Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo.
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martes, 4 de octubre de 2011

Contra el olvido

Leo, en el diario lucense El Progreso, una extraordinaria noticia:

O INCIO ACOGERÁ UN HOMENAJE AL MÉDICO REPUBLICANO MANUEL DÍAZ GONZÁLEZ

30/09/2011 - L.P. / El Progreso (Sarria)


O Incio acogerá en el mes de noviembre un homenaje a Manuel Díaz González, médico y exalcalde republicano de O Incio con motivo de la conmemoración del 75 aniversario de su muerte. El hombre murió a manos de falangistas en la carretera de Laiosa a A Cruz do Incio el 11 de septiembre de 1936.

El homenaje se desarrollará durante los días 26 y 27, cuando se abrirá una exposición en el consistorio de O Incio con fotografías y documentos sobre Manuel Díaz.

Los actos comenzarán el 26 con un simposio sobre la vida y muerte del médico, la Segunda República y la represión de los intelectuales republicanos en Galicia. En la conferencia participarán los escritores Xosé Ramón Fandiño y Xosé Alvillares, el académico Lourenzo Fernández Prieto, el poeta y estudioso de la represión Claudio Rodríguez Fer y el médico David Simón Lorda.

Posteriormente el médico e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México José Luis Díaz Gómez, sobrino de Manuel Díaz, impartirá una conferencia sobre el médico. El investigador publicó dos libros sobre el exalcalde, ‘Sementeira e memoria. Represalia e desagravio dun médico lucense republicano’ y ‘Siembra y memoria: muerte y evocación del médico de O Incio’.

Escultura

En la mañana del día 27 habrá una recepción a la familia de Díaz González por el Ayuntamiento encabezado por su alcaldesa, Laura Celeiro, y se inaugurará un busto de Manuel Díaz que se colocará en el centro de A Cruz do Incio. La escultura está realizada por el ahijado del protagonista del homenaje, José Gabriel Vázquez Díaz. Durante la inauguración intervendrán la alcaldesa y sobrinos del médico que llegaron a conocerle, como José Gabriel Vázquez Díaz y Ricardo Díaz López. Rodríguez Fer leerá algún poema y un grupo de gaitas interpretará el himno gallego.

Los asistentes se trasladarán por la tarde al lugar donde fue asesinado el homenajeado para la inauguración de un monolito con una inscripción en su recuerdo.

Manuel Díaz, natural de la parroquia de Sirgueiros, era conocido como ‘O pequeniño do Incio’ por su escasa estatura causada por una meningitis. El exalcalde, quien también fue diputado provincial, se ganó el sobrenombre de ‘O médico dos pobres’ por no cobrar a los necesitados.

Su familia resultó represaliada y el médico de O Incio fue arrestado por una cuadrilla de falangistas, ‘paseado’, atado a la cola de un caballo, tiroteado y enterrado en una improvisada fosa próxima al cementerio municipal.


Siempre contra la ignorancia y contra el olvido.

domingo, 2 de octubre de 2011

'Blue Velvet', un portentoso filme de Lynch


Están pasando por La Sexta 3 Blue Velvet, de David Lynch. De este portentoso filme dijo Molina Foix: "Y que no guste a los conocedores y seguidores del cine de terror se comprende. Los miedos que provoca Terciopelo azul son superiores; no de género, sino del género humano en general."

"Elogio de todo lo que se mueve": Un artículo de Trapiello

"Un día los autómatas actuarán por su cuenta y los espantapájaros caminarán. Tal vez. Pero por suerte nos quedan, hoy por hoy, las revolanderas. Son pocas, tal vez, pero nos recuerdan que pensar es moverse", escribe Trapiello en La Vanguardia.

En Extremadura, llaman revolanderas "a los artilugios variopintos que fijos en un punto aspean los brazos incansablemente".

Reproduzco aquí el citado artículo de Trapiello:

ELOGIO DE TODO LO QUE SE MUEVE

Por Andrés Trapiello ("Magazine" -La Vanguardia-, 22/09/2011)


Hablábamos un día de cómo se parecían algunos de nuestros políticos a los autómatas, esos muñecos que se idearon desde la antigüedad para hipnótico asombro de las gentes. No es menor el embeleso que a todos nos producen los espantapájaros, y acaso por ello los agrarios que los ponen en sus tierras para ahuyentar a los pájaros y evitar el esquilme de sus campos los fabrican con tanto esmero. Cuánta delicadeza vemos en sus harapos negros y sombreros raídos, y cuánto realismo, porque de lejos no hay un espantapájaros que no se parezca algo, y aun mucho, al alma de cada uno de nosotros. Y si los autómatas nos inquietan y admiran porque se mueven, los espantapájaros mueven nuestra piedad por lo contrario, por saberlos hincados en el suelo, eternamente inmóviles, viendo que todo en la tierra se mueve menos ellos, bestias, hombres, cosechas, estaciones, aves, astros.

Hijos de autómatas y espantapájaros son las revolanderas. Así llaman en Extremadura a los artilugios variopintos que fijos en un punto aspean los brazos incansablemente. La pajarita de papel, movida por el viento, es, claro, la más conocida, pero la clásica por antonomasia es la que se hace con un par de cañas de miajón. A diferencia de la cañaheja en la que guardaba las monedas de oro uno de los hombres a los que juzgó Sancho en su isla Barataria, la caña de miajón tiene como un tuétano (esto creo que significa miajón en castúo), imprescindible para fabricar los rudimentos que harán girar uno de sus brazos. Más que asustar así a los pájaros, cierto, nos admira a los demás. Cada vez hay menos cañas y, lo que es peor, menos gente que sepa industriar revolanderas, con su aspecto rudimentario y leonardesco. Pero sigue habiendo cosechas y sigue habiendo pájaros y la necesidad de alejarlos. Así que el hombre ha seguido haciendo revolanderas a veces elementales, y, diríamos, poco sostenibles: CD colgados de las ramas, viejas cintas de casete y el último y acaso más insólito artilugio de todos, hecho a partir de los envases de plástico de Fanta o de Coca-Cola. Mediante cortes oportunos en su vientre se sacan cuatro aletas a modo de ventanas. A continuación se le rebana la base y se espeta la botella en un palo, que servirá de eje, y el viento hará el resto: la botella no dejará de girar, y el movimiento redimirá en parte al plástico de su congénita e insolente fealdad en medio de la naturaleza.

Entramos en una época electoral en la que los políticos no dejarán de moverse y, pese a ello, no lograrán evitar que algunos nos recuerden a los muñecos autómatas: esclavos de sí mismos y además... parados, sin ideas nuevas, sin pilas. Otras gentes seguirán concentrándose en las plazas de nuestras ciudades y pueblos. Estas nos dan a muchos la impresión de ser, por el contrario, los que verdaderamente están vivos, dándole vueltas a los viejos problemas, tratando de mover su imaginación para alejar en lo posible las bandadas de buitres, corruptos, especuladores... Un día los autómatas actuarán por su cuenta y los espantapájaros caminarán. Tal vez. Pero por suerte nos quedan, hoy por hoy, las revolanderas. Son pocas, tal vez, pero nos recuerdan que pensar es moverse.

viernes, 30 de septiembre de 2011

'La Huella Digital' se hace eco de la presentación de 'Camas de hierba' en Lugo

Hoy, sábado, en la revista La Huella Digital, se publica un reportaje con motivo de la reciente presentación de mi primer poemario, Camas de hierba, en Lugo. El interés del artículo no radica, obviamente, en mis declaraciones, sino en las apreciaciones poéticas del vate Claudio Rodríguez Fer (doctor en Filología Hispánica y Premio Nacional de la Crítica) y en las observaciones periodísticas de Javier Rivera (redactor y columnista del diario lucense El Progreso). Ambos maestros me arroparon el pasado martes en la galería de Sargadelos de Lugo.

Reproduzco a continuación el citado artículo, firmado por La Huella Digital:

CLAUDIO RODRÍGUEZ FER APADRINA POÉTICAMENTE A HÉCTOR ACEBO


“Héctor Acebo apela, en su ‘Preliminar’ de Camas de hierba [Ediciones Vitruvio, 2011], a La llama doble de Octavio Paz para afirmar que el erotismo es poética corporal y que la poesía es erótica verbal, parámetros en los que precisamente se mueve el libro que presentamos desde su hermoso y sugestivo título, constituido por una metáfora alusiva al mismo tiempo a la realidad natural del espacio de los orígenes, a la realidad material del cuerpo del deseo y a la realidad poética del mundo de lo sutil. Se trata, pues, de una erótica y de una poética del conocimiento vital y verbal, esta última como la que postuló y teorizó nuestro comúnmente admirado José Ángel Valente.”

Son las palabras del reputado poeta, narrador y ensayista Claudio Rodríguez Fer (Lugo, 1956), quien presentó el pasado martes, en su ciudad de origen, Camas de hierba, la primera incursión en la literatura de Héctor Acebo (San Tirso de Abres, Asturias, 1987). Este joven vate y periodista que colabora en la prensa asturiana y gallega, es actualmente, en el seno de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense, el jefe de Opinión de LA HUELLA DIGITAL.

Cree Claudio Rodríguez Fer –doctor en Filología Hispánica, albacea de la obra de Valente y profesor en la Universidad de Santiago de Compostela– que, estilísticamente, Héctor Acebo “alterna en Camas de hierba el lenguaje preciso de la tradición culta y el lenguaje desenvuelto de la calle, de la diversión y de las aulas, siempre con un resultado equilibrado entre lo sublime y lo vulgar, que se confunden en una realidad integral”. Y temáticamente, según Rodríguez Fer, Acebo “se vale del canto de exaltación y celebración del placer y de la belleza, próximo a la oda y al madrigal, pero también de la crítica y deconstrucción de la alienación y del despecho”.

Así, a pesar de que se trata de un libro “absolutamente actual e incluso muy expresivo del momento presente”, sostiene Rodríguez Fer –pionero de la poesía erótica gallega– que Camas de hierba “entronca plenamente con la tradición clásica del madrigal y, sobre todo, del epigrama, ese poema breve que generalmente consiste en un apunte ingenioso y festivo de temática satírica, erótica o incluso erótico-satírica, como ocurre en este libro”. En ese sentido, el autor lucense cree que su ahijado poético, Héctor Acebo, recuerda a Marcial, a Propercio y, sobre todo, a Catulo: “El cancionero dedicado a Alba, en la parte central de Camas de hierba, semeja toda una actualización semiótica de los poemas a Lesbia”.

Organizada por el Club Cultural Valle-Inclán, la presentación de la ópera prima de Héctor Acebo tuvo lugar en la galería de Sargadelos de Lugo. Intervinieron en el acto, además del joven autor y de Rodríguez Fer, Javier Rivera (redactor y columnista del diario lucense El Progreso) y Tonina Gay (periodista y presidenta del citado colectivo lugués Valle-Inclán).

En su discurso, tuvo elogios Acebo para sus colegas Rodríguez Fer y Rivera: “A pesar de mi corta edad, me siento un privilegiado. Quien no me conozca, viéndome aquí, al lado de un poeta de la altura de Claudio y de un maestro del periodismo como Javier, pensará que soy alguien ilustre… Nada más lejos de la realidad. Pero lo cierto es que para mí es muy importante estar acompañado de dos referencias de este calibre. Creo que hoy, de algún modo, con Rodríguez Fer y con Rivera, casan la lírica y el periodismo”, confesó Acebo, quien, al igual que sus acompañantes, empleó la lengua gallega en su discurso.

En ese sentido, Javier Rivera explicó que Camas de hierba invita a la reflexión sobre los futuros caminos del periodismo escrito y de la lírica: “Acebo piensa que el periodismo precisa de un lenguaje más vibrante y que la poesía necesita, a veces, acercarse algo más a la realidad. Al leer una de las crónicas de Acebo, comprobamos cómo se traslada el lenguaje creativo de la literatura al periodismo, que, como dice el propio Héctor en uno de sus poemas, son ‘Líneas paralelas separadas / para siempre desde la muerte / de don Álvaro Cunqueiro’. El esfuerzo por darle un ritmo artístico a la prosa periodística, combatiendo lo que los tecnócratas llamaban eficacia palmaria, se conjuga en el ámbito poético con un acercamiento de la magia de la palabras a las vivencias cotidianas”.

Héctor Acebo, reflexionando sobre el proceso creativo de su ópera prima, dio a los lectores algunas de las claves de su poética: “La lírica es bella en su velada sugerencia. Sí, al igual que el erotismo, este género no muestra explícitamente, y por eso el lector, al tener que rellenar tantos salvíficos vacíos e insinuaciones, al dar vuelo a la imaginación, es parte activa de la obra. Podríamos decir, con las palabras de Mallarmé, que el poeta aspira a dar un sentido más puro a las palabras de la tribu”.

Las musas

Antes de ofrecer un recital, Acebo desveló algunos de los secretos de sus protagonistas literarias: “Son bellas chicas, muy jovencitas, algunas aún adolescentes… En Camas de hierba, uno se sintió obligado a captar todo el esplendor de esas muchachas, salvándolas, en muchos momentos, de la vulgaridad, especialmente cuando se maquillaban demasiado y camuflaban su juventud, o cuando actuaban al dictado de los poderosos. La poesía, que es pluralidad de sentidos y de significados, aspira a proponer una tenaz resistencia al discurso único. Esta premisa adquiere su sentido más pleno hoy, cuando las altas esferas nos quieren dóciles, sumisos y desmemoriados. Esa riqueza lírica le permitió a uno ver a sus musas desde diferentes ángulos, elogiándolas y criticándolas, según las circunstancias. Puedo decir que sólo pretendí devolverle a la vasta tradición poética los placeres que ésta me brindó: la voluptuosidad, la sensibilidad extrema, la belleza, el conocimiento…”.

En un gesto de complicidad y reconocimiento, Claudio Rodríguez Fer afirmó tener “mucho en común”, en gustos literarios y musicales y en actitudes personal y poéticas, con Héctor Acebo, su ahijado poético: “Igual que él, frente al prestigio de la muerte y de la desesperación que suele prender en los poetas jóvenes, yo me rebelé contra esa tradición tanática cantando a la vida y al erotismo con amor y con humor en mis primeros libros, que no casualmente se titulaban Poemas de amor sin morte (Poemas de amor sin muerte) y Tigres de ternura, así que no puedo menos que felicitar a Acebo por comenzar cantando también con amor y con humor, no exentos, claro, de conciencia crítica contra los poderes establecidos y de conciencia existencial de los límites impuestos por el espacio y el tiempo”.

Así, un joven Rodríguez Fer, en su citado poemario Tigres de ternura (Premio Nacional de la Crítica 1982), escribía:

“Cando
nos abrazamos
imos
a outromundo
onde
nos abrazamos
e marchamos
a un transmundo
onde
nos abrazamos
e onde quizáis só
nos abrazamos.”


Es decir: “Cuando / nos abrazamos / vamos / a otromundo / donde / nos abrazamos / y marchamos / a un transmundo / donde / nos abrazamos / y donde quizás sólo / nos abrazamos.”

Y en Camas de hierba, el primer libro de Héctor Acebo, podemos leer:

“Mi abuelo
lleva el pueblo escrito en la cara.

Y mi amada lleva el pueblo
escrito en sus muslos
(que, no me canso de repetirlo,
son como dos camas de finísimas hierbas).”


Dos literatos. Un clásico y un novísimo de la poesía erótica española. Y la misma pasión por las palabras más fulgorosas, por el ritmo, por la depurada obra del maestro Valente, por la belleza, por el conocimiento…

“Con tales guías –dijo Javier Rivera refiriéndose, entre otros, al propio Rodríguez Fer y a Martínez Sarrión, quien presentó oficialmente Camas de hierba en Madrid–, confío en que Héctor Acebo tenga una fructífera andadura en el mundo de los sueños cercanos o trascendentes, pero sin perder nunca ese aroma de la tierra que desprende su ópera prima”. Y es que, según Rivera, “Camas de hierba no sólo habla del amor como una infinita aventura, como una espiral sin límites, sino que también guarda un sentimiento del mundo y busca la esencia mágica de los paisajes, de los animales y de las cosas de esa cunqueiriana Tierra de Miranda que el poeta conoce de la mano de su abuelo, el curandero Paco de Robaín. Pues detrás del urbanita adornado con un fular de colores, hay también un niño labriego”.

(La Huella Digital, 01/10/2011)

Una voz incomparable



"Tenía una voz incomparable. Sam Cooke podía cantar cualquier cosa y hacer que funcionara. Pero si se trata de hablar de su fortaleza como cantante, lo relevante no es el registro. Lo relevante era su capacidad de ofrecer resultados, su fraseo, su manera de cantar en su totalidad", dijo Van Morrison.

¡Mágico, tierno, arañante, vibrante, sugerente..., Sam Cooke!

jueves, 29 de septiembre de 2011

Mis musas bailan las canciones de Sam Cooke



Una sensación impagable: Contemplar a mis protagonistas literarias, ¡esas muchachas ágiles y de piel nacarada!, mientras bailan una canción del genial Sam Cooke. Es un trabajo arduo (hoy los más jóvenes, acostumbrados a la muestra explícita, a la evidencia, no suelen emocionarse con las melodiosas y arañantes voces de los soulmen), es un trabajo arduo, digo, pero excitante. Evidentemente, esta imaginería –tan lúdica, vibrante, sutil, voluptuosa y salvífica– tiene mucho que ver con los filmes del primer Godard (Vivir su vida, Banda aparte, El soldadito...).

Para leer un artículo que escribí hace no mucho acerca de las musas (de mis musas), pinchad aquí.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

"El Progreso" publica un reportaje con motivo de la presentación de mi ópera prima, "Camas de hierba", en Lugo

Tal y como he anunciado en la anterior entrada, el diario El Progreso (en donde uno ejerció el periodismo) publica hoy, con motivo de la presentación de mi libro en Lugo, un reportaje. Lo reproduzco a continuación:

HÉCTOR ACEBO SUEÑA CON HERMOSAS MUCHACHAS EN ‘CAMAS DE HIERBA’

El escritor y periodista asturiano presentó en Sargadelos de Lugo su primer poemario



Por María L. Viñas (El Progreso, 28/09/2011)

Arropado por uno de sus maestros y referentes, el escritor lucense Claudio Rodríguez Fer, y por uno de sus colegas plumillas, el periodista de El Progreso -donde realizó sus prácticas- Javier Rivera, Héctor Acebo (San Tirso de Abres, 1987) presentó ayer en la galería de Sargadelos de Lugo su primera incursión en la literatura, el poemario erótico ‘Camas de hierba’. «Sí, se puede calificar así si tenemos que etiquetar. Está en la línea de ‘Tigres de ternura’, de Fer; hay una carnalidad explícita y sugiero más que muestro», comenta el joven poeta.

Ya de muy niño se recuerda a sí mismo componiendo canciones o escuchando a autores como Aute y Sabina. Obviamente, como él afirma riéndose, no contaba con esa «voluptuosidad sexual» que rezuma ‘Camas de hierba’, pero ya apuntaba maneras escribiendo misivas a bonitas chicas, que no siempre enviaba y guardaba como un tesoro secreto.

Acebo dice huir no de la realidad -no puede, es periodista- pero sí de la llamada ‘poesía de la experiencia’, a pesar de utilizar un lenguaje llano. Por ejemplo, follar, esa palabra: «Utilizo términos malsonantes para profundizar en la psicología de los personajes de los que hablo».

Y así también se escapa del terrorismo cotidiano, «viajando a través de la poesía, de los viajes físicos o del cine y la literatura, que son dos viajes hacia la belleza, hacia la luz», abunda.

Transita de esta forma para lidiar con lo rutinario, con lo feo, con lo vulgar, con la ignorancia. Huye de los discursos políticos que, a su juicio, caminan paralelos a los de futbolistas, tenistas y deportistas, en general. «Frases tan tópicas, tan manidas», dice. «Intento buscar el lenguaje en la tradición literaria de España y Latinoamérica». En este sentido, opina que falta lirismo en la profesión periodística, aquel que cultivaron grandes como Álvaro Cunqueiro o Vázquez Montalbán.

Hay algo de escatológico en el amor que propone Acebo en sus ‘camas’: «Sólo a ti te permito que orines en la ducha». Se ríe cuando recito. «Sí, hay unas gotas escatológicas, que tienen que ver con momentos de intimidad, pero que también son una forma de rebelarse contra los modelos publicitarios de los ‘mass media’».

Acebo no duerme en ‘Camas de hierba’; sueña con muslos níveos en los que reposar y hundir su cabeza, como se apoya uno en los prados del Eo -escenario de la obra-. Lugares frescos en los que puede comenzar un viaje luminoso hacia algo tan «revelador» como el sexo. O el amor.


Reproduzco también uno de los poemas que leí ayer en Lugo:

NOVIA DE NADIE

¡Pero cómo voy a perder
yo el tiempo escribiendo
para camelarte!
Mi intención única
es que, al verte pasar,
algunos de tus profesores
exclamen
(a medio camino
entre la excitación
y la pavura):
¡Ahí va Alba,
la novia de nadie!

Un día después de la presentación de "Camas de hierba" en Lugo


Fue muy emotiva, ayer, la presentación de mi libro en la galería de Sargadelos de Lugo. Me arroparon dos maestros: el vate Claudio Rodríguez Fer, que fraguó un brillante análisis de mi poética, y el periodista Javier Rivera, quien trazó –en calidad de amigo y colega– una semblanza del que escribe. Huelga decir, pues, que me sentí un privilegiado. Además, el Club Cultural Valle Inclán, que organizó el acto, me trató magníficamente. Gracias a todos los que me acompañasteis.

Hoy, en el diario lucense El Progreso, María López Viñas publica un reportaje (lleva por título "Héctor Acebo sueña con hermosas muchachas en Camas de hierba") con motivo de la presentación de mi poemario. Así concluye la periodista el artículo:

"Acebo no duerme en Camas de hierba; sueña con muslos níveos en los que reposar y hundir su cabeza, como se apoya uno en los prados del Eo –escenario de la obra–. Lugares frescos en los que puede comenzar un viaje luminoso hacia algo tan 'revelador' como el sexo. O el amor."


"Desafío", "Un amor de fantasía", "Desdoblamientos", "Novia de nadie", "Sobre una chica que aspira a presentar Gran Hermano"... son algunos de los poemas que uno leyó en Lugo.

En la imagen, aparezco en compañía de Tonina Gay (periodista y presidenta del colectivo Valle-Inclán) y de los citados Rodríguez Fer y Rivera.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Mañana presentaré en Lugo, de la mano de Claudio Rodríguez Fer, mi primer poemario

Mañana –martes– presentaré en Lugo, de la mano del escritor y profesor universitario Claudio Rodríguez Fer, mi primer poemario, Camas de hierba. El acto –organizado por el Club Cultural Valle-Inclán– tendrá lugar, a partir de las 8 de la tarde, en la Galería Sargadelos (Praza de Santo Domingo, 4). Javier Rivera, redactor y columnista del diario lucense El Progreso, será el encargado de conducir la presentación.

Claudio Rodríguez Fer (Lugo, 1956), doctor en Filología Hispánica y albacea de la lírica del maestro Valente, es considerado el pionero de la poesía erótica gallega. Entre sus numerosos poemarios publicados, sobresalen Poemas de amor sen morte, Tigres de ternura (Premio Nacional de la Crítica), Historia da Lúa, Cinepoemas, Unha tempada no paraíso o Ámote vermella.

En el plano académico, Rodríguez Fer dirige actualmente, en la Universidad de Santiago de Compostela, la cátedra de Poesía y Estética José Ángel Valente, además de ser profesor de la Facultad de Humanidades del Campus de Lugo.

Reproduzco a continuación –en edición bilingüe– una muestra de la erótica y libertaria poesía de Rodríguez Fer. Pinchad en la imagen:



Javier Rivera (San Cibrao, Cervo, Lugo, 1960), licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, es redactor de El Progreso y director de La Comarca del Eo, semanario informativo y cultural fundado en 1919 y editado actualmente por el citado diario lucense.

Rivera ha desarrollado la mayor parte de su carrera periodística en El Progreso. Tras más de dos décadas como delegado del periódico en la edición de A Mariña, Rivera se trasladó en 2008 a la redacción central de Lugo, precisamente un mes antes de que sustituyera a Juan Soto como director de La Comarca del Eo. Desde entonces, este Javier Rivera compagina, en la misma empresa, los dos cargos.

Además de su tarea como redactor, Rivera practica el columnismo en la contraportada de El Progreso.

Será, en fin, un placer tener a mi lado mañana a un vate de la talla de Claudio Rodríguez Fer y a Javier Rivera, uno de los periodistas lucenses más reputados.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Un poema erótico del maestro Valente


Los muslos de la mujer eran largos y húmedos. El fino vello brillaba dorado al sol. Interminable profundidad sin fondo de la piel. Cuando reía, parecía su risa estremecerle el sexo y desatar bandadas por el aire de indeclinables pájaros. Brotaba allí, me dije, como tantas otras cosas de la naturaleza.

Texto: "Jardín botánico", de José Ángel Valente.
Cuadro: "Desnudo con medias verdes", de Egon Schiele.