Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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lunes, 2 de noviembre de 2015

¿Y los poetas?

De una entrevista con la actriz Dafne Fernández publicada ayer en El País: 

—¿Y los poetas? ¿También le parecen sexys? 
—Sí, por qué no. 
            
Recibo con satisfacción la respuesta de la mediática intérprete, pues dinamita el tradicional y fatigoso tópico (bastante extendido aún) de que el lírico es un sujeto de carácter absolutamente etéreo. 

La actriz Dafne Fernández. Imagen extraída de StyleLovely.com.

martes, 16 de junio de 2015

Poesía y polisemia

Pope, hablando de la alianza entre forma y contenido, dijo que en la poesía "el sonido tiene que parecer un Eco del sentido". Me gusta la sentencia del lingüista ruso, pero yo, más que de "sentido", hablaría de "sentidos", pues la poesía, debido a su organización rítmica (culpable de las radicales elipsis o de la sincopación fónica y sintáctica), deja muchos vocablos abiertos a varias direcciones semánticas. En esa línea, Octavio Paz (a quien cito constantemente en mi tesis doctoral) escribió que la imagen “recoge y exalta todos los valores de las palabras, sin excluir los significados primarios y secundarios”. De este modo, toda imagen (sea ésta una metáfora, una sinestesia, una alegoría...) manifiesta, según Paz, "la pluralidad de lo real como unidad última". Son también reveladoras estas palabras de Valente: "Multiplicador de sentidos, el poema es superior a todos sus sentidos posibles. Y aunque todos ellos nos hubieran sido dados, el poema ha de retener de su naturaleza lo que en rigor lo constituye, la fascinación del enigma”. 

El hermoso poema que reproduzco a continuación es del propio Valente: 

ESTA IMAGEN DE TI 
Estabas a mi lado
y más próxima a mí que mis sentidos. 
Hablabas desde dentro del amor,
armada de su luz.
Nunca palabras
de amor más puras respirara. 
Estaba tu cabeza suavemente
inclinada hacia mí.
Tu largo pelo
y tu alegre cintura.
Hablabas desde el centro del amor,
armada de su luz,
en una tarde gris de cualquier día. 
Memoria de tu voz y de tu cuerpo
mi juventud y mis palabras sean
y esta imagen de ti me sobreviva.

Esta imagen está extraída de la página Ladronas de libros.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Nenos de lus

Os alumnos do IES Díaz Castro, de Guitiriz, cantan ó poeta que da nome ó seu centro e que foi homenaxeado este ano no Día das Letras Galegas: 


Emociona ver a raparigos cantando con paixón versos do autor de Nimbos; cada unha desas voces craras ben podería ser a lus da que tanto falou o poeta guitiricense. Non hai dúbida: a poesía é semente antes que froito; pode permanecer (e sempre permanece) allea ás modas, pro, finalmente, acabará pousándose nela a caricia dunha mente soñadora. E ahí o tempo detense. Porque é difícil esquecer o momento no que un asiste ó estalido das emocións. Porque, como dixera Octavio Paz, a poesía consagra o instante. 


Xosé María Díaz Castro (Guitiriz, 1914 - Lugo, 1990), poeta e tradutor. 


Eiquí vai A lus do mundo, apaixoado documental que os alumnos do IES Díaz Castro realizaron coa colaboración de "Pasen y Vean Comunicación", e no que redescubren ó seu poeta: 




Grazas ós alumnos do IES Poeta Díaz Castro e a Sandra Tenreiro e demais profesores do centro: grazas por manter vivo o amor (tanto amor!). 

"A lus do mundo é a que arde nunha bágoa" (Xosé María Díaz Castro). 

viernes, 31 de mayo de 2013

"Setembro e sol aínda"

"Setembro e sol aínda". Onte quedei ensimesmado cando lin esta poética frase do meu querido Santiago Jaureguizar. Foi Octavio Paz quen dixo que a poesía é a erotización da linguaxe, e nesa frase de Jaureguizar, as marcadas elipses, xunto ó hipérbato, sensualizan as palabras, que, máis que falar, cantan. E bailan. Aínda. 

—Sorpréndeme todo o que tiraches desas catro palabriñas —díceme Jaureguizar vía Facebook. 

—Esas catro palabriñas están tan ben postas, que case forman un conxuro —dígolle eu. 

lunes, 6 de mayo de 2013

Más sobre la poesía erótica


Me dice, vía Twitter, una sensitiva lectora: "Para mí, el erotismo, en la poesía, no radica en decir pubis o sexo, sino en que sin hablar de ello se despierte la fibra más íntima de la sensualidad". Yo diría que, para avivar la pasión amorosa o el deseo sensual, no es necesario, desde luego, que el poeta aluda explícitamente al pubis o al sexo. Siempre he creído que el erotismo ennoblece el cuerpo, sí, pero también el magín. Lo expresó estupendamente Octavio Paz en su ensayo La llama doble (1993): 

El erotismo es la dimensión humana de la sexualidad, aquello que la imaginación añade a la naturaleza. Un ejemplo: la copulación frente a frente, en la que los dos participantes se miran a los ojos, es una invención humana y no es practicada por ninguno de los otros mamíferos. 

Al contrario que la pornografía (una mera muestra, a menudo vulgar), el erotismo sugiere, insinúa, crea una simbología (combinable, desde luego, con un léxico directo) y nos invita a soñar... Y es así, gracias a la voluntad de la mirada, cómo el creador erótico trasciende lo efímero. En uno de mis últimos poemas, escribí: 

(...) para mí  
eres esa niña 
vocación de mirar,  
esa caricia niña  
como el sol del claustro.

Yo cantaba a una hermosa muchacha, pero la protagonista de esos versos bien podría ser la propia poesía... 


Jean-Paul Belmondo y Catherine Deneuve en La sirena del Mississippi (François Truffaut, 1969).

miércoles, 25 de julio de 2012

Sed de misterios

He cerrado los ejemplares ensayos de Aristóteles y de Octavio Paz; mañana continuaré mi tesina. Ahora voy a adentrarme en el bosque: como un niño, tengo sed de misterios.

jueves, 19 de abril de 2012

Recordando a Octavio Paz

Hace catorce años fallecía el Nobel mexicano Octavio Paz, poeta de fuste y ensayista deslumbrante. En el siguiente poemita, Paz (que aparece citado en el "Preliminar" de mi primer libro) conquista las metas de la auténtica lírica: el conocimiento y la emoción.
MADRIGAL

Más transparente
que esa gota de agua
entre los dedos de la enredadera
mi pensamiento tiende un puente
de ti misma a ti misma
Mírate
más real que el cuerpo que habitas
fija en el centro de mi frente
Naciste para vivir en una isla.

(O. Paz)

jueves, 13 de octubre de 2011

'Madrigal': un poema de Octavio Paz

MADRIGAL

Más transparente
que esa gota de agua
entre los dedos de la enredadera
mi pensamiento tiende un puente
de ti misma a ti misma
Mírate
más real que el cuerpo que habitas
fija en el centro de mi frente
Naciste para vivir en una isla.

Octavio Paz

sábado, 11 de junio de 2011

La mirada de una musa

Me preguntan varios lectores si en realidad existen Alba, Olya, Elena o María –así se llaman las jovencísimas protagonistas de Camas de hierba (Ediciones Vitruvio, 2011), mi primer poemario–. No me incomoda esa curiosidad: yo también intento penetrar en los universos, a veces tan fantásticos, de mis literatos preferidos. A esos ávidos lectores les confieso que algunos de mis personajes, como Olya o Elena, son absolutamente ficticios. Y que otras protagonistas, como la coruscante Alba, si bien están inspiradas en muchachas de la vida real, germinan gracias a la manipulación del lenguaje. De no mediar ese proceso de matiz y claroscuro, el sentimiento podría derivar en el efectismo, en la cursilería y en el desbordamiento. Ahí tienen la explicación de por qué a veces el (pretendido) erotismo se interna en la vulgar pornografía.

Efectivamente, el retrato adquiere su esplendor en la narrativa. La poesía es, según el maestro Octavio Paz, “la otra coherencia, no hecha de razones, sino de ritmos”. En este género tan sugestivo, el lenguaje serpea, se exalta, se erotiza y vuelve sobre sus pasos: jamás sigue la línea recta de la comunicación. Rodeado de ese halo de misticismo, el vate, cuando adopta a una persona como modelo, la fragmenta, la canta, pero no la describe con total fidelidad. Maravillosamente enferma de sinestesia, la lírica trabaja con todos los sentidos, a los cuales confunde y mezcla. Así, esta Alba (que en la realidad es una muchacha abstraída, arrubiada y esbelta de caderas) copula con la música, con las metáforas, con las frases, con los silencios…, del poema.

En puridad, si bien la musa puede convivir con el poeta en la realidad, una vez forma parte de la creación, adquiere otra existencia. A esa totalidad poética se refirió recientemente Pere Gimferrer en una entrevista (revista Mercurio, enero de 2011, nº. 127): “El poema sólo triunfará como tal poema si la persona individual se convierte en una realidad absoluta en las palabras: si no, tan sólo sería un poema anecdótico, y no tendría más valor que el privado”. Robert Desnos, por su parte, escribió un fulgoroso verso que también le iría como anillo al dedo, en su calidad de musa, a la joven Alba: “Tanto he soñado contigo, que pierdes tu realidad”.

Uno pretende, en cierto modo, que sus musas se asemejen a las mejores actrices: a aquellas sensitivas mujeres que, sin descuidar la composición de sus personajes (fantásticos, dramáticos, humorísticos…), inspiran constantemente al creador. En Camas de hierba, uno, para expresar su hastío, su melancolía infinita, sus salvíficas ensoñaciones, sus soledades, sus relaciones con el sexo opuesto…, se apoyó en la belleza hipnótica de la mirada de Alba. ¡Ay, si hubierais divisado aquella mirada entre desvaída y penetrante! Cuando conversábamos, esta muchacha a veces parecía ausente, pero, en un repente, sus ojos –grandes, fijos, profundos– me exploraban, me increpaban, del mismo modo que un niño, en su deseo de regresar al hogar, adopta el silencio como una reacción, como una súplica… Tengo para mí que algunas noches los ojos de Alba eran como “dos nostálgicas panteras”, parafraseando a Antonio Colinas. ¡Ojalá volvieran tiempos idos!

Volviendo al proceso creativo de Camas de hierba, yo pretendía que mi universo evocador alcanzase su clímax en el elogio de unos níveos y curvos muslos (“son como dos camas de finísimas hierbas”) enfundados en la estrechez de los shorts vaqueros. Los muslos de una muchacha inquieta, en contraste con cierta sociedad gangrenada que hace bandera de su ruindad, de su doble moral, de su envidia, de su chismorreo, de su espíritu provinciano (varios de mis poemas están ambientados en el occidente asturiano y en el noroeste lucense). Para fraguar con fruición las danzas, los desdoblamientos, los juegos, las miradas, las apariciones, los purificadores ritos, las suspensiones del quehacer cotidiano, las travesuras…, yo necesitaba tener presente en mi magín una chica sensible, refinada, deslumbrante, misteriosa y elástica. El ensimismamiento y la voluptuosidad de Alba fueron determinantes, sin duda, para que uno no cejase en su empeño. Debió de ser en una de esas excitantes representaciones, en una de esas elevaciones de hipérbaton, cuando la huidiza chica perdió definitivamente su realidad… O cuando uno levantó las vedas de la memoria, consiguiendo cambiar su percepción de las gentes, su relación con los rincones más cotidianos… ¡Tentativas de salvación! ¡Melancolías de la mocedad! ¡Huidas del terrorismo cotidiano! ¡Miradas y susurros al borde de la piscina! ¡Esbeltas caderas!

El siguiente poema, “Novia de nadie”, acaso condense el ludismo desmitificador, por distante e irónico, que uno heredó de Cummings o del primer Martínez Sarrión (quien, por cierto, me permitió escribir Camas de hierba bajo su tutela: siempre le estaré agradecido):
¡Pero cómo voy a perder
yo el tiempo escribiendo
para camelarte!
Mi intención única
es que, al verte pasar,
algunos de tus profesores
exclamen
(a medio camino
entre la excitación
y la pavura):
“¡Ahí va Alba,
la novia de nadie!”
.

(La Comarca del Eo, 11/06/2011)

jueves, 30 de diciembre de 2010

Octavio Paz y el erotismo


El erotismo es la dimensión humana de la sexualidad, aquello que la imaginación añade a la naturaleza. Un ejemplo: la copulación frente a frente, en la que los dos participantes se miran a los ojos, es una invención humana y no es practicada por ninguno de los otros mamíferos.

Octavio Paz, La llama doble, Ed. Seix Barral, Madrid, 2001