
A propósito de las (inevitables) influencias, Scorsese ha confesado su admiración por los soberanos filmes de cine negro, gótico y misterioso que produjo la RKO en los años 40 y 50. Tourneur, artesano extraordinario de esa serie B, producía terror sin mostrar nada, sólo con la sugestión: en La mujer pantera (1942), la mujer transfigurada no llega a verse nunca. ¡Aquella manera de jugar con la imaginación del público resultaba tan estética como efectiva!
Scorsese, sin embargo, pese a los medios grandiosos (o quizás por eso) con los que trabaja en Shutter Island –filme gótico–, no consigue crear una atmósfera, sólo inquieta al público en contadas ocasiones (cuando recurre a los movimientos tensos, a los sonidos extraños, tan tournenianos). A ello contribuye la puesta en escena –artificiosa– y la música, que no califica, no crea estados de ansiedad o de expectación, no acentúa la acción, resultando altisonante en secuencias primordiales, como aquella que presenta al turbador hospital psiquiátrico.
El lenguaje empleado por Scorsese en Shutter Island carece, en fin, de sutileza, de sugerencia; no preserva el aroma de género, y opta por el subrayado (como en la decepcionante Cabo del miedo, 1991). Su voluntad de autoría es mínima. Apenas hay profundización, a través de la imagen, en las situaciones. Lo único trascendente que veo en Shutter Island es, precisamente, el argumento: resulta estar más allá de los límites de cualquier conocimiento posible.
Podría destacar, en efecto, la capacidad de entretener –pese a que algunos flashbacks oníricos resultan un tanto fatigosos–, de enredar al personal durante más de dos horas. Incluso en el desenlace, al atar cabos, me doy cuenta de que más o menos todo concuerda… Pero eso resulta anecdótico en un creador (no en un realizador televisivo) que antaño, partiendo de muy pocos elementos, impresionaba y escarbaba en las mentes más complejas, forjando caleidoscopios de sensaciones, obras absolutamente inmarchitables (Taxi driver, 1976; Toro salvaje, 1980)…
Tráiler de Shutter Island.
La mujer pantera de Tourneur.
Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 27/02/2010)