Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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lunes, 27 de agosto de 2012

Fino, mi cartero

Hace unos días conocí a dos lectores de mi obra periodística: Rogelio y Araceli. Este matrimonio tan agradable quiso que un amigo en común nos presentase en Santiso, de donde somos nativos Araceli y yo. Esta señora, una de las sobrinas de Fino Valea —quien fuera cartero de nuestro pueblo durante muchos años—, me preguntó si recordaba a su tío.

—Como non me vou acordar de el! Eu tiña muito trato con Fino![1] —le dije a Araceli.

Y volviendo a casa, a la hora de los murciélagos, me invadió una memoria melancólica…


Fino es, sin duda alguna, uno de los personajes más entrañables de mi infancia. Lacónico, poco amigo de los bullicios y de las prisas, recorría medio Santiso con una bicicleta Orbea, por eso su estampa, en mi magín, está en movimiento. Sí, quizás haya olvidado algunos de los gestos de Fino, que enfermó siendo yo un rapacete y murió hace ya unos años, pero puedo recordar perfectamente su templada cadencia viajando… Aquel bondadoso hombre andaba del mismo modo que hablaba.

En las fechas navideñas, su oficio de cartero le permitía cumplir los caprichos de sus nueve o diez niños más queridos, entre los cuales yo me contaba. Efectivamente, por aquellas calendas aún creíamos en los Reyes Magos, y, con sumo cuidado, depositábamos nuestras cartas en el buzón de la oficina de correos municipal. En su oficina. Nunca se lo pregunté a Fino —que en paz descanse—, ni tampoco a su hija Amparín —amiga mía—, pero doy por hecho que él leía con atención nuestras cartas dirigidas a los Magos de Oriente. Sólo así se explica su acierto en la elección de los juguetes. Pues aunque el gusto de los pequeñuelos no difiere en demasía, uno siempre tuvo —créanme— sus rarezas… Como el propio Fino.

Ver a mi amigo Fino ejerciendo de mensajero de los Reyes Magos era como adentrarse en un cuento. Emprendía su mágico itinerario —que le llevaba desde As Veigas de Riba hasta O Chao, pasando por A Torre y Regada— con un saco al hombro. Un gran saco lleno de juguetes. Al final del trayecto, sin dejar de tomarse en serio su trabajo, Fino irrumpía en mi casa gritando:

—A ver, onde vai ese neno?[2]

Entonces, yo, alborozado, acudía a su llamada, y me olvidaba de las fronteras que sólo unos pocos —los más brutos— conquistaban en el campo del colegio.

¡Cómo no voy a recordar con cariño los selectos regalos de mi cartero! Sólo una vez este Fino me decepcionó un poquito. Debía de tener yo unos 7 años, que a esa edad empecé a alimentar mi afición musical… Resulta que había pedido a los Reyes Magos una compilación, en forma de casete, de mis canciones preferidas. De hecho, si mal no recuerdo, en la carta anoté los títulos de todos aquellos temas. Es comprensible que Fino no llegara a satisfacer mi deseo: dudo mucho que alguna discográfica recopilase, en un mismo volumen, las canciones que uno demandaba. Quizás esa obra se podría haber elaborado artesanalmente, partiendo, por ejemplo, de grabaciones radiofónicas, pero el tiempo apremiaba… Estoy hablando de principios de los 90, cuando Internet aún estaba en pañales.

Me gustaría tener aquí a mi amigo Fino para preguntarle si recuerda aquella anécdota musical… Yo recuerdo con nitidez una petición musical suya que no me resisto a dejar en el tintero. Mi madre, cuando era la locutora de la radio local, ponía mucho empeño en potenciar la interacción con el público, que podía solicitar —en directo y vía telefónica— la escucha de algún tema. Una tarde primaveral mi amigo Fino marcó, entusiasmado, el número de Radio San Tirso y pidió “Eres tú”, la emblemática canción de Mocedades. Se despidió rápidamente, no sólo porque fuera parco en palabras, sino porque quería escuchar lo más pronto posible —creo yo— aquella pieza que le fascinaba. Curiosamente, estoy hablando de la misma época —año arriba, año abajo— en que yo pedí a Sus Majestades de Oriente la utópica cinta musical. Por cierto, uno no llegó a incluir “Eres tú” en aquella lista de canciones. Me gustaría tener aquí al cartero —repito— para preguntarle si recuerda mis deseos musicales… Apuesto a que este Fino —ajeno a las modas, fiel a sus pasiones— me diría:

—Como che iban regalar os Reis de Oriente, sendo magos, unha cinta que non incluíse aquela máxica canción? Tería sido pouco serio…[3]




H. A.

[1] —¡Cómo no me voy a acordar de él! ¡Yo tenía mucho trato con Fino!
[2] —A ver, ¿dónde va ese niño?
[3] —¿Cómo te iban a regalar los Reyes de Oriente, siendo magos, una cinta que no incluyese aquella mágica canción? Hubiera sido poco serio…

martes, 7 de agosto de 2012

Belén Rico Prieto presenta o seu poemario 'Algunhas maos' na Veiga

Anímovos a que mañá, mércores, asistades á presentación do poemario Algunhas maos, da miña amiga Belén Rico Prieto. O acto, que terá lugar na Casa de Cultura da Veiga ás 8 da tarde, está organizado por "Polavila". Esta asociación tamén se encargou de organizar o pasado verán a presentación de Camas de hierba (o libro de meu) no mesmo concello asturiano. 
 

viernes, 6 de enero de 2012

Extraña nostalgia


"Lo que pudo haber sido". Este artículo mío se publicó en La Comarca del Eo (17/12/2011), el semanario que edita El Progreso de Lugo y que dirige mi buen amigo Javier Rivera.

El texto apareció originalmente en la revista La Huella Digital (01/12/2011).

lunes, 24 de octubre de 2011

Del color del 'escónzaro'


Creo que sólo he escrito un poema en gallego, mi lengua vernácula. Aquella creación adolescente, titulada “1994”, rememora el mágico verano de tal año. Releo, tocado por la más esplendente melancolía, algunos de aquellos versos asonantados:

Case sempre era festa. E cando
confundiamos o noso sexo,
espiabamos ós escónzaros
pra amansar os nervios.

O sea: “Casi siempre era fiesta. Y cuando / confundíamos nuestro sexo, / espiábamos a los eslizones / para amansar los nervios”.

El eslizón, llamado escáncer o escónzaro en gallego, es un reptil de la familia de los lagartos. Muy similar a una pequeña serpiente, este eslizón (y hablo de la especie que uno puede ver en el norte peninsular) carece de extremidades y suele cobijarse bajo las piedras. En 1994, cuando tenía 6 añitos, me tranquilizaba observar al inofensivo animal de aspecto crudo. Es más, me regocijaba comprobar cómo ese escónzaro se desprendía fácilmente de la larga cola, sin llegar a sangrar, para escapar de los depredadores. Y así pasaba uno las horas en Robaín, en su moldeable selva, dilatando los momentos apasionantes, recreando a las niñas más tiernas, loando a los marginados seres de perfiles extraños… ¡Ojalá la dulzura de aquella etapa venciese las prisas de este siglo!

El recuerdo del escónzaro me lo trae doña Remedios de Rochiña, mi difunta bisabuela, quien olía —como la protagonista del mejor western— a café y a tarta de manzana. Pese a sus escasos estudios, esta fantástica señora luguesa medía mucho las palabras —no en vano, cultivaba la poesía—, de ahí que rematase cualquier conversación con la frase oportuna. Muchas de las agudas y repentinas réplicas de la abuela dejaban noqueados a los interlocutores más instruidos. Plena de gracia y de vitalismo, doña Remedios ponía luz en el menospreciado escónzaro cuando lo miraba con sus pequeños ojos.

—Comprei unha tela ben guapa pra un vestido.
—Si? E de que color é?
—Pois non sei dicirche…
—Eres ben ransoña, muller! A tela é clara ou moura?
—Non sei… É… do color do escónzaro.


(“He comprado una tele bien guapa para un vestido”. “¿Sí? ¿Y de qué color es?”. “Pues no sé decirte…”. “¡Eres bien roncera, mujer! ¿La tela es clara u oscura?”. “No sé… Es… del color del eslizón”.)


Este diálogo, protagonizado por dos vecinas de nuestra comarca del Eo, lo traía no pocas veces a colación, con un lenguaje melodioso y zumbón, la abuela Remedios. Y digo yo: ante la imposibilidad de describir con exactitud el color de la tela del futuro vestido, ¡de qué modo tan admirable sentenció aquella conversación la iletrada y paupérrima amiga de los escónzaros! Uno tampoco sabría definir —de entrada— el extraño tono de este reptil que no destaca ni por su fulgor ni por su lobreguez. ¿Será grisáceo, pardo o tal vez amarillento? No me digan nada científico. Yo —que, en la medida de lo posible, trato de ser fiel a la justicia poética— me dejo llevar gustosamente por el chispeante símil de la dubitativa vecina. Palabras salvíficas en tiempos sórdidos.

El despreciado escónzaro tuvo sus días de gloria en la voz de la elocuente abuela Remedios. Si uno sabe mirar, encuentra el lirismo hasta debajo de las piedras.

(La Huella Digital, 24/10/2011)

sábado, 13 de agosto de 2011

Mi ópera prima, 'Camas de hierba', en los medios de comunicación (XI)

El diario lucense El Progreso se hizo eco anteayer, en la contraportada de la edición de A Mariña, de la presentación de mi poemario en Vegadeo. (Para leer el artículo, pinchad aquí).

Y hoy La Comarca del Eo (semanario editado por El Progreso) publica un extenso reportaje acerca del recital que ofrecí ese mismo día -el pasado 29 de julio- en la casa de cultura veigueña.


viernes, 12 de agosto de 2011

Mi poemario, "Camas de hierba", está a la venta en Vegadeo


Mi primer poemario ha llegado, por fin, a la comarca del Eo. Camas de hierba está a la venta –desde anteayer– en la librería Casa Pérez, de Vegadeo (Asturias).

El poema que sigue, "Alba saliendo del sueño", está extraído de mi ópera prima:

¡Ésta es Alba saliendo del sueño,
tableteando gemidos
y sintaxis descoyuntadas,
presagiando –como los mejores
escritores de diarios–
un lento trajín humano…!

¡Ésta es Alba saliendo del sueño!
En tal extático instante,
es posible intuir por qué
los más firmes detractores
de la realidad aman
la vida: el asomo
de unas braguitas
blancas, insinuantes…

jueves, 21 de julio de 2011

Presentaré mi primer poemario el 29 de julio en Vegadeo (Asturias)


He aquí el cartel de la presentación de mi primer poemario, Camas de hierba, en Vegadeo (Asturias). El acto tendrá lugar el próximo viernes 29 de julio, a partir de las 20,30 horas, en la Casa de Cultura local. Arturo Peralta –filólogo clásico, profesor de Latín y magnífico conocedor de la lírica escrita en castellano– será el encargado de disertar sobre mi obra. Además, esa tarde-noche, en la Casa de Cultura de Vegadeo, contaremos con interpretaciones musicales en directo. El evento está organizado por "Polavila", la asociación cultural veigueña que preside Abel Pérez.

Se trata del segundo acto dedicado a mi libro. La presentación oficial de Camas de hierba tuvo lugar el pasado 20 de mayo en Fuentetaja, histórica librería independiente de Madrid. Antonio Martínez Sarrión –uno de nuestros grandes poetas y memorialistas– fue el encargado de presentar aquella tarde mi ópera prima.

lunes, 27 de junio de 2011

Sobre la presentación de mi ópera prima en Vegadeo (Asturias)


A los navegantes gallegos y asturianos:

Presentaremos mi primer poemario, Camas de hierba, el próximo viernes 29 de julio –sí, falta más de un mes– en la Casa de Cultura de Vegadeo (Asturias). La presentación correrá a cargo de Arturo Peralta, filólogo clásico y magnífico conocedor de la lírica escrita en castellano. El acto, que comenzará a partir de las 20,30 horas, está organizado por la asociación veigueña Polavila.

La presentación oficial de Camas de hierba tuvo lugar el pasado 20 de mayo en la librería madrileña Fuentetaja. Aquella tarde el eminente poeta y memorialista Antonio Martínez Sarrión fue el encargado de disertar sobre mi ópera prima.