Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo.
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domingo, 30 de enero de 2011

Sobre "El hombre de Laramie", de Anthony Mann



En El hombre de Laramie (impresionante western de Anthony Mann), la ambigüedad moral del protagonista, interpretado por James Stewart, no tiene parangón. Este espectro, que deambula por un tiempo que no es el suyo, ve en la venganza la oportunidad de reafirmarse, de emprender una aventura... El hombre que lo ha perdido todo sólo ve dos metas: despedirse por todo lo alto o empezar una nueva vida sin asignaturas pendientes.

sábado, 29 de enero de 2011

En el preestreno de "Valor de ley"



El pasado miércoles, en el preestreno de Valor de ley (la adaptación que los hermanos Coen hacen del entrañable western de Hathaway), no pude evitar el llanto, pues el veterano alguacil protagonista me recuerda a un hombre incomprendido que quise mucho. Un tipo borracho y malhablado, criado en un entorno brutal, que frente a mí se volvía manso, vulnerable y tierno: como la flor del tojo. ¡Cuántas enseñanzas le debo!

viernes, 28 de enero de 2011

Revisando "El espíritu de la colmena", de Víctor Erice



Ni efectismos, ni gritos, ni ambages. Planos y contraplanos. Y miradas. Y oscuras fantasías que se acaban fundiendo con la interminable posguerra. La escena en que la niña Ana Torrent ofrece la manzana al desesperado maquis (la pistola en mano) es antológica. Una misma realidad queda conformada por dos dimensiones interrelacionadas, por dos condenados a (sobre)vivir.

sábado, 22 de enero de 2011

38.- «Canción vieja» (Patxi Andión en la voz de Mari Trini)



Aunque tú no lo sepas, ¡cuántas noches bailamos, abrazados, esta canción! Debes aceptarlo: tantas veces soñé contigo, que llegué a cambiar tu realidad.

miércoles, 19 de enero de 2011

Un adelanto de "Camas de hierba"

Para leer un adelanto de mi primer poemario, Camas de hierba (Ediciones Vitruvio), que se publicará próximamente en Madrid, pinchad en la imagen que sigue:

domingo, 16 de enero de 2011

La paz


«La paz que siento cuando te veo, ¿te pertenece o me pertenece?», se preguntaba el maestro Pessoa en la voz de Alberto Caeiro.

jueves, 13 de enero de 2011

lunes, 10 de enero de 2011

Los pobres de derechas

Uno se encuentra fácilmente con esta tropilla en Madrid, en Asturias o en Galicia. Viven atados a un sueldo mísero, no tienen tiempo para el ocio, el viaje o el disfrute, hablan de acabar "con esos hijoputas de moros" y añoran al dictador. Evidentemente, estos individuos no ensalzan los servicios sociales básicos: tiran piedras contra su propio tejado.

Existen pocas cosas más desconsoladoras que un pobre de derechas. Valle-Inclán, al retratarlo, se hubiera frotado las manos, no hubiera dejado títere con cabeza...

sábado, 8 de enero de 2011

"Chelsea Hotel", una maravillosa canción de Cohen





Cuando aflora la nostalgia, uno siempre regresa al "Chelsea Hotel" de Leonard Cohen.

La atinada versión del segundo vídeo es de Lloyd Cole.

¿Cuántos no habrán intentado imitar la letra (precisa, clara, mordaz y sin excesos retóricos) de Cohen? En "Chelsea Hotel" este cronista de lo cotidiano dice algo así:

Te recuerdo claramente en el Chelsea Hotel,
hablabas tan segura y tan dulcemente,
mamándomela sobre una cama deshecha
mientras en la calle te esperaba la limusina.

Esas eran las razones y ésa fue Nueva York,
nos movíamos por el dinero y la carne
y a eso lo llamaban amor, los del oficio,
probablemente, aún lo es para los que quedan.

Pero te fuiste, ¿verdad, nena?

Sólo le diste la espalda a la gente
y te alejaste, ya nunca volví a oírte decir:
«Te necesito, no te necesito, te necesito, no te necesito»,
mientras todos te bailaban alrededor.

Te recuerdo claramente en el Hotel Chelsea.
Ya eras famosa, tu corazón era una leyenda.
Volviste a decirme que preferías hombres bien parecidos
pero que por mí harías una excepción.

Y cerrando el puño por los que como nosotros
están oprimidos por los cánones de belleza,
te arreglaste un poco y dijiste: «No importa,
somos feos, pero tenemos la música».

Y entonces te fuiste, ¿no es así, tía?
Simplemente, diste la espalda a la gente
y te alejaste, ya nunca volví a oírte decir:
«Te necesito, no te necesito, te necesito, no te necesito»,
coreándote todos alrededor.

Y no pretendo sugerir que yo te amara mejor.
No puedo llevar la cuenta de cada pájaro que cazaste.
Te recuerdo claramente en el Hotel Chelsea.
Eso es todo, no pienso en ti muy a menudo
.

viernes, 7 de enero de 2011

El «zoqueiro» de San Tirso de Abres


Trasdacorda (San Tirso de Abres), Héctor ACEBO

Antonio Bello Castaño, santirseño de 78 años, más conocido como «Toño de Sequeiro», ejerció activamente como «zoqueiro» (artesano de las madreñas o «zocas») durante casi toda la década de los cincuenta del siglo pasado y todavía reconoce la madera de abedul por su olor, muy fragante después de la lluvia.

«Aprendí el oficio a los 17 años, porque en mi casa necesitábamos dinero», confiesa Toño, quien recalca, al mismo tiempo, que lo suyo fue una vocación, que siguió de manera absolutamente autodidacta: «Me fijaba en todos los pies de mi familia, para hacer la plantilla y la forma. Pues en este oficio no hay más medidas que la largura, es decir, el número de calzado. El resto se hace a ojo. Pero, para adquirir soltura, ¡cuántas veces tuve que romperme la cabeza!», relata.

En aquella época, no había más «zoqueiros» en activo en San Tirso de Abres y Toño, que fabricaba tres pares de este rústico calzado de madera a cambio de 15 pesetas, comenzó a recibir encargos en numerosas aldeas (más de una veintena) del concejo. Sus clientes le facilitaban la materia prima necesaria (abedul y aliso) y, además, le daban comida y refugio. «Mientras otros se espinaban y se mojaban en el monte, yo estaba resguardado. Eso sí, muchas familias sólo me dejaban dormir en sus pajares y en sus cobertizos, pero yo era joven y no tenía frío», rememora. Así, Toño de Sequeiro pasaba varios días fuera de su hogar, al que regresaba para ayudar en las tareas más duras de la casa, como la siega de la hierba.

A este artesano -que atendía a las demandas de un público de ambos sexos- se le encienden los ojos al recordar que las mujeres tenían especial predilección por las «zocas de chinela», un modelo de madreña «escotado», sin tapa por arriba, que resaltaba la delicadeza y la blancura del pie.

Para fabricar unas madreñas que se llevaban con zapatillas, Toño de Sequeiro se armaba de paciencia. Después de tallar las piezas sobre la madera, se dedicaba a pintar las «zocas» (si la madera estaba verde, la demora crecía), las barnizaba y, por último, dibujaba en ellas rayas o flores. Para evitar la humedad, este modelo incluía tacos de goma, que Antonio Bello extraía de los neumáticos.

Cuando contrajo matrimonio, Toño de Sequeiro dejó de vender madreñas para dedicarse a la ganadería. Pero este tenaz artesano reconoce que, gracias a su primer oficio, no le faltaron nunca las pesetas.

La Nueva España, 6 de enero de 2011

martes, 4 de enero de 2011

Un artículo de Trapiello

Pinchando en la imagen que sigue, podréis leer un estupendo artículo del escritor Andrés Trapiello. El texto apareció en las páginas del "Magazine" (26/12/2010), revista dominical que se distribuye conjuntamente con La Vanguardia y con los diarios de Editorial Prensa Ibérica (La Nueva España, Faro de Vigo, La Provincia-Diario de Las Palmas...).