Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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miércoles, 13 de agosto de 2014

El Eo, caudal de inspiración

Ayer, en el diario asturiano La Nueva España (edición de Occidente), se publicó un reportaje mío que escribí con motivo de la reciente visita de Claudio Rodríguez Fer y Carmen Blanco (admirables escritores lucenses) a mi Santiso nativo; reproduzco el texto a continuación: 

EL EO, CAUDAL DE INSPIRACIÓN


Carmen Blanco y Claudio Rodríguez Fer, junto al Eo a su paso por San Tirso. 

El Eo, desde su nacimiento hasta su desembocadura, es un caudal de inspiración para el matrimonio formado por los escritores lucenses Claudio Rodríguez Fer y Carmen Blanco. El germen de la ribereña pasión compartida está en unas mitificadas vivencias de Blanco: “Yo veraneé desde niña en A Mariña, para mí un especial ‘país de las maravillas’, como lo recreo en Vermella con lobos y en Atracción total. Cuando vi por primera vez estos lugares de abierta frontera gallego-asturiana, me enamoré de ellos para siempre”. 

Blanco contagió la pasión por estas tierras a Rodríguez Fer cuando, en los setenta, iniciaron su relación sentimental, fruto de la cual nació la única hija de ambos, llamada significativamente Mariña. El literato lucense terminaría salpicando su lírica de cariñosas referencias a Ribadeo; verbigracia: “Eróticas / como os arcos / da Praia das Catedrais”.

Rodríguez Fer y Blanco (que son profesores en la Universidad de Santiago y promotores de la “Asociación para a Dignificación das Vítimas do Fascismo”) conocían todos los concejos que riega el Eo, salvo San Tirso, donde recientemente pasaron una placentera tarde. De ese descubrimiento, el matrimonio destacó el paseo fluvial o la paz que exudan “los magníficos paisajes”. Esa paz, subrayó Blanco, “invita a volver” al municipio.

Además del evidente reclamo de la pesca, Rodríguez Fer considera que San Tirso “puede ofrecer muchas especialidades derivadas de sus interesantes contrastes: valle y montaña, río y ría próxima, lengua gallega y comunidad asturiana, prehistóricos castros e histórico ferrocarril…”.

Blanco y Rodríguez Fer sólo echaron de menos ver algún reconocimiento al exalcalde local Clemente Amago, víctima de la represión franquista. Amago desapareció en 1936, cuando era regidor de San Tirso por el PSOE. Su cadáver continúa en paradero desconocido.

viernes, 1 de noviembre de 2013

O meu poema "Desafío", convertido en blues

Os meus amigos do grupo Os Folkgazais, da Veiga (Asturias), tiveron a xentileza de adaptar musicalmente un poema meu, "Desafío", que formará parte dun EP e que estou impaciente por escoitar. Abel Pérez, líder do conxunto, cóntame que se trata dun blues e que haberá un videoclip da peza; e faime chegar esta imaxe da composición: 


Infinitas grazas ós músicos e a Carlos Aenlle, que, en calidade de lingüista, revisou magnificamente o poema, escrito na variante oriental do galego, aquela que falamos, por exemplo, no meu Santiso nativo ou na Veiga. A poesía realmente é unha versión doutro texto do mesmo título que incluín no meu primeiro libro, Camas de hierba (2011), escrito en castelán e de contido erótico. Deixo eiquí o poema en galego: 

DESAFÍO (II)

Quéixanse os críticos cítricos
porque abuso do grao superlativo.
Eles dicen que aquel corpo era pequeno,
pois non saben que na cama medraba.
Non, ningún deles sería capaz de levar,
coma meu abolo, os mismos calzois
de lunes a domingo.

Sempre dicen
que hei de buscar, cando acabe a carreira,
unha nena que me cuide e me comprenda:
que atrevemento! Pro solo
eu sei que naquel cu nace o Eo.
Que pasa pola Pontenova, que se para
en Santiso e que desemboca
no Mar dos Seus Peitos, formando
a ría de Ribadeo.

Quéixanse os críticos cítricos
porque abuso do grao superlativo.
Pretenden que volva ó franquismo:
sería xusto dicir que aquelas pernas
solo eran “claras”?
Cando as miocas
papen as súas cachas,
quizabes entenda ese empeño.
Mentras tanto...

ai, mentras...

TANTO!

jueves, 8 de agosto de 2013

El último gancheiro del río Eo

Ha pasado tantas horas a la vera del Eo, que este fronterizo río ya se diría su hábitat. José Pérez (San Tirso de Abres, 1953) forma parte de la última estirpe de gancheros, esas habilidosas y astutas personas que sirven de guías a los pescadores. 

José Pérez, más conocido como “Pepe o Barbas” en los municipios ribereños, empezó a ejercer el oficio “hace 46 ó 47 años”, es decir, siendo un muchacho. Y dio ese paso “primero, por vocación”, y “en segundo lugar, por necesidad”. Recuerda Pérez que su principal maestro en el oficio fue un vecino ya fallecido, Eloy Cigarrán: “Mientras que algunos de aquellos gancheros tenían miedo a que supieras más que ellos, Eloy siempre me dijo la realidad; me indicó los nombres de los pozos, me descubrió las posturas, o sea, los sitios del río en donde paran los salmones…”.

Pepe o Barbas demora su mirada nostálgica sobre el río que da forma al valle que lo vio nacer: “Cuando yo empecé, éramos unos 15 gancheros en San Tirso, ¡y ahora sólo quedo yo!”. A este protagonista de la vida ribereña le encantaría transmitir sus conocimientos, como Cigarrán hiciera con él, a algún muchacho de su pueblo, para mantener vivo el oficio: “No tendría ningún problema en enseñar a poner nudos, a montar aparejos…”. Pero Barbas sabe que en San Tirso “no hay mucha afición a la pesca del salmón”. Lo cual le resulta triste y, al mismo tiempo, paradójico, pues el pez teleósteo es el tesoro más preciado del río astur-galaico.

Barbas, hombre espigado y lacónico, es dueño de una infinita paciencia: “Hay que tenerla para acompañar a los pescadores. A veces ves cosas que éstos no están haciendo bien, y les indicas lo correcto, pero si no te hacen caso, es su problema. El ganchero tiene que limitarse a hacer su trabajo, que no es el de pescar”. Claro que en otras ocasiones la paciencia de Pérez, unida a sus conocimientos, es determinante para que un agudo pescador acaricie, tras horas de faena, el éxito. Así lo atestiguan  hazañas como ésta: “Le metí el gancho, hace unos treinta años, a un salmón de 11 kilos y medio”. Más reciente está en la memoria de sus vecinos el primer campanu que el ganchero ayudó a sacar, en 2009.

Barbas ha practicado la pesca en todos los ríos asturianos. Y tiene clara su preferencia: “Sin desmerecer a ningún otro río, creo que el Eo es el mejor del mundo: tiene fáciles accesos y es noble (en él pican muy bien los salmones)”. 


(Este reportaje mío se publicó en el diario asturiano La Nueva España, 07/08/2013.)

domingo, 14 de julio de 2013

Nombres de agua


"Este papel que te habla de fuentes y nombres de agua / nadaba mejor por sí mismo en esas aguas." Hermoso y crítico epigrama de Marcial. 


En la imagen, el Eo (también conocido como "río de Miranda") a su paso por mi Santiso nativo.

viernes, 28 de junio de 2013

'Miranda, mítica e real': Un interesante documental

Miranda, mítica e real. Grazas á asociación Arrincadeira, de Riotorto, descubrín esta interesante curtametraxe documental sobre a miña terra. Os autores do traballo (pra velo, pica eiquí) son os alumnos do segundo curso da Escola de Imaxe e Son de Lugo. 

Eu sempre recordo que o Eo tamén é coñecido na Historia como río de Miranda: este segundo topónimo (hoxe en desuso) figura nos mapas de varios séculos, sendo o predominante durante o s. XVIII. Na Encyclopedia metódica. Geografía moderna (1792) lemos: 
"Miranda, Rio llamado también Eo por otro nombre, conocido y caudaloso de España, que distingue y divide el reyno de Galicia del Principado de Asturias. Nace en el valle del Pedroso de la provincia de Lugo, y corre de mediodía á norte con inclinación á Levante. Pasa por las Parroquias de Santalla, Pequin, Villarmide, Villaboa, Villaodrid, Villamea, Conforto, Santirso de Abres, Sante, Santiago de Abres, Villaosende, Anzas, la Vega, Moldes, Obe, y al llegar á Castropol forma la ria de Ribadeo, entre cuya villa y el Coto de Figueras entra en la mar. Tiene el Miranda ó Eo once leguas de curso desde su nacimiento hasta Castropol, recibiendo por su margen derecha ú oriental á los riachuelos Rodil, Turia, y Vega; y por la occidental ó izquierda al Martin, y otros raudales de nombres que ignoramos." 
Eu sírvome do escenario de Miranda (que parece non ter fronteiras, que, efectivamente, é tan mítico como real...) pra contar e pra cantar as miñas ensoñacións e os meus recordos. Miranda é flexible coma o corpo dunha rapariga... 

Non quixera rematar esta entrada sen recordar a Cunqueiro, de quen se fala no citado documental; o autor de Merlín e familia foi o primeiro escritor que deu categoría artística ó fermoso escenario de Miranda. 

Dúas capturas de Miranda, mítica real, documental realizado polos alumnos de segundo curso da Escola de Imaxe e Son de Lugo. 

jueves, 25 de agosto de 2011

Cuarenta antiguos alumnos del instituto Carlos María Rodríguez de Valcárcel, de Ribadeo, celebraron su cena anual


El pasado 5 de agosto se reunieron cuarenta alumnos que, entre 1977 y 1978, cursaron el Bachiller superior y el COU en el instituto mixto Carlos María Rodríguez de Valcárcel, de Ribadeo. El acto se desarrolló en el restaurante local San Miguel.

También asistieron al encuentro Pepe García Amor, Ángeles Ron, José Carlos Rodríguez Andina y Chus Maseda, a la sazón profesores en el instituto ribadense, quienes recordaron –con orgullo y nostalgia– algunas de las andanzas de sus antiguos alumnos.

El Eo sirve de frontera administrativa entre dos comunidades distintas, con lo cual no es de extrañar que, durante la sobremesa, los asistentes (nativos de diferentes puntos de Galicia y Asturias) también tuviesen tiempo para debatir –cordialmente– sobre la toponimia de nuestra ría.

El pub local Ribanzo acogió, una vez concluido el suculento banquete, a buena parte de los asistentes al acto. Al igual que cada año, el encuentro sirvió para que estos compañeros de mediana edad afianzasen sus lazos afectivos. Ya lo decía Petronio: “Animus quod perdidit optat”. O sea: “El espíritu desea lo que ha perdido”.

H. A.
(La Comarca del Eo, 20/08/2011)

sábado, 16 de abril de 2011

Javier Rivera, gozne entre gallegos y asturianos


En los puentes más señalados, en Navidad o en Semana Santa, cuando regreso
–desnortado– al Norte, suelo citar al periodista Javier Rivera (Cervo, Lugo, 1960) en mi San Tirso nativo.

San Tirso de Abres (Asturias) es, en palabras de nuestro malogrado colega local Álvaro Aenlle, un pueblo “de mucho hablar y poco hacer”. Esta ajustada definición de Aenlle –quien fundara en el concejo, en 1917, el periódico anticaciquista “La Argallada”– le sirve a uno para alertar a sus invitados de los chismes, de las miradas insidiosas a las que probablemente tengan que someterse en el bello valle al que da forma el río Eo. Con la llegada de Rivera, hombre de físico privilegiado y verbo crítico (que no cítrico), la expectación está más que asegurada. ¡Ya quisiera uno que sus poemas produjeran en el lector esa extraña mezcla de pavura y exasperación!

En septiembre, se cumplirán tres años del nombramiento de Javier Rivera como director de “La Comarca del Eo”, el semanario informativo y cultural fundado en 1919 por Francisco Lanza, galleguista bibliófilo. Esta publicación ribadense es editada actualmente por “El Progreso” de Lugo, el diario en el que Rivera ha desarrollado la mayor parte de su carrera periodística. Tras más de veinte años como delegado del periódico en la edición de A Mariña, Rivera se trasladó en 2008 a la redacción central de Lugo –donde yo tuve la suerte de tenerlo como maestro–, precisamente un mes antes de que sustituyera a Juan Soto como director de “La Comarca del Eo”. Desde entonces, este Javier Rivera –licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid– compagina, en la misma empresa, los dos cargos.

–¿Qué le aporta a un redactor y columnista de uno de los diarios referentes de Galicia la dirección de un semanario?
–Fundamentalmente, “La Comarca del Eo” me permite estar vinculado a la información y a la actualidad de un pueblo, Ribadeo, con el que tengo una relación familiar. Trato de mantener una vivencia directa y un interés especial por todos los temas, dimes y diretes de la vida de este concejo lucense. Mi gran ilusión es llegar a 2019 y ver cumplido el centenario del semanario, con el fin de mantener vivo el rico legado cultural de Francisco Lanza (el autor de “Ribadeo antiguo”, la obra vertebral de la historia del concejo).

–El río Eo sirve de frontera administrativa –no cultural, pues la lengua materna de la comarca es el gallego– entre el Principado de Asturias y Galicia. En ese sentido, no podemos obviar que “La Comarca del Eo” es, desde sus albores, una publicación leída indistintamente por vecinos de ambas comunidades.
–“La Comarca del Eo” es una publicación concebida en torno al Eo y a los municipios ribereños. Estamos hablando, claro, de una unidad geográfica, cultural y casi social, independientemente de todo lo que sea administrativo. Esos lazos incluso se han estrechado con la apertura del puente de los Santos, que facilita el trasvase de gente entre ambas orillas de la ría, entre los municipios de Ribadeo y Castropol [que pertenece a Asturias]. Nuestro semanario es un medio bilingüe en el que se admiten colaboraciones tanto en gallego como en castellano. Y nuestra ilusión es mantener la cultura y la forma de vivir de todo el entorno social al que nos dirigimos.

–En la ribera del Eo, se venden las ediciones comarcales de “La Voz de Galicia”, de “El Progreso” y del periódico asturiano “La Nueva España”. En comparación con estas publicaciones diarias, el semanario que diriges tiene un factor diferencial: la opinión.
–Así es. Nuestra principal línea de acción es dar cabida a los columnistas y a los comentaristas de la comarca, así como a los colectivos sociales y a los partidos políticos locales. Una vez facilitado esto, intentamos abordar las noticias desde esas perspectivas. Quiero decir: normalmente recogemos colaboraciones que aluden a noticias que ya se publicaron en otros medios durante la semana, pero las enfocamos desde el punto de vista de la opinión. Hoy nos interesaría ampliar nuestra cartera de colaboradores en el occidente asturiano (en Vegadeo, en San Tirso y en Castropol).

–Hablemos de la crítica situación que vive hoy el periodismo escrito. ¿Cuál crees que es su tabla de salvación en estos tiempos tan inciertos?
–Hoy el periodismo escrito tiene, como siempre, su gran tabla de salvación en el intento de contar historias, de narrar cosas con criterios de calidad. Enlazando con la pregunta anterior: lo que tiene buscar siempre un medio es el factor diferenciador. Los diarios estatales ya han explotado las vetas que les permiten las ediciones locales, porque al lector fundamentalmente lo que le interesa es informarse sobre lo que ocurre en su entorno. Eso es lo que nos salvaguarda como ciudadanos y lo que hace que no entren en competencia directa los medios.

–La noticia positiva, en términos de calidad, es que el lector cada vez demanda más los reportajes humanos y de trazo literario.
–Eso va en paralelo con la pérdida de prestigio de la clase política. Quizás, si partimos desde la Transición, nunca tan bajo habían caído los políticos. Y no me refiero sólo a la calidad de la argumentación: los grupos de influencia social ya no suelen integrarse en los partidos, pues éstos han pasado a ser del dominio de unos pocos. Cada vez se ven menos catedráticos y gentes formadas en el mundo de la política. Parece que se reduce todo a unos pequeños grupos de poder y de influencia que intentan controlar la imagen, en lugar de desarrollar proyectos o líneas de futuro. Yo creo que se debe apostar por el periodismo humano sin descuidar, eso sí, la denuncia de tantos casos de corrupción. Unos casos que, a veces, dependiendo de la línea ideológica a la que estén adscritos ciertos diarios, terminan deviniendo en guerras mediáticas.

–Además de la crisis publicitaria, al periodismo escrito le afecta el conflicto derivado de la relación con Internet.
–Efectivamente. Y es así porque, en tanto y en cuanto un soporte informativo se incorpora a la Red de forma gratuita, todos los beneficios que pagan los usuarios están siendo para Telefónica, para Google y para los distribuidores, no para los emisores de la información. Yo propondría que Internet fuese más barato y que se pudiesen cobrar, además, los contenidos, como hace “El Mundo” (con Orbit) o “The Guardian”. A partir de equis números de clientes, este tipo de periodismo podría ser rentable. Mientras no se normalice esta situación, los medios vivirán una grave crisis y no habrá un futuro claro en Internet.

–“La Comarca del Eo” carece de página web. ¿Favorece siempre la normalización de la Red al periodismo local?
–La inmediatez es un punto positivo. Y volvemos a lo de antes: el medio debe volcar la noticia de forma inmediata siempre y cuando le recompensen (bien por la vía publicitaria, bien por la vía de los suscriptores que tenga). En el caso del periodismo diario, es conveniente jugar con los contenidos integrales (textos, imágenes y vídeos). Tocante al caso concreto de la “La Comarca del Eo”, lo que interesa es tener una cita habitual en el papel con los lectores: esa es nuestra esencia. Lo importante es que sostengamos –con sus matices culturales e informativos– la publicación, pues estamos hablando, junto a “El Heraldo de Viveiro”, del semanario decano lucense.

–En estos tiempos inciertos, ¿qué consejo darías al estudiante de Periodismo?–Yo le recomendaría que nunca deje de ser curioso. El periodista es un observador de la realidad, y, por tanto, tiene que tener una curiosidad crítica por todo lo que le rodea. Es la nuestra una profesión vocacional, de manera que debe mantenerse viva la ilusión y la pasión. ¿La fama? No es conveniente tener una perspectiva cortoplacista: el periodista debe aprender y mejorar día a día.

–En diciembre, se cumplirán cien años del nacimiento del escritor y periodista mindoniense Álvaro Cunqueiro –tan admirado por nosotros–, quien escribiera en las páginas del “Faro de Vigo” estas líneas tan reveladoras: “Las cosas, los periódicos, la noticia, además de su rostro tipográfico, tienen una cara secreta, el envés (…) Es la ‘otra cara’ de la realidad, la sustancia de la noticia, lo que queda, la salvación de los periódicos cuando los periódicos, una vez hojeados, entran para siempre y escarmientan en el ¿merecido? territorio del olvido”.
–Cunqueiro aportó al periodismo su visión poliédrica de las cosas, su conocimiento cercano de lo etnográfico y de las raíces culturales. Esos son valores periodísticos elevados, en su caso, a la categoría literaria. El autor de “Merlín e familia” hizo un magnífico recorrido lingüístico por toda Galicia, legándonos los nombres de los lugares, las expresiones de las gentes…


Tras una caminata placentera –pese a algunas miradas insidiosas– por las más céntricas calles de San Tirso, Javier Rivera y servidor llegamos al fin del trayecto que uno había marcado: Robaín, que es como se conoce a la casería y al lugar donde viven mis abuelos maternos.

Habida cuenta de que en la ribera del Eo sustituimos la terminación “–iño” por “–in” (verbigracia: “camín” en vez de “camiño”), sería lógico pensar lo siguiente: “Robaín” es una variante de “Robaíño”, que, al igual que los otros lugares, barrios o aldeas de San Tirso (As Menciñas, A Sela, Naraío, Lourido, Espasande, As Veigas, O Castro, Carracido, A Mourela, O Chao…), se encuentra en la toponimia oficial gallega. Claro que mi abuelo Paco me contó que la nomenclatura del lugar viene dada por una tal María Robaín, quien fue la primera dueña de esta casa centenaria, la cual sería comprada luego por mi bisabuelo Tomás tras su regreso de la experiencia migratoria en Buenos Aires. En vista de que en el lugar sólo había –y sigue habiendo– una casa, es de suponer que el apellido de esa María, Robaín, trascendió en todo el concejo de San Tirso (o Santiso, que es el topónimo auténtico, como bien saben mis vecinos más ancianos). En cualquier caso, toponímicamente, Robaín no desentona con el resto de pueblos y lugares del municipio, que Robaíño se encuentra –como dije antes– en el conjunto de los nombres propios de Galicia: en Moaña (en la comarca pontevedresa de O Morrazo) hay unas tierras llamadas de ese modo. Por lo demás, decir que estas reflexiones pertenecen a un humilde cronista, no a un filólogo, es casi una tautología.

Robaín –parapeto de mi niñez y cubil de mis últimos veranos– es uno de los lugares privilegiados de San Tirso, en parte porque se encuentra en un alto, apartado (pero no lejos) de las demás casas del principal núcleo del concejo. Llano es el terreno. Y fértil. Pues el arroyo que dicen del Lobo (“o rego do Lobo”) está a mano derecha, a escasos metros del hogar, de ahí que uno siempre oiga pajarería cerca. Las fincas de A Redondela, la huerta de O Pombal (es decir, El Palomar), la vega de O Cochuego, la “aira” (esto es, la era), la prodigiosa luz del monte… ¡Todo es verde en Robaín!

Es, pues, una ocasión idónea para descansar, para dejar a un lado las letras, pienso al entrar en la antigua casa de labranza. Pero, indefectiblemente, Javier Rivera no tarda en formular inteligentes preguntas a mi locuaz abuelo Paco –el hijo de Tomás–, el último albéitar santirseño. La eterna curiosidad del periodista, ya se sabe. La búsqueda de un titular interpretativo. La bendita deformación profesional. El gozne entre el hablar y el hacer.

La Huella Digital, 17/4/2011

jueves, 22 de octubre de 2009

Desafío

Para mi amigo el poeta Antonio Martínez Sarrión

Se quejan los críticos cítricos
porque abuso del grado superlativo.
Ellos dicen que aquel cuerpo era pequeño,
pues no saben que en la cama crecía.
No, ninguno de ellos sería capaz de llevar,
como mi abuelo, los mismos calzoncillos
de lunes a domingo.

Siempre dicen
que he de buscar, cuando termine la carrera,
una mujer que me cuide y me comprenda:
¡qué atrevimiento! Pero tan sólo
yo sé que en aquel trasero nace el Eo.
Que pasa por A Pontenova, que se detiene
en Santiso y que desemboca
en el Mar de Sus Senos formando
la ría de Ribadeo.

Se quejan los críticos cítricos
porque abuso del grado superlativo.
Pretenden que regrese a la Edad Media:
¿sería justo decir que aquellos muslos
solamente eran claros?
Cuando las lombrices
devoren sus nalgas,
tal vez entienda ese empeño.
Mientras tanto…

¡ay, mientras…

TANTO!




(Poema mío publicado en La Huella Digital, 22/10/09)