Me acuerdo de las sensaciones que tuve al pisar, ya como alumno de Periodismo, la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense: esa combinación de nervios y de satisfacción al constatar que un sueño forjado en la niñez se empezaba a cumplir... Hay algo que recuerdo especialmente del primer día: a mi lado, en el aula, se sentó un muchacho extraño (como todos los seres de visión poliédrica, y la suya es así) que acabaría siendo otro buen amigo mío: el madrileño Javier Viedma. Lo recuerdo dibujando, abstraído y a la vez dinámico, fluido, en clase de Sociología, mientras yo (un poco fuera de lugar, apenas conocía Madrid) me esforzaba por seguir el caótico guión de la profesora...Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo
lunes, 5 de octubre de 2015
Mi primer día en la Universidad
Me acuerdo de las sensaciones que tuve al pisar, ya como alumno de Periodismo, la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense: esa combinación de nervios y de satisfacción al constatar que un sueño forjado en la niñez se empezaba a cumplir... Hay algo que recuerdo especialmente del primer día: a mi lado, en el aula, se sentó un muchacho extraño (como todos los seres de visión poliédrica, y la suya es así) que acabaría siendo otro buen amigo mío: el madrileño Javier Viedma. Lo recuerdo dibujando, abstraído y a la vez dinámico, fluido, en clase de Sociología, mientras yo (un poco fuera de lugar, apenas conocía Madrid) me esforzaba por seguir el caótico guión de la profesora...lunes, 12 de agosto de 2013
El periodista Manu Mañero me retrata en su bitácora
No en pocas ocasiones le vacilé con el asunto de la poesía y el flirteo. Ay, si quisieras, le decía: cada semana estarías con una. Se reía, el cabrón. Y seguía escribiendo, atendiendo entrevistas. Con una normalidad impropia, una transparencia tozuda.
jueves, 25 de abril de 2013
Dader, gran catedrático de Periodismo
Pueden leer la noticia original, publicada recientemente por la FAPE, pinchando aquí.
sábado, 8 de septiembre de 2012
Mi tesina
Ayer rematé, por fin, mi tesina, que lleva por título La metáfora en la poesía de Antonio Martínez Sarrión. Mi director, el querido Antonio Dueñas, ya ha revisado la versión final del documento y me ha dado (¡albricias!) el visto bueno. El próximo lunes entregaré el trabajo, impreso, en la Facultad; mañana, con ese motivo, partiré hacia Madrid. Me ha sentado estupendamente este verano: una mezcla muy dulce de sosiego y de escritura (aparte de fraguar mi trabajo de investigación, he colaborado en la prensa regional y he continuado con mis tareas de edición en La Huella Digital). Cuando regrese de Madrid, espero retomar la creación de algunos poemas que, por falta de tiempo, he dejado a medias. Algunos poemas que cantan los pequeños placeres: el olor de un bizcocho casero, la lectura a media voz, el estremecimiento de un cuerpo joven...
domingo, 8 de julio de 2012
Recitando en la Complutense
“Nada haría / más grave que recostar / mi cabeza sobre tus muslos: / y decirte quedamente: / —Ésta es la ocupación / más alta que puede / alcanzar un hombre”.
H. A.
jueves, 5 de julio de 2012
Un vídeo de la Graduación de la II Promoción del Máster Universitario en Investigación en Periodismo
El profesor y periodista Javier Mayoral realizó este vídeo de la emotiva Graduación de la II Promoción del Máster Universitario en Investigación en Periodismo: Discurso y Comunicación. El acto se celebró en la Facultad de Ciencias de la Información (UCM) el pasado 26 de junio. En una jornada tan especial, arropado por gente admirada y apreciada (compañeros, profesores, amigos...), tuve el privilegio de ofrecer un pequeño recital lírico. A partir del minuto 08:03, aparezco recitando parte de mi poema "El amigo de las chicas": ráfagas de amor y despecho.
miércoles, 27 de junio de 2012
Mi público
lunes, 25 de junio de 2012
Mañana recitaré mis poemas en la Universidad Complutense
jueves, 21 de junio de 2012
Una ceremonia poética
viernes, 2 de marzo de 2012
El doctor Antonio Dueñas escribe sobre 'Camas de hierba'
'CAMAS DE HIERBA': POESÍA PARA COMPARTIR EL MUNDO, PARA CELEBRAR LA BELLEZA
Héctor Acebo
Camas de hierba
Ediciones Vitruvio, Madrid, 2011
Este poemario es el primer libro de Héctor Acebo. Presumiblemente Héctor superó pronto la “fiebre romántica” del poeta adolescente, presumiblemente durante el bachillerato allá por tierras astur-galaicas; asimiló la imagen atrevida, la libertad expresiva de surrealistas y simbolistas, la pirueta y la paradoja del sinsentido en sus primeros años de universitario para llegar a una temprana madurez poética donde se mezclan tradición, ironía, humor, atrevimiento y una extraña capacidad para afinar el verso, para encontrar el metro justo, para dar con la palabra más certera.
Nada es casual, sin embargo. Conozco al poeta desde que llegó a nuestra Facultad de Ciencias de la Información y sé de sus apasionadas lecturas de Claudio Rodríguez y de Valente, de Martínez Sarrión y de Gimferrer, de Baudelaire y de Yeats, de T.S. Eliot o del mismísimo Leopoldo María Panero. Su gran valor estriba en parte en esta capacidad para reposar, rumiar y representar de nuevo una realidad poética que asume siempre una visión de sano “desapego”, muy propia de quien, consciente de su trabajo y de su pasión por la poesía, no es capaz (afortunadamente) de tomarse demasiado en serio. Todo poeta construye, representa e interpreta un mundo, el propio mundo (que a veces coincide con el de los demás) y Héctor Acebo ha comenzado a ofrecernos el suyo: personal y compartido, humano y festivo; un mundo de celebración de la belleza (femenina, sobre todo) a través de las raíces de la tierra, de la civilización casi perdida del campo y de la hierba, de los ancestros, de los urbanitas recién descubiertos y de la magia de los bordes del maestro Cunqueiro.
Me permito transcribir este estupendo poema que lleva por título Orgásmica:
Me da igual que te alimentes
a base de sándwiches e internautas,
puedo soportar (¡ay!) el grosor de tus tobillos,
ya me he acostumbrado a tu maquillaje circense,
pero no me pidas, revuelta y azulada,
no me pidas que pase a limpio lo que piensas:
ya se ha acabado el poema.
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Por Antonio Dueñas
(Alétheia-MuiP Revista digital, 02/03/2012)
sábado, 18 de junio de 2011
Los escenarios de "Camas de hierba"
Reúno en este álbum los escenarios que han marcado, de un modo u otro, el proceso creativo de Camas de hierba (mi primer poemario). El campo y la ciudad. El sosiego y el dinamismo. El realismo mágico de Cunqueiro y la proyección de un filme de la Nouvelle vague francesa. ¡Tentativas de salvación! ¡Huidas del terrorismo cotidiano!
Gran Vía (Madrid).

Malasaña (Madrid). La imagen es de F. Mañas.

Miranda, la luguesa tierra que va del Miño al Eo, tan pródiga en bosques misteriosos y montañas suaves.

Miranda, de nuevo. El espacio idóneo para dotar de credibilidad a mis ensoñaciones. En estas tierras cunqueirianas se instaló un anciano mago Merlín.

Mondoñedo, en la luguesa Tierra de Miranda.
Robaín (Santiso, Asturias), la casería de mis abuelos maternos.
Robaín, de nuevo.
A Granda (Santiso, Asturias).

La calle García Barbón, en Vigo. La imagen es de F. Moralejo.
domingo, 15 de mayo de 2011
El poeta Antonio Martínez Sarrión será el encargado de presentar oficialmente mi primer libro
Martínez Sarrión recita su conocido poema "el cine de los sábados".
miércoles, 3 de febrero de 2010
De la cornamenta a las ideas
El escritor y periodista gallego Manuel Rivas escribió, en la contraportada de El País, unas atinadas líneas que condensan todo el legado que el maestro Cruyff dejó en los banquillos patrios: “La gran revolución futbolística que llevó a España al triunfo en la Eurocopa consistió en la sustitución de la furia por el talento. El centro de gravedad pasó de la cornamenta a las ideas. Y las ideas llegaron a los pies. Se pasaba el balón con estilo, colgado de un hilo”.Enrique Ortego (periodista de Marca y colaborador de la Ser) corroboró tal aserto el pasado 22 de enero en su ponencia del XXV Curso de Deporte y Comunicación: “Cuando se mira a los ojos al rival, hay muchas posibilidades de ganar, como ahora. Antes, al ponernos la elástica, nos empequeñecíamos (todo lo contrario a lo que hacían Brasil o Italia). El seleccionador Vicente del Bosque ha mantenido todo lo bueno que se hizo en la etapa de Luis Aragonés; además, ha incluido pequeños detalles: y el equipo ha salido reforzado”.
En su ponencia del mentado Curso, el propio Del Bosque, a quien el moderador Ramón Cobo (ex futbolista del Real Madrid, curtido periodista y profesor de Información Deportiva en la mentada Facultad) definió como “un ganador”, auguró un gran éxito al próximo Mundial de Sudáfrica, destacando la “gran organización” y el “entusiasmo” de la pasada Copa de Confederaciones. Asimismo, el seleccionador nacional solicitó solidaridad y proximidad de cara a la organización del Mundial de Sudáfrica, un joven país a años luz –en lo que a materia económica se refiere– de los estados europeos.
Otro ponente, el archiconocido J. J. Santos (periodista deportivo de Telecinco), puso el contrapunto al optimista discurso de Del Bosque: “En la pasada Copa Confederaciones, hubo una serie de limitaciones (hoteleras, deportivas…) inéditas hasta entonces en el anfitrión de un Mundial. La gente europea –retraída por la policía– no se desplazará masivamente hacia Sudáfrica por culpa de la inseguridad y de la distancia”. No obstante, Santos aseguró confiar plenamente en la selección y en su seleccionador.
A medio camino entre las reflexiones de Del Bosque y de J. J. Santos, intervino Alfredo Relaño (director de AS), vaticinando que Sudáfrica, pese al escaso público que albergará, va a dejar un lazo de proximidad (“África pensará que no somos tan malos”) entre los dos continentes. Acerca de los posibles incidentes que mencionaba Santos, trajo a colación un optimista Relaño el Mundial de España 82: “A pesar de que teníamos la lacra de ETA, no sucedió nada”.
En su ponencia, Ángel Rodríguez (director de “Al primer toque”, el programa deportivo de Onda Cero) hizo un exhaustivo arqueo de los últimos tres mundiales, recordando que en Francia 98 el entonces seleccionador tenía conflictos continuos con los periodistas: “Javier Clemente creía que el aislamiento mediático quitaba presión a sus futbolistas, lo cual es un error”.
Tras haber alabado la tarea de José Antonio Camacho, que en Corea y Japón 02 “mostró a los medios de comunicación la convivencia de los futbolistas”, Rodríguez fue menos condescendiente con Aragonés (seleccionador de España en el Mundial de Alemania 06), quien “intentaba enfrentar a los medios con los futbolistas, de quienes rajaba en conversaciones privadas (luego trascenderían a la luz) con los periodistas”. No obstante, Rodríguez reconoció que, en la Eurocopa 08, Aragonés aprendió de los errores cometidos en el Mundial de Alemania. Lo ideal, según el periodista de Onda Cero, quien puso como ejemplo a Del Bosque, es que ningún seleccionador pierda la naturalidad a la hora de comunicarse con los medios.
En las revoluciones futbolísticas, el centro de la gravedad pasa –ya se dijo– de la cornamenta a las ideas.
Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 01/02/2010)
lunes, 30 de noviembre de 2009
Ángel Rubio y la industria de los videojuegos, de paso
Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. 20 de noviembre de 2009. Celebración del seminario internacional “Sociedad de la Información e Industrias Culturales en los Países Nórdicos”. Tras una serie de ponencias que versaban sobre temas decididamente académicos (a saber: “Las industrias no-creativas. Pasado, presente y futuro de los derechos de autor y la comunidad”, “Industria del libro, bibliotecas y archivo digitales nórdicos en Internet”, “Análisis económico de contenidos online. Cine en la Red en España y en los Países Nórdicos con especial referencia a Suecia”…), irrumpió en la Sala de Conferencias un Ángel Rubio decidido a deleitar a las nuevas generaciones. “La industria de videojuegos con especial referencia a Internet”, el tema elegido para abordar su ponencia, indudablemente lúdica (por la perfecta imbricación entre la forma –no disimuló el profesor sus pasiones alimentadas en la infancia, una etapa de la que confiesa, a sus 35 años, no haber salido– y el contenido), jugó a su favor.En la segunda mitad de los 70, cuando se fraguó en nuestro país la deseada rotura de un paradigma, cantaba Luis Eduardo Aute en boca de Ana Belén: “¡Que no, que no, que el pensamiento no puede tomar asiento…!”. El sector de los videojuegos también está “de paso”, en continuo crecimiento y evolución, gracias al desarrollo de nuevos dispositivos y plataformas (videoconsolas, telefonía móvil, ordenadores…). Y Rubio –director de LA HUELLA DIGITAL y estupendo profesor, en la mentada Facultad, de asignaturas tan volubles y voluminosas como Historia del Periodismo Universal o Historia del Periodismo Español– demostró que no se duerme en los laureles al aseverar: “No hay mejor forma de aprender que hacerlo jugando”.
Pues el videojuego –que nació, dedicado al tenis, en 1958– ya no cumple hoy únicamente –pese a ser claramente un medio de masas– ese vilipendiado cometido llamado evasión. A pocos nos extraña hoy que en más de una asignatura (Educación Física es el caso más notorio) el videojuego se haya convertido en un recurso educativo de vital importancia. Incluso en el ámbito universitario podemos encontrar útiles aplicaciones de este dispositivo electrónico: no hay más que pensar en una carrera científica como la Economía, y, por extensión, en la ardua situación actual (crisis mundial). ¡Cuántas nuevas vías se abren para experimentar sin riesgos añadidos!
Se ha hablado mucho del tratamiento explícito, en el sector, de contenidos inapropiados (violencia, sexo, maltrato…), así como de otras dificultades ineludibles, tales como los problemas de integración social ocasionados por el exceso de uso. Pero no es menos cierta la importancia que posee el videojuego en la (incesante) formación del personal médico. No en vano –como recordó Rubio basándose en los “Archives of Surgery” (2007)–, los cirujanos que utilizan videojuegos frecuentemente son un 27% más rápidos y cometen un 37% menos de errores que los que no juegan. Del mismo modo, la videoconsola (creada, por cierto, en 1974) y el ordenador son útiles para superar trastornos psicológicos, adicciones y accidentes (rehabilitación), entre otros traumas. Así las cosas, la edad media de los usuarios ha aumentado a los 35 años, algo impensable en la década pasada.
Este feliz contraste (el videojuego visto como una poderosa herramienta en el área real) también se materializa en la empresa (donde se crean actualmente no pocos espacios de ocio) y, evidentemente, en la familia. En ese sentido, el 35% de padres juegan con sus hijos al videojuego. Un pretexto ideal para comprobar los contenidos que alimentan las mentes infantiles. Para solucionar sus dudas. Para enseñarles –y para aprender– divirtiéndose.
En fin, como diría Aute (esta vez en boca de un lúdico –que no ludópata– Ángel Rubio), “Quien pone reglas al juego, / se engaña si dice que es jugador: / lo que le mueve es el miedo / de que se sepa que nunca jugó”.
Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 30/11/09)
viernes, 6 de marzo de 2009
Villena, un suicida que ama la vida

“¡Tú eres más joven que cualquier universitario de mi pandilla!”. Se lo dije a mi amigo el poeta Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951) en una ocasión nocturna. Recuerdo que él, después de haber bebido un trago, se río y me dijo: “Bueno, querido, yo ya tengo una edad…”. Sin embargo, en los asuntos literarios, para mí un joven es alguien que no deja de cuestionarse todo lo que le rodea, incluso sus propias ideas o convicciones. Eso es precisamente en lo que ahonda más que nunca Villena: háganse con La prosa del mundo (Visor), cuya segunda edición (que incluye no pocos poemas inéditos) acaba de publicarse.
Estamos ante un libro hondo, sabio, ameno, coral, compuesto por poemas en prosa que dan voz a personajes de todas las raleas y tendencias: parados, adolescentes, archiviejos (el “Cementerio de elefantes”, que reivindica la eutanasia como un derecho de todo ser humano, es bellísimo), padres de familia, indigentes, homosexuales… A mí me emociona, sobre todo, el Villena acaso más realista (evidentemente, a lo largo del poemario hay mucha ficción, como suele ser habitual en todas sus obras): ese humanista que, vencido por las circunstancias históricas (“Familia”, “Pilar”…), recupera la memoria como un refugio honorable y justo: la mejor manera de oponerse a esos gobernantes que propagan el olvido. ¿Olvidar qué? ¿Que venimos del fascismo? ¿Para volver a cometer errores tan vergonzosos? ¿Para absolver a los culpables? ¡Ni en broma, señores! Estos sentidos versos de La prosa del mundo están dedicados a la figura materna:
(…) No has conocido otra derrota que el tiempo, tan común. Yo dudo (y siempre dudé) de cualquier victoria. No valgo. Soy menesteroso, donde tú abundante. Soy noche, donde tú alba. Gato donde águila tú. Mis palacios son ocaso, los tuyos eran fulgor de cabalgadas en coraje. No llegaré a tu orilla. Desvalido, no sé ayudarte. Roca mía, ola gigante, raíz de alegría. No te alarme saber que sólo poseo cuando me es ofrecido. Amo el fulgor. Y me da miedo alcanzarlo. Miedo es mi voz. Vuelo la tuya. No aguantaré tanto. Saber caer quizá valga (de otro modo) tu temple, tu amor, tu valentía. Saber caer: ya sé, no lo has oído.
“Poeta cursi”, “proyecto de dandy”, “obsceno”, “demasiado clasicista”… Vapuleado por aquellos que se enfrentan a un poema con las gafas de una tesis doctoral o de un bestseller (de poco sirve la cultura si no va unida al sentimiento), Villena es una de las pocas voces de su generación (la de los Novísimos) que ha sabido reinventarse en cada libro, buscando nuevas formas, recursos y matices en su empeño por imbricar (alejado siempre de lo políticamente correcto, como buen creador) el lenguaje de la calle (no hay más que pensar en ese hito de la poesía neosocial que fue Marginados, 1993) con el propiamente poético: dos roturas lingüísticas que renuevan los significados para acabar dibujando un cuerpo (quizá adolescente, rubio trigueño, desnudo…):
Sería tan hermoso tu irrumpir en mi vida…
Una mezcla muy dulce de fuerza y de ternura.
Esas palabras bruscas que dices a menudo
(muermo, lefa, de bute, toña)
para hablarme luego de mí, pausadamente,
o contarme tus lances de estudio y deporte…
Estos versos tan representativos y embriagadores están extraídos de Huir del Invierno (Premio de la Crítica 1981). Villena leyó precisamente otro poema precioso (“El verano”) de ese libro en el recital que ofreció el pasado 24 de febrero en la Residencia de Estudiantes. El poeta (presentado por su colega Luis Muñoz, quien se refirió también a la unidad que engarza toda la obra de Villena, a pesar del cultivo de tantos registros diversos) estuvo, como siempre, ágil y armonioso. Al principio de cada poema (recitó catorce en total, entre ellos tres de La prosa del mundo) hizo una breve introducción para que el público se colase en su particular universo. Villena dijo, a propósito, que leer su poesía siempre le produce “mucha vergüenza”, porque eso significa, en cierta manera, “hacer un striptease”: he aquí otra razón por la que el poeta (circundados de anillos sus dedos, como esas damas extrañas que tanto aprecia) acostumbra a alargar los comentarios. Ni rastro, en cualquier caso, de pedantería. “No es que yo sepa mucho: es que usted no sabe nada”, cuenta, entre las risas de los presentes (muy atentos todos; el aforo estaba prácticamente lleno), que le espetó a más de un iluminado.
Vivir sin hacer nada
Villena me dijo en otra suerte de cita nocturna que él iba para profesor; sin embargo, al terminar la carrera (Filología Románica), se topó con un porvenir literario (no casualmente: su primer libro, Sublime solarium, lo publicó con 19 añitos) y periodístico jugosísimo al que dedicó todo su tiempo. Indirectamente, al término del recital en la Residencia de Estudiantes reflexionó acerca del tema: “Cuando yo era un universitario, muchos de mis compañeros se dedicaban únicamente a memorizar apuntes: ¡y sacaban, así, matrículas de honor! Hablo de una época (los 70) que ya considerábamos mala, pero desde entonces todo el mundo dice que el ambiente universitario es muchísimo peor... Claro, muchos de esos alumnos horribles habrán sido catedráticos, y serán catedráticos espantosos, porque no tenían ningún conocimiento de su tema: sólo memoria. La Universidad, en fin, es un lugar para gente interesada en el saber, no en la titulitis”. (Tomen nota algunos de mis aburridísimos docentes). ¡Qué estupendo profesor hemos perdido! Pero, ¡qué placer se desprende de la lectura de tantos himnos deliciosos, excitantes, veraniegos, impuros… (¿sigo?)! Mejor, entonces, que se haya dedicado a “vivir sin hacer nada” y a “cuidar de lo que no importa”, como apunta en “Un arte de vida”, de Hymnica (1979):
Dejar de amanecida tan fantásticos lechos,
y olerte las manos mientras buscas taxi, gozando
en la memoria, porque hablan de vellos y delicias
y escondidos lugares, y perfumes sin nombre,
dulces como los cuerpos. ¡Qué frío amanecer entonces,
qué triste es, qué bello! Las sábanas te acogerán
después, un tanto yermas, y esperarás el sueño.
Un poeta libertino y refinadísimo que no admite etiqueta alguna (como tampoco admite un sí o un no su forma de entender el mundo y de escribir: siempre hay que profundizar en los motivos y en las sensaciones que conforman la intrahistoria, pese a quien le pese), pues en él se condensan (y vamos a decirlo de una forma clara) los mejores valores de la poesía clásica y contemporánea. Ética y estética. Sensualidad y sexualidad. Cantos y cuentos. Cavafis y Gil de Biedma. “Suicidas que aman la vida tanto que no deben suicidarse”. ¿Alguien da más?
Y yo, tras haber besado a Villena, salí de la Residencia de Estudiantes oliéndome las manos…
Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 06/03/09)
viernes, 12 de diciembre de 2008
¡Quién pudiera enamorarla!

Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 12/12/08)
No sé por qué, pero la primera vez que vi a Sandra Aylagas (una belleza veinteañera de Madrid que hace sus primeros pinitos como actriz en el teatro alternativo) en una asignatura de libre elección que ofertaba el curso pasado nuestra Facultad, intuí (sin saber, por supuesto, nada de ella) que lo suyo era la interpretación. Tal vez por su elegancia a la hora de expresarse (los actores de teatro, como comentaba en “El profesor Rellán”, son expertos en ritmar sus diálogos y sus gestos) o por su manera de observar cualquier detalle (por mínimo que nos parezca) con una curiosidad fortísima. Porque el teatro (esto es: la interpretación más pura), más que mirar, admira la vida.
Mi hipótesis bergmaniana se hizo carne hace ya unos sábados en el Teatro de las Aguas. Sandra (que es la protagonista de Treats, una obra de Christopher Hampton dirigida por Juanma Gómez, de la Compañía Truco o Trato) empezaba muy fuerte, rozando el clímax, y cuando Antonio Rincón y Pablo Méndez –sus dos compañeros, que también lo hacen estupendamente– entraban en el diálogo, se iba apagando poco a poco, hasta que lo decía todo con gestos e insinuaciones. Precisamente es ahí, en esos (aparentes) descansos, cuando se aprecian los más singulares matices del actor de oficio, que lucha –incluso cuando la parte de su guión está en blanco– para que su identidad no se agote. Saber escuchar: ya sé, eso no está de moda.
Verdad que el guión de Treats es bastante tópico (un triángulo amoroso en busca de un solo yo, como me comentaba mi profesor Antonio Ubach esa misma noche), pero la puesta en escena (a pesar… o, mejor dicho, gracias a la escasez de medios) demuestra la originalidad de Juanma Gómez. Los actores reclaman, a través de alusiones y canciones (sesenteras y setenteras, para mi agrado), la participación del público en la obra: no en vano, nos sentamos en el auténtico escenario, mientras que ellos, en esa búsqueda eterna, deambulan por la sala. Y es que el ser actúa necesariamente por formas, “que son las apariencias que él se crea y a las que nosotros damos valor de realidad”, Pirandello dixit.
Al final, Sandra me pidió que bailase con ella la balada que cerraba (¿o abría?) la obra. No estuve, por los nervios y por la falta de práctica, a la altura de las circunstancias: creo que la pisé (no tengo perdón) en alguna ocasión. Ahora, como forma de agradecimiento (y, al mismo tiempo, de disculpa y de admiración), me veo en la obligación de dedicarle unos versos de don Álvaro Cunqueiro que popularizó en mi querida Galicia el cantautor Luis Emilio Batallán: “Tamén ten sombra de sombra / e andar primeiro de río. / ¡Quen poidera namorala, / meu amigo!”. Quién pudiera enamorar a una chica de otro tiempo. En otro tiempo, que es el teatro. La pasión. Sandra. El asombro. La (eterna) búsqueda. Mi vida.
[Treats, dirigida por Juanma Gómez, de la Compañía Truco o Trato, todos los sábados (hasta el 13 de diciembre) a las 22.00 horas en el Teatro de Las Aguas (C/ Las Aguas, 8; metro La Latina)].
lunes, 20 de octubre de 2008
Pocas letras
Mucho título y pocas letras
Las carencias gramaticales de los universitarios son un obstáculo para encontrar trabajo - Bastantes no pasarían el examen de ingreso al bachillerato de hace varias décadas
JOSÉ LUIS BARBERÍA (El País, 19/10/2008)
Buena parte de los universitarios no superaría hoy el listón gramatical (dos faltas de ortografía o tres de puntuación acarreaban el suspenso) que se aplicaba décadas atrás a los alumnos de nueve años en el examen de ingreso al bachillerato. Nuestros estudiantes hablan, por lo general, un castellano pobre y, a menudo, impostado, porque el sistema educativo ha descuidado en los últimos tiempos la enseñanza de la lengua, y porque tampoco la sociedad cree que hablar y escribir bien sea fundamental para el desarrollo intelectual y el éxito social y profesional. Ésa es al menos la opinión de una amplia mayoría de docentes convencidos de que asistimos a un proceso de deterioro en el buen uso de la lengua.
El hecho de que muchos universitarios acaben la carrera con graves carencias gramaticales empieza a suponer ya un obstáculo a la hora de acceder a trabajos en los que la capacidad de expresión y persuasión son imprescindibles. Así, para mejorar la calidad comunicativa de sus empleados, grandes despachos de abogados, como Garrigues o Gómez Acebo y Pombo, han adoptado en su ámbito interno libros de estilo elaborados por la Fundación del Español Urgente (Fundéu). El propio Colegio de Abogados y empresas como Red Eléctrica Española van a seguir ese ejemplo, mientras la Facultad de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra imita a las estadounidenses e implanta la asignatura de Redacción Judicial y Documental.
"Mi percepción personal es que, en cuestión de ortografía y sintaxis, el nivel universitario es desolador", sentencia Leonardo Gómez Torrego, investigador del Instituto de Filología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Es un juicio que corrobora espontáneamente una legión de profesores con amplia experiencia docente. "Doy fe del deterioro progresivo en el uso correcto de la lengua", subraya Dolores Azorín, de la Universidad de Alicante. "Hay una diferencia abismal entre los escritos de los chavales de hace 15 años y los de ahora. Creo que la pérdida de vocabulario es la punta del iceberg de un mal endémico, estructural, de nuestro sistema de enseñanza", destaca Víctor Moreno, doctor en Filología Hispánica y autor de numerosos trabajos sobre la materia. "La mayoría, y hablamos precisamente de alumnos de Filología, no sabe expresarse bien, no domina el lenguaje y, en consecuencia, tampoco el pensamiento", apunta Manuel Alvar Ezquerra, catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid.
Lo que dispara las alarmas no son las faltas de ortografía, por garrafales que sean; tampoco las confusiones léxicas del tipo "a la muerte del monarca, empezaron las guerras intestinales". Lo que preocupa verdaderamente es la incompetencia expresiva de muchos universitarios que les imposibilita comunicarse con un mínimo de sentido, coherencia y criterio. "El género sirve para designar el sexo de la palabra, sustantivo, adjetivo, artículo, pronombre...", escribió, por ejemplo, un alumno de Filología Hispánica en los pasados exámenes de septiembre. "Desde Aristóteles, se tiene conciencia de la palabra, aunque no se sabe si existe realmente", apuntó otro.
Aceptado que toda promoción estudiantil está llamada a engordar la Antología del disparate, el problema adquiere un fondo inquietante cuando se comprueba que alcanza también a los niveles teóricamente más selectos del mundo universitario. "Observo un deterioro muy grande, y no sólo ortográfico. Hay licenciados que tienen dificultades para ordenar una frase con su sujeto, verbo y complementos", asegura la directora de convocatorias de becas de La Caixa, Rosa María Molins. Los licenciados de los que habla son los aspirantes a becas de posgrado, por lo general, alumnos de elevada nota media de carrera, a quienes se les pide que expliquen en dos o tres folios las razones que les llevan a solicitar la ayuda económica, el proyecto que pretenden hacer, y dónde y cómo les gustaría desarrollarlo.
¿Cómo es posible que estos universitarios de brillante currículo presenten textos pobres y deficientes al jurado que tiene que decidir si les concede las becas (74.000 euros en 18 meses) y la oportunidad de formarse en centros internacionales del máximo nivel? ¿No se esmeraría cualquiera en su lugar para que su tarjeta de presentación estuviera exenta de faltas y, en caso de dificultad, no recabaría el asesoramiento de alguien más ducho en la materia, todo menos quedar en evidencia? La explicación no es sólo la desidia, ni las dificultades derivadas de la naturaleza ortográfica del español (en realidad, la ortografía de nuestra lengua es de las más fáciles, además de muy fonética), sino el nivel de expansión actual del problema. "El mal uso de la lengua alcanza igualmente a los propios profesores de Ciencias de la Educación. Cuando les corrijo los textos, les añado el comentario de que no pueden enseñar a nadie si cometen semejantes faltas", indica Mercedes Vico Monteolivo, defensora de la Comunidad Universitaria en Málaga.
"La lengua ha dejado de ser clave en la formación del profesorado. En Magisterio, la materia Didáctica de la Lengua es una asignatura de 6 créditos y 60 horas de clase en un cuatrimestre, así que puede que las últimas promociones de maestros no estén muy preparadas en este terreno. Hay un cierto abandono de las humanidades en la formación del profesorado, y también la literatura ha dejado de ser importante", dice el decano de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, Humberto Hernández.
Aunque, al parecer, no hay estudios que lo certifiquen, algunos entendidos opinan que el proceso de deterioro se inició en 1990 con la entrada en vigor de la LOGSE, que amplió hasta los 16 años la edad de la enseñanza obligatoria. Piensan que, en la práctica, estos cambios trajeron consigo cierto abandono de la enseñanza de la ortografía en un sector muy amplio de la ESO, y que ese hueco no ha sido bien cubierto en la posterior etapa de los dos años de bachillerato. Pese a las sospechas de algunos expertos, no está demostrado que el bilingüismo incida en el problema, aunque se sabe que algunas becas de periodismo han sido declaradas desiertas porque los aspirantes -en este caso, alumnos formados exclusivamente en catalán y con poco uso diario del español- no alcanzaban el nivel gramatical mínimo exigido. "Los catalanes manejan el español mejor que el catalán e igual que los del resto de España", afirma Alberto Gómez Font, vicesecretario de la Fundéu y profesor de Periodismo Científico en la Universidad Pompeu Fabra. "Damos redacción en catalán y en castellano, y no vemos que haya diferencias significativas", indica Salvador Alsius, decano de Ciencias de la Información en esa misma universidad.
La cultura globalizadora uniformadora y pasiva del ocio audiovisual, el lenguaje coloquial de los medios de comunicación y la economía lingüística que acompaña la comunicación por teléfono móvil e Internet sí estarían contribuyendo a la pérdida de la riqueza expresiva del idioma. Y, sin embargo, tampoco cabe achacar todo el problema a la invocada nefasta influencia de las nuevas tecnologías que, a cambio de actualizar el género epistolar, fomentan una comunicación sustentada en abreviaturas y en un léxico elemental en el que la h ha quedado proscrita y la q es suplantada por la k. Ésta es la opinión de Alberto Gómez Font: "Las abreviaturas se utilizan desde la Edad Media, y, además, eso de que la gente lee cada vez menos es un tópico falso. Pero si se pasan todo el día en el ordenador".
Nadie niega, sin embargo, que el chateo juvenil, salpicado a menudo de ostentosas faltas de ortografía -no se sabe si fruto de la incuria, de la búsqueda del caos o del intento de asesinar a la lengua-, conlleva el apresuramiento y la precipitación, y, en esa medida, la renuncia a corregir el texto y a tratarlo con esmero. "Es normal que la jerga juvenil se renueve y resulte transgresora. La cuestión no son las abreviaturas de los SMS o los coloquialismos, sino el empobrecimiento extremo que a veces se refleja en cierta dificultad para razonar en abstracto y en la falta de adecuación al interlocutor", subraya Concepción Martínez Pasamar, directora del Instituto de Lengua y Cultura españolas de la Universidad de Navarra.
"Nada, pues aquí vengo, a que me expliques este 3, porque el examen me salió de puta madre", sería un ejemplo de esa falta de adecuación que hace que muchos universitarios españoles sólo se sirvan de una manera de expresarse, sea quien sea su interlocutor o las circunstancias de la charla. Y con demasiada frecuencia, la forma de expresión escrita es la pura oralidad vertida directamente sobre el folio en blanco: "Una breve consulta: voy a intentar presentarme al examen del día 1, si no, me presentaré al día 7. ¿Podría decirme cual es el temario que entra para examen?, la verdad es que con tanto parcial no se que entra en este examen, quisiera saber si entra de nuevo el temario del que nos hemos examinado o no. A su vez sería interesante saber los puntos del temario que entran. Espero que esta vez me entienda, saludos".
El proclamado objetivo de que, al finalizar la enseñanza obligatoria, el estudiante debe escribir sin faltas y estar gramaticalmente capacitado para cubrir sus necesidades de expresión futuras chirría enormemente al contacto con las cifras disponibles. Según el estudio del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación, en 2001 sólo el 11% de los alumnos del último curso de ESO no cometía ninguna falta de ortografía en las letras, el 6% en las tildes y el 1% en los signos de puntuación. Pese a que en buena lógica, un universitario de fin de carrera tiene menos errores que un alumno de ESO, escribir correctamente es una habilidad que debe adquirirse con anterioridad.
En su intento de superar el empobrecimiento léxico, parte de la comunidad estudiantil busca refugio en el lenguaje administrativo y se adorna con un empalagamiento, un rebuscamiento postizo, un cultismo mal utilizado e inducido, en buena medida, por el mundo de la política y los medios de comunicación. "Lo que me preocupa es que detecto un lenguaje cada vez más alambicado, retórico y cursi. En eso, los alumnos coinciden con las gentes de la tele que quieren aparecer sofisticadas. Se ha extendido el hábito del eufemismo. El problema es más la oscuridad que la incorrección, y puede que su origen haya que buscarlo sobre todo entre los políticos y los medios", indica Ángel González, profesor de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid.
Un ejemplo de esa oscuridad impostada, de ese deleznable español que se nutre a menudo de muletillas y comodines, la aportaría el siguiente fragmento de un examen universitario: "Es obvia la existencia de dos tipos de registro en este texto. (...) Céntrome un momento en el texto culto. De la mano del redactor. Cabe resaltar la intervención, más allá de los hechos objetivamente concurridos en el evento; además de oraciones explicativas a modo de epíteto, como si se tratase un público al que todo hay que aclarárselo, también se denota la compadecida visión del propio autor hacia el mismo asunto".
Empobrecimiento del léxico y rebuscamiento impostado vienen a ser las dos caras de un mismo problema que muestra que el sistema no garantiza el aprendizaje del buen uso de la lengua.
El empleo abusivo del gerundio y de las comas -"muchos textos parecen salpicados de cagaditas de mosca", dice Alberto Gómez Font-; el uso errático de las tildes y los signos de puntuación; el desconocimiento de la ortografía; los vicios del laísmo, leísmo, yeísmo y dequeísmo; la sustitución del imperativo por el infinitivo ("comer" en lugar de "comed"), y la utilización del infinitivo como verbo principal ("decir que"... en lugar de "quiero decir que"...) compondrían algunos de los defectos más frecuentes. A eso hay que sumar la utilización de expresiones que los entendidos juzgan aberrantes, como "a nivel de...", introducidas desde la política y el periodismo.
En este panorama poco reconfortante reverdece la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor, mientras se asienta la convicción de que, contra lo que ocurre en otros países, a nuestros estudiantes no se les forma adecuadamente en la lectura, la escritura y la oratoria; no se les enseña a exponer sus conocimientos. Los estudios internacionales de evaluación Pirls (2006) y PISA (2003) demuestran que el nivel de comprensión lectora de nuestros estudiantes de primaria y secundaria está a la cola europea y se sitúa sólo ligeramente por encima de la media de los 40 países de la OCDE.
Un dato altamente significativo es que únicamente el 40% de los alumnos españoles tiene profesores con formación específica en didáctica de la lectura, mientras que en el plano internacional, ese porcentaje asciende al 57%. Muchos docentes echan en falta la actividad escolar de la lectura en voz alta, la exposición pública oral de un tema, y la profusión de redacciones y notas escritas que se mantienen en países anglosajones, y en Italia y Francia. "Aquí no se ha prestado atención hasta hace poco a la retórica, como ocurre, por ejemplo, en EE UU con las ligas de debate universitarias", apunta Concepción Martínez. "Los ingleses cuidan mucho más la presentación", sostiene Rosa María Molins.
Sin necesidad de avalar la vieja teoría, más mito que realidad, de que hasta el más iletrado de los franceses puede expresarse con soltura y precisión, parece establecido que la competencia lingüística general (claridad, coherencia, no reiteración) en un país como Francia es superior a la de España. La razón no habría que buscarla en la naturaleza pretendidamente más lógica y diáfana de la lengua francesa, sino en el hecho, constatado por lingüistas como Eugenio Coseriu, de que se expresan de manera más lógica y diáfana. Por tanto, se trata de una cuestión de educación en su sentido más amplio.
"En Francia hay un orgullo por la lengua que no encuentro en España", constata Ángel González. "Todos los profesores franceses, sea cual sea su asignatura, son antes que nada profesores de francés", subraya Manu Montero. El ex rector de la Universidad del País Vasco piensa, sin embargo, que el problema de la ortografía y del empobrecimiento del idioma no es exclusivo del español. "Tengo noticia de que unos maestros franceses hicieron la prueba de poner unos dictados de hace 60 años y comprobaron que los alumnos de hoy cometen muchas más faltas". En todo caso, además de contar con un sistema educativo tradicionalmente orientado a la búsqueda de la brillantez expositiva, la sociedad francesa valora mucho más el hablar y escribir bien.
"Si ahora se escribe peor, es por un asunto de mentalidad, porque hay mucha gente que cree que expresarse bien no es importante y que la lengua no sirve para nada", reflexiona José Antonio Pascual, lingüista y catedrático de la Universidad Carlos III. "Aunque el dominio de la lengua es fuente de poder y resulta indispensable si se aspira a tener una cabeza bien amueblada, parece que el éxito social se ve en otras cosas, como en el dinero o la fama", indica. "Debe de haber un motivo fuerte para que la lengua, que es sutileza, posibilidad de acuerdo, lo opuesto al mundo de las verdades absolutas del blanco y negro, no esté hoy valorada en nuestra sociedad".
Con todo, José Antonio Pascual tiene un mensaje esperanzador para los universitarios que se pelean con la gramática. "Cuando Fernando Lázaro Carreter (ex director de la Real Academia Española, RAE) leyó mi tesina sobre Pío Baroja, me dijo que no se entendía nada y que, si había decidido presentarla, era exclusivamente por no dejarme sin licenciatura. Bueno, creo que con el tiempo he ido mejorando y que ahora ya no escribo tan mal", apunta con ironía. Lo dice él, que es miembro de la Academia Española.
miércoles, 5 de septiembre de 2007
La mejor universidad

La mejor universidad es la biblioteca.
(CARLYLE)
Tino Pertierra publicó hace unos días en su blog un escrito titulado Un libro a cambio de tu libro. En efecto, el autor te regalará un libro a cambio de que tú, hipócrita lector, como hubiera dicho Baudelaire, le cuentes cuál es tu obra preferida. Una apuesta de futuro, de la que deberían aprender, al hilo de lo que escribe el propio Tino, muchos profesores cuyo pasatiempo favorito es fotocopiar o dictar apuntes. Y es que, en palabras de W. B. Yeats, "no hay escuela de canto, sino el estudio de aquellos monumentos de su propio esplendor".
Por mi parte, como nadie se sumergía en la mente del “fingidor” (así definió Pessoa al poeta), hacía un llamamiento para ingresar, durante unos pocos -pero intensos- segundos en el cuerpo de un niño. Un niño, también portugués, llamado Eugénio de Andrade. La antología de sus poemas en prosa, Vertientes de la mirada y otros poemas en prosa (Ed. Júcar) se tiñe del verdor de los campos del Norte para pasar a corroborar la más grande de las definiciones acerca del arte de fingir: “La poesía es la erotización del lenguaje” (Octavio Paz). Gracias a Andrade pienso en el sacrificio de las hormigas, en la vejez de las madres, en la pureza del campo y en la violencia del sexo.
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Imagen: V. VAN GOGH, Noche estrellada
sábado, 26 de mayo de 2007
Entender la literatura (II)

Teniendo en cuenta que es prácticamente imposible analizar, en menos de veinte minutos, la poesía de los últimos treinta años, me veo en la obligación de decir que María del Pilar Palomo hizo la mejor intervención de la jornada poética del mes pasado. Fue ella quien halló los parecidos (esto es, los códigos comunes) entre poetas de distintas generaciones.
(...) tanta palabra sólo pretendía justificar el hallazgo, por cierto, sorpresivo, de que los géneros literarios, al igual que la Verdad, son inútiles: sólo sirven para los críticos. En uno de sus internamientos manicomiales, Antonin Artaud clamaba: “¡Que me digan a qué genero pertenece la Divina Comedia! ¡Que me lo digan!...” El éxito de Así es (si así os parece) quizá resida en que es, ante todo, una rica coctelera. Así pues, a la hora de catalogar la obra, tan sólo podemos afirmar, en palabras del propio autor, que es una “farsa filosófica”. Farsa porque aborda de forma irónica el problema existencialista de la verdad. Ese equilibrio entre el drama de lo desconocido y la comedia de la curiosidad es difícil de conseguir, ya que camina sobre una línea muy fina que puede caer hacia uno o hacia otro, pero la puesta en escena se encuentra bastante lograda.
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Imagen: GIORGIO DE CHIRICO, Baños misteriosos. Fuga hacia el mar, 1968
lunes, 21 de mayo de 2007
Estallido
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