Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

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jueves, 11 de abril de 2013

Paul Preston y la cultura del robo

Paul Preston, en una entrevista publicada en La Vanguardia (06/04/2013): "(...) la mayor parte de la actual crisis se la atribuyo a la corrupción masiva que hay en el país, una herencia de la dictadura. El franquismo creó una cultura del robo y del pillaje al enemigo, de que el servicio público era para beneficio privado, que se perpetuó y creó hábitos. Quizás no hubiera en términos generales venganzas de sangre una vez terminada la guerra, pero sí salarios de hambre. En todas partes cuecen habas, y los conservadores británicos son una pandilla de mentirosos empeñados en destruir el Estado del bienestar. Pero hay grados. En el Reino Unido se montó un gran follón con los gastos que cobraban los miembros del Parlamento, pero no por hacer (en la mayoría de casos) algo ilegal, sino por ser poco ético. En España la corrupción es mucho más amplia y profunda."

domingo, 26 de agosto de 2012

Pombo, Franco y la democracia

Álvaro Pombo (literato y dirigente de UPyD, esto es, Unión Progreso y Democracia) reivindica a Franco. Y uno se pregunta: ¿qué significado tendrá para Pombo la última sigla de su partido?

jueves, 19 de enero de 2012

Fraga, ayer y hoy

1. "La mejor parte del país fue la que se alzó el 18 de julio contra un gobierno ilegal y corrompido".
2. "La responsabilidad de la guerra fue de los políticos de la II República. ¡Toda!".

He aquí dos frases de Fraga Iribarne. La primera la pronunció hace poco más de 50 años; la segunda, en 2007.

¿Es necesario recordar que el citado gobierno fue elegido, en 1936, por el pueblo? ¿Perciben, tras la lectura de estas frases, algún signo de evolución en la ideología del exministro franquista? Como bien sostiene Antonio Elorza (El País, 18/01/2011), Fraga "nunca se arrepintió de aquello de lo que hubiera debido arrepentirse". Así, el político murió (no lo olvidemos) sin haber condenado de forma expresa una dictadura fascista.

lunes, 16 de enero de 2012

En la muerte de Manuel Fraga Iribarne

No lloro por ti, Fraga Iribarne, que formaste parte de un gobierno genocida. No lloro por ti, que escribiste estas líneas tan repugnantes:
"Es evidente que el glorioso alzamiento popular del 18 de julio de 1936 fue uno de los más simpáticos movimientos político-sociales de que el mundo tiene memoria. Los observadores imparciales y el historiador objetivo han de reconocer que la mayor y la mejor parte del país fue la que se alzó, el 18 de julio, contra un Gobierno ilegal y corrompido, que preparaba la más siniestra de las revoluciones rojas desde el poder".

domingo, 8 de enero de 2012

Un poema de Joan Margarit

EL BUSCADOR DE ORQUÍDEAS

Para el desasosiego adolescente,
en mi casa no había muchos libros.
Los de urbanismo me aburrían,
y Cataluña, pueblo desdichado
me parecía demasiado triste.
Cogí el Mein Kampf, un breve libro negro
que tomé por profundo, y comencé
por lo más sucio la literatura.
Las palabras de Hitler, tan vulgares,
eran un pozo negro.
No lo he olvidado, aunque no lo recuerdo.
Me di de bruces con la realidad.
Fue allí donde empezó la poesía,
difícil y sin falsas esperanzas.
He hecho siempre como el jabalí,
que busca y, delicado, come el bulbo,
también llamado el orquis, de la orquídea.

Joan Margarit, Casa de misericordia

martes, 4 de octubre de 2011

Contra el olvido

Leo, en el diario lucense El Progreso, una extraordinaria noticia:

O INCIO ACOGERÁ UN HOMENAJE AL MÉDICO REPUBLICANO MANUEL DÍAZ GONZÁLEZ

30/09/2011 - L.P. / El Progreso (Sarria)


O Incio acogerá en el mes de noviembre un homenaje a Manuel Díaz González, médico y exalcalde republicano de O Incio con motivo de la conmemoración del 75 aniversario de su muerte. El hombre murió a manos de falangistas en la carretera de Laiosa a A Cruz do Incio el 11 de septiembre de 1936.

El homenaje se desarrollará durante los días 26 y 27, cuando se abrirá una exposición en el consistorio de O Incio con fotografías y documentos sobre Manuel Díaz.

Los actos comenzarán el 26 con un simposio sobre la vida y muerte del médico, la Segunda República y la represión de los intelectuales republicanos en Galicia. En la conferencia participarán los escritores Xosé Ramón Fandiño y Xosé Alvillares, el académico Lourenzo Fernández Prieto, el poeta y estudioso de la represión Claudio Rodríguez Fer y el médico David Simón Lorda.

Posteriormente el médico e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México José Luis Díaz Gómez, sobrino de Manuel Díaz, impartirá una conferencia sobre el médico. El investigador publicó dos libros sobre el exalcalde, ‘Sementeira e memoria. Represalia e desagravio dun médico lucense republicano’ y ‘Siembra y memoria: muerte y evocación del médico de O Incio’.

Escultura

En la mañana del día 27 habrá una recepción a la familia de Díaz González por el Ayuntamiento encabezado por su alcaldesa, Laura Celeiro, y se inaugurará un busto de Manuel Díaz que se colocará en el centro de A Cruz do Incio. La escultura está realizada por el ahijado del protagonista del homenaje, José Gabriel Vázquez Díaz. Durante la inauguración intervendrán la alcaldesa y sobrinos del médico que llegaron a conocerle, como José Gabriel Vázquez Díaz y Ricardo Díaz López. Rodríguez Fer leerá algún poema y un grupo de gaitas interpretará el himno gallego.

Los asistentes se trasladarán por la tarde al lugar donde fue asesinado el homenajeado para la inauguración de un monolito con una inscripción en su recuerdo.

Manuel Díaz, natural de la parroquia de Sirgueiros, era conocido como ‘O pequeniño do Incio’ por su escasa estatura causada por una meningitis. El exalcalde, quien también fue diputado provincial, se ganó el sobrenombre de ‘O médico dos pobres’ por no cobrar a los necesitados.

Su familia resultó represaliada y el médico de O Incio fue arrestado por una cuadrilla de falangistas, ‘paseado’, atado a la cola de un caballo, tiroteado y enterrado en una improvisada fosa próxima al cementerio municipal.


Siempre contra la ignorancia y contra el olvido.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Adiós a Manolín el de Llorío, el último maquis de la cuenca minera asturiana


Se ha ido el último maquis de la cuenca minera asturiana, Manolín el de Llorío, quien pedía «solidaridad, respeto y honradez» y criticaba «que hoy la sociedad no se mueve más que por egoísmos y ambiciones personales».

Para leer el obituario que el historiador Jairo Fernández escribió, en La Nueva España, acerca de Manolín (símbolo del antifascismo), pinchad aquí.

jueves, 18 de agosto de 2011

En el 75 aniversario de la muerte de Lorca


Hace exactamente 75 años Federico García Lorca (el literato universal) murió ejecutado. Eran los albores de la Guerra Civil. Hoy huelga decir que la obra del granadino sigue viva, más viva que nunca. Su teatro es de una fuerza incomparable (¡qué sentido tenía Lorca de la muerte y de las fuerzas de la naturaleza!). Y su poesía –mezcla de diferentes niveles lingüísticos– puede definirse como la búsqueda de la palabra fulgorosa y exacta. El poema que sigue, "La casada infiel", está extraído de su Romancero gitano:

Y yo que me la llevé al río
creyendo que era mozuela,
pero tenía marido.

Fue la noche de Santiago
y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
toqué sus pechos dormidos,
y se me abrieron de pronto
como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
me sonaba en el oído
como una pieza de seda
rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
los árboles han crecido
y un horizonte de perros
ladra muy lejos del río.

*

Pasadas las zarzamoras,
los juncos y los espinos,
bajo su mata de pelo
hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo, el cinturón con revólver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
tienen el cutis tan fino,
ni los cristales con luna
relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
como peces sorprendidos,
la mitad llenos de lumbre,
la mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
el mejor de los caminos,
montado en potra de nácar
sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
las espadas de los lirios.

Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río.


Setenta y cinco años después, la pregunta parece obligada: ¿Por qué ejecutó el bando franquista a Lorca? Por ser abiertamente homosexual y por su cercanía ideológica al Frente Popular. Sí, por ser "rojo" y "maricón", como dirían los propios asesinos. Así de claro. Rescato un artículo que Villena (un lorquiano declarado) publicó cuando yo era un niño:

¿Rojo y maricón?

Por LUIS ANTONIO DE VILLENA (El Mundo, 23/07/98)


Parece que Cela tiene mando en plaza en nuestro mundo cultural. Como no le gusta que los gays apoyen a Lorca -«que era gay», Vicente Aleixandre me dijo una vez, «lo sabían hasta las piedras»- la exposición del Reina Sofía presenta una vez más (haciendo caso a Cela, a una parte de la familia del poeta -tan puritana- y hasta a José María Aznar, que declaró que «la poesía carece de ideología») la imagen, archisabida -y verdadera, desde luego- del Lorca poeta mágico, amigo de sus amigos, tocado por el duende, gran dramaturgo pero también un poquito populista o folclórico...

La España de siempre: el muerto enterrado y pulido. Lavado (por la moral de sacristía) y vuelto mármol de Paros. Pero no sólo la exposición evita cualquier alusión a la homosexualidad de Lorca (que estuvo en su vida y está en sus libros), sino que, incluso, silencia su asesinato. Ya que la franquista partida de defunción sólo dice: «Muerto por heridas de guerra». ¿Se llama así a un fusilamiento? Ian Gibson para escribir su definitiva y reciente -no la anterior biografía- «Vida, pasión y muerte de Federico García Lorca» debió distanciarse de los familiares. Lo de rojo y maricón -que al parecer dijo Queipo de Llano y tantos iguales- aún les ofende. Pero Gibson escribe que, en Granada, tras el fusilamiento, se corría ya una cortina de silencio sobre el poeta e incluso era peligroso poseer sus libros. Lorca era un maldito. Bueno, señores, pues nada ha cambiado. Para poder hablar oficialmente de Lorca hay que vestirlo de primera comunión. Lo de rojo y maricón, ya saben, es cosa de degenerados. Y, como en algún libro de texto franquista, la «Canción del mariquita» se volverá a llamar «Canción de la mariquita», ilustrada -por si la duda- con el simpático insecto coleóptero, suborden de los trímeros. Ahí estamos. ¿Cultura del PP o cultura del Pa-pa?


¡Larga vida a don Federico García Lorca, uno de los más grandes literatos del siglo pasado!

viernes, 22 de julio de 2011

En el 75.º aniversario de la Guerra Civil

«(...) desde el momento en que se considera que la Guerra Civil fue inevitable se está justificando el franquismo. Desde planteamientos democráticos, no cabe más que la condena ante una guerra que fue una tragedia para nuestro país que, a su vez, tuvo como correlato una de las dictaduras más duraderas del siglo XX», escribe en La Nueva España de hoy Luis Arias Argüelles-Meres. No le falta razón al escritor asturiano.

viernes, 3 de junio de 2011

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Centrados en ti? (Unas horas después de los resultados de las elecciones autonómicas y municipales)

Triunfo histórico del PP, cuyo lema en la campaña electoral autonómica y municipal era "Centrados en ti". ¿Centrados en quién, señores? ¿En mí, en la gente del común...? Pregúntenselo a Aznar o a Mayor Oreja, quien en 2007 se negó a condenar a la dictadura franquista, argumentando que en aquella época hubo "muchas familias" que vivieron "con naturalidad y normalidad". ¿Centrados? Sí, pero en ellos mismos.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Un documental sobre los maquis leoneses

Como sabemos, una vez terminada la guerra, Franco implantó el terror como estrategia de Estado. En un primer momento, muchos republicanos se echaron al monte no para matar o robar, sino para salvar sus vidas. Fue en León donde nació la primera organización guerrillera de España.

Para ver un interesante documental sobre los maquis de la montaña leonesa (muy cerca de la provincia lucense), emitido recientemente por TVE, podéis pinchar aquí.

Recordemos. Para que la tragedia no vuelva jamás a repetirse.

jueves, 13 de enero de 2011

37.- «Al alba» (Luis Eduardo Aute)



Esta impresionante canción fue compuesta en septiembre de 1975, en los días previos a la ejecución de las últimas penas de muerte franquistas.

sábado, 30 de octubre de 2010

Hernández: a través de tu cuerpo


Recién venido del homenaje que tributamos al gran poeta Miguel Hernández en el día de su centenario.

Son míos, ¡ay!, son míos
los bellos cuerpos muertos,
los bellos cuerpos vivos,
los cuerpos venideros.

Son míos, ¡ay!, son míos
a través de tu cuerpo.

(MIGUEL HERNÁNDEZ, Cancionero y romancero de ausencias)


La ternura y la sensualidad, la canción y la memoria, luchando contra tanto horror. Contra tanta ignorancia franquista.

viernes, 30 de abril de 2010

Los diarios internacionales más notorios defienden al juez Garzón

Un editorial publicado por el diario británico Financial Times sobre el procesamiento del juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón:

Baltasar Garzón, el magistrado instructor español de renombre internacional, ha sido procesado bajo acusaciones que podrían terminar con su carrera. El caso tiene todos los visos de un intento, guiado por motivaciones políticas, de desacreditar e inhabilitar para el ejercicio de su profesión a un valiente funcionario público que ha luchado contra terroristas y contra escuadrones de la muerte amparados por el estado, contra la corrupción y la tiranía. No tiene ningún fundamento y da una imagen muy poco favorable del sistema judicial español, cada vez más politizado.

La acusación principal contra el señor Garzón, presentada por un grupo fascista residual, es que se extralimitó en sus poderes al investigar crímenes contra la humanidad cometidos por las fuerzas franquistas en la Guerra Civil de 1936-1939 y en las represalias de la postguerra.

Hay pendiente un debate sobre la forma de manejar los cadáveres que existen en el armario de cada nación. Países diferentes, desde Sudáfrica hasta Chile o desde Polonia hasta Argentina, han encontrado fórmulas diferentes de acuerdo con sus circunstancias. El procedimiento español fue el de una amnesia negociada en la transición postfranquista, en virtud de la cual se olvidarían los crímenes de la Guerra Civil (y las pruebas seguirían enterradas o serían destruidas). Sin embargo, tal cosa negaba un entierro decoroso a las decenas de miles de republicanos derrotados, cuyos restos se están exhumando a centenares de fosas comunes en todo el territorio de España conforme a la polémica ley de «memoria histórica» del año 2007.

El señor Garzón llevó las cosas más allá y abrió un proceso contra los responsables franquistas, prácticamente muertos todos ellos, lo cual causó una gran indignación en la derecha, que sostiene que una cosa así contraviene la ley de amnistía de 1977. Sin embargo, no puede haber una situación legal restrictiva en los crímenes contra la humanidad. La cuestión es cómo encontrar un equilibrio entre la justicia y el juicio político. En todo caso, el señor Garzón estaba dando respuesta, como es su deber, a las peticiones de las familias de los muertos ante los tribunales; el año pasado, él mismo decidió no seguir adelante con el proceso.

El auténtico delito que ha cometido quizás sea que está persiguiendo casos de corrupción que implican a ‘barones’ regionales del derechista Partido Popular (PP) en la oposición. No obstante, a mediados de los años noventa puso al descubierto en la instancia procesal las escuadras de la muerte que, contando con el amparo del gobierno, habían cometido 27 asesinatos en un intento de destruir las estructuras de apoyo de Eta, el grupo terrorista vasco. Su iniciativa hirió de muerte al partido socialista en el gobierno (del que el señor Garzón se encontraba próximo) y contribuyó a llevar al PP al poder en 1996.

El problema de fondo en este asunto es que la política en España, desde el mismo momento en que los socialistas se vieron aupados espectacularmente al poder a raíz de los atentados contra los trenes de Madrid en el año 2004, ha adquirido un carácter destructivo entre facciones. Sin embargo, eso no es justificación para convertir en víctima a uno de los servidores públicos más eminentes de España.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Vocabulario bélico en tiempos de paz

Leo, por enésima vez, en el nick del Messenger de algún compañero de la Facultad de Ciencias de la Información una frase de este calibre: “¿Cansado? No, lo siguiente [el subrayado es mío, H. A.]”. ¿Qué tiempo es éste en que a un comunicador le da vergüenza o pereza escribir con rigor? ¿Por qué no utiliza el adjetivo exhausto (o extenuado) para definir un absoluto agotamiento? A estas alturas no sé de qué me sorprendo: cuando, en una ponderación, empleo potentes calificativos (tales como morrocotudo, colosal u homérico), algunos colegas se sienten extrañados, me miran con rechazo, fruncen el ceño…

Tuve hace no mucho un paradójico debate con una fémina de mi generación… (Permítanme que quiebre el discurso para hacerles una pregunta: ¿Han advertido en el enfoque de esta última oración algún matiz anormal? Reflexionen.) Aquella compañera me reprochó la utilización –en un trabajo universitario– del sustantivo fémina, argumentando que éste desprendía machismo. Me quedé atónito. Y recurrí al diccionario de la RAE (vigésima segunda edición) para mostrarle la única acepción de tal término:

1. mujer (persona del sexo femenino).

Mi compañera no admitió su error. E, inmediatamente, busqué un sinónimo de mujer que siempre consideré machista: hembra, cuyas dos primeras acepciones son las siguientes:

1. Animal del sexo femenino.
2. mujer (persona del sexo femenino).

En esta palabra hay, evidentemente, un matiz sexista, una animalización… A mi entender, fémina es, junto a dama, el sinónimo más próximo o adecuado para referirse al sexo opuesto, sin distinción de edad (si no, hablaríamos de niña, de señora, de señorita…). De la misma forma que varón y caballero son acaso las palabras más equiparables a hombre. Todos estos intentos, en fin, sólo sirvieron para reafirmar mis argumentos: la chica seguía en sus trece.

¿Qué tiempo es éste –pensaba yo al leer cierto nick del Messenger– en que a un comunicador le da vergüenza o pereza escribir con rigor? ¿No deberíamos dar ejemplo a las nuevas generaciones, quienes, acaso por influjo de la televisión, recurren más que nunca al insulto (hijoputa, maricón, gilipollas…) para demostrar odio o… ¡cariño!? En ese último sentido, recuerdo que los protagonistas republicanos de La lengua de las mariposas (la emotiva película de J. L. Cuerda inspirada en el relato de Manuel Rivas) denominaban, entre lágrimas, asesino o cabrón a un maestro –de esa misma ideología– condenado. La única diferencia es que aquéllos tenían vedado –tras el derrocamiento del régimen legal y democrático– el acceso a las palabras: a la poesía, al pensamiento, a la vida…



Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 10/02/2010)

lunes, 25 de enero de 2010

El economista de izquierdas

Si uno tuviera la oportunidad de presentar en sociedad a cuantas personas admira, respeta o aprecia, José Manuel Muñoz Puigcerver (Tarragona, 1982) sería, sin duda, una de ellas. Este economista impropio (tan riguroso como sensible, tan joven –en edad y en ideas– como curtido: no en vano, es máster en Relaciones Internacionales por la Universidad CEU-San Pablo, de Madrid, donde actualmente realiza sus estudios de doctorado e imparte clases ocasionales) comenzará a escribir artículos de opinión y análisis de rabiosa actualidad en LA HUELLA DIGITAL. En este espacio, Muñoz Puigcerver espera aportar “un punto de vista que fomente el debate en temas económicos y políticos de actualidad”. Pues, según él, en tales materias existe hoy “una falta de coherencia muy acusada”. Lo que a continuación van a leer es sólo una piedra de toque: una de las muchas conversaciones que mantenemos a lo largo de la semana, una declaración de intenciones, un cuestionamiento absoluto de la realidad…
-Agradezco al equipo editorial de LA HUELLA DIGITAL la oportunidad que me ofrece de poder participar en vuestro proyecto. Por cierto, ¡ésta es la tercera vez que me presentas en sociedad!

-Así es. Y espero no sea la última. Recordarás que el pasado verano, en las páginas del diario asturiano La Nueva España (yo era el entrevistador), te autodefiniste como un economista de izquierdas. El que escribe insinuaba, de manera socarrona, que tal axioma era una contradicción en sus términos…
-(Risas). Sí, lo recuerdo muy bien. Mi respuesta fue contundente: un economista de izquierdas es más completo que uno de derechas. Esto es así no porque tenga una mejor formación ni una mayor capacidad intelectual (eso, al fin y al cabo, depende de las habilidades de cada uno y no de pertenecer a una ideología determinada). Sin embargo, un economista de izquierdas se atreve a abordar problemas que la economía clásica no considera. Estoy convencido que esto se debe a dos motivos: el primero es la enorme complejidad de analizar desde un punto de vista científico temas como el reparto de la riqueza o el desarrollo sostenible, y los economistas clásicos se sienten mucho más cómodos abordando los temas que han tratado toda la vida (tales como el crecimiento sin importarles quién se beneficia del mismo). Este hecho es de una represión intelectual abrumadora. El segundo es la conveniencia de las clases altas, quienes intentan autoconvencernos de que el sistema económico actual es el mejor posible y que no cabe la posibilidad siquiera de cuestionárselo. Sobre esto hay mucho que decir y espero tener la oportunidad de hacerlo próximamente.

-Zambullámonos en la actualidad. El economista Roberto Centeno, en el programa “El gato al agua” (Intereconomía), afirmó recientemente que los desanimados en la España de Zapatero no son parados. ¿Irresponsabilidad intelectual, manipulación partidista o ganas de marear la perdiz?
-Desconozco el motivo que impulsan a un ilustre catedrático de Economía a realizar este tipo de declaraciones. Lo que sí te puedo afirmar es que estoy en total desacuerdo con sus palabras. Y no porque lo diga yo, sino porque es lo que reflejan la práctica totalidad de los manuales básicos de Economía utilizados hoy día en las Facultades. Un parado, para ser calificado como tal, ha de cumplir dos condiciones: en primer lugar, tiene que estar buscando trabajo de manera activa, si no, ya no forma parte del mercado laboral; el caso de las amas de casa y los jubilados es el más evidente, pero no son los únicos. Los desanimados (aquellas personas que han dejado de buscar trabajo porque después de haberlo hecho de manera activa no lo han encontrado) formarían parte de este colectivo, ya que no entran en el mercado de trabajo. La segunda condición es que, habiendo buscado empleo activamente, no lo hayan encontrado. En fin, no me parece nada descabellado suprimir a los desanimados de las estadísticas de desempleo. Si nos atenemos a la definición académica, deberían haber sido suprimidos mucho antes.

-El poeta Hölderlin escribió: “La crisis puede ser la salvación”. Una crisis económica como la actual debería servir para que la izquierda se posicionase y, en cierta manera, se regenerase. Sin embargo, muchos pensadores achacan hoy la falta de propuestas de los políticos que encarnan a tal ideología…
-Esto tiene mucha relación con lo que he comentado anteriormente. Toda crisis implica un período de sufrimiento, pero también es una oportunidad. Si la propia crisis es un indicador de que las cosas no se han hecho como debían, también es el primer paso para empezar a hacerlas correctamente. Y ahí es justamente donde la izquierda ha de decir mucho, ya que tiene la base histórica apropiada para hacerlo. Es vital incluir en los análisis económicos temas como los que he citado antes (la justicia económica y el ecologismo): de ahí se derivan muchos de los problemas que adolecemos hoy. Siempre nos preocupamos mucho de las cifras, sin reparar en cómo éstas afectan realmente a la sociedad. No me imagino a un médico que, tras haber soltado al paciente toda una retahíla de parámetros y datos médicos, al final no le recete ninguna medicina. Es inútil preocuparse sólo de los datos sin conocer qué impacto real tienen los mismos. Este paso adelante le corresponde a la izquierda hacerlo.

-Una frase que podemos escuchar habitualmente entre las gentes de nuestra generación (la de los 80 y 90) es la siguiente: “Yo paso de política”. ¿No se contribuye, de esa manera, a que triunfe un colectivo peligroso?
-Existe una desafección con nuestra clase política, lo cual no es nada saludable para el normal funcionamiento democrático de una sociedad. Hay una frase demoledora que dirigiría a aquellas personas con este pensamiento, y que fue uno de los detonantes para que yo entrase en la vida política activa [Muñoz Puigcerver actualmente colabora en la secretaría de economía, comercio y turismo del PSM-PSOE, partido al cual está afiliado]: “Lo peor de que no te interese la política es que serás gobernado por personas a quienes sí les interesa”. Creo que habla por sí sola y que huelgan más comentarios al respecto.

-Leo en un perfil del Facebook: “¿Ideología política? Da igual: todos mienten”. ¿No habría aquí, en todo caso, que añadir aquella sabia idea: Las ideologías no tienen la culpa de que los gobernantes las perviertan?
-Totalmente de acuerdo. Muchos de los que pertenecemos a partidos políticos lo hacemos no por los aciertos o desaciertos de los líderes de cada momento, sino por los ideales y valores que representan los partidos en cuestión. No siempre estás de acuerdo con todo lo que se cuece en el partido internamente ni con todas las medidas que se toman. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los líderes pasan, pero las ideas permanecen.

-A un chaval con formación universitaria y científica, de clase media (e ideología conservadora), le escuché recientemente decir algo así: “Tenemos el mismo nivel de paro que en EEUU, pero con diez veces menos habitantes”. Me quedé atónito, y anoté rápidamente en un papel tal astracanada…
-No entiendo a qué podría referirse exactamente ya que en lo que denomina nivel de paro (es decir, la tasa de paro) ya viene incluida la población. Supongo que se deberá a un total desconocimiento de las cifras y los datos económicos. Un poco más de pedagogía desde los medios y los estamentos políticos sería deseable.

-Remontémonos al pasado noviembre. A ese mismo chico le incomodaba comprobar que en su comunidad, Extremadura, las adolescentes tuviesen la oportunidad (al igual que los muchachos) de asistir a un taller de educación sexual, en el cual se enseñaba, entre otras cosas (hábitos saludables, autoestima, identidad de género, no aceptación de la violencia, afectividad…), a disfrutar el sexo de forma autónoma. No sé si eres consciente de ello, pero aún hoy –en pleno s. XXI– son muchos los veinteañeros que ven a la mujer como un mero objeto, siempre al servicio del hombre (y, por tanto, sin la necesaria posibilidad de realizarse), haciendo honor a aquel irritante refrán que decía: “La mujer y la sartén, en la cocina están bien”.
-El movimiento feminista ha llevado a cabo un largo camino y todavía le queda mucho por recorrer. El taller de sexualidad al que haces referencia fue muy polémico en su momento, especialmente por parte de sectores conservadores [el PP habló de un “atentado a la inteligencia de los jóvenes y despilfarro”], y no es de extrañar que personas afines a ese pensamiento expresen su desaprobación. Este tipo de iniciativas tratan de romper algunos de los tabúes más vidriosos del género femenino (el sexual en este caso) y las considero completamente adecuadas. En efecto, soy consciente de que muchos chicos de nuestra edad, e incluso más jóvenes, tienen una concepción de la mujer bastante anticuada. La educación en estos temas es básica. Algunos todavía creen que la asignatura de Educación para la Ciudadanía no sirve para nada. Con ejemplos como el que acabas de traer a colación, queda claro que nos estamos quedando cortos en la enseñanza de los valores sociales básicos.

-En ese sentido, como dice mi querido Martínez Sarrión (para quien “no hay cosa más desconsoladora que un pobre de derechas”) en uno de sus dietarios, no podemos salvar un punto a aquellas personas doctas que mantienen en tal “grado subzoológico” al “populacho”
-Por eso he hecho alusión directa a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Es evidente la responsabilidad personal de cada uno de nosotros. De hecho, ya que citas a Sarrión, me viene a la mente otra frase suya (extraída del mismo dietario, Esquirlas) muy propia para lo que estamos hablando: “Es preciso tomarse la política relativamente en serio, si no queremos que ella nos tome, a la gente del común, absolutamente en broma”. Sarrión refleja perfectamente la necesidad individual de adquirir conciencia social, cada uno desde su punto de vista, pero siempre posicionándote e intentando aportar tu grano de arena. Las personas doctas –como tú dices– tienen el total deber moral de poner medios a nuestro alcance para intentar erradicar el “grado subzoológico”.

-Munilla (el obispo de San Sebastián) afirma que “nuestra pobreza espiritual” es “un mal mayor” que la actual tragedia de Haití. ¿No te asusta esa comparación escabrosa?
-Son unas declaraciones muy poco afortunadas. Supongo que con estas palabras lo que pretende reclamar es la acuciante falta de valores que caracteriza a nuestra sociedad, algo en lo que incluso puedo estar de acuerdo. Sin embargo, comparar esa “pobre situación espiritual” con una de las desgracias naturales más importantes de los últimos años, en la que tanta gente ha resultado muerta, herida o afectada de uno u otro modo, es muy desesperanzador, y, desde luego, dista mucho de la manera idónea de hacerlo. La Iglesia se ha mostrado muy dolida con la actual ley del aborto, llegándola a asimilar –en gravedad– con un asesinato. El clero ha llevado a cabo una acérrima defensa de la vida, y, sin embargo, cuando un desastre de estas dimensiones acaba con la vida de decenas de miles de personas, hay cosas más importantes –según dicen– por las que preocuparse. ¡La contradicción cae por su propio peso!

-La Iglesia, que en nuestro país todavía no ha sido capaz de pedir perdón, tras haber apoyado una dictadura fascista durante casi 40 años…
-El régimen franquista concedió muchos privilegios y distinciones a la Iglesia en esos 40 años desgraciados y lamentables de nuestra historia reciente. Sería deseable una evolución en el pensamiento de algunas de las personas que ocupan cargos jerárquicos importantes dentro de la organización eclesiástica.

-La misma irresponsabilidad (o incluso mayor, porque ahora hablamos de representantes elegidos por el pueblo) la encuentro en ciertos dirigentes derechistas. Y pienso, por ejemplo, en Mayor Oreja, quien en 2007 se negó a condenar a la dictadura franquista, argumentando que en aquella época hubo “muchas familias” que vivieron “con naturalidad y normalidad”. Una falta de respeto hacia todas aquellas personas que se partieron la cara en busca de la libertad, que murieron asesinadas por pensar de forma distinta, que tuvieron que exiliarse, que (sobre)vivieron muertas de miedo…
-La Ley de Memoria Histórica pretende precisamente eso: realizar un reconocimiento público de todas aquellas personas que pagaron tan cara su osadía de enarbolar la bandera de la libertad. Evidentemente, hubo familias que vivieron muy bien, como ocurre en todas las dictaduras. Precisamente ahí está la razón de ser de las dictaduras: el beneficio de unos pocos (muy pocos) en detrimento de otros muchos. Y parece que en España, desgraciadamente, estas heridas están cicatrizando a un ritmo muy inferior del que sería deseable. Aún hay muchas personas que piensan en términos guerracivilistas (si me permites la expresión), y en algunas regiones –como Madrid– la distinción de clases está todavía muy marcada. Recuerdo, por ejemplo, una ocasión (yo me encontraba en la Facultad) en la que una compañera de clase se refería (al tiempo que torcía el rostro) a un famoso personaje televisivo de la siguiente manera: “¡Ese es un obrero!”. Comentarios de este tipo (por desgracia, demasiado frecuentes) son muy poco saludables.

Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 25/01/2010)

viernes, 17 de octubre de 2008

Un editorial de El País de hoy sobre la recuperación de la memoria histórica

Franco en el banquillo
La previsible corta vida del procedimiento de Garzón no empaña su gran valor simbólico
El País, 17/10/2008

Setenta años después del fin de la Guerra Civil española, y transcurridos 32 años del restablecimiento de la democracia, un juez español ha abierto una causa contra los crímenes del dictador Francisco Franco y sus secuaces por ordenar y ejecutar la eliminación sistemática de sus enemigos políticos entre 1936 y 1952. El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón dictó ayer un auto en el que se declara competente para juzgar los hechos denunciados por varias asociaciones de familiares de víctimas del franquismo. Apoya su decisión en que constituyen delitos contra la humanidad, y elabora, partiendo de esta calificación, una doctrina en la que reclama para la Audiencia Nacional la competencia sobre aquellos hechos.
La decisión de Garzón supone, como él mismo recoge en su auto, "una forma de rehabilitación institucional ante el silencio desplegado hasta la fecha". Aquí radica el valor fundamental de la iniciativa para las víctimas del franquismo y sus familiares, más allá del recorrido que en los tribunales tenga el procedimiento iniciado por Garzón, amenazado por el recurso de la fiscalía. Frente a los que arguyen la falta de encaje de esta iniciativa en el marco jurídico español y de quienes, como el PP, acusan a Garzón de montar un espectáculo a costa de reabrir viejas heridas, sólo cabe recordar un principio de cualquier democracia: ningún Estado puede borrar sus propios crímenes.
El mérito de Garzón, de consecuencias previsiblemente más simbólicas que jurídicas, es el de afirmar que habría sentado en el banquillo a Franco y sus lugartenientes si hubieran estado vivos. El auto ordena, además, la exhumación de las fosas comunes señaladas por los denunciantes, reiterando y preservando el papel que corresponde al Estado en el levantamiento y la identificación de los cadáveres. Es difícil disentir desde el compromiso democrático de unas iniciativas que para muchos descendientes de tantos asesinados suponen, por fin, un acto de reparación.
Realizar, 70 años después, un juicio virtual a Franco es imprescindible para el futuro de un país que no ha sido capaz de enfrentarse a las miserias de su pasado, lo que sí han hecho otros que también han sufrido experiencias traumáticas. El linchamiento público de que ya está siendo objeto Garzón da idea del déficit democrático que sufre España, derivado en gran medida de no haber afrontado sus fantasmas cuando le hubiera correspondido.

viernes, 16 de noviembre de 2007

Malos tiempos


¿Por qué viva Franco?

BENJAMÍN PRADO - El País, 15/11/2007

Después de leer el periódico, Juan Urbano se acordó una vez más de una supuesta crítica de cinco o seis líneas que la leyenda atribuía a Eduardo Haro Tecglen y que decía algo así como: "Ayer se estrenó en el teatro equis la obra equis, dirigida e interpretada por tal y tal: ¿por qué?" ¿No iba a ser el abominable Valle de los Caídos un centro de estudios del franquismo?
Si esa reseña existió de verdad, es probable que aunque hoy sea divertida, entonces fuese arbitraria, despótica o injusta, quién lo puede saber ya; pero lo que a él le importaba es que siempre la había servido de plantilla para otro millón de cosas y ahora volvía a serle útil después de leer que la Delegación del Gobierno había autorizado tres manifestaciones ultraderechistas para este fin de semana cuyo único fin era jalear la figura de los golpistas de 1936, enaltecer a los ideólogos de la masacre que desencadenó la Guerra Civil y glorificar al dictador y a sus secuaces por lo civil, lo militar y lo eclesiástico. ¿Por qué?

Juan Urbano, que esta semana, por primera vez en su vida, había sido monárquico diez minutos, gracias al porquenotecallas del rey al presidente de Venezuela, que es un personaje que le viene como anillo al dedo a esta historia porque, a fin de cuentas, también tiene un pasado de golpista y un presente de actor cómico, se preguntó por qué en nuestro país es delito quemar una foto del jefe del Estado pero no hacer apología del Funeralísimo, como lo llamaba Rafael Alberti, siempre tan exacto a la hora de asignar un adjetivo.

Tal vez es que uno de los agujeros en el barco de la futura Ley de Memoria Histórica sea ése: que no nos hemos atrevido a convertir en un delito contemplado por el Código Penal el ensalzamiento de la dictadura, como ocurre en otros países de Europa que han sufrido lacras semejantes.

¿Por qué? ¿Por qué tenemos que aguantar los madrileños que los nostálgicos del horror, esa gente que no cree en la democracia y suspira por el regreso de la tiranía, se reúnan el domingo en la Plaza de Oriente, igual que en los viejos tiempos, a gritar contra la inmigración, contra las libertades que tanta sangre y tanto sufrimiento nos han costado, a favor de los criminales de ayer y los locos de hoy?

¿Por qué tenemos que soportar el martes, que es otro infame 20 de noviembre, una marcha que vaya desde Moncloa hasta el Valle de los Caídos a honrar a los mismos cuyas estatuas estamos quitando de nuestras plazas, y que, da miedo decirlo, se parece tanto a aquella de noviembre de 1939 en que los falangistas llevaron a hombros el ataúd de José Antonio Primo de Rivera desde Alicante hasta El Escorial, vestidos con su uniforme paramilitar, desfilando con una pistola al cinto y una antorcha en la mano? ¿Por qué?

¿No iba a ser el abominable Valle de los Caídos un centro de estudios del franquismo, o algo así, y acaso no se iban a prohibir allí los actos que supusieran una alabanza del déspota? ¿Por qué los magistrados del Tribunal Superior de Justicia de Madrid permiten esa demostración anticonstitucional y afirman que "no existe riesgo de alteración del orden público con peligro para personas o bienes"?

¿La democracia no es un bien? ¿Invadir la ciudad para amedrentar a los ciudadanos o hacer que se marchen a otra parte por miedo a los fanáticos no es alterar el orden público?
Desde luego, Juan Urbano pensaba hacer justo eso, pedir dos días de permiso, marcharse de Madrid el sábado y no volver hasta el miércoles, con tal de no tener que cruzarse en una calle cualquiera del centro con esas personas, ni oír sus consignas, ni ver sus banderas llenas de águilas y sus camisas azules.

Eso es, su chica maravillosa y él se subirían a un tren con destino a cualquier otro lugar en el que los políticos que lo gobiernen no estén dispuestos a caminar hacia atrás mientras otros se calzan las botas estrepitosas de los bandidos; a retroceder hasta el comienzo del espanto, a la época en que todo era tan ilegal, tan viscoso, tan todo lo contrario de lo que ahora tenemos, mal que les pese a algunos, a esos que, por fortuna, aunque son los peores, también son los menos. Ya, pero ¿por qué?

Juan Urbano regresó a su casa y después de mirar a su chica capicúa hasta que los ojos se le volvieron islas, regresó al libro que estaba leyendo, los Cuadernos de Paul Valéry, y el poeta francés le dijo: "Sólo estoy seguro de haber comprendido una cosa cuando tengo la impresión de que hubiera podido inventarla".

Y Juan pensó que por mucha imaginación que tuvieran, él nunca podría comprender ni a la gente que estos días saldrá a la calle a darle vivas a un dictador, ni a los políticos que les permiten llenar a estos manifestantes el aire de la ciudad de ese odio antiguo.

jueves, 1 de noviembre de 2007

A propósito de la Ley de Memoria Histórica (II)

Memorias históricas

ANTONIO ELORZA - El País, 20-10-2007


Hay que leer una, dos, tres, cinco veces el proyecto de ley llamado "de la memoria histórica" para encontrar algo que explique la enorme irritación que está produciendo en medios conservadores. Y tal vez la única causa se encuentre en el título del proyecto: "...por la que se reconocen y amplían derechos y se establecen medidas a favor de quienes padecieron persecución y violencia durante la Guerra Civil y la dictadura". Es decir, se trata ante todo de una ley de reparación de una situación de inferioridad en que se encontraron durante décadas los que perdieron la guerra, y con la suficiente sensibilidad para no convertirla en una norma maniquea, ya que su campo de aplicación abarca a las víctimas franquistas. Sólo que en este caso su régimen ya les proporcionó cumplida satisfacción. Parte de la devastación, del dolor, y propone simplemente el reconocimiento de una injusticia.

Rosa Díez ha citado acertadamente el ejemplo de Carrillo y Fraga en el Club Siglo XXI, en 1977, el uno olvidando a Grimau y el otro a Paracuellos. Pero es que entonces había otras prioridades en una transición insegura. Ahora la concordia debe venir de reconocer que hubo Paracuellos y que hubo Grimau, y Andrés Nin, y Lluís Companys, y Juan Peiró. Sin olvidar al mismo tiempo que entre "los bandos" no cabe la simetría: la legalidad estaba inequívocamente del lado de la democracia republicana; quienes se sublevaron fueron los militares y, a la hora de comparar las represiones, la "operación quirúrgica" puesta en marcha por los generales alzados respondió a un propósito deliberado y tuvo en la guerra y más allá de la guerra una intensidad muy superior. Y sobre todo, en lo tocante a la ley, que hasta ese punto mantiene un encomiable equilibrio, cuidándose de no ser un texto de exaltación de la República, es justo que la misma insista en la situación de radical inferioridad sufrida por quienes perdieron la guerra y muchas veces la vida, aunque no fueran fusilados, en defensa de la democracia. Es una cuestión de hecho, a pesar de la derogación de leyes anteriores por la Constitución: hay suficientes sentencias que muestran la necesidad de esa declaración de ilegitimidad de unos órganos judiciales que tanto daño causaron. Y aunque pueda doler la no anulación de las sentencias, el camino queda abierto para su revisión.

En el plano de los símbolos habrá sin duda problemas, pero al menos esperemos librarnos de las plazas de Arriba España, o de las que llevan nombre de generales y políticos implicados en la represión franquista, mientras siguen en la sombra, o en la penumbra, los grandes nombres de nuestra tradición republicana y socialista, de Pi i Margall y Manuel Azaña a Juan Negrín, Vicente Rojo o Dolores Ibarruri, sin olvidar a los pensadores "heterodoxos". No es revancha: los prohombres conservadores ya están ahí, en los lugares de memoria.

Es lo que no perciben deliberadamente los airados críticos del PP y aledaños. Evocar los aspectos positivos de la Segunda República o de la resistencia popular en la guerra y la clandestina durante el franquismo, reparar las injusticias sufridas por vencidos y perseguidos, no significa dar la vuelta al resultado de la Guerra Civil. Sólo descubrir la cara oculta de la luna, cosa que no se logra sólo acumulando libros de historia, sino haciendo además visible a toda la sociedad, con criterios de riguroso análisis y ponderación, el legado democrático y con él, porque existió y fue terrible, el legado de sufrimiento. Resulta lamentable que políticos templados como Mayor Oreja puedan hacer manifestaciones, en el marco de la campaña del PP, que les convierten en nostálgicos de la dictadura de Franco. Dar motivos para ser acusados de neofranquistas no es nada bueno para los populares.

Análisis y ponderación son criterios aplicables también a la eterna polémica en torno al Che. Fue el último revolucionario romántico, dispuesto a jugarse la vida por un ideal de emancipación de la humanidad: nada de extraño, pues, que en medio de un bosque de sectarios, traidores o criminales de despacho, tipo Stalin, Guevara se convirtiera en el icono del Redentor. Pero su actuación represiva en 1959 y los desastres causados a la población cubana por su concepción voluntarista de la economía están ahí. La memoria histórica debe ser en este caso dual.