Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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domingo, 8 de octubre de 2017

Entre a beleza e o fascismo

Ezra Pound.
SINTO QUE se denomine CasaPound un partido neofascista con opcións de entrar no Parlamento italiano. Pareceríame terrible que o estadounidense Ezra Pound (1885-1972) puidese ser máis influínte hoxe como propagandista dunha ideoloxía perniciosa que como creador dunha poesía excelsa. Durante as primeiras décadas do século pasado, vivindo xa en Europa —cuxa cultura amaba—, Pound alicerzou a estética da lírica moderna; dende a óptica conceptual e fragmentaria do imaxismo, despoxou o poema de todo elemento superfluo, e esa renovación conseguiuna tras estudar algunhas das tradicións máis fondas, como a grecolatina, a chinesa ou a provenzal. Dono dun temperamento demasiado visceral e, así mesmo, produto da confusión da súa época, Pound creu ver no fascismo un sólido modelo alternativo ó capitalismo, cuxa usura detestaba. Deixou Francia por Italia, declarouse seguidor do tirano Mussolini (comparábao con Confucio) e, xa no curso da II Guerra Mundial, dirixiu acendidas arengas radiofónicas contra o seu propio país e mais os xudeus. Nos estertores da contenda, os seus compatriotas pechárono nunha das gaiolas dun centro de prisioneiros de Pisa, onde estivo seis meses exposto ás inclemencias do tempo; e despois, tras ser xulgado por alta traizón, internárono doce anos nun manicomio de Washington. Salvárono de morrer fusilado diversas figuras culturais ó testificar —mentindo— que era un demente. É natural criticar ó home fascista e, simultaneamente, caer rendido ante a beleza do poeta… Como non lembrar, por exemplo, aquela soberana sentenza —tan vixente— dun dos seus Cantos: «Usura é un parasito». A min fascíname o sensitivo micropoema ‘Papiro’, que representa un fragmento (ficticio) de Safo: «Primavera… / Tanto tempo… / Gongula…». Velaí a concentración expresiva e a refinada cultura de Pound, quen —igual que faría con Atis— rescata a Gongula, unha das amadas da gran poetisa grega. Intertextual e visionaria, a lírica poundiana é o sementeiro de Eliot, outro vate esencial. Cómpre reivindicar tamén a clarividencia do Pound crítico; os seus consellos foron cruciais para que a dicción do lendario Yeats gañase en sobriedade.

[Publicado en El Progreso de Lugo, Diario de Pontevedra e Galiciaé, 5/10/2017]

jueves, 19 de enero de 2012

Fraga, ayer y hoy

1. "La mejor parte del país fue la que se alzó el 18 de julio contra un gobierno ilegal y corrompido".
2. "La responsabilidad de la guerra fue de los políticos de la II República. ¡Toda!".

He aquí dos frases de Fraga Iribarne. La primera la pronunció hace poco más de 50 años; la segunda, en 2007.

¿Es necesario recordar que el citado gobierno fue elegido, en 1936, por el pueblo? ¿Perciben, tras la lectura de estas frases, algún signo de evolución en la ideología del exministro franquista? Como bien sostiene Antonio Elorza (El País, 18/01/2011), Fraga "nunca se arrepintió de aquello de lo que hubiera debido arrepentirse". Así, el político murió (no lo olvidemos) sin haber condenado de forma expresa una dictadura fascista.

lunes, 16 de enero de 2012

En la muerte de Manuel Fraga Iribarne

No lloro por ti, Fraga Iribarne, que formaste parte de un gobierno genocida. No lloro por ti, que escribiste estas líneas tan repugnantes:
"Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria. Los observadores imparciales y el historiador objetivo han de reconocer que la mayor y la mejor parte del país fue la que se alzó, el 18 de julio, contra un Gobierno ilegal y corrompido, que preparaba la más siniestra de las revoluciones rojas desde el poder".

martes, 4 de octubre de 2011

Contra el olvido

Leo, en el diario lucense El Progreso, una extraordinaria noticia:

O INCIO ACOGERÁ UN HOMENAJE AL MÉDICO REPUBLICANO MANUEL DÍAZ GONZÁLEZ

30/09/2011 - L.P. / El Progreso (Sarria)


O Incio acogerá en el mes de noviembre un homenaje a Manuel Díaz González, médico y exalcalde republicano de O Incio con motivo de la conmemoración del 75 aniversario de su muerte. El hombre murió a manos de falangistas en la carretera de Laiosa a A Cruz do Incio el 11 de septiembre de 1936.

El homenaje se desarrollará durante los días 26 y 27, cuando se abrirá una exposición en el consistorio de O Incio con fotografías y documentos sobre Manuel Díaz.

Los actos comenzarán el 26 con un simposio sobre la vida y muerte del médico, la Segunda República y la represión de los intelectuales republicanos en Galicia. En la conferencia participarán los escritores Xosé Ramón Fandiño y Xosé Alvillares, el académico Lourenzo Fernández Prieto, el poeta y estudioso de la represión Claudio Rodríguez Fer y el médico David Simón Lorda.

Posteriormente el médico e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México José Luis Díaz Gómez, sobrino de Manuel Díaz, impartirá una conferencia sobre el médico. El investigador publicó dos libros sobre el exalcalde, ‘Sementeira e memoria. Represalia e desagravio dun médico lucense republicano’ y ‘Siembra y memoria: muerte y evocación del médico de O Incio’.

Escultura

En la mañana del día 27 habrá una recepción a la familia de Díaz González por el Ayuntamiento encabezado por su alcaldesa, Laura Celeiro, y se inaugurará un busto de Manuel Díaz que se colocará en el centro de A Cruz do Incio. La escultura está realizada por el ahijado del protagonista del homenaje, José Gabriel Vázquez Díaz. Durante la inauguración intervendrán la alcaldesa y sobrinos del médico que llegaron a conocerle, como José Gabriel Vázquez Díaz y Ricardo Díaz López. Rodríguez Fer leerá algún poema y un grupo de gaitas interpretará el himno gallego.

Los asistentes se trasladarán por la tarde al lugar donde fue asesinado el homenajeado para la inauguración de un monolito con una inscripción en su recuerdo.

Manuel Díaz, natural de la parroquia de Sirgueiros, era conocido como ‘O pequeniño do Incio’ por su escasa estatura causada por una meningitis. El exalcalde, quien también fue diputado provincial, se ganó el sobrenombre de ‘O médico dos pobres’ por no cobrar a los necesitados.

Su familia resultó represaliada y el médico de O Incio fue arrestado por una cuadrilla de falangistas, ‘paseado’, atado a la cola de un caballo, tiroteado y enterrado en una improvisada fosa próxima al cementerio municipal.


Siempre contra la ignorancia y contra el olvido.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Adiós a Manolín el de Llorío, el último maquis de la cuenca minera asturiana


Se ha ido el último maquis de la cuenca minera asturiana, Manolín el de Llorío, quien pedía «solidaridad, respeto y honradez» y criticaba «que hoy la sociedad no se mueve más que por egoísmos y ambiciones personales».

Para leer el obituario que el historiador Jairo Fernández escribió, en La Nueva España, acerca de Manolín (símbolo del antifascismo), pinchad aquí.

martes, 30 de agosto de 2011

Brotes de fascismo

Una agrupación de Plataforma per Catalunya (PxC) proponia recientemente, en su perfil de Facebook, liquidar a los imanes para "acabar con el problema de esa gentuza". Constato que ciertos extremistas no reconocen su repugnante odio. Así, en una noticia digital relacionada con el asunto, un lector opina lo siguiente: "PxC no son xenófobos: sólo quieren preservar el territorio español de excesos migratorios". ¡Qué miedo le dan a uno estos brotes de fascismo!

sábado, 9 de julio de 2011

Un extraordinario artículo educativo de Félix de Azúa


Rescato el siguiente artículo educativo del escritor Félix de Azúa. Recomiendo especialmente su lectura a los docentes de los institutos. Desgraciadamente, hoy en las aulas hay terror y silencio: "Puro fascismo", en palabras de Azúa.

La letra no entra ni con sangre
Por FÉLIX DE AZÚA (El Periódico, 13/12/2008)


Un amigo que tiene el infortunio de ser profesor de instituto advirtió la hoja de informes internos sobre la mesa del director. Cada día, un profesor de guardia anota lo que en la jerga burocrática suele llamarse "incidencias". Estos informes son secretos y ni siquiera sabemos si los realizan todos los centros de enseñanza media. El informe era tan escalofriante que, sin pensarlo dos veces, sacó una fotocopia y me la envió para que me percatase de la vida normal de un instituto en la España actual. Parecía un serial de adolescentes. Otra prueba de que la tele es el único centro pedagógico del país.

Un muchacho abofetea a una chica y cuando el profesor le sujeta por el brazo otros chavales gritan "¡Ahora, ahora!" y el profesor recibe una tunda de patadas. Una profesora expulsa de clase a un alumno y su compinche grita: "¡Dale una hostia, que no puede hacerte nada!". Hay escenas de sexo en los retretes, de violencia con padres de alumnos, porros por todas partes, amenazas, humillaciones, hurtos, y así durante tres folios. Es desolador porque ese instituto ni está en un barrio duro, ni es particularmente difícil.

Llamo a mi amigo y le digo que sería interesante publicar el informe tal cual está, sin añadir ni una coma, y que le pida permiso al colega que lo firma. Por supuesto, borrando los nombres y ocultando la ciudad del instituto. Así lo hace mi amigo, pero la respuesta es un grito de espanto. "¡Tú quieres que me maten! Como se enteren de que he divulgado ese informe, me trituran". ¿Quién? Sus propios jefes.

La ocultación de lo que está sucediendo en la enseñanza (la peor de Europa) se diría pactada por los funcionarios políticos y los sindicatos. Se sabe que solo en Catalunya el año pasado 163 profesores denunciaron agresiones de alumnos (ANP). ¡Cómo debió de ser cada uno de esos ataques para ponerlos en manos de nuestra adorable Administración! ¡Y cuántos deben de producirse para que aflore esa punta de iceberg!

Si así se conducen con los profesores, ¿cómo serán las relaciones entre los alumnos? Pues puro fascismo: terror y silencio.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Un documental sobre los maquis leoneses

Como sabemos, una vez terminada la guerra, Franco implantó el terror como estrategia de Estado. En un primer momento, muchos republicanos se echaron al monte no para matar o robar, sino para salvar sus vidas. Fue en León donde nació la primera organización guerrillera de España.

Para ver un interesante documental sobre los maquis de la montaña leonesa (muy cerca de la provincia lucense), emitido recientemente por TVE, podéis pinchar aquí.

Recordemos. Para que la tragedia no vuelva jamás a repetirse.

jueves, 13 de enero de 2011

37.- «Al alba» (Luis Eduardo Aute)



Esta impresionante canción fue compuesta en septiembre de 1975, en los días previos a la ejecución de las últimas penas de muerte franquistas.

miércoles, 1 de abril de 2009

70 años después... (I)

"Muero tranquilo y orgulloso..."

Hijos y nietos de 'rojos' fusilados responden a las cartas que escribieron antes de morir

Por NATALIA JUNQUERA (El País, 28/03/2009)


En sus últimos instantes, pendientes sólo ya de escuchar a los asesinos cargar sus fusiles, decenas de hombres se agarraron a la vida, a los que les sobrevivirían, con un papel y un lápiz. "Queridos hijos, estoy viviendo las últimas horas de mi vida y pienso en la vuestra", escribió Germán Paredes; "Abel, hijo mío, cuando escribo estos renglones delante de tu foto...", se despedía Ricardo Zabalza. Con serenidad desarmante manifestaron sus últimos deseos -"No le des a mi nena un padre que sea malo"- e incluso se acordaron de lo de menos -"Te mando el monedero con seis pesetas"-. Sus esposas no pudieron ir a recoger sus cuerpos, escribir su nombre en una lápida o en muchos casos, y durante mucho tiempo, recordarles en voz alta. Pero guardaron como un tesoro aquellas cartas, que llegado el momento, leyeron a los hijos y después a los nietos. Aquellos últimos mensajes defendieron el hueco dejado por sus dueños y alimentaron durante años su recuerdo. Hasta hoy.
Los mensajes se leerán en la tapia donde fueron ejecutados
Hoy se cumplen 70 años de la entrada de las tropas de Franco en Madrid
Si no comulgaban antes, no les dejaban escribir su despedida
Antes de matarla, le dijeron que habían fusilado a sus hijos. Era mentira
En el 70 aniversario de la entrada de las tropas franquistas en Madrid, los destinatarios de aquellas cartas y los que las heredaron llevarán su respuesta a la tapia del cementerio donde sus padres y abuelos fueron ejecutados, La Almudena.
"Recuerdo como si fuera ahora mismo la última vez que te vi en la cárcel, sentado sobre tus rodillas, jugando con la cadena de tu llavero, que al final me diste", escribe hoy Pepe Carrizo, de 78 años, a su padre. Entonces tenía ocho y aquel día no sabía que estaba en una prisión. Pensaba que había ido a ver a su padre, el alcalde socialista de El Escorial Vicente Carrizo, a un castillo, porque ese era el lugar donde estaban datadas todas las cartas que le había enviado desde que dejó de verlo en casa.
"Queridos hijos Pepe, Felisín y Vicentín. Estoy en un castillo muy precioso. Por la noche pasean las princesitas por el patio. Cuando duermo se aparece mamá Pilar vestida de hada con el pelo suelto y muy guapa. Me cuenta todo lo que hacéis. Cuando sois buenos y aplicados me pongo muy contento. Cuando la hacéis rabiar, lloro mucho", escribía Carrizo, ya condenado a muerte. Pepe tenía 8 años, Felisín, 7 y Vicentín era un bebé de meses.
"Las he leído mil veces. Para mí son algo sagrado", explica Pepe. "Los niños no saben lo que es la cárcel, ni la muerte. Yo me fui enterando de lo que había pasado poco a poco, escuchando conversaciones en voz baja. Entrábamos en un sitio y alguien decía 'pobres niños'... Venían a casa, a hacer registros y se lo llevaban todo. Un falangista quiso darme un día aceite de ricino. Yo pensaba que aquella gente quería que nos muriésemos. Poco a poco fui comprendiendo", recuerda Pepe. "Mis padres se iban a ir a México, lo tenían todo preparado, pero en el último momento, mi madre le dijo: '¿Pero por qué nos vamos a ir si tú no has hecho nada?' Y él le dijo: 'Pues tienes razón'. Y nos quedamos". Vicente Carrizo fue fusilado el 17 de noviembre de 1939.
Isabel Huelgas no escribió carta de despedida porque el día antes de ejecutarla le aseguraron que no tenía a quién enviárselas. "Dos mujeres de la prisión cometieron la crueldad de decirle que sus dos hijos, también presos, habían sido fusilados. Isabel murió aquel día, aunque al día siguiente la ejecutaran", relata Teófila Herreruela, de 89 años, su nuera. Se casó con Antonio, uno de los hijos de Isabel Huelgas, seis años después de que aquellas dos mujeres le mintieran diciéndole que había muerto. Joaquín, su otro hijo, tampoco había sido fusilado. Murió en libertad aunque por una enfermedad contraída en prisión. 70 años después, Teófila ha ayudado a sus hijos, los nietos de Isabel, a escribirle una carta a aquella mujer que no conocieron aclarándole lo sucedido.
En capilla, esperando a ser ejecutados, los condenados todavía tenían que someterse a una última condición: para poder escribir a su familia debían comulgar antes. Sin comunión, no había carta. Probablemente porque se negó, Tomás Montero no pudo escribir la suya, aunque se las apañó para esconder una pequeña nota, un papel doblado en cuatro, en las rendijas de los muros de la cárcel, confiando en que otros presos que conocían el escondrijo la recuperaran y, cosida en el forro de la ropa que se llevaban para lavar las visitas, llegara finalmente a su destino. Y llegó. A Tomás Montero apenas le dio tiempo de escribir: "Adiós para siempre, que tengáis suerte todos, adiós".
Su mujer nunca reunió las fuerzas para contarle a su nieto la historia. "Cuando murió ella, encontré la carta y dos fotos de él en su armario. Y empecé a investigar", explica Tomás Montero. "Me llamo así por él, como muchos nietos de fusilados". Le ha escrito dos cartas a su abuelo. La primera arranca: "Dios murió antes de que yo naciera...".
"Este año, y sabiendo la esperanza de vida de quienes padecen la escasez de todo menos de ideales, cumplirías 100 años (...) hace más de cuatro años que rescatamos vuestros nombres de un listado casi perdido y los enganchamos al viento (así se llamaba la calle donde vivías en el pueblo) para lanzarlos al mundo entero y escribir vuestra noble historia arrebatada... Hoy puedo decirte que buscándote, me conozco más...".
También cumpliría 100 años el abuelo de Eva Bes, Felipe Sánchez. Tomás y Eva, coordinadores de Memoria y Libertad, son los promotores de este homenaje. Juntos han ayudado a muchos nietos a saber más de los autores de aquellas cartas-tesoro que habían heredado. Como Ana Elisa, que después de leer las últimas palabras de Germán Paredes -"Muero tranquilo y orgulloso de morir por lo que muero"- y desde Perú, comenzó a buscarle. O como Norma, que le escribe a su abuelo, Federico Pérez Díaz: "Eras un rostro joven en una foto antigua y el recuerdo impreciso de algunas cosas que mi padre contaba...".
Dicen que no les ha resultado extraño escribirles. No son cartas tristes. Maribel utiliza la suya para hablarle a su abuelo, Esteban Castelló, de su madre, Concepción: "No la llegaste a conocer, pero yo puedo hablarte de ella. Es una mujer noble y justa". Josué Lillo, para tratar de reconfortar a su padre, Pedro: "Siempre recordaré que unos días antes de asesinarte, cogiéndome en brazos, me dijiste: 'Hijo, lleva con orgullo mis apellidos porque yo no he hecho daño ni mal a nadie"; y Abel para confesarle a su padre, Ricardo Zabalza, que no se hizo maestro como le había aconsejado, sino ingeniero.
La despedida de los ejecutados y la contestación de sus familias 70 años después
- "Queridos hijos: estoy en un castillo precioso...". En prisión, condenado a muerte, Vicente Carrizo escribió a sus hijos, de ocho, siete y menos de un año, cartas como ésta: "Estoy en un castillo precioso (...) Cuando duermo se aparece mamá Pilar vestida de hada con el pelo suelto y me cuenta todo lo que hacéis...". 70 años después, Pepe (en la imagen con su padre, en un carrito) le responde: "He procurado que todos mis actos te hubieran hecho haber estado orgulloso de mí. Tú fuiste el último alcalde de la República [del Real Sitio de El Escorial, Madrid]. Yo concejal de la recién instaurada democracia".
- Sus hijos seguían vivos. Isabel Huelgas terminó sus días en la misma prisión donde había trabajado como funcionaria durante la República, Ventas. Fue ejecutada el 31 de julio de 1939 a los 62 años. La víspera, le dijeron que sus dos hijos habían sido fusilados. Su nuera y sus nietos le han escrito una carta aclarándole la mentira.
- "Dios murió antes de que yo naciera". Tomás Montero no pudo escribir una última carta, pero se las apañó para esconder en las rendijas de los muros de la prisión una pequeña nota en la que aprisionó su último pensamiento: "Adiós para siempre, que tengáis suerte todos, adiós". Su nieto, que se llama como él, le responde ahora: "Dios murió antes de que yo naciera...".
- "Me quedan dos horas escasas. ¡Adiós, hijos míos!". Estas líneas pertenecen a la última carta que Germán Paredes escribió antes de ser fusilado en Madrid, el 3 de julio de 1941. En ella le pedía a sus hijos: "Estudiar mucho y me honraréis con vuestra vida como yo os honré con mi muerte (...) muero tranquilo y orgulloso de morir por lo que muero". Sus nietos y sobrinos la leyeron muchos años después en Perú, país donde la familia se refugió de Franco y quisieron averiguar todo cuanto pudieran del autor de aquella carta serena y valiente. Hoy participan en un homenaje a Germán Paredes, respondiendo a su última carta: "Tu hija, mi tía Tilita, no habla mucho de aquellos días...", escribe su sobrina Ana Elisa. "Tu nieto, mi hermano, lleva tu nombre", le contesta su nieta Cecilia. "Hace unos meses me leyeron esa carta tan hermosa y tierna de despedida que nos dejaste horas antes de morir (...) Las vueltas que da la vida... ahora el nieto de un republicano es presidente del Gobierno...".

viernes, 13 de febrero de 2009

La Guarida del Lobo


Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 13/02/09)

¡Matar a Hitler: salvar al pueblo alemán (y al mundo) de un prolongado genocidio! Si el atentado llevado a cabo por el coronel Stauffenberg (un nazi arrepentido encarnado por Tom Cruise en Valkiria, 2008, de Bryan Singer) en 1944 contra el dictador por antonomasia hubiese fructificado, estaríamos hablando de un cambio inevitable en el curso de la Historia (¿el fin anticipado de la Segunda Guerra Mundial?) que no debe obviar la gran pantalla, generosa divulgadora de conocimientos. Claro que, según afirma Carlos Boyero (crítico de cine y televisión de El País), el suspense de Valkiria (éste es el nombre, por cierto, del complot) es «absurdo», porque «Hitler sobrevivió». No comparto esa teoría. Es más: no consigo imaginar qué sería de mi educación sentimental sin haber degustado decenas de películas maravillosas basadas en hechos reales (¡tantos westerns salvíficos!) cuyo final ya sabía de antemano. Unas películas en donde importa la representación tanto como el propio acontecimiento. Y a mí me parece que el gran acierto de Singer se encuentra precisamente en el empleo de ese clásico montaje nervioso (vivo reflejo del estado de ánimo que vivía el mundo durante la Segunda Guerra Mundial) que permite sostener con decencia, durante 120 minutos, una verdad histórica que es de dominio público.

Y tal vez por eso Singer obvia un análisis concienzudo del momento, dando por hecho que el espectador es consciente de las vejaciones que padecieron los judíos o de la lucha antinazi que promovieron algunos obreros. De todas formas, hay bastante fidelidad histórica en la recreación del atentado fallido: la asfixiante sala de reuniones del búnker de Hitler (llamada la Guarida del Lobo, nunca mejor dicho), el punto de mala suerte (y el agobio) en la preparación chapucera del explosivo (un Stauffenberg mutilado es interrumpido en la praxis por los enemigos de su propio barco: de ahí que finalmente sólo pudiese emplear la mitad del explosivo)… Lástima que el director estadounidense haya intentado lavar cualquier mancha histórica (ejemplo: la muerte real, omitida en el filme, de cuatro personas en el atentado fallido contra Hitler) que ensucie la efigie del héroe (¿o la del todopoderoso actor y productor Cruise?)…

¿Cuál es el principal fallo de Valkiria? Que resulta, cuando intentamos adentrarnos en la historia, un tanto plana. Y es que Singer explora muy poco (poquísimo, diría yo) la psicología de los héroes. Así, en el caso de Stauffenberg (todo el filme gira en torno a él) las escenas familiares (que en estos casos siempre son un aliado a la hora de conocer tanto los motivos del protagonista como las causas que lo mueven a actuar) chirrían, parecen metidas con calzador, casi por obligación… ¿También dará por hecho el director que la gente del común está al tanto de las contradicciones del coronel manco? Como yo me he documentado un poquito, les contaré que Stauffenberg se formó en el Estado Mayor… ¡y fue tutelado por Stefan George, un poeta homosexual que emigró, avergonzado, a Suiza tras comprobar como los nazis apelaban, para justificar tantas barbaridades, al mundo clásico que él idealizaba en sus poemas!

Resulta imposible ocultar con algún eslogan hollywoodense («El pueblo sabrá que anteponemos nuestros principios al beneficio personal», repite uno de los colegas de Stauffenberg en Valkiria) tantas lagunas. De todas formas, escenas tan acongojantes como la final, con un moribundo Tom Cruise tendido en el suelo (el rostro níveo en medio de tanta penumbra, la boca abierta, tras haber gritado «¡Viva la sagrada Alemania!»…), hablan por sí mismas… Y eso, estimado Boyero, a mí me produce mucho calor o mucho frío (según se mire: ¿de qué color es la impotencia?). Sin la necesidad de separar (ahora) la técnica del sentimiento. Como tiene que ser.

viernes, 17 de octubre de 2008

Un editorial de El País de hoy sobre la recuperación de la memoria histórica

Franco en el banquillo
La previsible corta vida del procedimiento de Garzón no empaña su gran valor simbólico
El País, 17/10/2008

Setenta años después del fin de la Guerra Civil española, y transcurridos 32 años del restablecimiento de la democracia, un juez español ha abierto una causa contra los crímenes del dictador Francisco Franco y sus secuaces por ordenar y ejecutar la eliminación sistemática de sus enemigos políticos entre 1936 y 1952. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón dictó ayer un auto en el que se declara competente para juzgar los hechos denunciados por varias asociaciones de familiares de víctimas del franquismo. Apoya su decisión en que constituyen delitos contra la humanidad, y elabora, partiendo de esta calificación, una doctrina en la que reclama para la Audiencia Nacional la competencia sobre aquellos hechos.
La decisión de Garzón supone, como él mismo recoge en su auto, "una forma de rehabilitación institucional ante el silencio desplegado hasta la fecha". Aquí radica el valor fundamental de la iniciativa para las víctimas del franquismo y sus familiares, más allá del recorrido que en los tribunales tenga el procedimiento iniciado por Garzón, amenazado por el recurso de la fiscalía. Frente a los que arguyen la falta de encaje de esta iniciativa en el marco jurídico español y de quienes, como el PP, acusan a Garzón de montar un espectáculo a costa de reabrir viejas heridas, sólo cabe recordar un principio de cualquier democracia: ningún Estado puede borrar sus propios crímenes.
El mérito de Garzón, de consecuencias previsiblemente más simbólicas que jurídicas, es el de afirmar que habría sentado en el banquillo a Franco y sus lugartenientes si hubieran estado vivos. El auto ordena, además, la exhumación de las fosas comunes señaladas por los denunciantes, reiterando y preservando el papel que corresponde al Estado en el levantamiento y la identificación de los cadáveres. Es difícil disentir desde el compromiso democrático de unas iniciativas que para muchos descendientes de tantos asesinados suponen, por fin, un acto de reparación.
Realizar, 70 años después, un juicio virtual a Franco es imprescindible para el futuro de un país que no ha sido capaz de enfrentarse a las miserias de su pasado, lo que sí han hecho otros que también han sufrido experiencias traumáticas. El linchamiento público de que ya está siendo objeto Garzón da idea del déficit democrático que sufre España, derivado en gran medida de no haber afrontado sus fantasmas cuando le hubiera correspondido.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Los niños robados

"Los niños que Hitler robó". Así se titula un interesantísimo reportaje publicado en el suplemento de El País el pasado domingo. Nunca les faltaron las lágrimas a estos héroes de la Historia. "Mamá tenía una chaqueta marrón, lloraba, pero nos separaba la alambrada". Tan sólo las canciones (¡la salvación: el arte!) podían adentrarse en aquella memoria violada por unos energúmenos que no merecen ni la sangre que ha corrido por sus venas. A veces, la Historia es más increíble que cualquier película de terror. La memoria debe servir para ser justos con todos estos afectados. Para que puedan volver, si lo desean, a España (su segunda casa). Y para que toda la gente conozca sus pesadillas, pues el pasado nos sirve para no volver a cometer los mismos errores. Por eso, pese a quien le pese, cualquier escrito sobre la II Guerra Mundial o sobre la Guerra Civil española (que es el inicio, como sostienen los historiadores, de la segunda masacre mundial: el fascismo contra la democracia) nunca es un mero pasatiempo. Como recordaba yo al albor de este mes en la presentación del IV Encontro de Portadores de Tradición Oral (San Tirso de Abres), la Ley de Memoria Histórica sirve para cerrar las heridas, no para abrirlas.

Ojalá todos conozcamos el pasado para no repetir los mismos errores. Lo que me duele es que, a día de hoy, se pueden escuchar declaraciones tan crueles como ésta: "¿Por qué tengo yo que condenar el franquismo?". Lo dijo Mayor Oreja. Amigos: la Ley de Memoria Histórica no es una pérdida de tiempo, ni un "entretenimiento", ni una "ocurrencia", como dijo el señor Rajoy en el primer debate televisivo con Rodríguez Zapatero días antes de las elecciones del 9 de marzo. Éstos son algunos de los políticos que nos representan. ¡Qué pocos estamos en la comprensión y en la justicia!

viernes, 11 de enero de 2008

100 canciones para la eternidad: 35.- «Te recuerdo, Amanda» (Víctor Jara)

El chileno Víctor Jara sabía que no hay mayor pecado que quitar los sueños a un obrero. El autor de «Te recuerdo, Amanda», asesinado por el fascismo, cometió un único delito: soñar una vida mejor. Recordemos, pues, su canción.