecnología (entendida, repitámoslo, como la única esperanza) ya comienza a sustituir las conductas humanas más elementales: el beso por el icono de unos labios, la caricia por el tecleo, la sencillez por la simpleza del lenguaje, la voz entrecortada por las abreviaturas… Y, qué quieren que les diga, si uno no tiene la posibilidad de dedicar –con su puño y su letra– un libro a un ser querido, si uno no tiene la posibilidad de personalizar –o de subrayar– un sentimiento universal, ¿de qué sirven los gigas de un e-book? Los humanistas –hay que repetirlo una vez más– tenemos el deber de preservar el lenguaje, renovándolo, y de cultivar la sensibilidad. Para lograr tales fines, no es necesario suprimir ningún instrumento o soporte. Todo lo contrario: las cartas y los e-mails son –ya lo dije– complementarios. Como la película y el libro. La plural belleza se construye a partir de síncopas, de notas aparentemente disonantes…

Por H. ACEBO
La Huella Digital, 24/11/2010

miércoles, 10 de febrero de 2010

Vocabulario bélico en tiempos de paz

Leo, por enésima vez, en el nick del Messenger de algún compañero de la Facultad de Ciencias de la Información una frase de este calibre: “¿Cansado? No, lo siguiente [el subrayado es mío, H. A.]”. ¿Qué tiempo es éste en que a un comunicador le da vergüenza o pereza escribir con rigor? ¿Por qué no utiliza el adjetivo exhausto (o extenuado) para definir un absoluto agotamiento? A estas alturas no sé de qué me sorprendo: cuando, en una ponderación, empleo potentes calificativos (tales como morrocotudo, colosal u homérico), algunos colegas se sienten extrañados, me miran con rechazo, fruncen el ceño…

Tuve hace no mucho un paradójico debate con una fémina de mi generación… (Permítanme que quiebre el discurso para hacerles una pregunta: ¿Han advertido en el enfoque de esta última oración algún matiz anormal? Reflexionen.) Aquella compañera me reprochó la utilización –en un trabajo universitario– del sustantivo fémina, argumentando que éste desprendía machismo. Me quedé atónito. Y recurrí al diccionario de la RAE (vigésima segunda edición) para mostrarle la única acepción de tal término:

1. mujer (persona del sexo femenino).

Mi compañera no admitió su error. E, inmediatamente, busqué un sinónimo de mujer que siempre consideré machista: hembra, cuyas dos primeras acepciones son las siguientes:

1. Animal del sexo femenino.
2. mujer (persona del sexo femenino).

En esta palabra hay, evidentemente, un matiz sexista, una animalización… A mi entender, fémina es, junto a dama, el sinónimo más próximo o adecuado para referirse al sexo opuesto, sin distinción de edad (si no, hablaríamos de niña, de señora, de señorita…). De la misma forma que varón y caballero son acaso las palabras más equiparables a hombre. Todos estos intentos, en fin, sólo sirvieron para reafirmar mis argumentos: la chica seguía en sus trece.

¿Qué tiempo es éste –pensaba yo al leer cierto nick del Messenger– en que a un comunicador le da vergüenza o pereza escribir con rigor? ¿No deberíamos dar ejemplo a las nuevas generaciones, quienes, acaso por influjo de la televisión, recurren más que nunca al insulto (hijoputa, maricón, gilipollas…) para demostrar odio o… ¡cariño!? En ese último sentido, recuerdo que los protagonistas republicanos de La lengua de las mariposas (la emotiva película de J. L. Cuerda inspirada en el relato de Manuel Rivas) denominaban, entre lágrimas, asesino o cabrón a un maestro –de esa misma ideología– condenado. La única diferencia es que aquéllos tenían vedado –tras el derrocamiento del régimen legal y democrático– el acceso a las palabras: a la poesía, al pensamiento, a la vida…



Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 10/02/2010)

miércoles, 1 de abril de 2009

El instituto de Vegadeo celebrará mañana una jornada de escuela y sociedad

San Tirso de Abres,
Héctor ACEBO

El Grupo de Portadores de la Tradición Oral de San Tirso de Abres celebrará mañana, jueves, una jornada de convivencia con los alumnos del Instituto Elisa y Luis Villamil de Vegadeo. En el encuentro, los santirseños llevarán a cabo una representación de sus oficios tradicionales desde las 11 hasta las 14 horas.

El acto, organizado por la asociación cultural «San Tirso del Eo», se enmarca dentro de las III Jornadas de escuela y sociedad del instituto veigueño. El presidente del colectivo santirseño, Ángel Prieto Souto, considera que el conocimiento popular debe expandirse «para que las nuevas generaciones sean conscientes de dónde vienen y de lo mucho que se sacrificaron sus abuelos en tiempos de penuria: de esta forma, construiremos un futuro más justo».

El portavoz del colectivo explica que, a su juicio, «una formación adecuada debe combinar las nuevas tecnologías con la intrahistoria, que siempre servirá de fondo a la vida cambiante». San Tirso del Eo organiza diferentes actividades encaminadas a recuperar y transmitir la cultura del noroeste peninsular.

(La Nueva España -edición de Occidente-, 01/04/2009)

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Formación del colectivo femenino


El telecentro de San Tirso enseña a usar la red a las madres con hijos a punto de llegar a la adolescencia

Usuarios del telecentro de San Tirso de Abres.

San Tirso de Abres,
Héctor ACEBO BELLO

El telecentro de San Tirso de Abres, en colaboración con el AMPA del colegio santirseño, está llevando a cabo todos los martes (desde las 17 hasta las 18.30 horas) diversos talleres de ofimática e internet dirigidos a las madres con hijos en edad escolar. El fin no es otro que «darles a conocer los servicios más importantes que nos ofrece la red», cuenta Aida Bello, técnica del telecentro santirseño.

En esa misma línea, y de acuerdo con el proyecto «Internet y familia», desarrollado por el Gobierno del Principado (que tiene como fin fomentar el uso correcto y adecuado de internet entre los más jóvenes), la semana pasada se llevó a cabo en el telecentro santirseño una charla de «internet y familia». Se trataba de explicar a las madres de los alumnos del Colegio de San Tirso «la importancia que tiene el garantizar un uso seguro de internet a los más jóvenes», en palabras de Aida Bello.

Aida Bello se muestra satisfecha con la presencia de nueve de las madres de los alumnos del Colegio de San Tirso de Abres, a las que incorporó esta semana, gracias a la «charla de internet y familia», a un taller de iniciación a la informática. La técnica del telecentro de San Tirso espera que, en un futuro próximo, «todas las madres de los alumnos del colegio santirseño hagan uso de las nuevas tecnologías», a fin de incorporarlas «a diferentes talleres formativos del telecentro».

El telecentro de San Tirso de Abres (apenas 600 habitantes), que cuenta en su haber con más de un centenar de talleres de ofimática e internet y la participación de casi 600 usuarios, se distingue desde su apertura, en 2003, por considerar al femenino como uno de sus colectivos prioritarios.

En esa misma línea, Aida Bello participó, en setiembre, en las Jornadas de la Oficina de Igualdad de Oportunidades de Salas como representante de la red de telecentros del Principado de Asturias, a fin de ofrecer «todas las ventajas que suponen, para la formación de la mujer rural, las nuevas tecnologías». Y es que, en palabras de la técnica del telecentro santirseño, «los telecentros dan a la mujer rural la posibilidad de formarse».

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  • Texto: H. A. B. - La Nueva España, 07/11/2007
  • Imagen: Archivo del telecentro de San Tirso de Abres.

miércoles, 10 de octubre de 2007

Entrevista a AIDA BELLO MARTÍNEZ, técnica del telecentro de San Tirso de Abres




«Actualmente, lo anormal sería no poder resolver cualquier tipo de tramitación a través de internet»

Aida Bello Martínez.


O Chao (San Tirso de Abres),
Héctor ACEBO BELLO

Con 40 años y una sonrisa que rebosa energía a raudales, Aida Bello Martínez parece la personificación del resurgir de la comarca Oscos-Eo en la última década. Tras cuatro años al frente del telecentro de su pueblo natal, San Tirso de Abres, de apenas 600 habitantes, Aida hace balance y, a juzgar por los datos (20.000 usos; 420 socios, de los cuales 40 lo utilizan a diario; más de 100 talleres con la participación de casi 600 usuarios...), parece lograr todo lo que se propone. Quizá su secreto esté en aquellos versos de Cernuda con los que se autodefine Gallardón: «Creo en mí mismo / porque yo algún día seré todas las cosas que amo».

-¿Qué es un telecentro?
-Es un lugar público (y, por lo tanto, libre y gratuito) que el Gobierno del Principado de Asturias creó en colaboración con los ayuntamientos para ofrecer a toda la ciudadanía un lugar en el que poder conectarse a internet, además de tener siempre un equipo disponible para uso ofimático.

-¿En qué consiste su labor como técnico del telecentro de San Tirso?
-La función que desempeño en este servicio rural no es otra que hacer que la mayor parte de los santirseños (y sus alrededores) piense en TIC: esto es, tecnología, información y comunicación. Para ello, necesito mostrar la comodidad, la rapidez y las ventajas que nos ofrecen las nuevas tecnologías.

-¿Cómo lo consigue?
-Una persona piensa en TIC cuando a la hora de escribir a un amigo ya no lleva la carta al buzón de Correos, sino que dice: «Necesito ir al telecentro a enviar un email». O cuando te quedas sin tu bote de perfume preferido y decides ir al telecentro para comprarlo a través de internet porque «ahorro dinero, desplazamiento y tiempo». Eso es pensar en TIC, y se consigue poniendo en marcha muchos talleres e iniciativas que atraigan a todos los usuarios.

-¿Por ejemplo?
-Últimamente ha tenido bastante relevancia la creación de blogs. En ese sentido, la asociación de mayores «San Salvador», de San Tirso, ha trabajado de acuerdo a dos iniciativas. Una de ellas es la de «Mi viejo refrán», un blog en donde han disfrutado recogiendo el refranero local y regional. La otra iniciativa, «Una red de encuentros», puso en contacto, a través del email, a los mayores de San Tirso con los de Candamo. Después contactaron a través de la mensajería y, finalmente, se conocieron a través de la videoconferencia. Para hacer más humana esta socialización, celebramos una jornada de convivencia en Candamo.

-¿Tiene usuarios de todas las edades?
-De todas, pero quizás estemos ante uno de los telecentros a los que más acude la gente mayor (un 60% de los usuarios).

-O sea, que se ha superado la etapa de alfabetización digital.
-Yo podría decir que sí, aunque esa etapa, claro está, hay que ir superándola día a día porque en el concejo hay gente que todavía no hace uso de las nuevas tecnologías. De todas formas, se está rompiendo la brecha digital. Puedo decir que de los 580 habitantes de San Tirso, unos 420 son socios del telecentro. Lo normal es que a diario utilicen este servicio unos 40 usuarios...

-¿Se esperaba que una población rural como San Tirso se adaptase tan fácilmente a la sociedad de la información?
-Yo nunca lo dudé porque todos los usuarios de este concejo colaboran a las mil maravillas, nunca tienen reparo en hacer ningún tipo de actividad o en probar un servicio en un momento dado.

-¿Cuáles son los servicios más demandados?
-De todo un poco, pero últimamente a lo que más acude el usuario es a hacer trámites y gestiones administrativas. Es decir, lo que antes se hacía presencialmente en las oficinas comarcales, ahora se resuelve sin desplazamiento alguno (y sin esperar colas) delante del ordenador.

-Ponga algún ejemplo...
-Dentro de la página del Principado de Asturias los trámites son inmensos, la gente los conoce y cada vez los utiliza más. Los ganaderos, por ejemplo, utilizan mucho el programa «Simogan», dan altas y bajas de ganado sin tener que ir a la oficina comarcal. Es decir, gestionan ellos mismos su explotación ganadera. También se sacan muchas licencias de caza y pesca, se consultan parcelas en la página del Catastro... Lo mismo sucede si quieres buscar el «Boletín Oficial del Estado» o pedir cita a una ITV...

-Resulta paradójico que un concejo rural como San Tirso (apenas 600 habitantes) esté tan familiarizado con las nuevas tecnologías como una ciudad...
-Sí, al principio ni yo misma me lo podía creer. Ni siquiera me lo imaginaba... Pero hoy en día, para mí y para todos los usuarios, lo normal es resolver cualquier tipo de tramitación a través de internet o hacer cualquier trabajo a través del ordenador.

-¿Hay colectivos prioritarios?
-Siempre hay colectivos prioritarios. En estos momentos, lo es, sobre todo, el colectivo femenino. Y es que desde el telecentro pretendemos que todas las mujeres hagan uso de las nuevas tecnologías y aprovechen todas sus ventajas.

-En una zona rural como San Tirso, el telecentro es responsable, en gran medida, de la igualdad de sexos...
-Por supuesto. Hasta hace no mucho tiempo la mujer asturiana estaba muy poco familiarizada con TIC, pero afortunadamente eso ya está quedando en el olvido, pues las estadísticas de uso nos demuestran que está muy igualada la participación de hombres y mujeres en el uso de las nuevas tecnologías. A las mujeres rurales, que estamos alejadas de la ciudad, que tenemos muchísimos quehaceres y que disponemos de muy poco tiempo libre, los telecentros y las nuevas tecnologías nos dan, por fin, la posibilidad de formarnos.

-¿Qué espera del telecentro a partir de hoy mismo?
-Yo ya no voy a decir que se siga incrementando, porque la población no da para más, pero mi propuesta es que sigamos haciendo cualquier tipo de servicio o de trámite a través de internet (por la comodidad y por la facilidad que representa) y que, día a día, continuemos superando la brecha digital. En fin, que mantengamos esta línea.

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Texto e imagen: H. A. B. (La Nueva España, 10/10/2007)

lunes, 4 de junio de 2007

¿Desafío al poder?


Como todos sabéis, la prensa nos ofrece un determinado modelo de visión de la realidad. Basándome en los periódicos más vendidos de España, he intentado comparar los titulares correspondientes a una misma noticia (13-4-2007):

EL PAÍS: "Víctimas del 11-M piden la condena del estado como responsable civil directo", "Un partido con un viejo vínculo a Batasuna que 'repudia la violencia' opta a las elecciones".

EL MUNDO: "El PSOE falsea el testimonio de la cúpula del 11-M para demonizar al PP", “Batasuna reaviva la marca de la histórica ANV para concurrir a las elecciones"

ABC: “Batasuna resucita Acción Nacionalista Vasca para intentar colarse en las urnas".

LA RAZÓN: "El PSOE pretende convertir el juicio del 11-M en una causa general contra el PP", “Batasuna presenta ahora 'Acción Nacionalista Vasca', un batallón que combatió en la Guerra Civil".

Como podemos observar, respecto al caso Batasuna, El País (medio afín al PSOE), intenta no hurgar en la herida y presenta la noticia de un modo objetivo. Pero ABC, La Razón y El Mundo, periódicos que simpatizan con la derecha, escriben el titular de un modo bastante radical (“Batasuna resucita Acción Nacionalista Vasca para intentar colarse en las urnas", ABC), con el fin de que la opinión pública critique la decisión adoptada por el Gobierno. Respecto a la noticia del 11-M, sucede lo mismo: El País presenta el titular basándose en la petición de las víctimas y los medios de derechas, como si estuvieran respondiendo al diario progresista, escriben acerca del mismo tema desde una perspectiva más agria, crítica hacia los socialistas, porque atentan contra los intereses del PP ("El PSOE falsea el testimonio de la cúpula del 11-M para demonizar al PP", El Mundo). En fin, esta disidencia es un ejemplo claro de la influencia que ejercen los partidos políticos sobre la prensa.

Los medios de comunicación, cuya función tradicional sería, en principio, vigilar al poder, se fusionan con un determinado partido al que representarán a partir de ese momento: así pues, se pone en entredicho esa función de vigilancia. Frente a este pacto, la salvación quizás resida en los blogs, que ponen en evidencia a los medios y “vigilan al cuadrado” (por un lado, al Gobierno, y, por otro, a la oposición). En principio, esta neutralidad no deja de ser un soplo de aire fresco para la opinión pública, pero últimamente muchos blogs comienzan a ser controlados por empresas publicitarias o por partidos, con lo cual se rompe también esa función de vigilancia. ¿Es lícito pagar por un post a cambio de que hablen bien de una empresa? Según Alonso, director de Weblog, “el riesgo no está tanto en que se pueda pagar por escribir posts, sino en que esto se haga sin que el lector lo sepa. Mientras haya una aclaración al principio del post diciendo que ese post lo paga la empresa, me parece lícito”. Bajo mi punto de vista, no es favorable, de ningún modo, la entrada de los grandes medios o empresas en estos canales independientes que se caracterizan por la comunicación fluida entre autor y lector (un blog nunca es exclusivo de su autor: cualquier persona que escribe en esta página algún comentario está, además, aportando contenido). No estaría de más recordar las palabras de Víctor Domingo, Presidente de la Asociación de Internautas: “La Historia la contaban los ganadores. Gracias a los blogs, la escribimos entre todos”.

Pero los blogs también entrañan riesgos a la hora de informarse: “se ha roto el límite entre lo público y lo privado, entre el comentario que se hace tomando un café y el de un medio de comunicación, y sí creo que hay cierto vacío”, Escolar dixit. El “vacío” del que habla el director de La voz de Almería no es otro que la propagación de chismes, que traen consigo múltiples demandas por parte de los afectados. Ante esto, me pregunto: ¿se necesita un mayor control?, ¿es necesario, siguiendo el ejemplo de los periódicos, filtrar las opiniones? Es interesante valorar la propuesta “Yo periodista” de El País, que exige unos requisitos vigilados o reforzados por los periodistas del medio: así pues, es necesario registrase para intentar que los usuarios se hagan responsables de la veracidad de la materia que envían (se les pide el número de teléfono o la dirección de correo para que aporten pruebas a la hora de considerar como noticia sus escritos). Aunque, bajo mi punto de vista, lo verdaderamente importante sería la proposición de Enrique Dans: “conviene crear una cultura de uso”.

En esta línea de la “cultura del uso”, me parecen interesantes los talleres informáticos que, en las zonas rurales del Principado de Asturias, está desarrollando la Red de Telecentros* de esta comunidad, con el fin de acercar las nuevas tecnologías a nuestros padres y a nuestros abuelos (es decir, a aquellas personas que no tuvieron la suerte de familiarizarse con el ordenador). En mi pueblo, San Tirso de Abres, el 70% de la población es asidua a este servicio gratuito (sobre todo, la tercera edad) y se desenvuelve, con soltura, en el terreno informático, con lo cual se está rompiendo la “brecha digital” que caracteriza a nuestra sociedad. Éste es un fragmento de una entrevista a Aida Bello Martínez, técnica gestora del telecentro de San Tirso de Abres:

- ¿Cuál es el perfil del usuario del Telecentro de San Tirso de Abres?

-- Muy variado: trabajadores de todo tipo, autónomos, jubilados, amas de casa…

-- ¿Y los servicios más demandados?

-- La mayor parte de los autónomos usa el telecentro como su pequeña oficina. Resuelven sus trámites con la banca electrónica, los de casas rurales usan el programa SOFITAR, envían los partes a la Guardia Civil…

-- ¿Ha superado San Tirso la etapa de alfabetización digital?

-- Siempre habrá un grupo que empiece de cero, pero a estas alturas del 2005 mucha gente ha superado ya esa fase y pregunta cosas hace un año impensables, como cómo comprar un dominio por Internet.

-- ¿Ese telecentro rompe el tópico de que la zona rural permanece ajena a las nuevas tecnologías?

-- Lo rompe del todo. Tengo usuarios de todas las edades para los que llegar al telecentro y usar las tecnologías es como ir a una cafetería y tomar un café y que han ganado en autoestima. Además, la Administración electrónica en esta zona resulta muy útil, porque evita grandes desplazamientos.

-- ¿Cuáles son los principales trámites administrativos que ayuda a efectuar desde el telecentro?

-- Desde principios de año hasta ahora, las ayudas ganaderas, una experiencia de lo más gratificante a través del visor Sigpac. También se hicieron cuarenta y dos firmas digitales, entre autónomos y agricultores, una cifra que sigue aumentando, y ahora estamos con las licencias de caza y pesca fluvial.

-- Tiene usuarios hasta de Galicia. ¿Qué les atrae hasta el telecentro de San Tirso?

-- Que les ofreces, puestos en bandeja, servicios gratis. Están encantados. Algunos de ellos incluso se están planteando empadronarse aquí para poder certificarse en ofimática.


En fin, tanta palabra sólo pretendía justificar algo obvio: salvo en casos contados, el entorno en España no anima. Las noticias que recibimos de Internet en los medios son casi siempre negativas. Casi nunca se comunica sobre las ventajas que ofrece Internet (quizás porque al poder no le interesa que el público sea más fiel a la red, en muchos casos independiente, que a sus propios medios).

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Imagen de MARX ERNST

*Un telecentro es un lugar público (y gratuito) donde la gente puede utilizar ordenadores con acceso Internet y otras tecnologías que ayudan a recopilar información y a comunicar con otras personas al mismo tiempo que desarrollan habilidades digitales.