Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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jueves, 11 de febrero de 2016

Mi poesía, antologada en 'Amor fou', obra colectiva de Antonino Nieto

Hoy, a las 19 horas, en la Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Madrid (Plaza del Callao, 2 - 7ª planta), se presentará oficialmente Amor fou. Esta obra colectiva, coordinada por el lírico Antonino Nieto y editada por Sial-Pigmalión, contiene cinco poemas míos. Es un honor para mí formar parte, por tercer año consecutivo, de una antología de Nieto.



He aquí una de mis aportaciones a Amor fou:

ERA DELICADA Y RUBIA

Mis creaciones más críticas,
mis rondas, visiones,
fracasos,
              todo mi deseo
desinfectará ese dorado
próximo al excremento:
ese dorado que adquiriste,
voluntariamente,
en el último viaje de fin de curso.

El texto es el resultado de la revisión de un epigrama aparecido originalmente en mi ópera prima, Camas de hierba (2011).

sábado, 14 de marzo de 2015

La gentileza de Rodrigo García

En La primera vez... que no perdí el alma, encontré el sexo (Sial-Pigmalión, 2015), antología colectiva coordinada por el vate Antonino Nieto, tengo el honor de compartir espacio con creadores admirados. A uno de esos autores, Rodrigo García (fundador del mítico grupo Cánovas, Rodrigo, Adolfo y Guzmán), lo cité gustosamente en la selección de mis poemas antologados. El reconocimiento creo que es merecido: bajo el influjo de la sensorial canción rodriguiana Una gitana como tú, comencé a escribir mi micropoema Marina, incluido en la obra colectiva; no en vano, mi poesía se abre con "Viéndote tan descalza (...)", variación de esta frase de Rodrigo: "Después de haberte visto tan descalza y de fuego (...)". Pues bien, anteayer, el querido cantautor, multiinstrumentista y literato sevillano me dedicó —tras haber descubierto mi homenaje impreso— hermosas palabras, las cuales, desde luego, me honran. Agradecido, reproduzco aquí el texto completo del maestro Rodrigo, publicado en Reflexiones del Hipocampo, su propia bitácora: 

EL DIVINO TIEMPO LIBRE 
No pretende perpetrar magnicidio alguno. Ese criminal propósito lo deja: 
A los senadores de Roma, que conspiran contra César, aquél cuya gallardía no teme, antes desprecia, a los Idus de Marzo.
A los visionarios radicales que, amparados con cobardía en la multitud, causarán en Sarajevo un casi pretexto para una Gran Guerra. 
A un francotirador asesino que trunca en Dallas la trayectoria estelar de un presidente cuya memoria deviene imborrable. 
No. 
Lo que ese instantáneo destello, lo que la punta de acero de esa saeta avisa, es tan sólo el delicado reconocimiento que, con su cita, expresa el joven poeta de Santiso de Abres (fino adorador de féminas) hacia unas palabras que hilvanó en los 80 (el bullicioso cerebro debajo de la entonces rizada fronda capilar) un cierto cantautor de semioculto aunque insobornable destino; y del que acaso haya quien no apruebe por completo su apenas enrocamiento rockero, su marcada preferencia, contra la estridencia, de un sonido limpio, cuando ha tañido su personal eléctrica de perro verde y andaluz. 
Aquiles, ante las murallas, clamaba su reto a Héctor. 
En otro siglo, con muy otra estatura y otro evidente ánimo, declaro aquí mi propio talón de ceremoniosa gratitud. 
(Se trataba de esto, solamente. Pero es lo que tiene el divino tiempo libre.) 

Para leer la entrada desde el blog de Rodrigo García, pincha aquí. 

Desde aquí puedes leer otra reciente entrada de Rodrigo en la que me menciona gentilmente, hablando precisamente de su participación en la nueva antología de Antonino Nieto.

Pinchando aquí, puedes seguir a Rodrigo en su página pública de Facebook.

Servidor, junto al maestro Rodrigo García. Madrid, octubre de 2013. 

miércoles, 11 de febrero de 2015

Publicados once poemas míos en la nueva antología de Antonino Nieto

Acaba de publicarse, en Madrid, La primera vez... que no perdí el alma, encontré el sexo (Sial-Pigmalión), antología colectiva que coordinó Antonino Nieto Rodríguez y que contiene once poemas míos. Como su título sugiere, el libro gira en torno al descubrimiento del erotismo, y combina varios géneros literarios. 
La cubierta de la nueva antología coordinada por Antonino Nieto.

Es la segunda vez que se antologa mi poesía, y me complace compartir páginas con el propio Antonino Nieto —también contó conmigo en su anterior antología—, Juan Carlos Mestre, Claudio Rodríguez Fer, Carmen Blanco, Rodrigo García, Luis Eduardo Aute... 
La presentación oficial de La primera vez... tendrá lugar mañana, a partir de las 19 horas, en la madrileña Sala Ámbito Cultural de El Corte Inglés (Plaza de Callao, 2 - 7ª planta):


Yo no participaré en el evento de mañana, pero espero estar presente en otros actos relacionados con el libro. He aquí uno de mis poemas antologados:

LA NADADORA  
Tú te llamabas María, Marina, Miranda… 
Yo no me llamaba; yo no tenía nombre;  
yo sólo pensaba en ponerte nombres  
tan rubios como tus piernas. 
                                          Y tú,  
agradecida, me desvestías en espiral,  
pues eras la nadadora de los prodigios. 

Memoria de mi pecho,  
racimo temprano, grito de junio…,  
de tu naturaleza soñadora   
sólo queda
la sonrisa silvestre.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

No hay paz para los muertos

Durante mi reciente estancia en Buenos Aires, tuve oportunidad de leer La Plata Spoon River (Libros de la talita dorada), novísima antología coordinada por el vate y defensor público platense Julián Axat. Este poemario, que tiene como faro otra obra colectiva (Spoon River Anthology, 1915), homenajea a las víctimas de la trágica inundación acontecida en la ciudad de La Plata el 2 de abril del pasado año. Setenta y seis creadores sudamericanos han llevado a cabo el merecido tributo. 

En la mayoría de los epitafios que componen la obra, los poetas —como indica Axat en su atinado epílogo— se disfrazan, a la manera romántica, de médiums. 

yo nunca imaginé que un día nadaría en la conciencia  
de un poeta que escribe en busca de mi propia voz (...), 
confiesa el difunto Carlos Alberto Golatilech a través del vate Santiago Featherston.

Escuchamos en La Plata Spoon River un clamor contra aquellos que no previeron los riesgos de la inundación; es muy representativo el arranque del poema de Conrado Yasenza, quien da voz a Felicita Morel:

Nadie pronunció mi nombre, Felicita
sólo una nómina imprecisa,
el número diez en el primer listado
aquel que es fundamento de nuestros habituales cálculos
esos que no previeron la torva lluvia del mes cuatro
del año trece
la que se tragó la burocracia estatal
mientras el sol brillaba en Brasil.

Más dolorosas son aún las quejas de aquellas víctimas que, andando las semanas, ni siquiera tenían categoría de cifra; esas quejas ponen de relieve la existencia de “un procedimiento estatal espurio de ocultamiento-adulteración de las defunciones ocasionadas por la inundación”, en palabras de Axat. Fijémonos en estos eficaces versos de Gustavo Caso Rosendi que homenajean a Alberto José Colombo:

Desde entonces permanezco en esta orilla
donde cualquier rostro es igual a otro.
Y ahora no tengo nada.
Hasta la oportunidad de ser víctima
me han mezquinado.
Formo parte de una cifra
que hace agua por todos lados.

El disfraz de médium puede ser tan válido como otro, y todo tributo a las víctimas de una tragedia es, desde luego, justo. Pero la bonhomía no siempre produce altos resultados en la poesía, un género que, debido a su carácter fragmentario (determinado por el ritmo), lleva implícito la necesidad de desbrozar el lenguaje. Digo esto porque no pocos de los poemas antologados por Axat pecan de previsibilidad y de falta de contención expresiva; esos defectos se condensan en el texto de Bruno Di Benedetto, que trae el mensaje de Ana María Espósito Arpaio; he aquí dos estrofas del mismo:

Traté de llegar a mi casa
y no fue sencillo
(a los ochenta y uno el tiempo
es un hachazo en el tobillo)

La calle se había vuelto río,
y caí
como quien le reza al vacío.
Tragué agua, barro, veneno
y frío, miedo, y frío.

Es igualmente ilustrador el melindroso camino que recorre Abril Blázquez Cousirat para dar voz a Haydee Alejandra Manise:

            Su mirada de sol
            era un faro en el horizonte.
            La brisa la acariciaba,
            con el canto de los pájaros se deleitaba.

Pero en La Plata Spoon River también hay, aunque no abunden, hermosos hallazgos verbales. Me detendré en un verso de Joaquín Piechoki y en un poema de Carlos J. Aldazábal. El verso de Piechoki (por quien habla Rita Esther Cebey) es el siguiente:

¿no están las aulas de mi voz en tu recuerdo?

Ésta es una frase en la que la dicción está regida por la naturaleza misma del tema. Y es que la coruscante metáfora —la voz concebida como una escuela— lleva implícito un cariz de eternidad, asociado con la evocación de la infancia. Efectivamente, con el paso del tiempo, espoleados por la nostalgia o por el arte, tendemos a dinamitar los límites de ciertos rincones entrañables; ya lo decía Valle-Inclán: “Las cosas no son como las vemos, sino como las recordamos”. Pues bien, yo creo que la metáfora de la voz demandaba, para conquistar definitivamente la eternidad, ese sutil énfasis (la presencia de un interlocutor) que Piechoki le dio; así, en mis oídos y en mi magín, el eco de la difunta maestra no es un espacio, es el espacio: la infancia por donde se filtra la poesía.
En el poema de Aldazábal, al contrario que en casi todos los restantes epitafios de La Plata Spoon River, no es el muerto quien habla. El yo poético de Aldazábal esboza la biografía de Filomena Mannarino, ve su esperanzador sueño y, finalmente, a la manera del épico Miguel Hernández, incardina el microcosmos de la difunta con la tragedia colectiva:

Yo busco por las ollas y responde la pena.
No hay domingo ni pastas ni paz para los muertos.

La aliteración —pastas y paz— potencia ese lamento, universalizándolo.

Estamos frente a un libro imprescindible para entender los diversos caminos de la nueva poesía política argentina.
[Artículo mío publicado recientemente en Espacio Juan L. Ortiz, revista literaria digital del Centro Cultural de la Cooperación, de Buenos Aires.]

viernes, 21 de febrero de 2014

En el Ateneo de Madrid



Dos momentos de mi intervención en la segunda presentación de Amores infieles. En el salón de las voces vírgenes (Sial-Pîgmalión), antología colectiva que coordinó el vate Antonino Nieto Rodríguez y que incluye poemas míos. El acto tuvo lugar el pasado viernes en el Ateneo de Madrid; fue un verdadero placer leer mi poesía, acompañado de artistas que respeto y admiro, en un edificio tan emblemático para la cultura española. Las estupendas imágenes que aquí reproduzco son de la escritora Guillermina Royo-Villanova, quien también es antologada en Amores infieles. Por cierto, la antología, de 430 páginas, ya está a la venta; pinchando aquí, encontraréis la referencia de la obra en El Corte Inglés.

viernes, 14 de febrero de 2014

Poesía en el día de San Valentín


Esta tarde participaré en la presentación de Amores infieles. En el salón de las voces vírgenes (Sial-Pigmalión), antología colectiva que coordinó el vate Antonino Nieto y que incluye poemas míos. El acto se celebrará, a las 20 horas, en la sala Estafeta del Ateneo de Madrid (C/ Prado, 21). Ésta es una de las poesías que leeré en el Ateneo:



He aquí la portada de la antología: 


¡Feliz San Valentín! 

martes, 11 de febrero de 2014

Sobre la presentación de 'Amores infieles' en el Ateneo

Este viernes presentaremos, en la Sala Estafeta del Ateneo de Madrid (C/ Prado, 21), Amores infieles. En el salón de las voces vírgenes (Sial-Pigmalión), antología colectiva que incluye poemas míos. El acto comenzará a las 20 horas. 

Aparte de un servidor (en calidad de autor), intervendrán en la presentación:

Miguel Losada, secretario de la Sección de Literatura del Ateneo y poeta;
Basilio Rodríguez Cañada, presidente del Grupo editorial Sial-Pigmalión;
y Antonino Nieto Rodríguez, poeta, autor y coordinador del libro.

Y los autores: Patxi Andión, Idoia Arbillaga, Mila Aumente, Francisco Balbuena, Eloy Boán, Justo Bolekia Boleká, Malgorzata Budzinska, Luis Alfonso Díez, Luis Farnox, Verónica García, Héctor Huertas, Ramón Jiménez Pérez, Manuel Juliá, Alberto Lauro, José Luis López Amigo, César López Llera, Aníbal Malvar, José Menéndez, María Antonia Ortega, Manuela Paso, Gonzalo Pernas, Ángel Petisme, Cecilia Quílez, Emilio Ruiz Barrachina, Carlos Salem, Antonio J. Sánchez, Julio Santiago, Ángela Sayago Martínez, Luis Suárez, Anissa Tejada, José María Triper, Consuelo Triviño, Isabel Valverde,
Xabier Vila-Coia, Alfredo Villaverde Gil, Pedro Víllora.
Alberto de Casso con Paula Llorens, Alberto Úbeda, África Hurtado y Julio Alonso.
Antonio Culebras y Eva Lyberten.
Guillermina Royo-Villanova y María Maier.
Juana Vázquez con Rafa Mora y Moncho Otero.
César López Llera con Lidio Sánchez Caro, Nüll García, Joaquín Oliván, Paula G. Quintana y Marta Malone. 

Me encantará veros en el acto. 

La portada de la antología recientemente publicada. 

miércoles, 5 de febrero de 2014

Una antología colectiva incluye poemas míos

Acaba de publicarse Amores infieles. En el salón de las voces vírgenes (Sial-Pigmalión), antología colectiva que incluye poemas míos. En el libro, coordinado por el poeta Antonino Nieto, participamos sesenta y cinco autores. El denominador común de la obra no es el género (hay poemas, relatos, ensayos y textos dramáticos), sino la temática: la infidelidad amorosa. Es la primera vez que se antologa mi lírica, y me siento muy orgulloso de poder compartir una obra con escritores a los que respeto y admiro: Ángel Petisme, Patxi Andión, Raquel Lanseros, Maurilio de Miguel, el propio Antonino Nieto... La presentación oficial de la antología tuvo lugar ayer en Madrid, en El Corte Inglés de Callao, y el 14 de este mes se llevará a cabo una segunda presentación madrileña en la que participaré (el acto, que tendrá lugar en el Ateneo, comenzará a las 20 horas; daré más detalles cuando se aproxime la fecha). 

Ésta es la cubierta de Amores infieles. En el salón de las voces vírgenes:



He aquí uno de mis poemas antologados: 

LA RESIDENCIA

Las niñas de la residencia 
son tan dulces, 
que se tiran de los pelos 
al inicio de la primavera.

A veces, las más madrugadoras
hacen competiciones de llantos;
otras ni siquiera se inmutan:
son sacos de huesos
con planetas en los ojos.

¡Cuántas noches soñé
con ser vuestro compañero 
de cuarto, niñas! 
¡Cuántas noches 
os paseasteis en camisón 
por la terraza de mi mente!
Venid, os mostraré
algunas de las luciérnagas
que patrullan Miranda.
No tengáis prisa por volver
a la residencia.
No permitáis 
que el cambio climático
altere los mitos:

dejad que la Noche se lave
en vuestros cuerpos,
niñas.