Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo.
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miércoles, 24 de diciembre de 2008

Banda aparte


Por HÉCTOR ACEBO (La Huella Digital, 24/12/08)
Es de sobras conocida por los amantes del cine aquella frase de Jean-Luc Godard: “Todo lo que necesitas para hacer una película es una pistola y una chica.” Está claro que el genio francés todavía no había oído hablar de José María Aznar; si no, hubiese apostillado algo así como: “…Y si, además, tienes la suerte de contar con un ex Jefe del Ejecutivo español curtido en el teatro, estarás en condiciones de fraguar una obra maestra.” ¿Excentricidades del artista? Nada de eso. Yo imagino a ese hombre bajito, con el bigote chamuscado, la mirada ceñuda, el acento tejano…, haciendo de las suyas en Banda aparte (Bande à part, 1964). Si cuando Aznar era presidente jugaba a ser presidente (un registro muy difícil de conseguir, sobre todo si tenemos en cuenta que él no movía ningún músculo de la cara), ahora –que vive de las rentas– bordaría el papel de un chaval aficionado a la literatura criminal que baila el “Madison” y perpetra un robo en la casa de una bellísima e ingenua Anna Karina, ¿no creen?

El problema estriba, efectivamente, en la dificultad que supone, para algunos políticos conservadores, separar la realidad de la ficción. A Godard, por muy buen director de sus actores que sea, se le hubiera ido de las manos Aznar. Y, lo que viene a ser lo mismo, a nuestro ex presidente se le hubiera ido de las manos la pistola cuando apuntaba a la tía de Anna. Pónganse serios, recuerden los precedentes: Desde el 16/03/03 Aznar entendió que la foto de las Azores se había convertido en su pasaporte para debutar en Hollywood, y, con semejante ofuscación, un año más tarde (11-M) todo el guión del docudrama se le fue de las manos… Menos mal que nosotros llevábamos la cámara en mano para captar, desde inusuales ángulos, los diálogos improvisados del actor secundario Acebes: Sólo había un culpable (ETA), y el que sostuviera lo contrario era un “miserable”, bla bla bla…


Preguntado por un colega si admitía al menos que un filme debía contar con comienzo, nudo y desenlace, Godard respondió: “Sí, pero no necesariamente en ese orden”. Y tal vez por eso Aznar, a pesar de los resultados del juicio del 11-M –el juez desmontó la teoría de la conspiración, y declaró culpable a la célula islamista: ¡la memoria histórica (quién lo diría) no sólo sirve para desenterrar cadáveres y dividir a España!–, sigue convencido de que los verdaderos autores del mayor atentado de la Historia de España “no están ni en desiertos remotos ni en montañas lejanas” (El País, 07/11/07). De la misma manera, nuestro ex presidente más cinéfilo dice que a Bush lo juzgará la Historia (de eso no me cabe la menor duda), porque “ha hecho de la defensa y la extensión de la libertad en todos los campos el centro de su actividad política” (El País, 15/11/08). Cómo no, yo (que estoy a favor de cosas tan mundanas como el salario mínimo o la ley del matrimonio homosexual) pertenezco al club selecto de los “progres apolillados y de pacotilla que andan por la vida pública haciendo política rancia y anticuada” (Aznar en ABC, 23/11/08).

Una auténtica (y esto es lo preocupante) Banda aparte, sí señor. Reír por no llorar…

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