Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo

Bitácora de Héctor Acebo, poeta, periodista cultural y doctor en Periodismo.
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lunes, 2 de mayo de 2011

Vocabulario bélico en tiempos de paz

Leo, por enésima vez, en el nick del Messenger de algún colega, de algún antiguo compañero de la Facultad de Ciencias de la Información, una frase de este calibre: “¿Cansado? No, lo siguiente [el subrayado es mío, H. A.]”. ¿Qué tiempo es éste en que a un comunicador le da vergüenza o pereza escribir con rigor? ¿Por qué no utiliza el adjetivo exhausto (o extenuado) para definir un absoluto agotamiento? A estas alturas no sé de qué me sorprendo: cuando, en una ponderación, empleo potentes calificativos (tales como morrocotudo, colosal u homérico), algunos colegas se sienten extrañados, me miran con rechazo, fruncen el ceño…

Tuve hace no mucho un paradójico debate con una fémina de mi generación… (Permítanme que quiebre el discurso para hacerles una pregunta: ¿Han advertido en el enfoque de esta última oración algún matiz anormal? Reflexionen.) Aquella compañera me reprochó la utilización –en un trabajo universitario– del sustantivo fémina, argumentando que éste desprendía machismo. Me quedé atónito. Y recurrí al diccionario de la RAE (vigésima segunda edición) para mostrarle la única acepción de tal término:

1. mujer (persona del sexo femenino).

Mi compañera no admitió su error. E, inmediatamente, busqué un sinónimo de mujer que siempre consideré machista: hembra, cuyas dos primeras acepciones son las siguientes:

1. Animal del sexo femenino.
2. mujer (persona del sexo femenino).

En esta palabra hay, evidentemente, un matiz sexista, una animalización… A mi entender, fémina es, junto a dama, el sinónimo más próximo o adecuado para referirse al sexo opuesto, sin distinción de edad (si no, hablaríamos de niña, de señora, de señorita…). De la misma forma que varón y caballero son acaso las palabras más equiparables a hombre. Todos estos intentos, en fin, sólo sirvieron para reafirmar mis argumentos: la chica seguía en sus trece.

¿Qué tiempo es éste –pensaba yo al leer cierto nick del Messenger– en que a un comunicador le da vergüenza o pereza escribir con rigor? ¿No deberíamos dar ejemplo a las nuevas generaciones, quienes, acaso por influjo de la televisión, recurren más que nunca al insulto (hijoputa, maricón, gilipollas…) para demostrar odio o… ¡cariño!? En ese último sentido, recuerdo que los protagonistas republicanos de La lengua de las mariposas (la emotiva película de J. L. Cuerda inspirada en el relato de Manuel Rivas) denominaban, entre lágrimas, asesino o cabrón a un maestro –de esa misma ideología– condenado. La única diferencia es que aquéllos tenían vedado –tras el derrocamiento del régimen legal y democrático– el acceso a las palabras: a la poesía, al pensamiento, a la vida…



La Noche Americana,
1/5/2011

7 comentarios:

Abel España dijo...

Estimado tunante:

Suelo estar de acuerdo con todas tus cruzadas lingüísticas, las cuales además suelo suscribir al 100%, pero creo que en este caso, la expresión "¿Cansado? No, lo siguiente" no se debe a pobreza del vocabulario o a que su autor no conozca las palabras "exhausto", "agotado" o, como se dice en mi pueblo, "baldado", sino a una expresión bastante habitual (no por ello menos coloquial, de acuerdo) y frecuente, que pretende exagerar lo ahíto (?) que uno está contraponiéndolo a la forma habitual. Si desaparece el adjetivo en grado normal ("cansado", en este caso) y se sustituye por una frase más sencilla ("estoy exhausto") pierde fuerza, aunque no lo parezca. Dicho de otro modo, "Estoy cansado, no, lo siguiente" es más enfático.

Me despido con una cita del ínclito Jose María Aznar ante el Parlamento Europeo: "Menudo coñazo que he 'soltao'".

PD. Ya me darás más detalles de lo de tu libro. No sé si ya estás en Madrid, pero cuando vuelva Josep y esteís los dos me paso por la Remonta, que además quiero sondear vuestra opinión en algunos temas (estoy pensando en invadir Polonia).

Héctor Acebo dijo...

"Exhausto" es un vocablo muy potente, hombre, sobre todo si se pronuncia adecuadamente la "x".

Lo único claro que veo es que esa expresión vaga ("...no, lo siguiente") sustituye al calificativo correspondiente. Decir que esta manera de hablar y de escribir empobrece el lenguaje es casi una tautología. El comunicador (en el artículo, hablo de periodistas que utilizan esa frase) debe buscar siempre la máxima exactitud de las palabras. Y, para ello, hay que bucear, no vale quedarse en la superficie.

Todavía no he regresado a Madrid, pero no me demoraré mucho. Ya te comentaré algo más sobre mi libro, pero de momento lo único que sé es que los libros ya están distribuyéndose, según me ha dicho el editor. Desconozco cuándo llegarán a las principales Casas del Libro de Madrid. Sólo sé que en la librería Fuentetaja, donde lo presentaremos, podrá comprarse la obra.

Héctor Acebo dijo...

Y "tunante" también es un calificativo muy potente.

Héctor Acebo dijo...

El vídeo (la escena final de 'La lengua de las mariposas') que he colgado ahora es el correcto: el anterior no podía verse.

Abel España dijo...

Vale, pues me lo compro ese mismo día y así me lo firmas "calentito"

HDC dijo...

Dejando de lado el predicado del post, decirte que la película que citas deja un mensaje en el discurso de despedida del maestro que siempre me pareció digno de análisis en su aplicación a la actualidad.

Cito: "...En el otoño de mi vida, yo debería ser un escéptico. Y en cierto modo lo soy. El lobo nunca dormirá en la misma cama con el cordero. Pero de algo estoy seguro: si conseguimos que una generación, ¡una sola generación crezca libre en España!, ya nadie les podrá arrancar nunca la libertad. Nadie les podrá robar ese tesoro."

Aunque el texto no sea más que el fruto de una ficción novelesca...¿no está nuestra generación despreciando el legado de todos aquellos que lucharon (y murieron en muchos casos) por y para que gocemos de las libertades que durante tanto tiempo nos fueron alienadas?.

Perdón por desviar el tema de la bitácora, pero ya sabes como es esto de las musas, te visitan en el momento más inesperado. Si no tienes impedimento me gustaría desarrollar esta idea en mi blog partiendo del mismo ejemplo, no sin citar la fuente de inspiración claro está.

End offtopic.

Héctor Acebo dijo...

¡Claro, adelante!

Suscribo tus palabras. Como dijera Azaña, "La libertad no hace felices a los hombres: sencillamente los hace hombres."

Saludos.