Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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martes, 4 de marzo de 2014

A presentación de 'Poemas para lucenses', en fotos

O 25 de febreiro presentamos, na Galería Sargadelos de Lugo, a fermosa obra Poemas para lucenses, debida a Claudio Rodríguez Fer, Carmen Blanco e Olga Novo. Tiven a honra de intervir na presentación xunto a Rodríguez Fer e a Blanco (escritores con admirables traxectorias) e xunto a Alejandra Arias (que, coma min, é unha poeta incipiente). Foi un acto marabilloso...

Poemas para lucenses é o terceiro volume dun proxecto de Unión Libre (revista de creación e pensamento coordinada por Rodríguez Fer e Blanco) que se chama Poesía para tod@s e que comezou en 2010 coa publicación de Poemas polas vítimas do 36 en Galicia. Na segunda páxina de cada unha das entregas de Poesía para tod@s (o segundo libro publicado foi Poemas para Lugo, 2010), Unión Libre explica: 
"Partindo de que a poesía segue a ser un xénero ao que aínda non accede a maioría das persoas, a colección Poesía para tod@s, de distribución gratuíta, pretende achegala a toda a xente a través dun proxecto que entenda a súa difusión en función da sociedade e non, como xeralmente ocorre, a sociedade en función da literatura (certames, premios, sobvencións, institucionalizacións, etc.). Porque a poesía é como o verdadeiro amor: non se compra nin se vende; libremente, dáse." 
Seguindo esa máxima, nas presentacións de Poesía para tod@s, os libros (que veñen nun formato de peto) entréganse de balde. 

Poemas para lucenses homenaxea aos escritores lugueses Luís Pimentel, Ángel Johan ou Ánxel Fole, sen esquecer ocasionais visitantes da cidade como Rosalía de Castro ou Federico García Lorca. Tamén se lembra ao músico Xesús Bal y Gay e aos pintores Arturo Souto e Arcadio Romero Boelle, así como a cidadáns represaliados polo franquismo como o doutor Rafael de Vega Barrera, Avelino López Otero, Camilo Díaz Baliño, Juana Capdevielle ou Urania Mella. E así mesmo aparecen evocadas figuras míticas vinculadas a Lugo, como Lugh, a Señora dos Ollos Grandes ou Mari Castaña.

Aquí vai unha pequena reportaxe fotográfica da presentación de Poemas para lucenses:


Claudio Rodríguez Fer e Carmen Blanco, moi queridos e admirados por min. 

Servidor lendo o poema "O último diagnóstico (Doutor Vega Barrera)", do mestre Claudio Rodríguez Fer, que está xunto a min na imaxe.

O que escribe estas liñas, xunto a Claudio Rodríguez Fer e a Carmen Blanco. Encántame a expresión de Carmen, tan doce. 

Alejandra Arias fixo unha lectura deliciosa do poema "Memorial dos foxos de Lugo (con Lorca ao lonxe)", de Rodríguez Fer.

 Alejandra Arias, Claudio Rodríguez Fer e Carmen Blanco. 

Lendo a miña poesía.

Se desexas ler o artigo informativo que o meu querido Jaureguizar escribiu, en El Progreso, sobre Poemas para lucenses, segue este enlace.  

domingo, 23 de febrero de 2014

Este martes participarei na presentación de 'Poemas para lucenses' en Lugo

Este martes participarei na presentación da obra Poemas para lucenses, debida a Claudio Rodríguez Fer, Carmen Blanco e Olga Novo. O acto terá lugar na Galería Sargadelos de Lugo (Praza de Santo Domingo, 4) e comezará ás 8 da tarde. 

Terei a honra de intervir no evento xunto a Rodríguez Fer e a Blanco (coordinadores do volume e escritores con admirables traxectorias) e xunto a Alejandra Arias (que, coma min, é unha poeta incipiente). 

Poemas para lucenses, que se entregará de balde durante o acto, homenaxea aos escritores lugueses Luís Pimentel, Ángel Johan ou Ánxel Fole, sen esquecer ocasionais visitantes da cidade como Rosalía de Castro ou Federico García Lorca. Tamén se lembra ao músico Xesús Bal y Gay e aos pintores Arturo Souto e Arcadio Romero Boelle, así como a cidadáns represaliados polo franquismo como o doutor Rafael de Vega Barrera, Avelino López Otero, Camilo Díaz Baliño, Juana Capdevielle ou Urania Mella. E así mesmo aparecen evocadas figuras míticas vinculadas a Lugo, como Lugh, a Señora dos Ollos Grandes ou Mari Castaña.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Claudio Rodríguez Fer hace y deshace mis "Camas de hierba"

HACIENDO Y DESHACIENDO CAMAS DE HIERBA

Por Claudio Rodríguez Fer (poeta, Premio Nacional de la Crítica y Profesor Titular de la Universidad de Santiago de Compostela)


Héctor Acebo apela en su “Preliminar” de Camas de hierba a La llama doble de Octavio Paz para afirmar que el erotismo es poética corporal y que la poesía es erótica verbal, parámetros en los que precisamente se mueve el libro que presentamos desde su hermoso y sugestivo título, constituido por una metáfora alusiva al mismo tiempo a la realidad natural del espacio de los orígenes, a la realidad material del cuerpo del deseo y a la realidad poética del mundo de lo sutil. Se trata, pues, de una erótica y de una poética del conocimiento vital y verbal, esta última como la que postuló y teorizó nuestro comúnmente admirado José Ángel Valente.

Estilísticamente, Héctor Acebo alterna en Camas de hierba el lenguaje preciso de la tradición culta y el lenguaje desenvuelto de la calle, de la diversión y de las aulas, siempre con un resultado equilibrado entre lo sublime y lo vulgar, que se confunden en una realidad integral. Y temáticamente, se vale del canto de exaltación y celebración del placer y de la belleza, próximo a la oda y al madrigal, pero también de la crítica y deconstrucción de la alienación y del despecho, próxima a la sátira y al epigrama.

En efecto, a pesar de que se trata de un libro absolutamente actual e incluso muy expresivo del momento presente, Camas de hierba entronca plenamente con la tradición clásica del madrigal y, sobre todo, del epigrama, ese poema breve que generalmente consiste en un apunte ingenioso y festivo de temática satírica, erótica o incluso erótico-satírica, como ocurre en este libro. Tal es el caso, también, en la literatura griega, de los epigramas de la Antología Palatina compuestos por autores como Calímaco o Asclepíades de Samos, así como de sus sucesores en la literatura latina Catulo, Marcial y Propercio, a los que tanto se parece Héctor Acebo: de hecho, el cancionero dedicado a Alba en la parte central del libro semeja toda una actualización semiótica de los poemas a Lesbia.


El humanista Julio César Escalígero estableció, ya en el Renacimiento, las dos principales condiciones del epigrama: “brevitas et argucia”, o sea, brevedad y agudeza, y ambas continuaron vigentes tanto en el Barroco, como revela Gracián en su Agudeza y artes de ingenio, como en el Neoclasicismo, cuando renació didáctico el epigrama clásico.

Mas el género no decayó en la Edad Contemporánea, aunque a veces se transformara en las réplicas de Oscar Wilde, en las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, en los membretes de Oliverio Girondo o en los epigramas erótico-políticos de Ernesto Cardenal. E incluso llegó a la poesía española actual con un tono elegíaco en Jaime Gil de Biedma, sarcástico en Ángel González y José Agustín Goytisolo, integral en José Ángel Valente, lúdico y sardónico en Antonio Martínez Sarrión, decadente en Luis Antonio de Villena y Luis Alberto de Cuenca, y felizmente epicúreo y hedonista, pero emergente, en Ana Rossetti y, ahora mismo, en versión masculina, en Héctor Acebo. Quizás por esto prima en su libro una personalidad propia que, aun conectando un poco con todas las autorías dichas, recuerda mucho más aun al canadiense Irving Layton, el maestro de Leonard Cohen, judío nacido en Rumania a quien seguramente todavía no ha leído.


Porque Camas de hierba acomete los sentidos y los sentimientos siempre sin grandilocuencia y con desenfado, con ironía pero con ternura, con desgarro pero con lúdica y con profundidad pero con frescura, como puede verse a través de los tres tópicos clásicos que parecen regir las tres partes que lo componen sucesivamente: locus amoenus, carpe diem y ubi sunt?

El locus amoenus de rural tiempo largo y armonía erótica, remitente al pueblo de los orígenes y a la casa del abuelo, de donde parecen provenir la ternura, la añoranza y la nostalgia, y por donde transcurre el curso del río Eo, en el poema “Desafío”, eróticamente materializado en cuerpo de mujer.



El carpe diem de urbano tiempo ocasional y acidez mordaz, remitente a las canciones de tres minutos propias del mundo apresurado en el que vivimos, como el soul negro de Sam Cooke y el soul blanco de Van Morrison, “La novia de nadie” de la que también habla Leonard Cohen, la indumentaria de cubrir y descubrir (se habla de cueros, vaqueros, tangas, braguitas y bikinis), la cibernética de comunicar e incomunicar (se apela al teléfono móvil, al Messenger y al virtual sujeto internauta), la alienación mediática de la televisión y del bronceado (se remite al programa Gran Hermano y a “ese dorado próximo al excremento”) y otras transgresiones más o menos escatológicas (se alude a la prostitución, a la lluvia dorada, etc.).



El ubi sunt? de los esplendores perdidos, como el misterio mágico en “Señal en la niebla”, Cunqueiro en “Literatura y periodismo, hoy”; Pound en “Pensar en imágenes”; Neruda intertextualizado en “Educación secundaria” como antes Otero en “Era delicada y rubia”; Valle-Inclán citado en “Un consejo”; Pessoa parafraseado en “Los universitarios”; la lengua gallega reconsiderada en "Edición bilingüe"...

En fin, mucho tengo en común, en gustos literarios y musicales y en actitudes personales y poéticas, con Héctor Acebo. De hecho, al igual que él, frente al prestigio de la muerte y de la desesperación que suele prender en los poetas jóvenes, yo me rebelé contra esa tradición tanática cantando a la vida y al erotismo con amor y con humor en mis primeros libros, que no casualmente se titulaban Poemas de amor sen morte (Poemas de amor sin muerte) y Tigres de ternura, así que no puedo menos que felicitar a Acebo por comenzar cantando también con amor y con humor, no exentos, claro, de conciencia crítica contra los poderes establecidos y de conciencia existencial de los límites impuestos por el espacio y el tiempo.

Por eso, tengo que concluir afirmando que de Camas de hierba me ha gustado todo y, dicho con total sinceridad y sin ningún asomo de condescendencia, no podría señalar ninguna deficiencia en este poemario de acuerdo con la libre y abierta poética que lo sustenta. Como prueba confesional de esta sintonía, quiero terminar leyendo un poema inédito mío alusivo a mi vida adolescente, porque en él confluyen además de alguna manera las tres entidades que aquí nos convocan en torno a esta obra de Héctor Acebo:

—el Club Cultural Valle-Inclán, porque en aquellos años adolescentes forjé mi cinefilia acudiendo sin falta a sus sesiones cineclubísticas;

—la Galería Sargadelos, porque aquí presenté en la madurez muchas veces mis libros y la revista Unión libre justamente en relación con el amor y con el cine;

—y el diario El Progreso, porque en él colaboré ya a los dieciséis años con un artículo precisamente sobre cine y literatura y también porque su gran formato de entonces resultaba muy útil a la hora de acostarse en pareja en una casa abandonada que había cerca del antiguo Colegio Universitario de Lugo y del río Miño, pues aquellas grandes hojas de periódico nos servían de auténticas camas de papel impreso sobre el suelo de cemento de aquel chalé a medio hacer.



Voy a tener, pues, el honor de hacer de telonero de Héctor Acebo, leyendo el poema-blues titulado “La casa del sol naciente” en alusión a la homónima canción popular norteamericana, aunque en esta ocasión podría llamarse más bien “Camas de hojas de periódico”.

LA CASA DEL SOL NACIENTE

Al lado del río
había una casa
a medio hacer.
En ella morábamos nosotros
cuando también estábamos
a medio hacer.

Íbamos en autostop,
nos entregábamos al amor
sin controlar el tiempo
y cuando se nos hacía tarde
esperábamos abrazados
a que saliera el sol.

Nuestras madres
se preocupaban
por la noche,
nuestros padres
se preocupaban
por el día.

El tocadiscos portátil
cantaba con Joan Baez
a la casa del sol naciente sin cesar,
mientras nosotros éramos felices
como animales en celo arruinando
nuestros expedientes académicos.

Las luciérnagas
aún ponían luz
al frufrú de los bluejeans
convertidos en bluesjeans
cuando bajábamos
cogidos de las manos por la colina.

Solamente las casas abandonadas
y sus deshabitantes
conocían en tal mundo desolado
el sol que alumbraba radiante
aquella pura alba libre
de nuestro amor naciente,
huerto que nunca conoció ocaso.


Texto leído, en gallego, en la Galería de Sargadelos de Lugo el 27 de septiembre de 2011.

***

FACENDO E DESFACENDO "CAMAS DE HIERBA"

Por Claudio Rodríguez Fer

Héctor Acebo apela no seu “Preliminar” de Camas de hierba a La llama doble de Octavio Paz para afirmar que o erotismo é poética corporal e que a poesía é erótica verbal, parámetros nos que precisamente se move o libro que presentamos dende o seu fermoso e suxestivo título, constituído por unha metáfora alusiva ao mesmo tempo á realidade natural do espazo das orixes, á realidade material do corpo do desexo e á realidade poética do mundo do sutil. Trátase, pois, dunha erótica e dunha poética do coñecemento vital e verbal, esta como a que postulou e teorizou o noso comunmente admirado José Ángel Valente.

Estilisticamente, Héctor Acebo alterna en Camas de hierba a linguaxe precisa da tradición culta e a linguaxe desenvolta da rúa, da troula e das aulas, sempre cun resultado equilibrado entre o sublime e o vulgar, que se confunden nunha realidade integral. E tematicamente, válese do canto de exaltación e celebración do pracer e da beleza, próximo á oda e ao madrigal, pero tamén da crítica e deconstrución da alienación e do despeito, próxima á sátira e ao epigrama.

En efecto, aínda que se trate dun libro absolutamente actual e mesmo moi expresivo do momento presente, Camas de hierba entronca plenamente coa tradición clásica do madrigal e, sobre todo, do epigrama, ese poema breve que xeralmente consiste nun apuntamento enxeñoso e festivo de temática satírica, erótica ou mesmo erótico-satírica, como ocorre neste libro. Tal é o caso tamén, na literatura grega, dos epigramas da Antoloxía Palatina compostos por autores como Calímaco ou Asclepíades de Samos, así como dos seus sucesores na literatura latina Catulo, Marcial e Propercio, aos que tanto se parece Héctor Acebo: de feito, o cancioneiro dedicado a Alba na parte central do libro semella toda unha actualización semiótica dos poemas a Lesbia de Catulo.

O humanista Xulio César Escalíxero estableceu, xa no Renacemento, as dúas principais condicións do epigrama: “brevitas et argutia”, ou sexa, brevidade e agudeza, e ambas continuaron vixentes tanto no Barroco, como revela Gracián na súa Agudeza y arte de ingenio, como no Neoclasicismo, cando renaceu didáctico o epigrama clásico.

Mais o xénero non decaeu na Idade Contemporánea, aínda que ás veces se transformase nas réplicas de Oscar Wilde, nas greguerías de Ramón Gómez de la Serna, nos membretes de Oliverio Girondo ou nos epigramas erótico-políticos de Ernesto Cardenal. E mesmo chegou á poesía española actual cun ton elexíaco en Jaime Gil de Biedma, sarcástico en Ángel González e José Agustín Goytisolo, integral en José Ángel Valente, lúdico e sardónico en Antonio Martínez Sarrión, decadente en Luis Antonio de Villena e Luis Alberto de Cuenca, e felizmente epicúreo e hedonista, pero emerxente, en Ana Rossetti e, agora mesmo, en versión masculina, en Héctor Acebo. Quizais por isto prima no seu libro unha personalidade propia que, aínda conectando un pouco con todas as autorías devanditas, lembra moito máis aínda ao canadense Irving Layton, o mestre de Leonard Cohen, xudeu nacido en Romanía a quen seguramente aínda non leu.

Porque Camas de hierba acomete os sentidos e os sentimentos sempre sen grandilocuencia e con desenfado, con ironía pero con tenrura, con desgarro pero con lúdica e con profundidade pero con frescura, como pode verse a través dos tres tópicos clásicos que parecen rexer as tres partes que o compoñen sucesivamente: locus amoenus, carpe diem e ubi sunt?.

O locus amoenus de rural tempo longo e harmonía erótica, remitente ao pobo das orixes e á casa do avó, de onde parecen provir a tenrura, a morriña e a nostalxia, e por onde transcorre o curso do río Eo, no poema “Desafío”, eroticamente materializado en corpo de muller.

O carpe diem de urbano tempo ocasional e acidez mordaz, remitente ás cancións de tres minutos propias do mundo apresurado no que vivimos, como o soul negro de Sam Cooke e o soul branco de Van Morrison, “La novia de nadie” da que tamén fala Leonard Cohen, a indumentaria de cubrir e descubrir (fálase de coiros, vaqueiros, tangas, braguitas e bikinis), a cibernética de comunicar e incomunicar (apélase ao teléfono móbil, ao Messenger e ao virtual suxeito internauta), a alienación mediática da televisión e do bronceado (remítese ao programa Gran Hermano e a “ese dorado próximo al excremento”) e outras transgresións máis ou menos escatolóxicas (alúdese á prostitución, á chuvia dourada, etc.).

O ubi sunt? dos esplendores perdidos, como o misterio máxico en “Señal en la niebla”, Cunqueiro en “Literatura y periodismo, hoy”; Pound en “Pensar en imágenes”; Neruda intertextualizado en “Educación secundaria” como antes Otero en “Era delicada y rubia”; Valle-Inclán citado en “Un consejo”; Pessoa parafraseado en “Los universitarios”; a lingua galega reconsiderada en “Edición bilingüe”...

En fin, moito teño en común, en gustos literarios e musicais e en actitudes persoais e poéticas, con Héctor Acebo. De feito, igual que el, fronte ao prestixio da morte e da desesperación que adoita prender nos poetas mozos, eu rebeleime contra esa tradición tanática cantando á vida e ao erotismo con amor e con humor nos meus primeiros libros, que non casualmente se titulaban Poemas de amor sen morte e Tigres de ternura, así que non podo menos que felicitar ao autor por comezar cantando tamén con amor e con humor, xaora non exentos de conciencia crítica contra os poderes establecidos e de conciencia existencial dos límites impostos polo espazo e o tempo.

Por iso, teño que concluír que de Camas de hierba gustoume todo e, dito con total sinceridade e sen ningún asomo de condescendencia, non podería sinalar ningunha deficiencia neste poemario de acordo coa libre e aberta poética que o sustenta. Como proba confesional desta sintonía, quero terminar lendo un poema inédito meu alusivo a miña vida adolescente, porque nel conflúen ademais dalgún xeito as tres entidades que aquí nos convocan en torno a esta obra de Héctor Acebo:

—o Club Cultural Valle-Inclán, porque naqueles anos adolescentes forxei a miña cinefilia acudindo sen falta ás súas sesións cineclubísticas;

—a Galería Sargadelos, porque aquí presentei na madurez moitas veces os meus libros e a revista Unión libre xustamente en relación co amor e co cinema;

—e ao xornal El Progreso porque nel colaborei xa aos dezaseis anos cun artigo precisamente sobre cine e literatura e tamén porque o seu gran formato de entón resultaba moi útil á hora de deitarse en parella nunha casa abandonada que había preto do antigo Colexio Universitario de Lugo e do río Miño, pois aquelas grandes follas de periódico servíannos de auténticas camas de papel impreso sobre o chan de cemento daquel chalé a medio facer.

Vou ter, pois, a honra de facer de teloneiro de Héctor Acebo, lendo o poema-blues titulado “A casa do sol nacente” en alusión á homónima canción popular norteamericana, aínda que nesta ocasión podería chamarse máis ben “Camas de follas de periódico”.

A CASA DO SOL NACENTE

Á beira do río
había unha casa
a medio facer.
Nela morabamos nós
cando tamén estabamos
a medio facer.

Iamos en autostop,
entregabámonos ao amor
sen controlar o tempo
e cando se nos facía tarde
esperabamos abrazados
a que saíse o sol.

As nosas nais
preocupábanse
pola noite,
os nosos pais
preocupábanse
polo día.

O tocadiscos portátil
cantaba con Joan Baez
á casa do sol nacente sen cesar,
mentres nós eramos felices
como animais en cío arruinando
os nosos expedientes académicos.

Os vagalumes
aínda poñían luz
ao frufrú dos bluejeans
convertidos en bluesjeans
cando baixabamos
collidos das mans pola cuíña.

Soamente as casas abandonadas
e os seus deshabitantes
coñecían en tal mundo desolado
o sol que alumeaba radiante
aquela pura alba libre
do noso amor nacente,
orto que nunca coñeceu ocaso.


(Galería de Sargadelos de Lugo, 27 de setembro de 2011)

miércoles, 28 de septiembre de 2011

"El Progreso" publica un reportaje con motivo de la presentación de mi ópera prima, "Camas de hierba", en Lugo

Tal y como he anunciado en la anterior entrada, el diario El Progreso (en donde uno ejerció el periodismo) publica hoy, con motivo de la presentación de mi libro en Lugo, un reportaje. Lo reproduzco a continuación:

HÉCTOR ACEBO SUEÑA CON HERMOSAS MUCHACHAS EN ‘CAMAS DE HIERBA’

El escritor y periodista asturiano presentó en Sargadelos de Lugo su primer poemario



Por María L. Viñas (El Progreso, 28/09/2011)

Arropado por uno de sus maestros y referentes, el escritor lucense Claudio Rodríguez Fer, y por uno de sus colegas plumillas, el periodista de El Progreso -donde realizó sus prácticas- Javier Rivera, Héctor Acebo (San Tirso de Abres, 1987) presentó ayer en la galería de Sargadelos de Lugo su primera incursión en la literatura, el poemario erótico ‘Camas de hierba’. «Sí, se puede calificar así si tenemos que etiquetar. Está en la línea de ‘Tigres de ternura’, de Fer; hay una carnalidad explícita y sugiero más que muestro», comenta el joven poeta.

Ya de muy niño se recuerda a sí mismo componiendo canciones o escuchando a autores como Aute y Sabina. Obviamente, como él afirma riéndose, no contaba con esa «voluptuosidad sexual» que rezuma ‘Camas de hierba’, pero ya apuntaba maneras escribiendo misivas a bonitas chicas, que no siempre enviaba y guardaba como un tesoro secreto.

Acebo dice huir no de la realidad -no puede, es periodista- pero sí de la llamada ‘poesía de la experiencia’, a pesar de utilizar un lenguaje llano. Por ejemplo, follar, esa palabra: «Utilizo términos malsonantes para profundizar en la psicología de los personajes de los que hablo».

Y así también se escapa del terrorismo cotidiano, «viajando a través de la poesía, de los viajes físicos o del cine y la literatura, que son dos viajes hacia la belleza, hacia la luz», abunda.

Transita de esta forma para lidiar con lo rutinario, con lo feo, con lo vulgar, con la ignorancia. Huye de los discursos políticos que, a su juicio, caminan paralelos a los de futbolistas, tenistas y deportistas, en general. «Frases tan tópicas, tan manidas», dice. «Intento buscar el lenguaje en la tradición literaria de España y Latinoamérica». En este sentido, opina que falta lirismo en la profesión periodística, aquel que cultivaron grandes como Álvaro Cunqueiro o Vázquez Montalbán.

Hay algo de escatológico en el amor que propone Acebo en sus ‘camas’: «Sólo a ti te permito que orines en la ducha». Se ríe cuando recito. «Sí, hay unas gotas escatológicas, que tienen que ver con momentos de intimidad, pero que también son una forma de rebelarse contra los modelos publicitarios de los ‘mass media’».

Acebo no duerme en ‘Camas de hierba’; sueña con muslos níveos en los que reposar y hundir su cabeza, como se apoya uno en los prados del Eo -escenario de la obra-. Lugares frescos en los que puede comenzar un viaje luminoso hacia algo tan «revelador» como el sexo. O el amor.


Reproduzco también uno de los poemas que leí ayer en Lugo:

NOVIA DE NADIE

¡Pero cómo voy a perder
yo el tiempo escribiendo
para camelarte!
Mi intención única
es que, al verte pasar,
algunos de tus profesores
exclamen
(a medio camino
entre la excitación
y la pavura):
¡Ahí va Alba,
la novia de nadie!

Un día después de la presentación de "Camas de hierba" en Lugo


Fue muy emotiva, ayer, la presentación de mi libro en la galería de Sargadelos de Lugo. Me arroparon dos maestros: el vate Claudio Rodríguez Fer, que fraguó un brillante análisis de mi poética, y el periodista Javier Rivera, quien trazó –en calidad de amigo y colega– una semblanza del que escribe. Huelga decir, pues, que me sentí un privilegiado. Además, el Club Cultural Valle Inclán, que organizó el acto, me trató magníficamente. Gracias a todos los que me acompañasteis.

Hoy, en el diario lucense El Progreso, María López Viñas publica un reportaje (lleva por título "Héctor Acebo sueña con hermosas muchachas en Camas de hierba") con motivo de la presentación de mi poemario. Así concluye la periodista el artículo:

"Acebo no duerme en Camas de hierba; sueña con muslos níveos en los que reposar y hundir su cabeza, como se apoya uno en los prados del Eo –escenario de la obra–. Lugares frescos en los que puede comenzar un viaje luminoso hacia algo tan 'revelador' como el sexo. O el amor."


"Desafío", "Un amor de fantasía", "Desdoblamientos", "Novia de nadie", "Sobre una chica que aspira a presentar Gran Hermano"... son algunos de los poemas que uno leyó en Lugo.

En la imagen, aparezco en compañía de Tonina Gay (periodista y presidenta del colectivo Valle-Inclán) y de los citados Rodríguez Fer y Rivera.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Mi ópera prima, "Camas de hierba", también está a la venta en Santiago de Compostela

Me complace decirles a los lectores gallegos que mi poemario, Camas de hierba, está a la venta en la librería Pedreira (Rúa Home Santo, 55 - Santiago de Compostela).

También pueden conseguir mi libro el próximo martes en la Galería Sargadelos de Lugo (Praza de Santo Domingo, 4), donde lo presentaré de la mano del reputado poeta, narrador, ensayista y catedrático Claudio Rodríguez Fer. El acto comenzará a las 20 horas.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Claudio Rodríguez Fer presentará mi poemario, "Camas de hierba", en Lugo el próximo martes

El próximo martes 27 de septiembre presentaré en Lugo, de la mano de Claudio Rodríguez Fer (eminente poeta, narrador, ensayista y profesor universitario), mi primer poemario, Camas de hierba. El acto –organizado por la asociación luguesa Valle-Inclán– tendrá lugar, a partir de las 20 horas, en la Galería Sargadelos (Praza de Santo Domingo, 4).

Claudio Rodríguez Fer (Lugo, 1956), doctor en Filología Hispánica, es considerado el pionero de la poesía erótica gallega. Entre sus numerosos poemarios publicados, sobresalen Poemas de amor sen morte, Tigres de ternura (Premio Nacional de la Crítica), Historia da Lúa, Cebra, Cinepoemas o Ámote vermella. En el plano académico, Rodríguez Fer dirige actualmente, en la Universidad de Santiago de Compostela, la cátedra de Poesía y Estética José Ángel Valente, además de ser profesor de la Facultad de Humanidades del Campus de Lugo.

Será un placer tener a mi lado el próximo martes a un vate de la talla de Claudio, con quien estuve ayer en su despacho de la Facultad de Humanidades de Lugo. Reproduzco a continuación –en edición bilingüe– uno de sus memorables poemas:

ÁMAME ANARQUISTA

Ámame anarquista
freneticamente
mentres desato e ceibo
o pano que che enreda
a cabeleira
e libero o teu peito
xa sen freo
xa sen senso
sempre cara a fronteira
roxa e negra
e violeta
ámame cara a esquerda
cara a cara
cara a noite
cara a ti
sempre cara a ti mesma.

Ámame anarquista
mesmo contra ti mesma.

***

ÁMAME ANARQUISTA

Ámame anarquista
frenéticamente
mientras desato y suelto
el pañuelo que sujeta
tu cabello
y libero a tu pecho
ya sin freno
ya sin sentido
siempre hacia la frontera
roja y negra
y violeta
ámame hacia la izquierda
cara a cara
hacia la noche
hacia ti
siempre hacia ti misma

Ámame anarquista
mismo contra ti misma.


Conducirá el acto mi querido Javier Rivera (Cervo, Lugo, 1960), redactor del diario lucense El Progreso –donde, además, practica el columnismo– y director de La Comarca del Eo, semanario informativo y cultural editado en Ribadeo (Lugo). Rivera es licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.