San Tirso de Abres, Héctor ACEBO
(La Nueva España, 29-11-08)
La asociación cultural San Tirso del Eo, de San Tirso de Abres, ha premiado con el galardón «Terra viva» a José Naveiras, «Pepe el Ferreiro», creador y director del Museo Etnográfico de Grandas de Salime.
Ángel Prieto Souto, presidente del colectivo santirseño, destaca que Pepe el Ferreiro «lleva más de cuarenta años luchando por (y para) la preservación de la cultura tradicional», y añade que «fue el primero en recuperar trastos viejos (al menos así se consideraban entonces) para ponerlos en valor y exponerlos en el que ahora es el Museo Etnográfico más importante de la cordillera cantábrica».
El premio «Terra viva» se concede desde hace cuatro años y se entrega coincidiendo con la celebración de la esfoya de maíz, el 7 de diciembre, en la capital santirseña, evento que este año alcanza su quinta edición.
Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo
Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo.
-Correo: acebobello@gmail.com
-Instagram: @hectoracebo
sábado, 29 de noviembre de 2008
martes, 25 de noviembre de 2008
¡Homérico!

Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 25/11/08)
La gama de su voz, poderosamente dramática (y… ¡uf!, tengo que pensar el segundo calificativo: si lo encuentro, os lo digo al final) en la interpretación, pasa del rugido al susurro, del gemido al rezo, del mutis al llanto perturbador, con pasmosa naturalidad… Cualquiera de los mortales que en alguna ocasión haya escrito algo sobre la música de Van Morrison (Belfast, Irlanda, 1943) no tiene perdón. Desorientamos al lector (yo el primero, así que no me voy a extender demasiado), porque, extasiados, siempre se nos escapa alguna palabra en nuestro intento de ordenar una expresión que regurgita infinitud de sentimientos y sensaciones.
En efecto, la belleza de su ópera prima, Astral weeks –que acaba de cumplir cuarenta años (quién lo diría, pues no ha envejecido, sino que parece rejuvenecerse), motivo por el cual el León de Belfast ofreció los días 7 y 8 de este mes en Los Ángeles dos conciertos conmemorativos, que incluirá en un álbum recordatorio– es totalmente inclasificable. Muchos críticos han escrito al respecto algo así como: Las ensoñaciones folk de Morrison son interpretadas soberanamente por un quinteto de jazz. Vamos a ver, los créditos de Astral weeks confirman esa afirmación, pero, ¿qué pasa con la bravura soul de su maestro Ray Charles, con la poesía romántica (me da lástima que este adjetivo haya degenerado tanto con el paso del tiempo) de Yeats o con el singular travestismo de “Madame George”? Y es que la prodigiosa garganta de Van, the Man es capaz de aglutinar a la humanidad entera en menos de 50 minutos.
Harto de tantos manuales que aplastan, a menudo, el sentimiento (hoy sabemos que Astral weeks se grabó en apenas 24 horas y que el León de Belfast nunca dijo a sus músicos, según cuenta Richard Davis –el superdotado bajista del quinteto–, qué quería que hicieran: de ahí que optasen por derramar, en la línea del cantante, sus sentimientos a borbotones), el curso pasado di a conocer a una de mis (poquísimas) compañeras melómanas –o curiosas en cualquier sentido vital, más allá del Tuenti, el botellón y Los 40 Principales: ya no pido tanto– la época grandiosa de Van Morrison. Hablo de Them (el grupo salvaje de ryhthm and blues que lideró el irlandés a mediados de los 60), de la celebración de la vida que es Moondance (1970), del homenaje a los soulmen del otro lado del charco (Saint Dominic’s Preview, 1972), del estallido incontrolable de It’s too late to stop now (uno de los mejores álbumes en directo de la música contemporánea, admirable fusión –y confusión– de géneros, 1974) y, por supuesto, de Astral weeks (1968). “Tiene una voz un tanto aguda, aunque su registro es sobrenatural, como si la rabia y el amor se diesen la mano…”, musitó mi compañera. Se diría que estaba aventurándose “en el torbellino (…) para nacer otra vez”. Esa es la clave que nos da “Astral weeks”, la canción que abre el disco homónimo de un veinteañero, más que enamorado, místico. ¿Se le puede pedir algo más al arte?
Perdonad, en fin, esta pérdida de tiempo. O condenadme, qué más da: el intentar comprender a personajes homéricos como Van Morrison, que hacen de lo complicado algo sencillo cuando expresan –lejos de cualquier frontera cultural– nuestros sentimientos más profundos, nos salva (a veces) de caer en la desidia de este país tan aficionado a los estereotipos.
(…sexy: que tomen nota las demás chicas. Yo, una vez más, he vuelto a nacer).
martes, 18 de noviembre de 2008
Falsedad
Abro la última página del diario en el que colaboro, La Nueva España, y hallo una columna de Millás que ilustra (o metaforiza, como él dice) la eterna falsedad de tantos medios de izquierdas, de centro y de derechas (y de todo lo que se os ocurra, ya que están tan de moda los estigmas). Está bien eso de criticar algo de lo que vives, ¿verdad? Benditas sean todas las putas del Cielo y del Infierno por aguantar la doble moral de esos personajes de tebeo. Bueno, mejor voy a lo que voy, y no me enredo:
Viva la doble moral
Por JUAN JOSÉ MILLÁS (La Nueva España, 18/11/08)
Frente a las presiones morales para que dejen de poner anuncios de putas en sus páginas, algunos periódicos han esgrimido que no podrían sobrevivir sin esos reclamos, que son muy rentables. De hecho, en España, y hasta nueva orden, sólo dos diarios han renunciado a la pasta que proporciona el comercio del sexo. Curiosamente, ninguno de ellos es religioso o de derechas. El reconocimiento de que liquidar las zonas dedicadas a la prostitución implicaría clausurar el periódico es como decir que no se puede vivir sin ser un poco puta. Ya están los editoriales de delante para condenar lo que practicamos en los anuncios de detrás. En esta curiosa y modesta contradicción se metaforiza nuestra vida entera. Quien todavía tenga dudas sobre la existencia del inconsciente, que tome uno de estos diarios que satanizan a las putas en una sección y cobran de ellas en otra. La pregunta sería cuál de las dos secciones es la consciente.
Los periódicos religiosos y de derechas, que no hacen ascos a los ingresos de la prostitución, suelen criticar a Freud (cuando lo sacan, que lo sacan poco, porque no produce tantos beneficios como las chicas de vida alegre, con perdón) por atribuir al sexo una importancia desmesurada en la vida de los hombres. Ahí tienen la importancia del sexo: ustedes no podrían sobrevivir sin los beneficios que su tráfico produce. Ustedes no podrían condenar la prostitución si la prostitución no les facilitara el dinero necesario para hacerlo. Visto así, las putas son enormemente generosas. ¿Quién está dispuesto a financiar a un medio que un día sí y otro también lo pone a parir? Pues nadie, excepto estas pobres chicas, para qué nos vamos a engañar.
De modo que muchos periódicos biempensantes no podrían sobrevivir sin los anuncios de la prostitución... Excelente enseñanza que evoca el arriba y abajo del llamado «monstruo de Astetten». En el salón (o editorial) somos personas decentes, rígidas, poco dadas a perdonar las debilidades ajenas. Pero en el sótano (o en las páginas de anuncios por palabras) nos entregamos a una orgía sin límites. Lo mismo anunciamos viudas calientes que chinas jóvenes recién importadas. Viva la doble moral.
jueves, 13 de noviembre de 2008
No veas la entrevista de Julián Muñoz...

...No financies a un ladrón, querido lector. Desde aquí me uno a la propuesta de mi admirado compañero de La Nueva España Antonio Rico. Hoy he leído en El País un artículo sobre el tema. Y me alegro, porque, tras tantas mentiras (que si yo nunca veo esos programas, que si no entiendo cómo tienen tanta audiencia...), ahora tenemos la palabra. No es que sea utópico, pero así, si me falláis, podré decir que estabáis avisados de antemano. Que es lo que queréis y lo que merecéis. Y estáis en vuestro derecho.
En fin, no quiero entretenerme: Le doy la palabra a Antonio Rico:
Lo decíamos hace cuatro días por probar suerte: la telebasura ha terminado (si nosotros queremos). Y parece que queremos. La iniciativa de boicotear la anunciada entrevista a Julián Muñoz en Telecinco está teniendo cierta repercusión en la Red (meneame.net/populares), se ha creado una página web de apoyo (www.noveaslaentrevista.com), e incluso los chicos de “Sé lo que hicisteis” se hicieron eco de ella ayer mientras emitían sus últimos vídeos pirateados de su cadena “amiga”. ¿Te apetece NO ver la entrevista y darle un portazo en las narices a los vividores y a quienes les pagan? Esta es la manera:)
1. Comenta esta iniciativa a las personas de su círculo para que sean conscientes del poder de su mando a distancia.
2. Cuando comience la entrevista, enciende la tele (no ver la tele no sale en los índices de audiencia, así que no ver la tele no boicotea la telebasura).
3. Sintoniza cualquier canal, menos aquél en el que estén pagando una pasta a un convicto por conceder una entrevista (no sólo disminuirá la audiencia de Telecinco, sino que subirá la audiencia de la competencia).
4. Cuando tu canal emita anuncios, no hagas zapping para ver la entrevista (la tele lo contabiliza todo).
5. Mira los programas que más se parecen a la tele que tú deseas (los canales analizarán esos datos y los tendrán en cuenta).
6. Espera a que Telecinco reciba los datos de audiencia (para mantener su puesto de cadena más vista necesita no sólo que la vean muchos, sino también de que no haya muchos que vean las demás cadenas, justo lo que usted habrá hecho ese día).
Disfrútalo y recuerda: la telebasura ha terminado (si tú quieres).
(ANTONIO RICO, "Si tú quieres", La Nueva España, 12/11/08
miércoles, 12 de noviembre de 2008
El profesor Rellán

Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 12/11/08)
No hace falta que revisemos Sangre de mayo (el actual –e irregular– filme de Garci, basado en La Corte de Carlos IV y El 19 de marzo y el dos de mayo, segundo y tercero de los Episodios nacionales escritos por Pérez Galdós) para descubrir a un actor de reparto que impulsa la elevación de la obra a través de una finísima declamación que roza el esperpento sin perder credibilidad alguna. Me refiero, claro está, a Miguel Rellán (Tetuán, 1943), un artista que ejemplifica a la perfección las tres premisas básicas que, según Ángel Fernández-Santos (el mejor crítico de cine que parió este país), poseen los auténticos actores, esos que se curtieron en el teatro: 1) “el pleno dominio en las tomas largas”; 2) “la precisión y velocidad de sus réplicas, lo mismo cuando les toca decirlas –ya que por oficio son expertos en crear ritmos dentro de sus verbalizaciones– que cuando se callan y es el turno de hablar del o de la colega que tienen enfrente”; y 3) “la posesión del gesto total, de manera que en el cine se adueñan sin discusión de los planos generales, esos que les permiten expresarse con todo el cuerpo.” De ahí el conocido dicho: “Llevan serrín en las venas.”
Actor (o, mejor dicho, autor, pues todas sus apariciones poseen una luz propia) de fuste, enamorado de su oficio, que hace grandes a los personajes principales que acompaña, Rellán nunca ha pretendido saltar al estrellato (ni maldita falta que le hace), labrándose así una carrera limpia (y contradictoria, en el mejor sentido de la palabra) de la que debe sentirse orgulloso.
Me explico. Podría parecer, a primera vista, que el físico austero, concentrado y demasiado común del tetuaní frena la simpatía del espectador. Sin embargo, yo estoy convencido de que una de las claves de su singular personalidad gravita precisamente en esa tristísima mirada. He aquí una de las contradicciones que me encantan: En lugar de encarnar a personajes blandengues que no necesitan registro alguno, Rellán ha sabido imprimir un humor inteligente (en la línea de Rafael Azcona, padre de guionistas y otras criaturas con miradas encendidas) al benévolo fantasma de El bosque animado (J. L. Cuerda, 1987), al ratero reciclado en ayudante del detective Alfredo Landa en El crack (J. L. Garci, 1981) o al despiadado comerciante de Sangre de mayo (J. L. Garci, 2008). Tampoco me olvido, amiguitos, de Félix Torán o, lo que es lo mismo, del Profesor Bacterio. A propósito: ¿Por qué no imparte Rellán clases de dicción a esos novísimos actores que sólo imprimen escotes, abdominales y tics excesivos en sus personajes? Que vuelvan los “Compañeros” (una serie que me gustaba, porque, más allá del inevitable componente comercial, abordaba temas de interés social sin caer en el morbo; ahora, en cambio, es difícil ver en la parrilla nocturna algo que no esté relacionado con el sexo sin protección) si es preciso: No puede romperse la más hermosa tradición de un oficio coral que odiamos (sé de muchos que se resignan a ver su papel representado encima del escenario) y amamos (gracias a la singular finura de gente como Rellán) a partes iguales.
martes, 28 de octubre de 2008
Sobre la matrícula de la Escuela de Música Tradicional "San Tirso del Eo"
Espero que no sean pocos los que contacten con la asociación cultural “San Tirso del Eo” (escribiendo a acsantirsodeleo@hotmail.com, o llamando al 620596612) durante los próximos días. El plazo de matrícula de la Escuela de Música Tradicional "San Tirso del Eo" (como complemento del Plan de Recuperación de la Cultura Tradicional que viene desarrollando el colectivo santirseño desde hace seis años) continúa abierto hasta el 6 de noviembre. Os recuerdo que esta escuela, cuyo director es Abel Pérez (licenciado en Historia y Ciencias de la Música e investigador musica), ofrece cursos de iniciación a la zanfona y las materias de gaita tradicional, acordeón, percusión, baile tradicional, canto y movimiento, piano, solfeo y folclore, así como música y movimiento (para menores de 7 años).
San Tirso del Eo presenta su Escuela de Música Tradicional

La asociación San Tirso del Eo ha presentado su Escuela de Música Tradicional. El acto tuvo lugar en la Casa de Cultura -en la foto- con la presencia de la maestra Nina Fernández, quien puso de manifiesto las deficiencias de la enseñanza reglada en materia musical. Según Ángel Prieto, presidente de la asociación, la Escuela de Música Tradicional San Tirso del Eo supone «una oportunidad de involucrase en una actividad comunitaria y musical», informa H. ACEBO.
(La Nueva España, 28/10/08)
domingo, 26 de octubre de 2008
miércoles, 22 de octubre de 2008
Pluralidad y cultura

Desde el pasado 4 de octubre, mi querido Luis Antonio de Villena dirige y presenta en Radio5 de RNE el programa "Las aceras de enfrente" que se emite todos los sábados de 11 a 12 de la noche. El programa ("ameno, serio, sobre la pluralidad y la cultura del mundo LGTB -lesbianas, gays, transexuales y bisexuales-", en palabras del poeta) empezó con una entrevista a Álvaro Pombo, y le siguió Dionisio Cañas.
He aquí una muestra de este programa que sigue los pasos de "Entiendas o no entiendas", aquel espacio dirigido y presentado por el malogrado poeta y periodista Leopoldo Alas: http://www.rtve.es/resources/mp3/7/9/1223909947797.mp3
Como dijo el propio Villena, sean bienvenidos todos aquellos que tienen la voluntad de comprender "algo que les resulta raro". Porque "el ser humano es un ser plural que debe estar abierto a todo". Deberían tomar nota (o, mejor dicho, afinar el oído) unos cuántos que yo me sé...
lunes, 20 de octubre de 2008
Pocas letras
Ayer salió publicado en El País un reportaje que plasma la idea que vengo anunciando desde hace mucho tiempo: mi generación (y todas las que vienen detrás, y alguna que hay por arriba) no cuida el lenguaje. En un tiempo globalizado, los Fotologs, el Tuenti y demás inventos nacidos en la Red absorben a personas sin intereses, sin valores morales, sin capacidad crítica... Una representación (en miniatura, que es como mejor se representan las sociedades) del sueño americano. Copio el artículo entero, pues no tiene desperdicio:
Mucho título y pocas letras
Las carencias gramaticales de los universitarios son un obstáculo para encontrar trabajo - Bastantes no pasarían el examen de ingreso al bachillerato de hace varias décadas
JOSÉ LUIS BARBERÍA (El País, 19/10/2008)
Buena parte de los universitarios no superaría hoy el listón gramatical (dos faltas de ortografía o tres de puntuación acarreaban el suspenso) que se aplicaba décadas atrás a los alumnos de nueve años en el examen de ingreso al bachillerato. Nuestros estudiantes hablan, por lo general, un castellano pobre y, a menudo, impostado, porque el sistema educativo ha descuidado en los últimos tiempos la enseñanza de la lengua, y porque tampoco la sociedad cree que hablar y escribir bien sea fundamental para el desarrollo intelectual y el éxito social y profesional. Ésa es al menos la opinión de una amplia mayoría de docentes convencidos de que asistimos a un proceso de deterioro en el buen uso de la lengua.
El hecho de que muchos universitarios acaben la carrera con graves carencias gramaticales empieza a suponer ya un obstáculo a la hora de acceder a trabajos en los que la capacidad de expresión y persuasión son imprescindibles. Así, para mejorar la calidad comunicativa de sus empleados, grandes despachos de abogados, como Garrigues o Gómez Acebo y Pombo, han adoptado en su ámbito interno libros de estilo elaborados por la Fundación del Español Urgente (Fundéu). El propio Colegio de Abogados y empresas como Red Eléctrica Española van a seguir ese ejemplo, mientras la Facultad de Derecho de la Universidad Pompeu Fabra imita a las estadounidenses e implanta la asignatura de Redacción Judicial y Documental.
"Mi percepción personal es que, en cuestión de ortografía y sintaxis, el nivel universitario es desolador", sentencia Leonardo Gómez Torrego, investigador del Instituto de Filología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Es un juicio que corrobora espontáneamente una legión de profesores con amplia experiencia docente. "Doy fe del deterioro progresivo en el uso correcto de la lengua", subraya Dolores Azorín, de la Universidad de Alicante. "Hay una diferencia abismal entre los escritos de los chavales de hace 15 años y los de ahora. Creo que la pérdida de vocabulario es la punta del iceberg de un mal endémico, estructural, de nuestro sistema de enseñanza", destaca Víctor Moreno, doctor en Filología Hispánica y autor de numerosos trabajos sobre la materia. "La mayoría, y hablamos precisamente de alumnos de Filología, no sabe expresarse bien, no domina el lenguaje y, en consecuencia, tampoco el pensamiento", apunta Manuel Alvar Ezquerra, catedrático de Lengua Española de la Universidad Complutense de Madrid.
Lo que dispara las alarmas no son las faltas de ortografía, por garrafales que sean; tampoco las confusiones léxicas del tipo "a la muerte del monarca, empezaron las guerras intestinales". Lo que preocupa verdaderamente es la incompetencia expresiva de muchos universitarios que les imposibilita comunicarse con un mínimo de sentido, coherencia y criterio. "El género sirve para designar el sexo de la palabra, sustantivo, adjetivo, artículo, pronombre...", escribió, por ejemplo, un alumno de Filología Hispánica en los pasados exámenes de septiembre. "Desde Aristóteles, se tiene conciencia de la palabra, aunque no se sabe si existe realmente", apuntó otro.
Aceptado que toda promoción estudiantil está llamada a engordar la Antología del disparate, el problema adquiere un fondo inquietante cuando se comprueba que alcanza también a los niveles teóricamente más selectos del mundo universitario. "Observo un deterioro muy grande, y no sólo ortográfico. Hay licenciados que tienen dificultades para ordenar una frase con su sujeto, verbo y complementos", asegura la directora de convocatorias de becas de La Caixa, Rosa María Molins. Los licenciados de los que habla son los aspirantes a becas de posgrado, por lo general, alumnos de elevada nota media de carrera, a quienes se les pide que expliquen en dos o tres folios las razones que les llevan a solicitar la ayuda económica, el proyecto que pretenden hacer, y dónde y cómo les gustaría desarrollarlo.
¿Cómo es posible que estos universitarios de brillante currículo presenten textos pobres y deficientes al jurado que tiene que decidir si les concede las becas (74.000 euros en 18 meses) y la oportunidad de formarse en centros internacionales del máximo nivel? ¿No se esmeraría cualquiera en su lugar para que su tarjeta de presentación estuviera exenta de faltas y, en caso de dificultad, no recabaría el asesoramiento de alguien más ducho en la materia, todo menos quedar en evidencia? La explicación no es sólo la desidia, ni las dificultades derivadas de la naturaleza ortográfica del español (en realidad, la ortografía de nuestra lengua es de las más fáciles, además de muy fonética), sino el nivel de expansión actual del problema. "El mal uso de la lengua alcanza igualmente a los propios profesores de Ciencias de la Educación. Cuando les corrijo los textos, les añado el comentario de que no pueden enseñar a nadie si cometen semejantes faltas", indica Mercedes Vico Monteolivo, defensora de la Comunidad Universitaria en Málaga.
"La lengua ha dejado de ser clave en la formación del profesorado. En Magisterio, la materia Didáctica de la Lengua es una asignatura de 6 créditos y 60 horas de clase en un cuatrimestre, así que puede que las últimas promociones de maestros no estén muy preparadas en este terreno. Hay un cierto abandono de las humanidades en la formación del profesorado, y también la literatura ha dejado de ser importante", dice el decano de Ciencias de la Información de la Universidad de La Laguna, Humberto Hernández.
Aunque, al parecer, no hay estudios que lo certifiquen, algunos entendidos opinan que el proceso de deterioro se inició en 1990 con la entrada en vigor de la LOGSE, que amplió hasta los 16 años la edad de la enseñanza obligatoria. Piensan que, en la práctica, estos cambios trajeron consigo cierto abandono de la enseñanza de la ortografía en un sector muy amplio de la ESO, y que ese hueco no ha sido bien cubierto en la posterior etapa de los dos años de bachillerato. Pese a las sospechas de algunos expertos, no está demostrado que el bilingüismo incida en el problema, aunque se sabe que algunas becas de periodismo han sido declaradas desiertas porque los aspirantes -en este caso, alumnos formados exclusivamente en catalán y con poco uso diario del español- no alcanzaban el nivel gramatical mínimo exigido. "Los catalanes manejan el español mejor que el catalán e igual que los del resto de España", afirma Alberto Gómez Font, vicesecretario de la Fundéu y profesor de Periodismo Científico en la Universidad Pompeu Fabra. "Damos redacción en catalán y en castellano, y no vemos que haya diferencias significativas", indica Salvador Alsius, decano de Ciencias de la Información en esa misma universidad.
La cultura globalizadora uniformadora y pasiva del ocio audiovisual, el lenguaje coloquial de los medios de comunicación y la economía lingüística que acompaña la comunicación por teléfono móvil e Internet sí estarían contribuyendo a la pérdida de la riqueza expresiva del idioma. Y, sin embargo, tampoco cabe achacar todo el problema a la invocada nefasta influencia de las nuevas tecnologías que, a cambio de actualizar el género epistolar, fomentan una comunicación sustentada en abreviaturas y en un léxico elemental en el que la h ha quedado proscrita y la q es suplantada por la k. Ésta es la opinión de Alberto Gómez Font: "Las abreviaturas se utilizan desde la Edad Media, y, además, eso de que la gente lee cada vez menos es un tópico falso. Pero si se pasan todo el día en el ordenador".
Nadie niega, sin embargo, que el chateo juvenil, salpicado a menudo de ostentosas faltas de ortografía -no se sabe si fruto de la incuria, de la búsqueda del caos o del intento de asesinar a la lengua-, conlleva el apresuramiento y la precipitación, y, en esa medida, la renuncia a corregir el texto y a tratarlo con esmero. "Es normal que la jerga juvenil se renueve y resulte transgresora. La cuestión no son las abreviaturas de los SMS o los coloquialismos, sino el empobrecimiento extremo que a veces se refleja en cierta dificultad para razonar en abstracto y en la falta de adecuación al interlocutor", subraya Concepción Martínez Pasamar, directora del Instituto de Lengua y Cultura españolas de la Universidad de Navarra.
"Nada, pues aquí vengo, a que me expliques este 3, porque el examen me salió de puta madre", sería un ejemplo de esa falta de adecuación que hace que muchos universitarios españoles sólo se sirvan de una manera de expresarse, sea quien sea su interlocutor o las circunstancias de la charla. Y con demasiada frecuencia, la forma de expresión escrita es la pura oralidad vertida directamente sobre el folio en blanco: "Una breve consulta: voy a intentar presentarme al examen del día 1, si no, me presentaré al día 7. ¿Podría decirme cual es el temario que entra para examen?, la verdad es que con tanto parcial no se que entra en este examen, quisiera saber si entra de nuevo el temario del que nos hemos examinado o no. A su vez sería interesante saber los puntos del temario que entran. Espero que esta vez me entienda, saludos".
El proclamado objetivo de que, al finalizar la enseñanza obligatoria, el estudiante debe escribir sin faltas y estar gramaticalmente capacitado para cubrir sus necesidades de expresión futuras chirría enormemente al contacto con las cifras disponibles. Según el estudio del Instituto Nacional de Calidad y Evaluación, en 2001 sólo el 11% de los alumnos del último curso de ESO no cometía ninguna falta de ortografía en las letras, el 6% en las tildes y el 1% en los signos de puntuación. Pese a que en buena lógica, un universitario de fin de carrera tiene menos errores que un alumno de ESO, escribir correctamente es una habilidad que debe adquirirse con anterioridad.
En su intento de superar el empobrecimiento léxico, parte de la comunidad estudiantil busca refugio en el lenguaje administrativo y se adorna con un empalagamiento, un rebuscamiento postizo, un cultismo mal utilizado e inducido, en buena medida, por el mundo de la política y los medios de comunicación. "Lo que me preocupa es que detecto un lenguaje cada vez más alambicado, retórico y cursi. En eso, los alumnos coinciden con las gentes de la tele que quieren aparecer sofisticadas. Se ha extendido el hábito del eufemismo. El problema es más la oscuridad que la incorrección, y puede que su origen haya que buscarlo sobre todo entre los políticos y los medios", indica Ángel González, profesor de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid.
Un ejemplo de esa oscuridad impostada, de ese deleznable español que se nutre a menudo de muletillas y comodines, la aportaría el siguiente fragmento de un examen universitario: "Es obvia la existencia de dos tipos de registro en este texto. (...) Céntrome un momento en el texto culto. De la mano del redactor. Cabe resaltar la intervención, más allá de los hechos objetivamente concurridos en el evento; además de oraciones explicativas a modo de epíteto, como si se tratase un público al que todo hay que aclarárselo, también se denota la compadecida visión del propio autor hacia el mismo asunto".
Empobrecimiento del léxico y rebuscamiento impostado vienen a ser las dos caras de un mismo problema que muestra que el sistema no garantiza el aprendizaje del buen uso de la lengua.
El empleo abusivo del gerundio y de las comas -"muchos textos parecen salpicados de cagaditas de mosca", dice Alberto Gómez Font-; el uso errático de las tildes y los signos de puntuación; el desconocimiento de la ortografía; los vicios del laísmo, leísmo, yeísmo y dequeísmo; la sustitución del imperativo por el infinitivo ("comer" en lugar de "comed"), y la utilización del infinitivo como verbo principal ("decir que"... en lugar de "quiero decir que"...) compondrían algunos de los defectos más frecuentes. A eso hay que sumar la utilización de expresiones que los entendidos juzgan aberrantes, como "a nivel de...", introducidas desde la política y el periodismo.
En este panorama poco reconfortante reverdece la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor, mientras se asienta la convicción de que, contra lo que ocurre en otros países, a nuestros estudiantes no se les forma adecuadamente en la lectura, la escritura y la oratoria; no se les enseña a exponer sus conocimientos. Los estudios internacionales de evaluación Pirls (2006) y PISA (2003) demuestran que el nivel de comprensión lectora de nuestros estudiantes de primaria y secundaria está a la cola europea y se sitúa sólo ligeramente por encima de la media de los 40 países de la OCDE.
Un dato altamente significativo es que únicamente el 40% de los alumnos españoles tiene profesores con formación específica en didáctica de la lectura, mientras que en el plano internacional, ese porcentaje asciende al 57%. Muchos docentes echan en falta la actividad escolar de la lectura en voz alta, la exposición pública oral de un tema, y la profusión de redacciones y notas escritas que se mantienen en países anglosajones, y en Italia y Francia. "Aquí no se ha prestado atención hasta hace poco a la retórica, como ocurre, por ejemplo, en EE UU con las ligas de debate universitarias", apunta Concepción Martínez. "Los ingleses cuidan mucho más la presentación", sostiene Rosa María Molins.
Sin necesidad de avalar la vieja teoría, más mito que realidad, de que hasta el más iletrado de los franceses puede expresarse con soltura y precisión, parece establecido que la competencia lingüística general (claridad, coherencia, no reiteración) en un país como Francia es superior a la de España. La razón no habría que buscarla en la naturaleza pretendidamente más lógica y diáfana de la lengua francesa, sino en el hecho, constatado por lingüistas como Eugenio Coseriu, de que se expresan de manera más lógica y diáfana. Por tanto, se trata de una cuestión de educación en su sentido más amplio.
"En Francia hay un orgullo por la lengua que no encuentro en España", constata Ángel González. "Todos los profesores franceses, sea cual sea su asignatura, son antes que nada profesores de francés", subraya Manu Montero. El ex rector de la Universidad del País Vasco piensa, sin embargo, que el problema de la ortografía y del empobrecimiento del idioma no es exclusivo del español. "Tengo noticia de que unos maestros franceses hicieron la prueba de poner unos dictados de hace 60 años y comprobaron que los alumnos de hoy cometen muchas más faltas". En todo caso, además de contar con un sistema educativo tradicionalmente orientado a la búsqueda de la brillantez expositiva, la sociedad francesa valora mucho más el hablar y escribir bien.
"Si ahora se escribe peor, es por un asunto de mentalidad, porque hay mucha gente que cree que expresarse bien no es importante y que la lengua no sirve para nada", reflexiona José Antonio Pascual, lingüista y catedrático de la Universidad Carlos III. "Aunque el dominio de la lengua es fuente de poder y resulta indispensable si se aspira a tener una cabeza bien amueblada, parece que el éxito social se ve en otras cosas, como en el dinero o la fama", indica. "Debe de haber un motivo fuerte para que la lengua, que es sutileza, posibilidad de acuerdo, lo opuesto al mundo de las verdades absolutas del blanco y negro, no esté hoy valorada en nuestra sociedad".
Con todo, José Antonio Pascual tiene un mensaje esperanzador para los universitarios que se pelean con la gramática. "Cuando Fernando Lázaro Carreter (ex director de la Real Academia Española, RAE) leyó mi tesina sobre Pío Baroja, me dijo que no se entendía nada y que, si había decidido presentarla, era exclusivamente por no dejarme sin licenciatura. Bueno, creo que con el tiempo he ido mejorando y que ahora ya no escribo tan mal", apunta con ironía. Lo dice él, que es miembro de la Academia Española.
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